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Concerto Málaga pone punto final a la temporada de Juventudes Musicales en Valladolid

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5 de mayo de 2018

Concerto Málaga pone punto final a la temporada de Juventudes Musicales en Valladolid

   Un reportaje de Agustín Achúcarro
“Concerto Málaga somos una orquesta de cuerda, con un orgánico que nos configura como una formación de cámara de pequeño formato, que perseguimos desde hace veinte años un sonido propio, ibérico, mediterráneo, que en España ha faltado por no haber mucha cultura de orquestas de cuerda”, así define José Manuel Gil de Gálvez, violín principal de Concerto Málaga a dicha formación, antes de que ésta actúe hoy sábado 5 de mayo, desde las 20h, en la Sala Delibes del Teatro Calderón. Una agrupación camerística que será la encargada de clausurar la temporada 2017-2018 de Juventudes Musicales de Valladolid y de la que Gil de Gálvez destaca lo siguiente: “Nuestra orquesta se compone por la voluntad de las personas que la forman, así que todo lo que vamos tocando es una verdadera apetencia artística”.

   La propia historia de esta formación avala las palabras del violinista. “Nosotros hemos trabajado más de diez años con Massimo Paris, viola de I Musici, y cultivamos nuestro sonido y nuestro repertorio, que se centra fundamentalmente en el rescate de la música de cámara española a través de la investigación, de un período que abarca desde el siglo XVIII hasta nuestros días, bueno, más concretamente hasta la Segunda República”.

   Y en torno a ese repertorio gira tanto su discografía como su idea de conseguir que “se cree una normalidad a la hora de interpretarlo”, asevera Gil de Gálvez.

   La orquesta desde su fundación ha pasado por varias etapas complementarias tal y como explica el instrumentista: “Durante 5 cinco años tuvimos a un director croata, diez años a Massimo Paris, y después de quince de trabajo con estas dos figuras, sabiendo muy bien lo que queríamos conseguir, hemos dado el paso de que sea yo el que conduzca desde el atril”. “No me gusta considerarme director –matiza Gil de Gálvez- pues más bien me considero violín principal, un poco al estilo de la labor que desarrollaba Félix Ayo en I Musici, lo que no quiere decir que no trabajemos a veces con directores, como recientemente hemos hecho con José Serebrier”. Dos fórmulas que les han permitido obtener réditos muy diversos según los casos. “Cuando teníamos directores había menos debate en los ensayos y se seguía más la línea que éste nos marcaba y ahora hay más confrontación de ideas, pero al final lo que se escucha es un consenso, con un criterio conjunto de orquesta de cámara, y siempre hay una última palabra que la tengo yo, aunque sea el resultado del trabajo y el pensamiento de todos”, atestigua el violín.

   En cuanto al programa que interpretarán en Valladolid lo han titulado Viaje sonoro y según Gil de Gálvez la dificultad de este tipo de conciertos estriba en varios motivos. “Tiene su complejidad debido a que la literatura de las orquestas de cuerda no suele estar formada por obras de larga duración con lo que se tocan partituras de estilos muy diferentes, muy variados, lo que nos exige cambiar de sonido, articulación, y hace que sea un recital que exige un alto grado de concentración”. Tras esta valoración Gil de Gálvez aprovecha para dar unas pinceladas sobre el programa que tienen previsto interpretar. “Comenzamos con la Serenata para cuerdas en mi menor, op.20 de Elgar de estilo absolutamente inglés; seguimos con un Lento espressivo de Lamote Griñon, compositor español de principios del siglo XX, con un concepto expresivo heredado de la escuela de Mahler; y finalizamos la primera parte con el Concerto grosso en sol mayor, HVW 319, op. 6 nº1, uno de los más famosos de Haendel, que es una maravilla”. Seguirán con la obertura del oratorio Tobia de García Fajer y continuarán con el Andante religioso para cuerdas de Jesús de Monasterio y la Sinfonía Nº3 en re mayor de Sorkočević, para proseguir con una Gallarda de Felipe Pedrell de la que Gil de Gálvez reseña que “la han descubierto ellos” para concluir con el Divertimento para cuerdas en fa mayor, K. 138/125c de Mozart. “Obra que concibió para cuarteto, aunque se ha hecho más famosa la versión de orquesta de cuerda”, apunta el violinista principal de Concerto Málaga.

   Gil de Gálvez, que ha escrito sobre la historia del violín en clave ibérica, tiene una opinión muy personal en cuanto a su desarrollo. “El violín ha llegado a una globalización de tal forma que se toca igual en Corea que en E.E.U.U. y creo que es el momento de volver a la particularidad, pues se ha perdido algo de diversidad y concretamente en España en la cuerda hay mucho por hacer, en el sentido de que hay que encontrar una identidad propia, por lo que necesitamos ir buscando nuestros  caminos”. Pensamiento que el violinista explica con un ejemplo: “Cuando tocamos un divertimento de Mozart por qué lo tenemos que interpretar de la misma forma que una agrupación de Stuttgart y no con una visión Mediterránea, con una tipología diferente de la música, con una visión más elástica de la obra...”. Una aseveración que implica para él “mantenerse en lo académico pero permitiéndose cierta genialidad”, sin que eso signifique “olvidarse del rigor y caer en banalidades”.

   Y exactamente eso es lo que Gil de Gálvez cree que tratan de llevar a la práctica Concerto Málaga.“Nosotros intentamos poner a este respecto nuestro grano de arena y poco a poco dejarse ver, aunque desgraciadamente España es un país muy radial, en que todo pasa por Madrid, y muchas veces lo que ocurre en las provincias no tiene la relevancia que debería tener”.

   En cuanto al devenir de la formación su violinista principal recuerda algunos hitos. “Hemos grabado un disco en torno a Albéniz, sacado hace poco un disco de Granados, el próximo año va a salir la integral de las obras para cuerda de Turina, que ya hemos grabado, y ahora estamos trabajando en un programa para grabarlo en 2019 en torno a Manuel de Falla, con lo cual tendremos una referencia discográfica de cuatro de los grandes compositores españoles”, apunta un Gil de Gálvez ilusionado ante la labor realizada y la que queda por hacer”.

Forman Concerto Málaga José Manuel Gil de Gálvez, violín principal, Elisa Prieto, Javier Navascués, Marina Picazo, Mireia Pérez y Alejandro Manzano, violínes, Ignacio Sanz y Carlos Picazo, violas, Víctor Yélamo y Misael Lacasta, violonchelos, Janis Steinbergs, contrabajo, y Juan Pablo Gamarro, clavecín.

Autor:Agustín Achúcarro
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