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CD: Pancho Vladigerov. Rousse Philharmonic Orchestra. Nayden Todorov [Naxos]

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2 de abril de 2021

El nacionalismo búlgaro de Vladigerov

Por Albert Ferrer Flamarich
Vladigerov: 7 danzas sinfónicas búlgaras Op. 23, Rapsodia Várdar Op.16 y Suite búlgara Op. 21. Rousse Philharmonic Orchestra Pardubice. Nayden, director. NAXOS 8.574047 DDD 78 minutos.

   Otro compositor que también parece ser objeto de una aproximación a su obra sinfónica por parte de Naxos es el búlgaro Pacho Vladigerov (1899-1978). Heredero del postromanticismo legado de sus maestros Paul Juon, Friedrich Gernsheim y Georg Schumann, compuso un amplio catálogo de obras en distintos géneros como dos sinfonías, una ópera (Zar Kaloyan), cinco conciertos para piano, dos conciertos para violín y música de cámara, así como bandas sonoras musicales para films y páginas sinfónicas. En este volumen se ha grabado la Vardar Rhapsody, fruto de la orquestación en 1928 del original para violín y piano, que se convirtió en un emblema musical del país en la línea de las rapsodias rumanas de Enescu o las marchas de Pompa y Circunstancia de Elgar.


   También figuran las 7 danzas sinfónicas búlgaras op. 23 (1931) que es una suite basada en el folklore de su Bulgaria natal, cuyos movimientos toman como fuente de inspiración danzas concretas sin especificar su nombre (ni el de la región). Cerrada por la efervescencia motívica y de cambios de ritmo en una significativa demostración idiomática en la séptima, todas están muy bien orquestadas y rebosan de una considerable dosis de fantasía y habilidad en el diálogo y alternancia instrumental. En conjunto predomina la forma ternaria a partir de dos grandes bloques temáticos con una sección central contrastante como puede comprobarse en las cinco primeras: la inicial es un pórtico de cierta majestuosidad basada en el ritmo de polonesa; y la quinta, también vigorosa y opulenta, destaca por sus efectos sincopados. La segunda, a modo de scherzo, posee juegos de puntillo y staccatti, con una sección central de marcada cantabilidad, acentos marciales y cambios de tempo que parecen memorar el tono irónico del Wunderhorn mahleriano. Igualmente destaca la cuarta, un Andante con moto central, de estructura más libre y de perfil más lírico que brillante, abierta con una especie de fanfarria orquestal que prepara el ambiente de nocturno subsiguiente erigido sobre una corta melodía ornamentada cromáticamente repartida entre maderas y cuerdas que se despliega por la orquestra sin perder la sugestión onírica y contemplativa. Esta esencia también se percibe en el Chant, segundo de los cuatro movimientos de la Suite búlgara Op. 21 (1927). La obra se encauza en la línea de múltiples composiciones parecidas a principios del siglo XX en compositores nacionalistas como Rimsky-Korsakov, Kachaturian, Kodály, Weinberger, Lahjta, Moyzes y Zádor, con la brillantez en el tratamiento de la orquesta de Respighi y algunos efectos que preludian el estilo cinematográfico de John Williams de los 70.


   En resumen, se trata de un buen compositor con una música bella y agradable de escuchar que, como tantos otros recuperados por Naxos u otros sellos centroeuropeos (CPO, MDG, BIS, Timpani,…), no ha resistido el paso del tiempo y las derivas estéticas y técnicas del siglo XX, fuera de su país donde se programa con frecuencia. La recreación de las tres obras cuenta con el detallismo, sentido del color y del ritmo de la alemana Rousse Philharmonic Orchestra dirigida por Nayden Todorv que configuran uno de esos tándems de orquestas de mediana calidad –mediocre para los snobs del mundillo musical- cuyos resultados globales sorprenden y satisfacen sin caer en el trazo grueso ni la sobredimensión de unas piezas que podrían programarse ocasionalmente.

Autor:Albert Ferrer Flamarich
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