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Carmen Mateo y César Arrieta, con Óscar Lobete en el penúltimo concierto de la temporada de Juventudes Musicales de Valladolid

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26 de abril de 2019

Mateo, Arrieta y Lobete entre la canción, la ópera y la zarzuela 

Por Agustín Achúcarro
El penúltimo concierto de Juventudes Musicales de Valladolid de esta temporada está previsto para el sábado 27 de abril, en la Sala Miguel Delibes del Teatro Calderón de la ciudad vallisoletana, desde las 20h. En este recital intervienen la soprano Carmen Mateo, el tenor César Arrieta y el pianista Óscar Lobete.

   Parece casi tan inevitable como recurrente dirigirse inicialmente a la soprano indagando sobre las cualidades de su voz. «De una forma rápida y concisa, podría decir que mi voz se encuadra dentro del paradigma de la soprano de coloratura». Una definición a la que Mateo añade un apunte: «Creo que los que nos dedicamos al arte del canto debemos abogar a favor de una no clasificación estricta, sobre todo de una forma temprana, , ya que esto puede suponer más una limitación que una ayuda en el aprendizaje». Consideración que aun matiza más la soprano. «Sabemos que existen comportamientos fisiológicos naturales que conforman una definición de registros y tesituras, pero durante la formación del futuro cantante se dan numerosos procesos de adecuación vocal, como emisión del sonido y perfeccionamiento que, hasta que no se finalizan, no se puede discernir con claridad y seguridad cuál será el repertorio óptimo para cada cantante, pues podemos encontrar voces con mismo registro y misma altura, pero diferentes en color, tamaño, vibrato y elasticidad, cualidades que se desarrollarán con el correcto estudio de la técnica vocal». Parecido planteamiento mantiene la soprano a la hora de indagar sobre la evolución de su voz.


   «Según el progreso que mi instrumento va realizando puedo decir que el repertorio que se encuadra dentro del estilo belcantista es el que mejor se adecúa a mi voz, tal y como queda reflejado en el programa del concierto del próximo sábado. Creo oportuno señalar que soy de las que opinan que la voz no es algo que mute con el paso del tiempo, ya que un hecho así, habla de un cierto desgaste del instrumento porque, como bien podemos comprobar en las grabaciones de que disponemos, tenemos el ejemplo de los grandes cantantes de antaño, que cantaban el mismo repertorio desde el inicio hasta el final de su carrera».

   A la hora de centrar sus opiniones en relación a las canciones, romanzas, arias y dúos que va a interpretar Carmen Mateo explica que en la primera parte las arias «Ah, non credea mirarti» de La Sonnambula y «Qui la voce sua soave» de I Puritani hacen referencia a «un repertorio belcantista que representa la estética base de su vocalidad». «En él, los compositores como Bellini y Donizetti, buscaban el lucimiento de la voz, pero no entendido como cantar notas agudas, como a veces se concibe en la actualidad, sino como la capacidad de expresión del sonido en sí mismo; por lo que podría decir que esta belleza y pureza del sonido, del texto y la melodía, es a la que aspiro», reflexiona la soprano.

   Carmen Mateo, que ya ha debutado en teatros como el Comunale di Bologna, y ha abordado papeles como Pamina, Almirena o Adina, cree que tiene ciertas afinidades con el tenor César Arrieta con el que interpretará el dueto «Vien qua… Labbra di foco» de Falstaff y el dúo «Caballero del alto plumero» de Luisa Fernanda. «Mi compañero, el tenor César Arrieta y yo, compartimos la misma visión técnica, estética y filosófica del arte del canto, lo que hace que nos compenetremos de una forma más fácil a la hora de abordar e interpretar el repertorio». Mientras que en lo que se refiere a la relación con el piano mantiene un criterio en la misma línea. «Opino que entre el pianista y los cantantes debe haber una comunión total. En las piezas más propiamente de música de cámara como las canciones españolas de Joaquín Turina y Granados se genera un diálogo continuo entre las melodías del pianista y del cantante, con lo que la escucha entre ambos se torna primordial, al igual que en la interpretación de las arias de ópera, en las que la reducción orquestal a piano, implica dificultad y una mayor versatilidad».

 El tenor César Arrieta, muy centrado en el repertorio mozartiano, cantará en lo referente al repertorio operístico y de zarzuela «Ich baue ganz auf deine Stärke» de Die Entführungaus dem Serail, «Una furtiva lagrima» de L´elisir d´amore y «Paxarín, tú que vuelas» de La pícara molinera.


   Óscar Lobete, un músico de talento y tremendamente polifacético, que ha actuado con figuras como Anna Netrebko, Erwin Schrott, Joyce di Donato o Fabio Armiliato, será el pianista del recital. «Creo que la relación entre la voz y el piano es de lo más maravilloso, pues la voz es lo más hermoso que hay y es la forma de expresión musical más natural que existe». De hecho el pianista tiene claro que «prefiere tocar junto a cantantes», aunque le suponga tener en cuenta que «se plantea desde una perspectiva muy diferente a cuando lo hace con otros instrumentos», pues para él «es una especialidad totalmente diferente, que no tiene nada que ver con tocar con un chelo o en un trío».Y dentro de esa preferencia de Lobete por la voz se decanta por la canción, en este caso concreto por las Tonadillas de Granados y el Homenaje a Lope de Vega de Turina, sin que por esto desdeñe el repertorio de ópera y zarzuela. «Soy consciente de que es lo que pide el público y que tiene un atractivo indudable», aunque esta afirmación lleva para él añadido un interrogante. «Me queda la duda de si el espectador lo prefiere porque se le ha brindado menos la posibilidad de escuchar canciones». Y el criterio del pianista se basa en conceptos muy claros. «Cuando hay tanta canción española, tanto lied, que están escritos para piano y voz, con un repertorio tremendo, tanto en español, como en italiano o en alemán, lo prefiero a tener que interpretar zarzuela y ópera, que son transcripciones. En la canción el texto va enlazado con la música de tal forma que lo que te vas a encontrar es que el piano va ayudando, empujando al texto, porque está escrito de una manera que implica fusionar música y palabra». A lo dicho Lobete suma las dificultades añadidas a la hora de interpretar ópera y zarzuela. «Son muy complicadas de abordar, porque tienes que entender que determinado pasaje lo protagonizan las flautas, otro los violonchelos, otro toda la orquesta, y a partir de ahí debes intentar sacar esos colores, esos sonidos orquestales».


   Valoraciones que le llevan al instrumentista a una reflexión sobre la enseñanza. «Está muy mal enfocada en los conservatorios, pues se dirige a ser profesor de piano o solista y ser repertorista o pianista vocal exige mucha práctica y una técnica muy diferente, por la unión tan increíble que hay entre texto y música». De hecho Lobete se muestra tan determinado en sus convencimientos que afirma, al igual que hacen otros compañeros suyos, que el pianista de cantantes «es otra especialidad diferente». Lo que le lleva a determinar lo siguiente: «Hay tres tipos de pianistas diferentes, que son el solista, el de cámara y el que se dedica a la voz».

Autor:Agustín Achúcarro
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