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CD: «Another light. Àlex Garrobé plays Marco Smaili» [Knobloch Music]

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Autor: Carlos Pérez Álvarez
22 de agosto de 2021
Cd «Another light. Àlex Garrobé plays Marco Smaili»

La transparencia sonora: Una luz cristalina en seis cuerdas 


Por Carlos Pérez Álvarez
«Another light. Àlex Garrobé plays Marco Smaili». Àlex Garrobé, guitarra. Knobloch Music.

   Cuando se idea un proyecto, la sincronía artística que guardan los miembros que lo llevan a cabo influye en el resultado del mismo. Este disco representa un claro ejemplo de una estética sonora común: la expresividad de la guitarra a partir de la luminosidad que encierra, y su capacidad para alumbrarnos a todos. Unos halos sutiles de luz que son representados en sus resonancias armónicas, en la arquitectura formal a partir de la expresividad natural del instrumento, su identidad sonora.

   Marco Smaili, compositor y guitarrista, entiende la guitarra como un prisma de cristal que cuando lo mueves, su reflejo va delicadamente mostrando todos los colores. Con un lenguaje muy personal, su actividad compositiva ha aumentado a lo largo de los últimos años, llegando a ser uno de los compositores para guitarra más relevantes de las últimas décadas. Este monográfico sonoro contiene casi todas las obras escritas a lo largo de su vida. Àlex Garrobé, considerado uno de los mejores intérpretes de guitarra clásica, nos acerca a la música de Smaili mostrándola con una retórica y un talento formal únicos. Cuando escuchas la guitarra de Àlex, él desaparece por completo como intermediario y el mensaje que llega es la música sin aditivos, una transparencia sonora que los oyentes recibimos como una verdad irrebatible, intuitiva. Javier Salvador, ingeniero de sonido, ha hecho un trabajo sumamente cuidadoso, respetando la naturalidad sonora de la guitarra y los planos acústicos que Àlex distribuye en el espacio con una flexibilidad, destreza expresiva y convicción musical pocas veces vistas en la interpretación musical guitarrística. Cabe destacar también la sugerente portada, de Xavier Masero. Todo este compendio de hechos demuestran que se trata de un proyecto cuidado al detalle, y que es un registro que se convertirá en piedra angular de la  discografía de guitarra clásica.

   Las obras recogidas en el registro reflejan la evolución del compositor desde un lenguaje más explícito y tradicional estéticamente, hacia un estilo más sugerente, condensado, denso en cuanto al desarrollo formal y abstracto en las técnicas y discurso sonoro.

   En Quatre Bagatelles en Forme de Suite Cosmique, un precoz Smaili de 15 años ya firma toda una declaración de intenciones demostrando sus inquietudes por la creación y reuniendo lo que serán los rasgos identitarios de su lenguaje. Atraído claramente por la heterometría musical, se muestra un incipiente buscador de los sonidos que la guitarra aporta, haciendo uso de scordaturas para engrandecer sus resonancias. En estas piezas de juventud se aprecia un adolescente juguetón e inocente con mucho talento, un guitarrista que poco a poco construirá un discurso desde la guitarra, realzándola a partir de su propia esencia. Esto es entendido magistralmente por Garrobé, que hace vibrar a la guitarra en las bagatelas con su uso elegante del vibrato y su sutil fraseo, alumbrado de una agógica gentil.

   Y el Canto Se Hizo Vuelo y La Misma Luz de Entonces son dos obras de una belleza extraordinaria. Dedicadas a David Russell y José Tomas respectivamente, era de esperar que para dos maestros del sonido y de la belleza en la guitarra el compositor pusiera toda su poética y lirismo reluciendo sus arabescos y armonías más especiales. Para hablar de la armonía y de los procesos constructivos-armónicos en la música de Smaili habría que mencionar a Scriabin, un compositor que tiene muy presente, cuyos procesos armónicos resultan bastante cercanos a los del guitarrista. Resultaría toda una ofensa no mencionar el trabajo titánico del intérprete, que otorga una cohesión formal a las obras excelente, nos las muestra como un río continuo que fluye, construyendo una unidad inherente en todo el discurso. Destacan sus reexposiciones de las ideas raíz con total continuidad, sin querer subrayar nada, sin hacer evidente lo auditivamente visible. 

   La Sonatina (Sur l’Espirit de Francis Poulenc) es la más académica y tradicional en cuanto a las formas y construcción de las frases. Dedicada a Àlex es todo un homenaje al neoclasicismo, a veces en tono burlesco, de Francis Poulenc. En tres movimientos (rápido-lento-rápido), entre contrastes temáticos y de carácter se pueden entrever algunos deshilvanamientos sonoros propios del compositor dentro de esta adaptación a las formas históricas. En este sentido, Àlex ha sabido captar un equilibrio sutil en el lenguaje espacial y de resonancias de Smaili, filtrado por la tradición neoclásica en las frases y discurso. Boleros (Homenaje a Toru Takemitsu), también dedicada al mismo, se construye a partir del ritmo y la articulación, coloreada de armonías que van navegando hacia la abstracción lingüística que Smaili va depurando. Llenos de groove, Àlex va caminando estos boleros mostrando cierta claridad en la oscuridad aparente de las armonías.

   Morton Feldman Sings Love Songs  es un regalo al compositor neoyorquino. En un tono amable y dulce, Smaili homenajea al minimalista articulando el discurso a partir de la dimensión espacial del sonido. Realmente, están muy cerca ambos compositores en su planteamiento artístico, ya que ambos parten de la resonancia como material formal. Garrobé deja vibrar la guitarra y abandona a su yo, coloca los sonidos sin pretensiones, los despersonaliza y vacía, dejando que el espacio tome conciencia de ellos. Smaili cita de forma explícita Coptic light de Feldman, una vez más demostrando que la luz como concepto poético es algo recurrente en su intención artística. Fronda de la Tarde es un homenaje a Joaquín Rodrigo. Smaili representa la luz de media tarde atravesando una fronda dando a su lenguaje un tono más castellano, utilizando identidades que recuerdan al estilo brillante de Rodrigo. Un paseo por las obras para guitarra referenciales del compositor valenciano, a través del estilo tan marcado de Smaili y la mirada afortunada del intérprete, que hace brillar la guitarra en los mordentes de Aranjuez y danzar en lo rítmico de Invocación y Danza. 

   Obscura, Íntima es su obra más actual, donde se percibe una condensación de las ideas, un estilo cada vez más depurado que se dirige a una abstracción del discurso. La estructura narrativa la construye a partir del relato Los Muertos de Joyce, jugando con el mismo recurso del escritor de parar la escena, de una cotidianidad aparente, y en el último momento introducir toda la carga expresiva.  La obra se articula a partir de pivotes sonoros, pedales recurrentes alrededor de los cuales se articulan ritmos irregulares, inspirados en un gesto cinematográfico de Kurosawa. Àlex carga de un profundo dramatismo esta obra, que vaticina a la mitad lo que será el punto de inflexión que desata el final de la misma.

   Este registro sin lugar a dudas ya es un hito en la discografía de guitarra clásica, un matrimonio de belleza sonora. Un compositor que cada vez afianza más su lenguaje, equilibrando las luces escondidas de la guitarra ordenadas en una estructura a la altura de la belleza de las resonancias. Otra luminosidad más para el presente y futuro de la guitarra clásica y su repertorio, y un intérprete tocado por la varita, con el don de hacernos ver de la mejor forma lo que ya hay.

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