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Crítica: Heras-Casado y Achúcarro, con Ayuda en acción en el Real

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5 de marzo de 2015


TIEMPO Y CONCEPTO

Por Gonzalo Lahoz.
Madrid. 03/03/15. Teatro Real. Concierto benéfico organizado por Ayuda en acción. Joaquín Achúcarro, piano. Orquesta Sinfónica de Madrid. Director: Pablo Heras-Casado. Falla: Noche en los jardines de España. Beethoven: Quinta sinfonía.

   Últimamente asistimos a un agobiante esfuerzo de determinados patrocinadores y entidades de la industria discográfica por situar a Gustavo Dudamel sino directamente al frente de la Berliner Philharmoniker, sí en la primera línea de salida en la carrera hacia su podio. Cabe entonces plantearse, por logros y por facultades de una batuta todoterreno que cumple con holgura en tantas épocas, formas y estéticas, por qué no Pablo Heras-Casado como titular de la formación. El granadino ha demostrado, sin padrinos, desenvolverse desde sus inicios en la música antigua y el barroco; sus comienzos con Hogwood y Christophers dan buena cuenta de ello y ahí están sus para muchos desconocidas grabaciones de zarzuelas barrocas o su próxima incursión con la Balthasar-Neumann en el universo de Praetorius. Por descontado en el romanticismo alemán, llámese Beethoven, Schumann o Schubert, y la ópera (ocupa el cargo de principal director invitado en el Teatro Real); y excelente y clarividente es su relación con el siglo XX y la contemporánea: su carta de presentación frente a la Berliner se basó en Szymanowski y Berio abrazados por la música de Mendelssohn.
   Pero la mayor garantía de Heras-Casado no es su currículum sino lo que aún esta por dirigir, por plantear, por concebir. Su mayor baza está en aquello que encierra en su cabeza. El director desprende formas de grande, se toma su tiempo y estudia, concibe, maquina antes de salir al escenario, algo que en las últimas generaciones no siempre escuchamos pero que se agradece sobremanera; en síntesis: genera ideas que respetando al compositor se despliegan a lo largo de la partitura que tiene delante, en todos los planos que esta alcanza, pero sobre todo, en el filosófico, en el intelectual. Así lo demostró en una Quinta beethoviana de gran fuerza y concisión en motivos y ritmos con coherente entendimiento de cada calderón, cada silencio, cada nota, que levantaron una lectura tan particular como extraordinaria.


   En la primera parte, unas Noches en los jardines de España en una de esas contadas ocasiones en las que pueden escucharse en su sentido más verdadero, más impresionista, menos romántico, más hacia el áurea stravinskiana que hacia el sentido postwagneriano y en las que se contó al piano con uno de los grandes embajadores de la obra de todos los tiempos, el Maestro Joaquín Achúcarro, quien hizo y deshizo como sólo él sabe. Háganme caso, dentro de muchos años, aunque podemos ir diciéndolo con orgullo desde ya mismo, ante un Heras-Casado en la cúspide, una generación de abueletes diremos: “Yo escuché a Heras-Casado dirigir junto a los grandes de una época irrepetible, como en aquel concierto  que dio en el Real con el gran Achúcarro”. 

   Una ocasión pues, única, que además ha tenido como marco incomparable la labor de Ayuda en acción, en su programa de apoyo a niños y familias en riesgo de exclusión social y que contará desde ahora y cada año con un concierto dirigido por Heras-Casado como embajador de la ONG. Si se quedaron sin entradas esta vez, corran, vuelen en la siguiente, no se arrepentirán.

Autor:Gonzalo Lahoz
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