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Crítica: Recital de Celso Albelo en el Teatro Rosalía de La Coruña

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5 de septiembre de 2016

 BRAVÍSIMO ALBELO

  Por Beatriz Cancela
La Coruña. 2/IX/16. Teatro Rosalía de Castro. Concierto organizado por los Amigos de la Ópera de A Coruña, "Albelo, diez años en A Coruña". Tenor: Celso Albelo. Piano: Juan Francisco Parra. Arias de Donizetti, Bellini y Verdi.

   Fue irremediable, al traspasar la puerta del Teatro Rosalía de Castro, no trasladarnos al pasado mes de febrero cuando tenía lugar el concierto donde profesionales y aficionados a la lírica se alzaban, contundentes, al grito unánime de "¡Ópera si!", haciendo frente a aquella terrible situación que arreciaba y que hacía presagiar lo peor en torno a la temporada coruñesa. Finalmente, y gracias a la asociación Amigos de la Ópera de A Coruña, el pasado 28 de agosto arrancaba un ambicioso programa que contará con Falstaff y El barbero de Sevilla, dos conciertos, cinco recitales entre conferencias y demás actividades anejas.

   Ante un teatro repleto y deseoso hizo su entrada un ya emocionado Celso Albelo, tras la proyección de un video que hacía un breve recorrido cronológico por las óperas y arias que aquella noche brindaría al público herculino. Decimos breve, porque la carrera que despegaba aquel 31 de agosto de 2006 en un recital de dúos con la ya por entonces consagrada Stefania Bonfadelli, fue en constante y raudo ascenso hasta encumbrar al tenor canario en lo más alto del panorama lírico internacional.

   Don Pasquale abrió la velada. Una de las óperas que más veces llevó al canario por escenarios de todo el mundo, de la que destacamos la interpretación de la canzonetta "Comè gentil!" acompañado a la guitarra de Mateo Arnáiz. El tenor realizó una ejecución extremadamente íntima y sutil, incidiendo en los graves en detrimento de las notas más agudas que mantenía con suma delicadeza y suavidad.

   Concierto donizettiano donde los haya en el que solamente dos arias, correspondientes a "La donna é mobile" del verdiano Rigoletto y "A te o cara" de I puritani de Bellini, salían fuera del campo de acción del compositor de Bérgamo. Y aunque el tenor no arriesgaba en cuanto al repertorio, que conoce a la perfección, su interpretación fue una auténtica exhibición de buen gusto, cuidando cada matiz con especial esmero: una voz dulce, cálida y homogénea; unos agudos potentes y estremecedores, legatos suaves, un fraseo de gran dominio técnico natural y fluido o la alternancia de fragmentos contrastantes con absoluta seguridad y elocuencia. En fin, Albelo en estado puro: técnica vocal, expresividad, teatralidad en los gestos... y complicidad.

   Una de las arias que mayor ovación le reportó al canario fue "Ah mes amis! - Pour mon ame..." de La fille du régiment, que además escogería para interpretar en uno de los bises finales. Partitura que requiere un gran control vocal donde las haya y en la que Albelo parece sentirse cómodo. Junto a esta, obsequiaría al público coruñés con el dramatismo de "Pourquoi me réveiller?" de Werther de Massenet y con la tan popular "Morucha" de Juan Quintero, que terminaron por poner en pie a un auditorio totalmente entregado.

   El piano de Juan Francisco Parra no se quedó atrás. Magnífica sincronía entre ambos. No es que no estuviera a la altura, sino que enriqueció más si cabe el recital con su aportación solista interpretando dos fantasías de salón de William Vincent Wallace que requerían gran destreza: Don Pasquale y la Fantasía brillante sobre La traviata, de especial dificultad. Cambios de tempo, armonías arriesgadas que Parra se encargaba de enfatizar, al igual que la incidencia en pausas dramáticas o recorriendo el teclado con enérgicos pasajes ascendentes y descendentes por los que sus dedos discurrían con abrumadora espontaneidad y que contrastaban con los antagónicos momentos de sosiego y sensibilidad. ¡Qué fantástico tándem!.

   Fue, sin lugar a duda, un auténtico homenaje: de la ciudad hacia Albelo, pero también en sentido inverso. Un recital que nos trasladó al momento de apogeo lírico de A Coruña. Y, como se suele decir, como el tiempo pone a todos en su lugar, esperemos que la temporada operística coruñesa torne al lugar que ocupó durante muchos años en el panorama nacional e internacional.

Autor:Beatriz Cancela
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