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Crítica: 'Don Carlo' de Verdi en el Festival de Múnich

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31 de julio de 2015

REPOSICIONES DE VINO Y ROSAS

Por Alejandro Martínez

Múnich. 30/07/2015. Verdi: Don Carlo. Alfred Kim (Don Carlos), Anja Harteros (Isabel), René Pape (Felipe II), Anna Smirnova (Éboli), Simone Piazzola (Posa), Rafal Siwek (El Gran Inquisidor), Goran Juric (Monje). Dirección musical: Asher Fisch. Dirección de escena: Jürgen Rose.

   El Festival de Ópera de Múnich encaraba su penúltima función de este año con la reposición de su Don Carlo escenificado por Jürgen Rose, estrenado en el año 2000 y del que dimos ya cuenta aquí en su reposición del verano de 2013, con Jonas Kaufmann en el papel titular y Zubin Mehta a la batuta, en unas funciones sin duda más redondas que la que nos ocupa. La referida producción de Jürgen Rose transcurre sin pena ni gloria, abundando en esa sensación que algunos tenemos de asistir siempre al mismo Don Carlo, lo escenifique quien lo escenifique: un espacio cuadrangular, más o menos aderezado con guiños historicistas, en el que los solistas desarrollan a su libre albedrío la trama. Las semejanzas entre esta producción y la de Daniele Abbado para Viena son casi cómicas. La dirección musical de Asher Fisch no defraudó nuestras bajas expectativas: incapaz de respirar con los solistas, poco estimulante, sólo pudo ofrecer un acompañamiento superficial y a menudo ruidoso y brusco. No ir más allá con semejantes cuerpos estables se antoja casi delictivo, sobre todo con reposiciones de vino y rosas como esta, con repartos tan solventes, sólo al alcance de unos pocos teatros.

   En el papel titular el coreano Alfred Kim sustituía a Ramón Vargas, que ha cancelado de forma preocupante una tras otra sus actuaciones de este año (el Werther de Viena, los Foscari del Liceo, etc.). Kim no es la quintaesencia de su cuerda pero no deslució lo más mínimo en medio de tan brillante reparto, con un fraseo medido, bien amalgamado de lirismo y efusividad y valiente en el agudo. La gran Anja Harteros ponía con esta función de Don Carlo el broche final a una brillante temporada. Algo cansada ya, con algún sonido más agrio y desabrido en el agudo, bordó su Elisabetta sobre todo el último acto, con un “Tu che le vanitá” de los que sobrecogen. La madurez en escena de su interpretación y especialmente la forma de decir el texto ponen de relieve en su caso una virtuosa mezcla de aristocracia y humanidad.

   Un descansado René Pape, en plena forma, con un centro sonoro y firme, firmó un brillante Felipe II. Son ya unas cuantas las funciones de Don Carlo en las que le hemos podido escuchar interpretando este papel y seguramente ninguna tan detallada y creíble en su interpretación como esta de Múnich que nos ocupa. Anna Smirnova fue una Éboli sobrada de medios pero de expresividad más bien ordinaria y poco detallada. En reemplazo de Simon Keenlyside, tristemente apartado de los escenarios desde su incidente vocal en Viena, nos sorprendió para bien el hacer del jovencísimo Simone Piazzola (1985), con una voz algo roma en los extremos pero caudalosa y manejada con muy buenas intenciones. Si hace las cosas con cabeza de aquí en adelante puede ser un barítono a tener en consideración. Impecable el resto de solistas, desde Rafal Siwek como Gran Inquisidor a Goran Juric como Monje pasando por Eri Nakamura como Tebaldo.

Fotos: Wilfried Hösl

Autor:Alejandro Martínez
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