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Crítica: Nacho de Paz dirige 'El terrible Pérez' en el Teatro Campoamor de Oviedo

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Autor: Nuria Blanco Álvarez
8 de abril de 2016

PÉREZ RECUPERADO

Por Nuria Blanco Álvarez
Oviedo. 8/IV/16. XXIII Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo 2016. El terrible Pérez, de Tomás López Torregrosa y Joaquín Valverde. Eduardo Santamaría, Pilar Jurado, Ruth Iniesta, Francisco J. Sánchez, David Menéndez, Javier Lago, Carlos Crooke, José Luis Alcobendas, Balbino Lacosta, Pilar Belaval, Ana Cristina Marco, Sagrario Salamanca, Soledad Vidal. Dirección musical: Nacho de Paz. Dirección de escena: Paco Mir. Oviedo Filarmonía.

   Resulta reconfortante comprobar cómo poco a poco se va recuperando parte de nuestro patrimonio lírico español con iniciativas como la de la Fundación Guerrero en colaboración con el Centro de Documentación y Archivo (CEDOA) de la SGAE, que ha rescatado del olvido –gracias a la labor de edición de Enrique Mejías, Juan Antonio Rodríguez y Nacho de Paz-, la zarzuela El terrible Pérez, con música de Tomás López Torregrosa y Joaquín Valverde Sanjuán y letra de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez, estrenada en el Teatro Apolo de Madrid en mayo de 1903 y reestrenada en septiembre de  2014 en el Auditorio de Cuenca, llega estos días a los escenarios del Teatro Campoamor de Oviedo bajo la batuta del propio Nacho de Paz.

   Esta obra, que originalmente constaba en sus 50 minutos de desarrollo con 6 números musicales como era lo habitual en el género chico e ínfimo, se ha visto ampliada hasta los 17, duplicando así el tiempo de duración de la zarzuela y enfatizando más su carácter vodevilesco.  Si bien es hasta cierto punto habitual ampliar artificialmente este tipo de obras breves para conseguir una duración aceptable y así poner tan sólo una en escena en cada función, en lugar de dos breves como sería lo propio o bien una sola pero grande en tres actos, es una pena que en esta ocasión se haya optado por esta alternativa con una obra recuperada y por tanto novedosa para el público actual, que no puede disfrutar de la versión primigenia y que se diluya lo original entre tanto añadido, por bien elegido que este material estuviera. Ya puestos a recuperar el repertorio, qué mejor que hacerlo lo más fielmente posible, para dar el valor histórico que la obra se merece.

   Este es precisamente otro punto a comentar ¿Es realmente El terrible Pérez una obra interesante en sí misma? Por un lado parece obvio que no, si  se ha visto la necesidad de hacer añadidos para completarla, nada menos que 11 números musicales extra, por mucho que el tema económico se impusiera. Y ya puestos a añadir, tras los aplausos finales y el saludo de todo el elenco, se interpreta aún otro número más, un canto a la sidra, un guiño forzado a la tierrina fuera de lugar. En realidad, su música es sencilla, sin ningún número original destacable o con entidad suficiente para ser recordado por sí mismo y el texto, manido aunque divertido, como en tantas otras ¿Cuál fue entonces el criterio de selección? Son muchas las zarzuelas que aún están esperando volver a ver la luz y sin duda son muchas las obras magistrales que aguardan su turno. El centenario del fallecimiento de uno de los autores no parece suficiente motivo para elegir precisamente este título.

   Paco Mir fue el encargado de la concepción visual del espectáculo, quien ya había participado en la recuperación de otras zarzuelas, como Los sobrinos del capitán Grant del maestro Manuel Fernández Caballero con letra de Miguel Ramos Carrión, de la que hizo un espectáculo simplemente genial en el que pudo lucir todo su ingenio e imaginación a lo largo de los tres maravillosos actos en que se realizó la versión original de cuatro y que estamos deseando poder volver a ver en los escenarios. En esta ocasión la sencillez de la obra que ahora nos ocupa, con tan sólo dos cuadros en un acto único, estuvo enmarcada con acierto en una bonita sastrería y un sencillo pero efectivo cabaré. Sin duda, fue la versión escénica uno de los mayores alicientes del espectáculo, aunque se echó en falta una mayor complejidad coreográfica en algunos números musicales.

   Eduardo Santamaría realizó un buen papel como Pérez, divertido y con una buena adecuación vocal, si bien se echó en falta una mayor compenetración rítmica con la orquesta y un carácter más viril para redondear al “Don Juan” protagonista. La polifacética Pilar Jurado interpretó a la Bella Cocotero con más virtudes escénicas – a pesar de su mejorable acento mejicano, especialmente en su primera escena- que vocales, mostrándose destemplada en los agudos y poco ajustada por momentos con la orquesta. En esta obra se desaprovecha la magnífica voz de Ruth Iniesta -flamante Premio Codalario 2015 como Artista revelación que, sin duda por puro olvido, no se mencionaba en su biografía-, sobredotada para el papel de Teresita que bordó con una línea de canto dúctil, segura y brillante. David Menéndez dio muestras una vez más de su inspirada musicalidad con una voz plena que siempre deja con ganas de más. Francisco J. Sánchez se desenvolvió con comodidad como Concordio y las cuatro “Pantaloneras” dotaron de gracia a la escena con su desparpajo y buen hacer vocal en cada una de sus  intervenciones. Nacho de Paz demostró conocer al dedillo la obra y llevó diligentemente la función y a la Oviedo Filarmonía durante toda la velada.

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