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DISCOS IMPRESCINDIBLES PARA (NUESTRO) VERANO

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25 de junio de 2014
Foto: Chris Lee

SILVIA PUJALTE

Schumann: Dichterliebe; Brahms: Lieder. Simon Keenlyside, Malcolm Martineau - Sony Classical

Hace unos cuantos años me pasé el verano escuchando el ciclo Dichterliebe. Cada día, en tantas versiones como tuve a mi alcance (es decir, muchas). Este disco de Simon Keenlyside y Malcolm Martineau había salido a la venta no hacía mucho y me acompaño durante semanas; no sólo contenía una muy buena versión de Dichterliebe, intensa, inteligente y muy bien narrada, sino que incluía una preciosa selección de lieder de Brahms, un lujoso “complemento”, ideal para tardes tormentosas, de la comedia romántica con (inesperado) final feliz de Schumann.

Hans Hotter: The Great Bass Baritone. Hans Hotter et al - EMI Classics (6 CD)

Muchos discos y tiempo para paladearlos, eso sólo pasa en vacaciones. Esta caja de 6 CD llena de reencuentros con el gran liederista Hans Hotter fue mi disco del verano pasado. Imposible no enamorarse cada tarde de su Schubert, de las fantásticas versiones de Geheimes o Sei mir gegrüsst (el Winterreise de 1954 no hace falta ni mencionarlo); imposible pasar de largo de su Brahms o su Wolf, de los últimos lieder de ambos, los Vier ernste Lieder y los Michelangelo Lieder. Y Strauss... y Wotan asomando en el último disco. La caja no incluye los imprescindibles textos de los lieder, pero la mayoría se encuentran fácilmente buscando un poco.

Britten the Performer: The Complete Decca Recordings. Benjamin Britten et al - DECCA (27 CD)

Este verano, en mi maleta irá esta caja que lleva en casa desde el otoño y apenas he podido escuchar como se merece. De Bach a Shostakovich, Britten dirige, interpreta música de cámara junto a Richter o Rostropovich, y acompaña las canciones que interpretan Peter Pears, Galina Vishnevskaya y Kathleen Ferrier. Entre tanta belleza menciono sólo los diecisiete lieder de Schubert cantados por Pears y Ferrier, algunos publicados por primera vez o sólo disponibles anteriormente en disco de vinilo, una joya. Como en la caja de Hotter, se echan de menos los textos, y algunos, por poco frecuentes, no son tan fáciles de encontrar; es una pena que no estén disponibles.

MARIO GUADA

Jean Richafort: Requiem.Huelgas Ensemble. Paul Van Nevel - Harmonia Mundi.

Quizá no se trate de la música más animada del mundo, eso ténganlo por seguro, pero sí se trata de un disco que para mí, por todos las horas que me ha acompañado en mis veranos, en viajes, playas, piscinas, ratos de sosiego… es sin duda un disco más veraniego que cualquiera con la música más jovial que exista. Una música que eleva los sentidos, que te transporta a un mundo de introspección, calma, reflexión. Una de las obras más hermosas jamás compuestas en la referencial interpretación de quienes son auténticos genios en el arte de plasmar la hondura expresiva de los franco-flamencos. Sol y arena son Richafort y el Huelgas.

Cristofano Caresana: Per la Nascita del Verbo. Cappella de Turchini. Antonio Florio - Opus 111.

El Barroco napolitano es alegría y energía en estado puro, de eso no hay duda. Como siempre, Cappella de Turchini y Antonio Florio se empeñan en sacar a la luz todo lo mejor de los compositores de esta ciudad sureña, con todo el colorido, luz mediterránea y calidez que esta música tiene. Un disco de esos que engancha, que escuchas una y otra vez, y que para mí es verano, por acompañar puestas de sol, horas de coche, pero también momentos de relax en casa, cuando uno se sienta a escuchar por el mero placer de escuchar, sin otro motivo necesario para hacerlo. Una joya de esas que le descubren a uno mundos maravillosos.

Johann Sebastian Bach: Cantates pour alto. Andreas Scholl. Collegium Vocale Gent. Philippe Herreweghe - Harmonia Mundi.

La música de Andreas Scholl siempre me evoca al verano, por un lado por su calor, por lo cercana que resulta siempre, y por otro por su frescura, que es siempre como un soplo de aire en una agobiante tarde de agosto. La música de Bach no puede prestarse ya a calificativos. Bach está siempre, es verano, pero también primavera, otoño e invierno; es la música. Nadie como Scholl para cantar estas increíbles piezas para alto, arropado por quien son, para mí sin ninguna deuda, los mejores representantes del «altísimo Bach» en la tierra. Un disco que provoca, tan solo con escuchar los primeros compases del Vergnugte Ruh Beliebte Seelenlust BWV 170, que se detenga el tiempo.

RAÚL CHAMORRO MENA

Richard Strauss: Elektra. Christian Thielemann. Evelyn Herlitzius, Waltrud Meier y otros - Deutsche Grammophon.

El pasado mes de enero en la Semperoper de Dresde tuvieron lugar unas funciones de Elektra de Richard Strauss inolvidables para lo que tuvimos la suerte de presenciarlas. Entre medias, el mismo reparto y las huestes del teatro interpretaron la obra en la Philarmonie de Berlín de la que procede esta grabación. Si en las funciones mencionadas la temperatura exterior al teatro sajón era de 15 grados bajo cero, la del interior era volcánica por mor de la dirección de Christian Thielemann y la intepretación del deslumbrante reparto formado por Evelyn Hertlizius, Waltraud Meier,- Elektra y Klytemnestra para la historia-, Anne Shwanewilms y Renè Pape. Nada mejor que los calores veraniegos para evocar la apocalíptica y genial ópera con una de las orquestas (la otra sería la Filarmónica de Viena) que custodian las esencias del compositor muniqués y el mejor director straussiano vivo al frente.

Tito Schipa: Edition Vol. 1. - Naxos.

Tumbarse en una buena hamaca ya sea frente al mar o en una piscina con un heladito, un gin tonic o una piña colada es una buena manera para volver a reconciliarse con las esencias del más puro canto, con uno de los genios que mejor representan tal concepto, el tenor italiano Tito Schipa. Escuchar Princesita, las granadinas de Los Emigrantes o la serenata de Arlequín de Pagliacci en la alada y etérea voz del tenor de Lecce y sumirse en la magia de ese canto celestial, cuasirreal, que convierte cualquier pieza en una obra maestra, bien puede ser otro de los placeres del verano.

Ludwig V. Beethoven: Novena Sinfonía. Charles Munch. Leontyne Price, Maureen Forrester y otros - Sony.

La eternidad e intemporalidad de la que puede ser, probablemente, la mayor creación musical del género humano, permite que el verano sea buen momento para conocer una versión que no es de las más populares o comentadas o bien repasarla si ya se ha saboreado antes. Charles Munch, eximio músico nacido en Estrasburgo tuvo una etapa gloriosa (1949-1962) como director musical de la Orquesta Sinfónica de Boston, unas de las grandes orquestas norteamericanas, plena de calidad y virtuosismo en todas sus secciones. Del año 1958 es esta fabulosa grabación estereofónica de la Novena de Beethoven para RCA Victor excelentemente reprocesada en la edición Living Stereo. Intensísima, pletórica de tensión, emoción y contrastes, plenamente romántica, la dirección de Munch con un sonido orquestal deslumbrante y un estupendo cuarteto encabezado por la soprano Leontyne Price, que realizara como sabemos una gran carrera como soprano de melodrama, la contralto canadiense Maureen Forrester, el estupendo bajo Giorgio Tozzi, hoy poco recordado pero que realiza una de las mejores introducciones que puedan escucharse a la Oda a la alegría “Oh freunde nicht diese töne” con una voz plena, extensa, densa y rotunda manejada por un cantante musical y con buena técnica. El menos conocido del elenco es el tenor David Poleri que cumple de sobra. Una versión que debe conocerse y bien puede ser en una de ésas tórridas noches veraniegas en las que es imposible dormir.

AURELIO M. SECO

Liszt y Smetana: Poemas Sinfónicos, Ma Vlast (selección) y otros. Herbert von Karajan - Deutsche Grammophon.

Cada vez que oigo la versión de “Los preludios” de Liszt grabada por Karajan para la Deutsche Grammophon en 1968 al frente de la Filarmónica de Berlín,  me parece encontrar un verdadero descubrimiento estético. Qué versión tan emotiva. El verano, con su quietud cálida que invita a la introspección, también deja un espacio para  recobrar las fuerzas del ánimo perdido por el día a día y, para algunos, recobrar cierta ansia por  trascender las cosas y a uno mismo. Y en este anhelo encontramos en esta obra y versión un poco del sentir heroico del superhombre wagneriano, que Liszt entendió muy bien desde su perfil de persona virtuosa y virtuoso pianista y compositor.  No solo a través del arte de Karajan, que no siempre es perfecto de ejecución, encuentra esta obra una trascendencia verdadera, pero qué pureza de sentimiento y altas cotas expresivas se alcanzan aquí. Y qué sentido del legato tenía Herbert von Karajan, y que sonido único, uniforme y reluciente. Sorprende muchísimo la atmósfera que el director alemán -quizás el mejor de la historia, con permiso de Kleiber y Celibidache-, consigue en esta versión repleta de su pasión por la belleza, del afán por trascender que tenía Karajan y el propio Liszt a través de esta obra suya, “preludios” a ninguna parte más que al poema sinfónico del alma, que también en verano conviene llenar de anhelo y, por qué no decirlo, de un cierto toque de magia.

Vladimir Horowitz: Chopin, varias obras - RCA-Sony.

De entre los discos que encuentro en casa para llevarme a un pequeño apartamento con vistas y la llanura del mar al fondo, es éste de Vladimir Horowitz, con su piano de sonoridad alterada, de perspectiva personalísima, meditada y estilo genial, el más misterioso. Nadie ha tocado el piano como Horowitz, que no es verdad que haya sido el último romántico, ni siquiera el último individualista –como le gustaba decir a él-, sino más bien uno de los más grandes y peculiares pianistas. El resonar del piano en obras como la Balada nº 1, op. 23 resulta tan humano y cercano que casi parece que cualquiera podría tocarla así. Pero qué respiración en el fraseo, tan personal e intransferible y al tiempo, tan musical. La tranquilidad de la llanura del mar en verano, que Horowitz solo encontró tocando, se revela en este disco enfrentada como el invierno al verano, como una lucha de contrarios que únicamente parecen reconciliarse milagrosamente en sus manos. El nocturno op. 9, nº 2 en mi bemol mayor está tocado tan rápido y de forma tan sutil que parece irreverente, hasta el punto de que nos recuerda la visión de la obra que podría tener un niño. Pero no estamos ante un concepto infantil, sino ante un artista de vuelta de las cosas y situaciones, del verano y del invierno, de la primavera e incluso de sí mismo. El Vals op. 69, nº 1 cierra la grabación de manera magistral. Es un trabajo de pequeñas grandes formas. ¿Qué mejor manera de reflexionarse?

J. S. Bach:Toccata and fugue. Famous organ Works. Peter Hurford - DECCA.

Bach es, como lo era Tomás Moro, el hombre de todas las estaciones, el compositor de todas las ocasiones. Y el verano también es tiempo de nostalgias y rarezas de estío. La grabación realizada por Peter Hurford al órgano de obras célebres del gran compositor alemán para DECCA supone un gran hallazgo interpretativo. Encontramos su sonoridad muy clásica y personal. Destacamos de la grabación la propia calidad sonora de la producción, que nos parece extraordinaria y de gran cercanía. Todo el cedé está lleno de una gran calidad interpretativa, pero queremos destacar el corte número 6, el Adagio de la Toccata, Adagio y fuga en do mayor. Una obra maestra.

HUGO CACHERO

Christoph W. Gluck: Orphée et Eurydice. Marc Minkowski, Les Musiciens du Louvre - Archiv DG.           

el trescientos aniversario que se cumple del nacimiento de Gluck este año es una ocasión tan buena como otra cualquiera para repasar la obra del compositor; y dentro de las audiciones obligadas se encuentra la que proponemos, a la que el adjetivo de clásico se le aplica en sus diversas acepciones. Nos encontramos sin duda ante la mejor grabación de la versión de París de la obra maestra gluckiana, donde el talento de Marc Minkowski ofrece una lectura impecable y difícil de superar (algo igualmente aplicable al resto de óperas que ha grabado del compositor), y donde destaca la excelente labor del tenor Richar Croft en el papel titular. Una obra capital en la historia del género, en una versión que demuestra que no siempre hace falta retrotaerse a muchas décadas atrás para encontrar los referentes discográficos esenciales.

Simone Kermes: Bel Canto Arias - Sony.

Digamos las cosas como son: el disco es muy malo. Malísimo, en cuanto al desbarajuste canoro que perpetra la señora Kermes en un repertorio totalmente ajeno al suyo (si es que tiene alguno que podamos considerar "suyo" donde nos ofrezca algo destacable, cosa que cabría dudar). Pero por eso precisamente merece la pena conocerse, porque plantea interesantes cuestiones: cómo es posible que un producto tan freak, no hay otro adjetivo,  como este llegue a grabarse, distribuirse y -con suerte- venderse, más allá de que exista un grupo de fans de la soprano -incomprensiblemente, debe haberlos- dispuestos a tragar lo que les echen que aparezca bajo la marca Simone Kermes; o preguntarse qué puede pasar por la cabeza de un cantante para exponer sus defectos e inadecuación estilística de una forma obviamente exhibicionista y carente del menor rastro de verguenza. Aunque bien pensado, es una actitud tan abiertamente indiferente al "qué dirán" que no puede menos que despertarnos simpatías hacia la cantante, que no hacia su arte, evidentemente. El despropósito es de tal magnitud que alcanza a la misma portada (inenarrable) o a la selección musical, donde tras asesinar conocidas piezas como las arias de la Reina de la Noche, Casta Diva, Bel raggio lusinghier o Santo di patria, finaliza el disco con ¡Si dolce è il tormento de Monteverdi¡... ¿qué ha querido decir la cantante con ésto, que todo lo anterior era una inmensa broma, que el Bel Canto le importa muy poco en realidad? Quién sabe, realmente no me creo con la capacidad de interpretar la mente pensante que se esconde tras este disco. Por pura curiosidad morbosa (muy morbosa), o si se quiere por la posibilidad de echarse una risas, recomiendo su escucha, será una experiencia difícil de olvidar.

Antonio Vivaldi: Las Cuatro estaciones. Forma Antiqva - Winter & Winter

¿es posible ofrecer una lectura que aporte alguna novedad en una obra que no solo cuenta con cientos de versiones, sino que además forma parte del grupo de obras que conforman el "canon" de la llamada Música Clásica? La respuesta que se desprende de la grabación que proponemos es que sí, que aún es posible sorprender a estas alturas con un producto que indudablemente puede no ser del gusto de todo el mundo y del que se pueden criticar muchas cosas (soluciones extremas o directamente encaminadas a impactar), pero que supone un soplo de aire fresco, una auténtica inyección de modernidad interpretativa, de frescura, cuyo resultado son unas Cuatro Estaciones como no se han oido nunca. Pura energia desbordante de la mano de los hermanos Zapico, situados desde hace algún tiempo en la vanguardia de la música barroca española, desde donde prometen seguir ofreciéndonos proyectos tan estimulantes como este.

 

ALEJANDRO MARTÍNEZ

Carlo Bergonzi: Italian songs - Sony.

En ocasiones los mejores viajes son los que se realizan desde casa, con la evocación que la música traslada a los sentidos. En este disco de 1977, un artista de la talla del gran Carlo Bergonzi canta como pocos el popular repertorio de canciones napolitanas. Obras de Bellini, Verdi, Denza, Tosti, Donizetti, Rossini, Mascagni, etc., y con John Wustman al piano. Estas partituras, siempre asociadas al frescor tímbrico de un Di Stefano o a la luz innata de la voz de un Pavarotti, encuentran sin embargo en el decir poético, sencillo y puro de Bergonzi una recreación memorable.

Pilar Lorengar: Portrait of Pilar - DECCA.

Si hay una voz veraniega, por su luminosidad, por su soleada pureza, por ese esmalte nítido y despierto que derrocha, esa voz es la de la soprano zaragozana Pilar Lorengar. Decca acaba de reeditar conjuntamente dos recitales grabados por la aragonesa en 1967 (con Giuseppe Patanè) y en 1980 (con Jesús López-Cobos). Lorengar pasea su timbre y su arte por piezas de Mozart, Puccini, Verdi, Falla, Wagner y Dvorák. Regia, elegantísima, sincera. Una señora cantante a la que merece la pena reivindicar con cualquier excusa, lo mismo en verano que en invierno.

Héctor Berlioz: Les nuits d'été. Janet Baker - EMI

En 1841 (o en 1856, si aludimos a la versión para orquesta) Berlioz puso música a algunos poemas de su amigo el poeta Théophile Gautier. El título del ciclo evoca el texto shakesperiano del Sueño de una noche de verano, al que Mendelssohn pusiera música también. Seis canciones de temática amorosa, muy distintas entre sí, pero siempre evocadoras y cálidas. El verano como melancolía se deja entrever al escucharlas. La ensoñación, delicadeza y naturalidad con la que Baker desgrana las canciones de este ciclo invitan a suspender el tiempo de esa manera tan propia de las noches de verano. El acompañamiento de Barbirolli al frente de la New Philarmonia Orchestra es de una inspiración inmaculada. EMI ofrece esta grabación en una remasterización que asombra por la nitidez y riqueza de su sonido, como si se hubiese registrado ayer mismo.

GONZALO LAHOZ

Frederic Mompou: Combat del somni i altres. Montserrat Caballé y Frederic Mompou - Vergara.

Victoria de los Ángeles: Canciones de varios autores. Rafael Frühbeck de Burgos y otros - EMI.

Enric Granados: Tonadillas y Amatorias. Conxita Badia y Alicia de Larrocha - La mà de Guido.

Personalmente, me es imposible concebir el verano sin el pequeño paraíso terrenal que es L'Empordà, más concretamente al Empordanet al que se refiriera Josep Pla. Es por ello que los sonidos estivales, al menos en lo musical, siempre los asocie cómo no a Xavier Montsalvatge (de obligada parada para disfrutar del paisaje sonoro, sus Papers autobiogràfics) y, por extensión a dos grandes generaciones de músicos catalanes como son las encabezadas por Granados - Albéniz y años después por Mompou - Montsalvatge.
He escogido aquí tres discos como podía haber optado por otros de Albéniz, Toldrà o tantos otros que siempre viajan en mi maleta-cabeza musical, pero son estas tres voces las que siempre acaban viniendo a mi con la tramuntana. Las de Victoria de Los Angeles, Conxita Badía y Montserrat Caballé, que se entrelazan en obras y sentir de modo tal que los tres discos acaban por parecer uno.

Los registros de la Caballé han de catalogarse como los buenos vinos, y digamos que este sería un Gran Reserva del 63 (su segundo registro oficial tras un vinilo de Toldrà). A mi modo de ver, lo mejor que ha grabado en toda su carrera... y será que no ha grabado tomas referenciales! Con el maestro Mompou acompañando al piano, la barcelonesa destila nota a nota el verano en el Combat del somni como nunca después, ni siquiera ella misma, se ha vuelto a cantar. Victoria de los Ángeles nos regala aquí todo un derroche del mejor hacer catalán, en canciones de Granados, Montsalvatge o Toldrà, orquestadas por los maestros Früchbeck de Burgos y Ros-Marbà, junto a otras de Rodrigo o Esplá. Remata todo una grabación histórica con Conxita Badía, la maestra de maestras y musa de la vanguardia catalana, quien estrenara obras de Monsalvatge, Mompou, Casals, Homs, Vives o Pahissa entre tantos otros, aquí sentando cátedra con los majos de Granados. Por si fuera poco, acompaña al piano la irrepetible Alicia de Larrocha.
Bon profit!

Autor:Codalario
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