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Crítica: Tasto Solo cierra el XIV Festival'Pórtico de Zamora'

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8 de marzo de 2016

El ensemble especializado en repertorios tardomedievales puso el broche dorado a un Pórtico que será bien recordado por algunas actuaciones absolutamente memorables.

TESOROS CERCANOS

Por Mario Guada

06-III-2016 | 12:00. Zamora, Iglesia de San Cipriano. Festival Internacional de Música «Pórtico de Zamora». Entradas 15 €uros. More Philomnæ. Polifonía medieval en Zamora y Burgos. Obras anónimas. Tasto Solo | Guillermo Pérez.

   Está el público tan acostumbrado a eso que se ha venido a denominar y asumir, incomprensiblemente, como «gran repertorio», que el poder de sorprenderse y deleitarse con obras de la producción polifónica del medievo tardío es prácticamente virgen. El impacto es prácticamente como el de un niño cuando descubre un sabor, hace un nuevo amigo o pisa la nieve por vez primera. Esta es sin duda una ventaja para el intérprete dedicado a este tipo de repertorios, pero también una desventaja. Una ventaja porque, como decimos, el público general está prácticamente por estrenar cuando escucha un directo un programa como el que aquí se presentó, y por tanto, salvo debacle, su interés y disfrute se inclinará hacia lo positivo. Pero puede suponer también un problema, porque ese desconocimiento puede conllevar, a su vez, que los oídos poco acostumbrados desconecten con mayor facilidad o se valore como un evento menor lo que se tiene delante.

   Con esta situación se presentó el conjunto Tasto Solo, para cerrar la decimocuarta edición del Festival Internacional de Música «Pórtico de Zamora», que coproducen la asociación que sustenta el festival y el Centro Nacional de Difusión Musical. Personalmente nos parece una apuesta realmente fantástica, pues el apoyo que existe en este país por los repertorios medievales es, salvo excepciones, absolutamente testimonial. El Pórtico, sin ser el adalid de la música medieval en España, sí ha prestado históricamente cierta atención a la misma, de lo que debemos alegrarnos, y por ende felicitar a sus organizadores, a quienes solicitamos que sigan transitando esta senda aún con mayor asiduidad. El conjunto español, fundado hace justo una década por el organettista e investigador Guillermo Pérez,  es sin duda uno de los mejores conjuntos a nivel mundial en la interpretación de los repertorios instrumentales tardomedievales y del Renacimiento temprano, de los que se han convertido en auténticas referencias.

   El programa presentado aquí –confeccionado en parte para la ocasión–, bajo el título de More Philomenæ, se compone de una serie de polifonías anónimas del Medievo que se encuentran custodiadas en lugares tan cercanos como el Archivo Histórico Provincial de Zamora, el Monasterio de las Huelgas (Burgos), el Archivo de la Catedral de Sigüenza o el Museo Lázaro Galdiano (Madrid). Se dividió en cinco bloques bien diferenciados, cada uno de los cuales constaba de tres piezas. En el primero de ellos encontramos dos obras interpretadas por primera vez, pertenecientes al perdido Códice de Zamora: Kyrie. Rex virginum y Gloria. Spiritus et alme, que aunque eran fuentes ya conocidas con anterioridad, no se habían analizado y digitalizado hasta hace bien poco, cuando se interesó en ellas el proyecto El canto llano en la época de la polifonía, dirigido por Carmen Julia Gutiérrez y financiado por la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con el Digital Image Archive of Medieval Music [DIAMM], del que formaron parte algunos investigadores medievalistas de importancia en este país, como Nuria Torres, Santiago Ruiz o el propio David Catalunya –miembro de Tasto Solo–. Estas dos obras se encuentran en el códice zamorano parcialmente, por lo que al coincidir la pieza su presencia en el Codex Las Huelgas, se ha realizado aquí una interpretación tropada de sendas partes de la misa. Se completó el bloque con un Credo extraído de Las Huelgas, el códice de polifonía medieval más amplio e importante del país.

   El segundo bloque albergó un Ave Maria - Amen del archivo de Sigüenza, así como otras dos piezas de las Huelgas: Claustrum pudicicie y Ex illustri. El tercer bloque, puramente instrumental, estuvo conformado por un Kyrie eleison Jhesu parce, del Arxiu de la Catedral de Palma de Mallorca, además de dos obras albergadas en el MS. I que custodia el Orfeó Català: Gloriose matris y Summi patris. Para el cuatro bloque se requiere de nuevo la presencia vocal, para comenzar con la que es probablemente la primera lección de solfeo polifónica de la historia registrada en papel, Fa fa mi fa/Ut re mi ut [Huelgas], a la que siguieron los otros dos estrenos en «tiempos modernos» del programa: el instrumental Ad honorem virginis y Congaudeamus omnes, ambos extraídos del Museo Lázaro Galdiano de Madrid, dentro del mismo proyecto anteriormente mencionado. Se cerró el concierto con tres obras de las Huelgas: Favit auster, Benedicamus Domino y Salve virgo.

   El repertorio seleccionado, tanto el ya realmente contrastado, como el que suponía un estreno, aportó grandes dosis de calidad a la velada. Es música de complejidad rítmica notable, con una polifonía en ocasiones intrincada, que requiere del intérprete un profundo conocimiento del lenguaje y una extraordinaria capacidad técnica. Sin duda, los componentes de Tasto Solo demostraron tener sobradas dosis de ambas. La parte vocal recayó en las figuras de la soprano italiana Barbara Zanichelli y la mezzosoprano suiza Candice Carmalt, dos voces en general bien compensadas, que fueron capaces de soportar la complejidad vocal del repertorio de manera notable. Más experimentada y especialista en el repertorio es Zanichelli, quien llevaba el peso de la parte vocal, con una línea evocadora, elegante, aunque en ocasiones demasiado punzante. Por su parte, la mezzo suiza completaba los pasajes polifónicos con una notable afinación y empaste con la voz superior, pasando por algunos problemas de potencia en el registro más grave. En los unísonos la conjunción de ambas no fue todo lo pulcra que hubiera sido deseable, en especial para completar una sonoridad tan espectacular desde lo instrumental.

   Y es que el dúo formado por Pérez y Catalunya realmente impresiona. La sonoridad de sus instrumentos posee una capacidad tímbrica tan hermosa y tan evocadora, que uno no puede dejar de pensar que en algunos instrumentos la supuesta evolución, en pos de una mejoría técnica, no ha supuesto sino una involución en muchos aspectos. El organetto –para los no iniciados, un órgano portátil de pequeñas dimensiones que se sostiene sobre las piernas o colocado sobre alguna superficie, cuyo mecanismo de aire es accionado por el propio intérprete– es un instrumento fantástico. Su color y el hecho de que sea el propio instrumentista quien manipula al fuelle al mismo tiempo que presiona las teclas le da la posibilidad de mostrar matices tímbricos y de carácter extraordinarios. Por su parte, el clavicymbalum –instrumento de cuerda pinzada/punteada cuyo teclado y caja de resonancia se encuentran dispuesta en el mismo plano, horizontalmente, siendo su apariencia una mezcla entre un psalterio y la caja de resonancia de un clave en miniatura– posee un sonido de tono metálico, mezcla a su vez entre ambos instrumentos, que da la posibilidad de realizar en él pasajes muy ornamentados con gran precisión de sonido. Los mejores momentos del concierto vinieron de la mano de los pasajes puramente instrumentales a dúo –personalmente considero este como el punto fuerte de la agrupación desde sus inicios–, pues hay entre ellos una simbiosis que solo da los años de trabajo conjunto y un entendimiento extraordinario. La tercera aportación instrumental fue la casi testimonial presencia de Pau Marcos, quien con su vihuela de arco interpretó algunos pasajes ornamentados, con buen resultado, pero sin brillar en relación a sus compañeros. Fue además el encargado de accionar en la mayoría de las ocasiones el fuelle en el órgano portátil –un instrumento similar al organetto, pero de mayor tamaño, que requiere de dos intérpretes, uno para accionar el fuelle y otro para presionar las teclas–.

   Fue sin duda un recital de brillante factura, en el que se alcanzaron cotas de refinamiento y exquisitez que muchos quisieran para sí, aun contando con grandes instrumentos u orquestas entre sus manos. Tasto Solo demostró por qué es, desde hace tiempo, una referencia en el mundo de la interpretación medieval no solo en España, sino en el panorama internacional. Se encargaron pues de poner el punto final apropiado a un Pórtico de altos vuelos, que a pesar de comenzar algo más flojo en sus dos conciertos iniciales, firmó una de sus ediciones más extraordinarias de cuantas se recuerdan merced a tres conciertos de primerísimo nivel, de los cuales los dos últimos del sábado [Les Arts Florissants y Rousset] marcaran, sin duda, momentos para la historia del festival, que en su próxima edición cumplirá su decimoquinto aniversario, que promete ser celebrado como merece. Esperamos ansiosos, pues.

Fotografía: Thomas Guillin.

Autor:Mario Guada
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