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[C]rítica: Vocalconsort Berlin interpreta a Buxtehude y Bach en el ciclo «La Europa de Murillo» de Sevilla

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19 de enero de 2019

La expresión mística de Buxtehude y Bach

Por José Amador Morales
Sevilla. 11-I-2019. Espacio Turina. Ciclo La Europa de Murillo. Dieterich Buxtehude: Membra Jesu Nostri, BuxWV 75; Johann Sebastian Bach: Cantata «Nach Dir, Herr, verlanget mich», BWV 150. Vocalconsort Berlin. Vita Ralf Sochaczewsky.

   El ciclo de cantatas de Buxtehude Membra Jesu Nostri es una obra única cargada de una misteriosa belleza. Basada en textos del poema medieval Rhytmica oratio (atribuido durante mucho tiempo a Bernardo de Claraval aunque seguramente también fue escrito por Arnulfo de Lovaina), el ciclo contiene siete cantatas, cada una dedicada a una parte diferente del cuerpo de Jesucristo en la cruz. Los textos parten del punto de vista de la contemplación del cuerpo del crucificado, comenzando por los pies y desplazando la mirada hacia las rodillas, las manos, el costado, el pecho, el corazón y finalmente la cabeza.

   Buxtehude dedicó la obra a Gustaf Düben, a la sazón maestro de capilla de la corte sueca, quien recibió del compositor danés-alemán la obra en tablatura y fue Düben quien la transcribió a la notación tradicional. A través una música vinculada magistralmente a los versos, Buxtehude recrea con sutileza la atmósfera mística mediante una interesante paleta de colores y texturas musicales que utiliza persiguiendo el efecto dramático inherente al texto. Cada una de las cantatas posee una estructura similar al iniciarse con una sonata con el tema principal, seguida de un concerto para instrumentos y cinco voces (a excepción de la quinta y sexta donde sólo hay tres voces), una parte central con tres arias con meditaciones espirituales, y finalizando con la repetición del concerto. Buxtehude seleccionó versos bíblicos para los concerti (particularmente hermosos los correspondientes al Cantar de los Cantares), y tres estrofas procedentes de la Rhytmica para las arias de cada cantata.

   Dirigido por Vita Ralf Sochaczewsky, el fantástico Vocalconsort Berlin, ya conocido en la capital hispalense, ofreció una versión de gran sobriedad y expresividad con la que logró poner de relieve el misticismo y recogimiento afín a la obra. Y ello sin desmerecer una musicalidad que en todo momento rayó a gran altura. El contraste entre el continuo (aquí formado por el órgano, laúd y violonchelo) y dos violines dotados de gran fantasía interpretativa, tuvo su contrapartida vocal en un coro –diez componentes– de hermoso y empastado sonido así como en unas voces solistas de enorme solvencia, entre las que destacó el timbre expresivo de Amrei Beuerle.

   La soprano alemana fue asimismo la protagonista del único aria solista de la temprana cantata BWV 150 de Bach, probablemente compuesta tras su legendaria escapada a Lübeck, a donde se desplazó a pie para conocer a Buxtehude, que tuvo consecuencias tanto positivas, en lo relativo a la fructífera experiencia artística y musical, como negativas al recibir una importante sanción disciplinaria por haberse excedido del permiso concedido para ausentarse de su puesto de organista en Arnstadt. El conjunto alemán volvió a convencer con su interpretación de esta juvenil obra de Bach, aquí con un punto más de dinamismo e intensidad pero igualmente apropiado en una expresión dramática que tuvo su clímax en el precioso coral final «Meine Tage in dem Leide».

Fotografía: Kristof Fischer.

Autor:José Amador Morales
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