Codalario
Está viendo:

ALEJANDRO MARTÍNEZ, presidente de la Asociación Aragonesa de la Ópera 'Miguel Fleta': 'EN ARAGÓN HAY UN PÚBLICO DECIDIDO A DISFRUTAR DE LA ÓPERA Y LA ZARZUELA'

  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter
 
3 de enero de 2013
Vota 1 2 3 4 5
Resultado 3  82 votos

La Asociación Aragonesa de la Ópera "Miguel Fleta" acaba de presentar el grueso de sus actividades para el año entrante. Alejandro Martínez, colaborador de CODALARIO y presidente de la asociación, habla para nuestra revista de la situación actual de una entidad que, desde hace tres años, viene trabajando con seriedad con el objetivo de transformar la cultura musical aragonesa.

¿Cuándo, cómo y por qué surgió la asociación?
Hace ya tres años, en octubre de 2009, algunos amigos y conocidos, aficionados a la ópera de Zaragoza, que nos habíamos puesto en contacto por Internet, nos dimos cuenta de que no tenía sentido quejarse por lo que no teníamos en la ciudad, acostumbrados a viajar por España y por Europa para ver ópera en las mejores condiciones, y decidimos ponernos manos a la obra para luchar y trabajar nosotros mismos por ello. Enseguida tuvimos en mente el modelo y el ejemplo de otras asociaciones españolas que surgieron así, como la ABAO o la AGAO, la primera con más de sesenta años y la segunda con dos décadas a sus espaldas. Nosotros somos todavía jóvenes, casi primerizos se podría decir, pero hemos querido empezar sin miedos, con modestia, pero con ideas claras y la crítica constructiva como señas de identidad. Creemos que el futuro de la lírica en Aragón tiene que cambiar y estamos decididos a trabajar porque así sea. Sabemos que en la ciudad hay público más que suficiente para la ópera, la zarzuela y el lied, y nuestro objetivo es conseguir que la oferta musical de estos géneros en la ciudad tenga unos mínimos de calidad. No parece razonable que una ciudad española como Zaragoza, que por tamaño y población está en la línea de Valencia o Sevilla, no tenga una programación lírica digna. Realmente miro con una mezcla de nostalgia y envidia la situación de Oviedo, Bilbao o Pamplona, al margen de las grandes temporadas de Madrid y Barcelona. Seguramente mucha gente desconozca que en Zaragoza, durante el siglo XX, justo hasta finales de los años setenta, había una programación lírica continua y de calidad. En aquellos años cantaban aquí todos los grandes: Caballé, Kraus, Domingo, Aragall, Lorengar, Bernabé Martí, Pedro Lavirgen y un largo etcétera, con variedad de títulos en cartel. Cualquier comparación con la realidad de la ópera y la zarzuela hoy en día en Zaragoza resulta sonrojante. Y más todavía con el patrimonio lírico que supone tener detrás la herencia de Fleta y Lorengar. Por todo ello, creo que nuestra asociación no sólo tiene sentido sino que es una iniciativa obligada; la ciudad y la comunidad se merecen un cambio en materia lírica.

Haga un diagnóstico de las situación de la cultura musical actual en Aragón y, en concreto, en Zaragoza. ¿cuáles son las virtudes y defectos de la región y ciudad?
Como decía, tengo claro que el problema no tiene que ver con la afición y con el público. Sus niveles de conocimiento, curiosidad o especialización serán los que sean, pero no hay que caer en discursos paternalistas. Lo cierto es que hay un público decidido a disfrutar de la ópera y la zarzuela, y así lo demuestran los números de taquilla de las funciones organizadas por el Auditorio o bien las representaciones de compañías itinerantes que visitan el Principal. Así que no siendo esa una preocupación real, sí hay en la ciudad un doble problema: por un lado referido a infraestructuras y por otro referido a perspectivas de gestión y financiación. En materia de infraestructuras, Zaragoza carece de un teatro de ópera de grandes dimensiones. El Teatro Principal, donde siempre hemos querido hacer nuestros recitales con la Asociación, carece de un gran caja y tiene un foso limitado, para no más de cincuenta músicos. Sin embargo, desde esas limitaciones, sigue siendo el mejor, y yo diría que el único, espacio para la ópera en Zaragoza. Su acústica es adecuada y si bien allí no cabe un gran Wagner, por ejemplo, sí cabe todo el repertorio desde Monteverdi al primer belcanto y algún Verdi, llegando hasta algún Britten de cámara y abundante ópera contemporánea. Es decir, el Principal es limitado, pero puede dar mucho de sí si se programa de acuerdo a sus dimensiones. Por otro lado, durante mucho tiempo se confió en rehabilitar el antiguo Teatro Fleta, hoy en ruinas, pero la gestión de ese proyecto bien puede valorarse ya como un tremendo fracaso colectivo, o específicamente como el fracaso de una clase política que no supo lo que se traía entre manos. Y es que por sus dimensiones y por su emplazamiento tampoco hubiera sido la solución que necesita la ciudad. El derroche que supusieron los diversos planes para rehabilitar el Fleta y que éste sea finalmente poco más que un triste solar... eso dice mucho de lo mal que se han hecho las cosas, de la prisa que hubo por colgarse medallas y de la nula preocupación real por la lírica desde las instituciones, locales y comunitarias. Finiquitado el Fleta como opción real, por tanto, sólo quedan dos espacios más: el Auditorio de Zaragoza y el Palacio de Congresos de la Expo. El primero es un estupendo espacio para la música sinfónica, pero sin foso, sin caja y con una acústica deficiente para las voces, por mucho que se insista año a año en intentar hacer ópera allí. No es espacio para la ópera y sostener lo contrario sólo denota el empecinamiento de sus gestores. Y respecto al Palacio de Congresos de la Expo, digamos que fue la gran oportunidad perdida de partir desde cero y hacer las cosas bien, pero imagino que a alguien no le intereso que eso precisamente sucediera, para evitar competencia y variedad en la programación musical de la ciudad. Es así de triste, pero así de cierto: en muchas ciudades españolas la gestión cultural se sigue rigiendo por personalísimos y amiguísimos que convierten las instituciones publicas en cortijos privados. ¿Le parece normal que una misma persona esté dos décadas al frente de una institución publica, sin admitir la critica y sin dar lugar a la renovación institucional? A mí no me parece normal, aunque sí muy coherente con la situación casi vitalicia de nuestra clase política, que vive igualmente ligada a un asiento y a un sueldo públicos casi de por vida y que está muy cómoda desentendiéndose de la gestión cultural mientras haya alguien a quien fiar ese "problema". Los teatros y auditorios públicos deberían resolver su gestión por concurso público periódico, con luces y taquígrafos. Supongo que pido demasiado...

¿De dónde proviene su interés por el mundo de la lírica?
No tiene un origen familiar, y tampoco soy músico de formación; digamos que siendo un adolescente comencé a escuchar ópera y música clásica como algo natural, fui comprando mis primeros cds y la curiosidad fue haciendo el resto, buscando libros y con la complicidad de internet para escuchar mucha música que de otro modo nunca hubiera estado a mi alcance. Tardé más en acudir a los teatros, precisamente por no tener una buena oferta en mi ciudad, pero desde que di ese pasó, la asistencia a los teatros se ha ido convirtiendo casi en una adicción e intento viajar todo lo posible. Es una parte de mi vida a la que me costaría mucho renunciar. La música en directo es una experiencia insustituible. Por eso me pone tan nervioso que en mi ciudad se vendan espectáculos con música amplificada como si fueran en directo.

¿Cuáles son los principales problemas que se está encontrando como gestor musical dentro de la asociación?
Uno muy evidente, el desinterés institucional, del que depende un segundo problema, la carencia de respaldo en materia de financiación. Salvo puntuales compromisos, que se traducen en cesión de espacios para conferencias, no hemos recibido ningún apoyo de las cajas de ahorro y bancos de la región, desaparecida de hecho su obra cultural. Tampoco el tejido económico e industrial de la comunidad ha querido respaldarnos todavía, supongo que por falta de interés en la lírica y bajo la coartada de una crisis económica que sirve de excusa para todo. Y no será porque no lo hayamos intentado. Han sido tantas las llamadas y las cartas... Tampoco las instituciones públicas han estado a la altura. El Gobierno de Aragón nos ha recibido cuando lo hemos solicitado y muestra su interés por nuestras propuestas, pero eso no termina de concretarse en nada. Nos hemos presentado a todas las convocatorias de ayudas publicas y las aportaciones llegan sólo con cuentagotas. Quizá esas instituciones piensen que con mil euros de subvención nos ayudan a crecer. Yo, sin embargo, tengo la sensación de que se limitan a cubrir el expediente y entiendo esos mil euros puntuales como una limosna, como un gesto de caridad que deja tranquilas sus conciencias. Lo cierto es que con mil euros al año no hacemos nada. En este sentido, si la asociación sigue en pie es, claramente, por el esfuerzo concreto de personas concretas: desde los miembros de la junta directiva, que al principio arriesgamos nuestro propio dinero para montar los primeros recitales, a la colaboración de pequeños autónomos de nuestro entorno, familiares y amigos. Y por supuesto al respaldo de los socios, que todavía son muy pocos para los que necesitaríamos para crecer a otro ritmo. En general hemos recibido muchas palmadas en la espalda y muchos ánimos, pero muy pocos compromisos y respaldos reales. Luego hay otro problema, que tiene que ver con la presencia pública, en los medios de comunicación. Entiendo que somos una institución joven y que tenemos que ganarnos por méritos propios un hueco en la información cultural de la ciudad. Pero entre eso y la sensación que hemos tenido a veces de que nuestro empeño caía en saco roto, creo que hay un término medio. Poco a poco vamos consiguiendo que los medios de comunicación se fijen en nosotros y nos atiendan no por obligación sino por verdadero interés. Pero esa sigue siendo una batalla por dar. Queda, por último, mencionar la curiosa sensación, que a veces he tenido, de que nuestra asociación molestaba a algunas personas e instituciones en la ciudad, como si trastocar el orden asentado fuese algo prohibido o como si criticar con fundamento lo que otros programan significase desacreditar gratuitamente sus propuestas. Pero bueno, como dice el refrán: "Ladran, luego cabalgamos".

¿Cree que en Aragón se apoya suficientemente a los artistas de la región?
No lo suficiente. Le pondré un ejemplo clamoroso: es muy difícil apoyar a los cantantes aragoneses sin un grado superior de canto. Por eso nuestros mejores cantantes, los de la última generación, la que ahora se está labrando su carrera, como Eugenia Boix, Isaac Galán, Eugenia Enguita o Eduardo Aladren, todos ellos terminaron su formación fuera de Zaragoza e iniciaron su trayectoria en escenarios de otras ciudades. Eso es una lástima, por muy formativo que sea ver mundo y salir de casa para estudiar fuera. Y al mismo tiempo, junto a carencias como ésta, que ni se mencionan en el debate cultural de la ciudad, se cae en el extremo contrario de pensar a veces que lo propio, por ser de aquí, es lo mejor. Es decir, se exagera lo que tenemos sin autocrítica. El Conservatorio Superior de Música de Aragón, por ejemplo, sobre cuya gestión ha habido tantas polémicas en los últimos meses, es un centro que ofrece una estupenda formación, pero dudo mucho que sea la quintaesencia de los conservatorios, como algunas voces insisten en subrayar, como si estuvieran en la nómina del propio centro. Se cae con facilidad en esos extremos, por falta de amplitud de miras y escasez de cosmopolitismo. Cuando a veces soy critico con la programación cultural de la ciudad se me achaca que yo comparo lo de aquí con lo que he visto fuera, por España y Europa, y se me llega a decir que pido mucho, que soy demasiado exigente. Pero, ¿acaso no tenemos que exigirnos lo máximo para obtener al menos algo mejor de lo que tenemos? Esta es una región a menudo conformista y gregaria y que trata muy mal a sus gentes. Por eso hay deudas que duelen especialmente: es incomprensible y vergonzoso que Carlos Chausson, un zaragozano de alcance internacional, no haya debutado escénicamente en su ciudad. Y tampoco es normal que al Ayuntamiento se le llene la boca acogiendo el Concurso de Canto de Montserrat Caballé en el Auditorio, que por supuesto que es algo valioso, y que al mismo tiempo no dedique esfuerzo y financiación a apoyar una iniciativa lírica como la nuestra, precisamente, en un teatro de gestión municipal, como el Teatro Principal. Todos los años, en la final de ese concurso de canto, Roger Alier, un buen amigo de nuestra asociación, reclama mirando al público, a Caballé y a las autoridades, una temporada lírica para Zaragoza. Y resulta que esas autoridades, a la hora de la verdad, prefieren la foto con la gran Caballé antes que apoyar el desarrollo de una iniciativa como la nuestra, que parte de la sociedad civil. No se trata de escoger entre lo uno y lo otro, pero sí de dispensar una mínima atención a una iniciativa que necesita apoyos institucionales sí o sí.

¿Qué lugar cree que ocupe Miguel Fleta en la historia de la interpretación operística, como tenor?

Es sin la menor duda uno de los más grandes tenores de la historia, un grande digno de contarse junto a Pertile, Caruso, Gigli, Schipa, Lemeshev, Lauri-Volpi o Melchior, por citar algunos grandes tenores de la primera mitad del siglo XX. Para mi gusto, técnicamente, hizo algunas cosas que todavía nadie ha logrado resolver como él. Además el timbre y el decir se unían en una expresividad tan directa, tan auténtica... Era una maravilla.

¿Cree que es necesario reivindicar su figura o por el contrario considera que está suficientemente reconocida?

Nunca se reivindica lo suficiente a figuras con tanto valor patrimonial. Por eso, de hecho, hemos creído oportuno plantear una serie de actividades en homenaje a los 75 años de su fallecimiento. Seguramente mucha gente en Zaragoza tenga familiaridad con el nombre de Fleta, sobre todo porque una avenida de la ciudad lleva su nombre, pero no tantos sabrán cómo sonaba su voz o que fue el tenor que estrenó el papel de Calaf en Turandot, por citar un hecho representativo de su carrera. Por eso creo que más que reivindicar su nombre entre los aficionados, que ya lo asumen como algo digno de homenaje, se trata en este caso de acercar su memoria al gran público, que es el que esperamos de hecho que acuda en mayo a nuestros recitales.

¿Cuál fue en su opinión la importancia de Pilar Lorengar como soprano?

Es muy curioso y significativo el caso de Lorengar, una cantante más conocida y valorada en Berlín que en Zaragoza. Tuvo una carrera internacional que para sí quisieran muchas sopranos españolas de hoy en día. Y su versatilidad, su sensatez para abarcar un gran repertorio sin perder el estilo y mantener la calidad vocal, son señas de una gran trayectoria. Además de su trayectoria operística dedicó mucho tiempo a la zarzuela, un género del que grabó multitud de títulos. Sin duda debe citarse como una de las grandes cantantes españolas del siglo XX, junto a las que se citan siempre, de Caballé a Berganza pasando por Victoria de los Ángeles. Hay que reivindicar su nombre y homenajear su memoria siempre que haya ocasión. No en vano dudamos entre Lorengar y Fleta a la hora de bautizar nuestra asociación.

¿En qué lugar está España en lo que se refiere al nivel musical de sus principales temporadas líricas?

En un nivel francamente bueno. Sobre todo porque hay variedad y ofertas complementarias. Ojalá la crisis económica no ponga en riesgo esa riqueza teatral. Debería servir para dar lugar a una mayor integración de las temporadas españolas, donde creo que debería aumentar el número de coproducciones y reposiciones. Es el momento también de plantearse en serio un modelo de patrocinio que no dependa mayoritariamente de las aportaciones públicas. No confío demasiado en la proyectada y postergada ley de mecenazgo, porque el problema de fondo no tiene que ver únicamente con el marco fiscal sino con la cultura misma de respaldo privado a la actividad teatral. Mientras se siga sin asumir que la cultura no es ocio ni entretenimiento, sino trabajo, mientras no se reconozca el tejido laboral y social que hay detrás de la cultura, las cosas no cambiarán, sea cual sea el marco legal.

¿Qué opinión le merece la situación artística del Teatro Real desde la venida de Gerard Mortier?

Siempre defiendo que en la variedad esta el gusto, y creo que todas las propuestas que tengan personalidad, que se alejen de la ambigüedad y del fácil convencionalismo, tienen al menos el atractivo de ser propuestas valientes y con convencimiento. Otra cosa distinta es que quizá el mapa lírico de Madrid no sea el más adecuado para unas propuestas a veces radicales en la elección del repertorio o escoradas en su vanguardismo, como las que en ocasiones ha planteado Mortier. En las grandes capitales europeas como Viena, Berlín, París o Londres suele haber un gran teatro de planteamientos clásicos, dedicado al repertorio puro y duro, a las grandes claves de la historia de la ópera, mientras que otro teatro se abre mas a la experimentación, al repertorio alternativo, al menos conocido. Quizá el ejemplo paradigmático sea Viena, com una Staatsoper que programa los grandes títulos, de Mozart a Strauss, y un Theater an der Wien donde tienen cabida otros repertorios, unas propuestas escénicas más novedosas y conceptuales, etc. Mortier ha corrido el riesgo de ser auténtico. No ha engañado a nadie con sus preferencias. Quienes le contrataron, ya sabían cómo iba a programar. Y personalmente, creo que en el balance de su mandato, hasta ahora, son más los aciertos que las propuestas desafortunadas. Comenzando por el nivel logrado con los cuerpos estables, con una rotación muy notable de directores musicales. Y a nivel escénico dudo que haya sido el enfant terrible que muchos sostenían y sostienen que es. Ha habido grandes espectáculos en el Real estos años y quizá Mortier sólo haya cometido dos "pecados": no traer a demasiados grandes cantantes, que son siempre un aliciente por sí mismos para el publico, y pecar de cierta arrogancia o provocación en algunas de sus declaraciones, cosa que contrasta, curiosamente, con el afable trato personal que dispensa cuando uno tiene ocasión de departir con él brevemente por los pasillos del Real. En resumen, pues, creo que con Mortier son más las ganas de hablar mal de él que los motivos reales para hacerlo. Más me preocupa la complicada situación financiera de teatros como el Liceo o la temporada de Les Arts, en unos casos por la no siempre certera gestión de sus directivos y en otros porque se pagan ahora los efectos de un modelo insostenible, de una particular burbuja lírica, que llevó a construir grandes teatros y grandes temporadas allí donde no se iban a poder sostener.

 

¿Haga balance de los conseguido por la asociación que dirige?

Estoy francamente satisfecho después de estos tres años de trabajo e ilusionado con la cartera de proyectos que tenemos en mente. Hemos dedicado mucho tiempo y mucho esfuerzo a conseguir lo que tenemos, por poco y modesto que sea. Las facilidades han sido prácticamente nulas y los obstáculos casi diarios. Organizar un recital, por ejemplo, nos supone mucho trabajo porque lo hacemos y lo costeamos todo nosotros: desde las gestiones con los cantantes a las gestiones con el teatro, para su arrendamiento, pasando por el alquiler del piano, las contrataciones del afinador y del técnico de iluminación, todo el trabajo de diseño, reprografía e impresión de carteles, flyers y programas de mano... Incluso las flores para los cantantes y otros gastos menores como el agua mineral dependen de nosotros. Entre muy pocas personas tenemos que estar al tanto de todo eso y aunque lo hacemos por pura pasión, supone mucha presión y mucho trabajo. Pero es una gran recompensa ver que se levanta el telón y todo sale como lo habías previsto. Esa es la magia que hace que merezca la pena tanto esfuerzo. En todo caso, después de tres años, y creyendo en la necesidad de la autocrítica, me pregunto si hemos hecho algo mal para tener todavía tan pocos socios, no más de sesenta a día de hoy, pero imagino que eso, como todo, es cuestión de tiempo. La gente no se vincula con un proyecto hasta que no tiene claro que va a tener futuro, que se gestiona como es debido, etc. Al cabo de tres años creo que estamos en ese punto de temprana madurez en el que el número de apoyos y la presencia pública de la asociación deberían ir en lógica progresión. Como buen aragonés, si algo soy es testarudo, así que no cabe duda sobre la insistencia con que intentaré mantener viva la asociación en la medida en que de mí dependa.

¿Qué planes de futuro tiene respecto a ella? ¿Qué falta por hacer en Zaragoza en este sentido? ¿Qué necesita la institución para crecer y qué problemas se está encontrando?

Queremos ir despacio, pero sin dar un sólo paso atrás. Hay que tener proyectos razonables, y por eso siempre descartaré una temporada lírica estable en Zaragoza, hasta dentro de mucho tiempo. Eso requeriría mucha financiación y una estabilidad institucional que, de darse repentinamente, serían sólo flor de un día y no garantizarían la continuidad que buscamos. Por eso creo que el único objetivo razonable está en plantear, más pronto que tarde, la posibilidad de un pequeño festival lírico en la ciudad. Un festival breve pero intenso, durante diez o quince días, con suficiente interés en sus propuestas como para atraer a público del resto de España y que nos permita concentrar los esfuerzos y la financiación en un breve lapso de tiempo. Deberíamos caminar, también, hacia una mayor vertebración de la ópera y la zarzuela que se escenifican a lo largo del valle del Ebro, desde el País Vasco a Aragón pasando por Navarra, por entendernos. Nuestra asociación es la más joven y modesta, comparada con la trayectoria y los logros de ABAO y AGAO y con el contenido de teatros como el Arriaga o pequeñas temporadas como la de Irún, pero seguro que en el futuro, sumando esfuerzos, podemos ahorrar costes y llevar a cabo propuestas conjuntas que tengan interés para todos. Lo importante ahora mismo es aumentar el número de socios y conseguir una mínima financiación estable, sumando aportaciones públicas y privadas. Y en materia de propuestas musicales, lo ideal sería dar el salto hacia recitales con orquesta, o galas operísticas de mayor alcance, con la mirada puesta en que algún día, más pronto que tarde, llegue el turno de nuestra primera producción propia, nuestro primer título escenificado. Estoy seguro de que lo conseguiremos en un plazo razonable de tiempo, pero para eso necesitamos crecer en número de socios y patrocinios.

¿Qué cantantes, directores de escena y musicales le interesan más de la actualidad?

Tengo mucho interés por la madurez de cantantes como Seiffert, Meier, Alagna o Vargas. Cada vez me interesa más la evolución de Kaufmann. Lo mismo que la constante y sorprendente reinvención de Kunde. Flórez es un cantante incuestionable, pero su repertorio no es el que está entre mis preferencias. Por otro lado, siempre he sentido predilección por las voces graves, y por eso sigo con interés a Rene Pape, a Bryn Terfel y a barítonos como Tézier, Keenlyside o Finley. Garanca es la mezzo de nuestros días y habrá que seguir de cerca su progresión. También es un lujo contar todavía con el buen hacer de Zajick. Además el panorama sopranil es verdaderamente privilegiado, con voces como las de Radvanovsky, Stemme, Harteros, Westbroek, Frittoli, Devia, Netrebko, incluso con la no siempre dorada madurez de Fleming, Ciofi, Mattila o Dessay. En España, ojalá el privilegiado instrumento de Jorge de León se dosifique en la ampliación de su repertorio. Y creo que la madurez de Arteta nos puede deparar grandes cosas. Albelo ya está llegando muy lejos y apostaría a que su carrera no ha hecho más que empezar. Lamento mucho que un grande como Carlos Álvarez no termine de regresar a los escenarios en plenitud de facultades; se lo merece. En materia de directores musicales, además de referencias evidentes que conforman el Olimpo contemporáneo de las batutas operísticas, como Barenboim, Muti, Pappano, Thielemann, Gergiev, Nagano o Mehta, creo que hay nombres importantes, y no sólo hablo de jóvenes promesas, sino en ocasiones de batutas ya en su madurez, como A. Davis, Armiliato, Gatti, Bychkov, Luisotti, Albrecht, Nelsons, Metzmacher, Nézet-Séguin, Altinoglou... También puede deparar muy buenos trabajos la batuta de Currentzis, que acaba de dirigir Macbeth en Madrid. En materia escénica, hay nombres inevitables, desde Carsen a Guth pasando por MacVicar o Decker, pero también tengo mucho interés por el trabajo de Warlikowski o Tcherniakov, no siempre atinados, pero que pueden llegar a ser geniales. Confieso que pocas veces me ha fascinado tanto una propuesta escénica como con el Pelléas de Bob Wilson, magistral. Y nunca hay que olvidarse del buen hacer de Sagi y Lluis Pasqual; y me consta que aquí en España hay una generación de jóvenes promesas de la dirección escénica que dará mucho y muy bueno que hablar dentro de unos años. Apunte un nombre: Rafael R. Villalobos.

Autor:Aurelio M. Seco
  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter

Compartir

1 Comentario
1 ascension milagro zalba
07/02/2013 20:41:26
En Aragón hay un público decidido a disfrutarde la Ópera y la Zarzuela
Gracias por su valentía y verdad. Hago mención de uno de los artistas aragoneses de valor incalculable por su rareza vocal, el contratenor Sergio García. Descubierto por A.
Kraus y P. Lavirgen, ganador de la beca M.Caballé-B. Martí, ganador del concurso Manuel Ausensi, concurso internacional de Música de Roma ect., ha cantado en múltiples paises entre ellos, Perú, estudios en Inglaterra, Francia e Italia, siempre comprometido con su profesión, perfecciona su técnica con Ana Luisa Chova, gran profesor
de Canto ,genial intérprete de Haendel etc., ha sido literalmente barrido, aniquilado y perseguido por decir verdades y hablar claro, ha tenido que practicamente huir de Zaragoza
por el olvido e ingratitud de su propia gente.
Ha cantado en el Auditorio Nacional de Madrid, L Rioja, Pamplona, grandes teatros y es compañero de grandes cantantes como Mariola Cantarero, Eva del Moral y otros.
El tremento olvido y 'Apartheit' a este excelente cantante sólo se explica en Zaragoza por la crueldad y desprecio hacia nuestros buenos cantantes, error que debería subsanarse dado que Sergio García en una rara avis muy preciada en todas partes del munto cultural por la dificultad que entraña
su disciplina y por su faceta de gran actor que pone de manifiesto en interpetaciones de Carmina Burana entre otras.
Insertar comentario

Para confirmar que usted es una persona y evitar sistemas de spam, conteste la siguiente pregunta:

* campos obligatorios

Aviso: el comentario no será publicado hasta que no sea validado.

Publicidad

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico