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CD: Sello de «Calidad Codalario» para «Novel Voices» de Carr-Petrova Duo [Melos]

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Autor: Aurelio M. Seco
20 de noviembre de 2020

El refugio de la Música

 

Por Aurelio M. Seco | @AurelioSeco
Novel Voices. Carr-Petrova Dúo. Molly Carr, viola | Anna Petrova, piano. Obras de Khachaturian, Weinberg, Clarke y Arroyo Lascurain. Melos Records.

   Un refugio es un lugar, persona o cosa que nos hace sentir seguros ante un ambiente hostil. Están los refugios personales, los psicológicos, refugios ante las inclemencias del tiempo, hay refugiados y, por supuesto, también contamos con el cálido y sempiterno refugio de la Música. «La música» nos dice Georges Duhamel en El consuelo de la música, «no puede disminuir el horror de la masacre, del sufrimiento, de las agonías, no obstante nos brinda, hasta en el mismo seno del osario, un soplo de remisión celeste, un principio de esperanza y salvación. Para el hombre privado de los consuelos de la fe, es, asimismo, una fe, es decir, lo que sostiene, lo que reúne, lo que nutre, vivifica y conforta».

   Novel voices es, sobre todo, un disco especial, no sólo por el concepto de refugio que emana de él, sino por los exigentes e interesantes criterios que encontramos en cada detalle, empezando por la elección de la imagen de portada [un sugerente diseño de Silvia Tsocheva], pasando por las obras seleccionadas, exquisitas dentro del compromiso social y estético de las intérpretes, y terminando por su extraordinaria puesta en sonido. Las protagonistas son dos músicos de enorme talento: la prestigiosa violista estadounidense Molly Carr, sin duda una de las más interesantes instrumentistas que conocemos respecto a este instrumento, y la gran pianista búlgara Anna Petrova, intérpretes a las que, lamentablemente, cuesta ver programadas en España, algo que no debe sorprender habida cuenta de los criterios que con frecuencia usan algunos de nuestros principales gestores.


   El trabajo reúne obras de Rebecca Clarke, Mieczyslaw Weinberg y Aram Khachaturian, compositores que de alguna forma se enfrentaron a múltiples desgracias y adversidades políticas y personales, y que encontraron en la Música, puede que esa depuración catártica que en ocasiones nos sirve de refugio ante el dolor. Lullaby, obra del compositor armenio, que abre el disco, se ofrece aquí en un valioso arreglo del Carr-Petrova Dúo y un tono  nostálgico, elegante, apasionadamente lírico, que puede servir además como llamada de atención a la actual situación de Armenia. En general el disco revela un inusual grado de intimidad y unidad de criterio entre las dos artistas, cuyas revelaciones musicales parecen encajar de manera natural, como emanando de un mismo saber hacer, un grado de comunicación dificilísimo de encontrar en cualquier conjunto y que en este cedé se percibe desde el primer acorde.

   Sigue la Sonata para clarinete y piano, op. 28  del prolífico Mieczyslaw Weinberg, mostrada en un arreglo para viola de J. Adler. Comienza la obra Carr con un solo de afinación perfecta [como en todo el disco] y tono elocuente y generoso, sin el más ligero atisbo de pose, ofreciendo una versión preciosa, amable, consistente, cercana, que llega, ora con dulzura, ora con decidida profundidad lírica, siempre hacia delante. Carr exhibe tanto su lado sensible como virtuoso, y es correspondida con idéntico magisterio interpretativo por Anna Petrova, pianista formidable que estamos deseando ver en recital.

   El segundo movimiento de la pieza, carismático y refinado, se ofrece en su punto rítmico y sonoro justo, como si las dos artistas respiraran  al mismo tiempo. Petrova da a lo largo del disco una clase interpretativa magistral, llena de matices, a menudo sutiles, mostrados siempre con gran clase, sin perjuicio de cierta obvia pasión de fondo, muy reconfortante. Estamos ante un disco cálido aunque sofisticado, reflexionado en profundidad, pero ojo, sólo apto para paladares exquisitos.


   Se incluye una preciosa Sonata para viola y piano de Rebecca Clarke, compositora que con esta partitura se nos muestra como una referencia en la escritura para ambos instrumentos. Finaliza el disco con Novel Voices, del joven compositor mexicano Fernando Arrollo Lascurian, una partitura que da nombre al disco, inspirada en los viajes realizados por Petrova y Carr a campamentos de refugiados. Arrollo escribe una música mezcla de culturas, con referencias a sonidos de Afganistán, Bulgaria, Chechenia, Irak, Irán Siria, Kuwait y México, lugares de procedencia de los niños que las artistas conocieron en sus viajes, dentro de un proyecto que trataba de dar voz y visibilidad, a través de la música, a diversas comunidades de refugiados de todo el mundo. Sus tres movimientos: Historias y sueños, Danza de incertidumbre, Llamada y oración, tratan de poner banda sonora a los refugiados y sus dramas, cuando no tragedias.

   La grabación es obra del ingeniero Jorge García Bastidas que, de la mano de las productoras Leonid Wagner y Virginia Lenz, ha realizado con absoluta solvencia la toma de sonido en el Conservatorio de Catarroja y en el Studio Milenia de Valencia entre 2018 y 2019. Estamos ante un disco arriesgado que huye de lugares comunes para poner el acento en ciertos nombres, anhelos y esperanzas compartidas, un trabajo sonoro con mensaje, tan delicado, tierno, aventurado y esperanzador como el poema de Emily Dickinson incluido en los textos que acompañan al disco. También es el primer trabajo discográfico del sello Melos. Es difícil empezar mejor.

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