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Libro: «Beethoven, su desarrollo espiritual», de John William Navin Sullivan

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25 de abril de 2019

La espiritualidad de Beethoven

Por Albert Ferrer Flamarich
Beethoven, su desarrollo espiritual. John William Navin Sullivan. Ediciones La Llave, 2019. 192 págs. ISBN: 978-84-16145-63-8.

   En vísperas del 250 aniversario del nacimiento de Beethoven, algunas editoriales han empezado a comercializar novedades para un año que se presume activo en este terreno gracias a traducciones, reediciones y nuevos estudios. La Editorial Arpegio, por ejemplo, acaba de comercializar la traducción del libro que en 1970 publicaron los pianistas y reconocidos intérpretes de Beethoven, Paul Badura-Skoda y Jörg Demus. En esta línea, Ediciones La Llave, ha publicado Beethoven, su desarrollo espiritual que el periodista y escritor John William Navin Sullivan (1886-1937) legó para el centenario de la muerte del compositor.

   Dividido en dos libros, el primero contiene tres capítulos que desde la estética reflexionan sobre la música y su percepción. Es decir, los procesos psicológicos de la creación como acto del creador y de la percepción de lo creado. Lo expone con argumentos bien fundamentados, con incisos sobre la teoría estética de la emoción pero cuyo interés radica más en su vertiente de la historia de la estética musical que en su profundidad, sin que por ello pueda tildarse de superficial. Especialmente por ser una época en que la estética musical distaba de los enfoques posteriores. En el segundo libro Sullivan sorprendente por la profundidad psicológica, no sin ciertos atisbos un tanto idealizados y románticos que incomodarán a los más escépticos y pragmáticos. Principalmente pondera la evolución personal de Beethoven en relación a su misión como artista y ser humano en base a un crecimiento espiritual fruto de sus circunstancias vitales. En esta proteica espiritualidad, según Sullivan, la Heroica marca el punto de inflexión por su inédita unidad psicológica y la transcripción de la experiencia subjetiva de heroicidad. Un tema que también da juego en una interrelación entre Heroismo y Destino como se desarrolla en el cuarto capítulo.


   Otro tema que centra el planteamiento desarrollado por Sullivan radica en la aceptación del sufrimiento como fuerza motora que alimentaba su genio y la consideración de su obra como una síntesis de vivencias expuestas. Algo que hoy en día hace más evidente el significado de las palabras de Mahler cuando se refería a sí mismo como el heredero más directo de Beethoven. No hablaba sólo de posibles herencias musicales si no de una actitud ante la vida. El texto también recala en la influencia arquetípica que, desde un posicionamiento actual, podemos vincular a Jung en la visión sobre personajes mitológicos entendidas por Beethoven como encarnaciones vivas y energéticas de las fuerzas y principios fundamentales de la vida. No obstante, también presenta algunas conjeturas irresolubles como la de si Beethoven se hubiera casado, su música de los últimos años hubiera sido diferente. Algo que se mueve entre la obviedad y el perogrullo pero que supone una variable en la tesis global de Sullivan en relación al crecimiento espiritual y su plasmación musical.

   En general, resulta convincente gracias a una prosa fluida que encadena los argumentos y contraargumentos con un verbo docto, una capacidad analítica precisa y un mesurado sentido poético. Con ello transmite unas impresiones y tesis sostenibles que lidian y solventan los abismos argumentales ante las que otras plumas se hubieran topado. Con todo, el comentario de sus aciertos y fundamentos así como sus carencias requeriría un artículo específico de corte hermenéutico o una comunicación académica. Por ejemplo, hay algún capítulo flojo como el dedicado a la Sonata Hammerklavier (capítulo 7). Mucho más seductoras y fundamentadas son sus ideas sobre la Missa Solemnis, la Novena y los últimos cuartetos. Sus descripciones literarias parten de presupuestos poco objetivables pero intuitivamente viables y creíbles con los que salda los límites del lenguaje y de la música como lenguaje. Sus consideraciones filosóficas sobre la música de Beethoven no pretenden deducir de ella ninguna filosofía. Son descripciones y reflexiones abiertamente subjetivas. Por eso mismo y al amparo de símiles emocionales que, aunque algunos sean de tinte programático, pueden aceptarse como una lectura a posteriori plausible de la obra beethoveniana.

   La traducción ofrece un tono fluido del discurso aunque en determinados convendría corregir la tendencia a referirse a la ciudad de Bonn como Bona, a los Tríos Opus 1 como Tercetos Opus 1 (pág.75) y a los timbales por tambores (pág.112). La edición presenta una letra cómodamente legible dentro de una estética utilitaria, austera y elegante con solapas internas. De este modo cabe aplaudir la publicación de este texto histórico al que una introducción contextualizadora de algún especialista o musicólogo hubiera redondeado y facilitado la comprensión de la dimensión e incidencia de este ensayo muy conocido en su época.

Autor:Albert Ferrer Flamarich
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