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Elena Romero Barbosa, «la primera mujer española directora de orquesta». Por Blanca Alfonso Salas

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4 de diciembre de 2020

Elena Romero Barbosa, «la primera mujer española directora de orquesta» (Madrid, 1908 – 1996)

Por Blanca Alfonso Salas
Elena Romero nace en Madrid en 1908 en el seno de una familia acomodada de clase media-alta. Su padre, Evaristo Romero, era diputado en las Cortes Generales y periodista  de gran prestigio, por lo que Elena está rodeada en su infancia de un gran ambiente cultural. Desde muy pequeña aprende francés y alemán, llegando luego a dominar también el italiano, catalán y vasco.

   La enseñanza del piano estaba incluida dentro de una esmerada educación, por lo que, junto a su hermana Rosario, comienza sus estudios de piano en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con José Balsa, pero Elena se revela desde muy temprana edad como una niña prodigio, dando su primer concierto en el Círculo de Bellas Artes a la edad de 12 años, al que siguen varios más por distintas ciudades españolas, patrocinados por el almirante Aznar, amigo de la familia.

   Tras sus estudios con Balsa recibe clases de Salvador Bacarisse, que le da consejos sobre la interpretación pianística y le inicia en la composición. La amistad con Bacarisse perdurará durante toda su vida. Se traslada posteriormente a Barcelona para perfeccionarse con Frank Marshall, cuya Academia era una de las más prestigiosas de la época.


   Implicada políticamente en la situación española del momento, en la que se establecen diferencias irreconciliables entre los partidarios de la Monarquía                                                                                                                                                                                                                                                                   y los de la República, Elena toma partido por los republicanos influenciada por Bacarisse y tras escuchar un discurso de Margarita Nelken sobre la injusticia social, chocando con el sentir de su familia que, por su posición aristocrática, simpatizaba con la Monarquía. Su padre, Evaristo, había simpatizado, no obstante, con la República, pero desencantado con la misma, se mantuvo en una postura neutral.

   En el momento en que estalla la Guerra Civil en 1936, Elena se encuentra en la ciudad de Valencia a donde había acudido a dar unos conciertos en la radio. Inquieta por su familia, regresa a Madrid, pero a los pocos meses vuelve a Valencia en un camión del Socorro Rojo Internacional. Allí, junto con Bacarisse, trabaja durante un tiempo en el Ministerio de Propaganda convirtiéndose, gracias a sus conocimientos de idiomas, en una valiosa colaboradora de la República, a la vez que da conciertos en los campos colectivizados.

   En 1938 vuelve a Barcelona con la intención de seguir estudiando con Marshall pero éste había cerrado la Academia y se había refugiado en Marruecos; sin embargo permanece en esta ciudad, donde ese mismo año conoce a Agustín Fernández, trabajador revolucionario afín a sus ideas, recién vuelto del exilio mexicano,  con quien contrae matrimonio. Durante esta época fallecen sus padres en Madrid, víctimas de la penuria y del hambre y Elena no puede despedirse de ellos. Esta circunstancia le pesará durante toda su vida.

   Marshall regresa de nuevo a Barcelona y Elena estudia violín en su Academia, a la vez que empieza más en serio sus estudios de composición con Ricardo Lamote de Grignon.Durante estos años sufre varias experiencias personales adversas, como la muerte por bronconeumonía de una hija a los tres meses de edad y la muerte, asimismo, tras un par de abortos, de su segunda hija recién nacida, por incompatibilidad de Rh. Cae enferma y le diagnostican tuberculosis, por lo que los médicos le recomiendan un cambio de clima.


   En 1944 se instalan en Madrid y en su ciudad natal se abre una nueva etapa para ella. Ese mismo año nace su primer hijo varón y a los tres años el segundo. Asimismo se consagra de lleno a la composición de la mano de Joaquín Turina, y a la muerte de éste, en 1949, prosigue sus estudios con Julio Gómez. En homenaje a su maestro, compone una de sus obras más representativas: Canto a Turina.

   Pero Elena no se conforma sólo con la composición, y animada y orientada por Ataúlfo Argenta, se lanza a la aventura de la dirección de orquesta, más en una época en la que a la mujer le están vetadas algunas profesiones; de hecho, se la puede considerar la primera mujer española directora de orquesta.

   Durante los años siguientes  despliega una gran actividad en todas sus facetas; como compositora, como directora de orquesta y como concertista de piano. Sus mejores obras fueron compuestas en esos años, entre ellas, el ballet Títeres, con la que gana el premio Pedrell, a la vez que la BBC le concede un premio por sus Canciones sudafricanas y se desplaza a Francia y a Alemania para grabar algunas de sus obras. Como directora de orquesta es reclamada por las mejores orquestas del país en aquel momento, y como concertista da recitales en numerosas salas y realiza grabaciones radiofónicas, a la vez que trabaja como crítico musical en la revista Ritmo.

   Todo parecía indicar que el éxito y el reconocimiento habían llegado a su vida pero en 1957 fallece  de un cáncer fulminante su marido Agustín, que era su soporte emocional así como su representante y mánager, y se queda sola al cuidado de sus hijos de diez y trece años.

   Salvador Bacarisse, afincado en París, le anima a establecerse allí, pero a Elena le asusta la idea del exilio con sus hijos y decide permanecer en España. Esta decisión hizo que su carrera en ascenso se fuera apagando al no saber gestionar ella sola sus actuaciones, y se dedica principalmente a la enseñanza  durante los años siguientes.


   En la década de los años 70 Elena comienza a interesarse por las nuevas tendencias vanguardistas que iban llegando a España. Años más tarde se crea la Asociación de Mujeres en la Música y su directora, María Luisa Ozaíta, le encarga nuevas obras, así como su participación en conferencias y actos culturales.  

   De este modo vuelve a resurgir como compositora y dedica los siguientes años de su vida a sus nuevos proyectos y a la enseñanza hasta que fallece en 1996 de una trombosis cerebral.

   Su obra abarca diversos géneros musicales y se caracteriza por reunir los estilos propios de su generación. Sus primeras obras presentan un carácter impresionista, fruto de la influencia de sus primeros maestros de composición: Salvador Bacarisse y Ricardo Lamote de Grignon, quienes a su vez intentaban experimentar con las nuevas corrientes francesas que iban llegando a España y le transmitieron a Elena sus inquietudes. La pieza para piano Dos Preludios de Invierno refleja estas enseñanzas. Sus siguientes composiciones adquieren matices neoclásicos; en esta época compone la Sonata en Re, Fuga sobre una falseta para guitarra o Sonata en Sol menor, todas ellas para piano. Es a partir de la muerte de Joaquín Turina (1949), cuando se adentra de lleno en el nacionalismo, componiendo una de sus más hermosas obras, Canto a Turina, (una versión para piano y otra para orquesta) en recuerdo a su maestro, así como el Ballet Títeres, la Pequeña Suite Penibética (orquesta) o la Balada de Castilla (piano y orquesta). A partir de 1970, después de varios años de inactividad debido a las circunstancias del momento,  decide experimentar con las nuevas tendencias atonales que empezaban a asomar en el panorama musical; sin embargo, no tomó lecciones de nadie para ello sino que investigó por su cuenta intentando ponerse al día para no quedarse rezagada. De esta época son Dos tientos breves, para cuarteto de metales, Sugerencias o Fantasía temática, ambas para piano.

   La personalidad de Elena fue rebelde y rompedora de esquemas, luchadora  ante las dificultades, pero también entrañable, fiel a su tierra y dedicada a la familia.

   Casi toda su obra se encuentra inédita y  manuscrita. Está depositada en su totalidad en la Fundación Juan March. Parte de ella está también en la Asociación de Mujeres en la Música y en mi poder numerosas piezas cedidas por la familia. Hay algunas grabaciones de obras sueltas y en el año 2003 se sacó a la luz, con mucho esfuerzo y sin ninguna ayuda institucional, la Integral de su obra para piano, cuya presentación se puede ver en uno de los vídeos adjuntos, en el que se pueden escuchar algunas de sus obras más representativas. Aún queda mucha obra suya por difundir…

Autor:Blanca Alfonso Salas
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