Codalario
Está viendo:

CD: 'NEAPOLITAN ORGAN MUSIC. EMANUELE CARDI'. Por Mario Guada

  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter
 
21 de diciembre de 2013
Foto: Brilliant
NAPOLI NO ES SÓLO ÓPERA

Neapolitan Organ Music. Emanuele Cardi. Brilliant Classics, 2013. TT. 71'46. Obras de Gian Francesco de Majo, Domenico Scarlatti, Franceso Durante, Nicola Porpora, Giovanni Battists Pergolesi, Paolo Altieri y Niccolò Antonio Zingarelli.

   Para muchos, el nombre de la ciudad italiana de Napoli va indisociablemente unido a la voz, casi de manera exclusiva al desarrollo de la ópera en el Barroco que tantos momentos maravillosos nos ha legado. Sin embargo, y aunque es bien cierto que el máximo desarrollo musical de la escuela napolitana se llevó a cabo en el mundo operístico, no fueron los compositores de esta tierra ajenos a otro tipo de repertorios, entre los que los de la música instrumental ocupaban un lugar preeminente, si bien en mayor para conjuntos de cámara, no estrictamente para instrumentos solista, como es el caso que nos ocupa.
  Algunos de los compositores que aquí parecen son sobradamente conocidos por cualquier músico y aficionado, aunque podemos encontrar, como en todo buen catálogo, algunos ejemplos más ignotos. Comienza el registro con Gian Francesco de Majo [1732-1790], quien con tan solo 13 años ya ostentaba el puesto de segundo clavecinista en el teatro de la corte en Napoli, lo que nos da buena cuenta de su talento musical. Posteriormente ostentaría el puesto de organista titular de la Capilla Real en 1750. Se ofrecen de él tres breves sonatas, claro exponente del estilo galante napolitano de la segunda mitad del XVIII, sonatas en dos movimientos -las números 6 [con uso de elementos percusivos] y 9- y en cuatro, muy breves -la 8-, en una búsqueda constante del contraste entre tempi y en el uso de registros. Obras de gran belleza melódica -marca de la casa en la escuela napolitana- y poca complejidad rítmico-armónica.
   De Domenico Scarlatti [1685-1757], el compositor más paradigmático en la composición para teclado de cuantos se presentan en este álbum, se nos ofrecen dos de sus sonatas, particularmente de las que parecen ser compuestas específicamente para el órgano y no para el clave -aunque pueden interpretarse de manera indistinta en cualquier de los instrumentos-, la K. 41, hermosa fuga con tintes «bachianos», que es un ejemplo de la complejidad contrapuntística a la que Scarlatti podía acercarse; mientras, la sonata K. 228 resalta por una sonoridad más cercana a su lenguaje clavecinístico, una sonata que juega con la repetición de los temas, en un delicado y elegante devenir de la estructura bipartita habitual en sus sonatas.
  Francesco Durante [1684-1755] es otro de los compositores más celebrados de la escuela napolitana. Llegó a ser una figura muy destacada en su tiempo, ocupando incluso el puesto de director del Conservatorio dei Poveri di Gesù Cristo, teniendo entre sus alumnos al gran Pergolesi. Aunque es más conocido por su manejo de los instrumentos de cuerda, también dedicó algo de tiempo al órgano, dentro de su música para la liturgia, como tenemos en el caso de estas dos obras, una Sonata en RE mayor y una Toccata en RE menor, que fueron encontradas en el manuscrito MS1888 del Conservatorio di San Pietro a Majella. De nuevo dominio del elemento melódico, que es sin duda el gran protagonista en la Sonata, mientras que la Toccata queda destinada a un desarrollo más específico del elemento armónico, el contrapunto y la exuberancia técnica, magníficamente envuelto en el precioso registro de flautado.
   Nicola Porpora [1686-1768] siempre ha sido, desde mi punto de vista, uno de los más grandes creadores de melodías de la historia. Entre sus arias operísticas encontramos algunas de las más impactantes bellezas jamás compuestas. Bien conocido por sus andanzas londinenses, por ser autor de algunas de las óperas más celebradas del repertorio barroco y por haber sido el maestro de algunos de los cantantes más reputados de su tiempo, como Anthony Hubert, Caffarelli o el mismísimo Farinelli. Se interpretan aquí tres de sus fugas -las números 2, 6 y 7-, que parecían destinadas más bien a una labor docente que a cubrir un deseo creativo -puede observarse en su estilo realmente académico, canónico. Dichas fugas no fueron reconocidas hasta su aparición en 1803 dentro de una colección de piezas para órgano y piano realizada por Clementi.
   Giovanni Battista Pergolesi [1710-1736], otro de los grandes del Barroco napolitano, a pesar de su malograda historia vital, es sobradamente conocido por su creación en el campo vocal sacro, pero también en la opera buffa. La Sonata en SOL mayor recogida aquí parece ser una de las tres que este compusiera durante su período de estudios. Impresionante la manera en la que el personal estilo «pergolesiano» se deja entrever ya en esta obra de juventud.
  Paolo Altieri [1745-1820], es uno de los compositores de esta escuela menos reconocidos, y sin embargo es quizá quien más atención prestó al órgano, por lo que es aquí el más representando en el número de obras. Compositor de un gran talento desde su juventud, obtuvo el título de Maestro di Cappella a la edad de 21 años. En sus numerosas sonatas aquí ofrecidas -números 2, 14, 18, 19, 20, 24, 25 y Sonatina sin número, alguna de duraciones menores al minuto- se descubre una escritura en clara estética del style galante. Escritura en la que domina la línea melódica, sin excesivas complicaciones de tipo armónico y con un ritmo claramente marcado, que ayuda al desarrollo melódico, en las que incluso llegan a introducirse elementos de percusión en una de ellas. Su Sonatina, compuesta ya en 1815, nos muestra una evolución estilística evidente, pero sin perder en ningún momento el sabor de ese Barroco residual de la segunda mitad del XVIII.
   Niccolò Antonio Zingarelli [1752-1837] fue un destacado autor de su tiempo, a pesar de que no ha pasado a la historia con relevancia alguna. Llegó a ser Maestro di Capella en la Capella Sistina en 1805. De su producción organística se nos ofrece su hermosa Pastorale en RE mayor, exquisito ejemplo de que la sencillez melódica a veces es capaz de obtener unos resultados más que notables en el oyente.
   Emanuele Cardi, que realizó sus estudios de postgrado especializándose en órgano del Renacimiento y Barroco, desarrolla una intensa carrera como intérprete, pero también como restaurador de órganos de estos períodos, además de una interesante vertiente como investigador, escribiendo diversos artículos sobre dicha especialidad, impartiendo magisterio entre decenas de alumnos en cursos y clases magistrales. Es profesor de órgano en Messina y está muy ligado al proyecto Youth Baroque Ensemble auspiciado por el Centro di Musica Antica Pietà de'Turchini. Interpreta las piezas con una solvencia clarividente. Es un gran conocedor del repertorio, qué duda cabe, y eso se nota en la capacidad que tiene para asumir las piezas y llevarlas a su terreno, haciendo de este un recital para nada monótono -no nos engañemos, el parecido entre varias de las piezas es realmente considerable. Le adjudicamos, pues, el mérito de ser capaz de hacer de este un disco notable, en el que destaca la bella sonoridad del órgano de la iglesia de San Nicola di Bari, de 1889, con los flautados como absolutos protagonistas.
Autor:Mario Guada
  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter

Compartir

0 Comentarios
Insertar comentario

Para confirmar que usted es una persona y evitar sistemas de spam, conteste la siguiente pregunta:

* campos obligatorios

Aviso: el comentario no será publicado hasta que no sea validado.

Publicidad

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico