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«Josu De Solaun, la revolución paradigmática». Por Aurelio M. Seco

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Autor: Aurelio M. Seco
25 de julio de 2021
Josu De Solaun

Josu De Solaun, la revolución paradigmática

Por Aurelio M. Seco | @AurelioSeco
[Texto leído el 19 de julio de 2021 en el Auditorio de León, en la presentación del CD «panDEMiCity»]


   Buenos días. Hoy lunes 19 de julio de 2021, en el transcurso de este difícil pero también esperanzador segundo año de pandemia, presentamos en León panDEMiCity, sexto trabajo discográfico del gran pianista español Josu De Solaun. Muchas gracias al artista por invitarme a formar parte del evento; a la entidad organizadora, la Fundación Eutherpe y a su presidenta, Margarita Morais; y al Ayuntamiento de León y su concejala de Cultura, Evelia Fernández, que lo ha favorecido y acogido en este magnífico auditorio.

   Comenzamos afirmando que, por su importancia, esta presentación sitúa a la ciudad de León en el mapa musical nacional e internacional, pues hace tiempo que la trayectoria de Josu De Solaun resuena con fuerza y nitidez a ambos lados del Atlántico. Desde su aparición en el contexto musical internacional, como un auténtico aldabonazo artístico, de una potencia arrolladora que ha removido y sigue removiendo cimientos, De Solaun ha hecho Historia en todos y cada uno de los pasos que ha dado, ya sea ganando prestigiosos concursos, ofreciendo recitales, conciertos o en lo que a grabaciones discográficas se refiere. 

   Aunque la fuente que irriga el arte de Josu De Solaun no es sólo musical. Hay un manantial poético, un afluente filosófico, etcétera.

   León ya está acostumbrada a acoger eventos musicales de relevancia. Baste citar, por ejemplo, la histórica estancia en la ciudad de la genial Alicia de Larrocha, pianista que Margarita Morais vinculó con León y cuyo nombre todavía se pronuncia hoy con admiración en la ciudad de Nueva York. Se puede decir que hay una nítida línea de continuidad entre De Larrocha y De Solaun, y no sólo por su relación biográfica con la Gran Manzana y la ciudad del Barrio Húmedo, sino por su indiscutible magisterio artístico. Es la tradición de nuestros más importantes artistas, que fluye y se va perfilando con el tiempo cuando aparecen los nombres adecuados. De Solaun es hoy, como lo fue Alicia de Larrocha en su día, el más importante pianista español del presente y uno de los más destacados a nivel internacional.

   No es casual, ni mucho menos, el hecho de que Josu De Solaun haya querido dedicar este disco,«panDEMiCity», a León, todo un privilegio para la ciudad, como lo sería para Berlín, Madrid, París, Viena o Nueva York, donde ha vivido durante 15 años consecutivos. Sin la influencia de Margarita Morais, seguramente esta presentación se estaría haciendo en otra ciudad.

«De Solaun es hoy, como lo fue Alicia de Larrocha en su día, el más importante pianista español del presente y uno de los más destacados a nivel internacional»

   La primera participación importante en disco de Josu De Solaun aparece en 2016, en un CD editado por Naxos con música de Stravinsky bajo la dirección de JoAnn Falletta. En la grabación interpreta al piano Las bodas, una partitura cuyo estreno americano había realizado al piano en su día el rumano George Enescu, un nombre crucial en su trayectoria. Rumanía es uno de los recurrentes leitmotivs de su vida y obra. En 2014 se convierte en el primer español de la Historia en ganar el  prestigioso Concurso Internacional George Enescu de Bucarest, en cuyo palmarés figuran nombres como los de Radu Lupu o Elisabeth Leonskaya. Su versión del Primer concierto para piano y orquesta de Chaikovski, fácilmente accesible en Youtube, irradia, entre otras cosas, una sofisticación y emocionalidad de una pureza conmovedora.

   A partir de entonces, su relación con Rumanía se hace continua. Año tras año vuelve a este país invitado por sus más importantes orquestas. La relación es tan fructífera que, en 2019, su presidente le condecora como «Oficial de mérito cultural», una de las más importantes distinciones que concede este Gobierno, reconociendo su «importante contribución a la promoción del arte rumano en el extranjero para el desarrollo de las relaciones culturales entre Rumanía y España». De Solaun ha vuelto este año al Concurso George Enescu, pero ya invitado como miembro del jurado.

   En 2018 saca al mercado nada menos que la primera grabación completa de la obra para piano solo de George Enescu. Lo hace para el sello Grand Piano de Naxos. Estamos ante una obra magna y muy arriesgada, tres cedes en los que De Solaun realiza una labor casi de filólogo a la hora encontrar las fuentes de unos materiales musicales tan fascinantes como dispersos. «Probablemente estemos ante uno de los pianistas más dignos de ser escuchados del actual panorama internacional», escribía en su reseña del disco Francisco Jaime Pantín, uno de los críticos más respetados de España. «Un trabajo», explicaba «de alcance trascendente en el que el admirable pianista aúna el rigor con el talento, propiciando una auténtica inmersión en el mundo anímico de un compositor tan sorprendente como fascinante». Parte del disco fue grabado con un Steinway y parte con un Shigeru Kawai, un piano muy del gusto de Josu De Solaun. Además de histórica, la grabación también resulta agotadora en lo personal, hasta la extenuación. No existen medias tintas en el arte de este pianista. Para De Solaun, un disco es como una composición en la que los elementos se toman como una totalidad atributiva, conectados de alguna forma. Todo tiene un sentido: los títulos, las imágenes, los poemas, los sonidos, las palabras. Otra cosa es que las intenciones rezumen con facilidad. La Idea de Belleza siempre ha sido difícil.

George Enescu, por Josu De Solaun

   En 2019 comienza una fructífera relación profesional con la excelente violinista alemana Franziska Pietsch, con quien graba para el sello Audite una serie de obras de Shostakóvich y Strauss. Es la música de cámara otra de sus grandes facetas como pianista, una vertiente en la que sus partenaires con frecuencia se ven transfigurados por la irradiación magnética que emana de él. Es algo que he observado con asombro en varias ocasiones. De Solaun mejora, estiliza, transforma, revoluciona con su energía heráclea, de una humanidad divina, a todo el que entra dentro de su campo de acción.

Josu de Solaun y Franziska Pietsch

«Sus partenaires con frecuencia se ven transfigurados por la irradiación magnética que emana de él»

   El éxito de ese primer disco de cámara lleva a ambos artistas a colaborar en un segundo trabajo en 2020 bajo el título de Fantasque, un CD grabado también para Audite en la Jesus Christus Kirche de Berlín, lugar legendario en el que han registrado sus grabaciones directores de la talla de Herbert von Karajan y Wilhelm Furtwangler. En él se incluyen sonatas de Gabriel Fauré, Claude Debussy, Maurice Ravel y Francis Poulenc. El CD, precioso, ha sido galardonado hace un mes con un Premio Internacional de la Música, los conocidos Premios ICMA. 

Fantasque, de Josu De Solaun y Franziska Pietsch

   En 2020 ve la luz Digressions, disco en el que De Solaun graba obras de dos de los compositores a los que se siente más cercano, Brahms y Schumann. En él se incluyen los conocidos op. 117 y 118 del primero y las Danzas de la Liga de David [Davidsbündlertänze] op. 6, del segundo, un repertorio muy afín a él espiritualmente, que trabaja durante años y que conoce a la perfección en cada una de sus grietas y símbolos. A nuestro juicio, estamos ante uno de los mejores discos que nunca se han grabado dentro de ese repertorio, no sólo en el contexto español, sino en la Historia de la Música. De Solaun vuelca en estas versiones todo su ser, haciendo la Revolución Francesa en Música, sin que muchos se hayan enterado todavía. Es un De Solaun efectivamente revolucionario, de sensibilidad, no profunda, abisal, de un lirismo y aliento poético sobrecogedor. Comparamos este trabajo con los realizados en su día con el mismo repertorio por pianistas como Martha Argerich, Arcadi Volodos, Julius Katchen, Grigori Sokolov, Radu Lupu, Arthur Rubinstein, Vladimir Horowitz. El CD fue presentado el 24 de febrero de 2021 en la Sala Gayarre del Teatro Real de Madrid.

   Es importante señalar la naturaleza dialéctica de la obra de Josu De Solaun, cuya presencia en el contexto musical del presente supone un crítica a cierta forma de entender la música. Encontramos múltiples e importantes perspectivas e influencias en el piano de este artista, perspectivas firmemente establecidas como en Symploké, es decir, con relaciones ocasionales entre ellas, pero no como un alarde vaporoso del intelecto, como tantas veces sucede en los artistas que hablan de filosofías sin en realidad decir demasiado o sin saber lo que dicen, sino como un fornido, estable y bien construido armazón que admite diversos niveles de interpretación, según las cualidades, vamos a decir, del oyente.

«Digressions es uno de los mejores discos que nunca se han grabado dentro de ese repertorio, no sólo en el contexto español, sino en la Historia de la Música»

   Es un armazón con una base humana importantísima. En las fascinantes cualidades magnéticas del mensaje sonoro de Josu De Solaun hay, sin duda, una exploración de los abismos humanos. Josu De Solaun, no es que sienta, es que en ocasiones parece fundirse con el propio sentimiento, convirtiéndose en él, diluyéndose en la música para hacerse en ella. No se limita a poner en sonido unas partituras bien ensambladas. Quien únicamente ve o busca esto en el arte del piano, apenas ve nada. En su discurso sonoro hay una identidad distintiva, sabiamente entretejida con una técnica original, propia, germinativa y fulgurante. Pero el arte, lo dijo Gustavo Bueno y con razón, no se reduce únicamente a la técnica.

   Con frecuencia nos sucede, tras oír las versiones de este disco, y en general sus versiones, que al compararlas, las de otros nos resultan algo planas, excesivamente edulcoradas, demasiado escuetas o frías, cuando no absolutamente desbordadas. Por el contrario, las de Josu De Solaun emergen en la comparación más completas y reveladoras, más sofisticadas, como si el mapa sonoro confeccionado por él nos permitiese conocer mejor, incluso hasta en sus más pequeños detalles, el misterioso terreno roturado por el compositor en sus partituras.

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«Digressions» de Josu De Solaun

¿Conocen ustedes a algún otro pianista del presente que se haya atrevido a registrar fonográficamente un recital de improvisación al piano fuera del mundo del jazz?

   ¿Y qué lugar ocupa panDEMiCity en la producción discográfica de Josu De Solaun? Lo que para algunos oídos despistados podría interpretarse como un disco excéntrico en su trayectoria, se nos revela, por sus valores y consecuencias, como un monumento sonoro crucial. Se equivoca quien desprecia la «música improvisada», comparándola con la de partitura. Hay detrás de la improvisación cierta verdad primigenia de la Música, del Hombre y del artista. Es un principio la improvisación, pero también un fin, una búsqueda por encontrar respuestas a ciertas preguntas respecto a la forma y continuidad de la música como institución histórica.

   ¿Conocen ustedes a algún otro pianista del presente que se haya atrevido a registrar fonográficamente un recital de improvisación al piano fuera del mundo del jazz? El Jazz es una cosa, y lo que hace De Solaun en este disco, aunque conteniendo Jazz, lo desborda.

   El CD fue «compuesto con sonidos en tiempo real» [De Solaun prefiere esta expresión a la más habitual «Improvisación»] en este mismo Auditorio de León, el 13 de marzo de 2021 dentro del Décimo Quinto Ciclo Maestros Internacionales de la Fundación Eutherpe. «PanDEMiCity» se puede entender, como explica Josep Lluis Galiana en las magníficas notas que lo acompañan, como un «concierto-homenaje a Keith Jarrett, uno de sus ídolos», y un pianista al que, por su forma de hacer música, De Solaun siempre se ha sentido muy cercano. Un homenaje a Jarrett y a todo aquel que se atreva y pueda componer con sonidos en tiempo real. No es fácil improvisar. Recordemos que el gran Glenn Gould tenía que reconocer su incapacidad para hacerlo.

   No es ésta la primera vez que De Solaun rinde homenaje a Jarrett. Ya lo hizo en 2018 cuando le dedicó su Improvisation/Meditation on Brahms' Intermezzo op. 118, nº 6 , «Hommage to Keith Jarrett». Ahora llega panDEMiCity como un viaje autobiográfico, una evocadora novela de aprendizaje de reflejos tarkovskianos, diseñada en cinco partes, con un  proemio, tres olas pandémicas y un cierre. La grabación ha sido editada por el prestigioso sello español IBS Classical, y producida musicalmente por Paco Moya.

   En ella, De Solaun se nos muestra en plenitud y a pecho descubierto, inspirado por cierto furor poético, sin el más mínimo ápice de pose o vanidad, quizás poseído por esa «grandeza de los fuegos celestiales» de la que habla César Simón en sus poemas, o  por la metafísica del no pensar en nada que tan bien describe Pessoa. Se comienza, creo yo, con cierta pregunta sin respuesta, al estilo melódico de la obra de Charles Ives, y se continúa con un deseo profundo y sincero por investigar en la más misteriosa esencia del arte, incluso más allá de la materia ontológico general. Un disco doloroso, un memento morí musical con mensaje ontológico esotérico incluido, un mensaje en el que De Solaun trata de contestar a la pregunta «¿qué es?» respecto a lo que está haciendo. En su reivindicación de la «composición con sonidos», el pianista nos propone reclasificar ciertas categorías musicales acudiendo a conceptos emanados de la literatura clásica griega. Hay una composición en tiempo real que tiene dos posibilidades, una forma rapsódica, lo que solíamos llamar interpretación, y otra, aédica, lo que llamamos improvisación, propuestas sonoras en las que el músico compone con sonidos, insistimos, en tiempo real. Y la composición de partituras, que para De Solaun consiste en escribir «mapas musicales». PandemiCity sería entonces, no un disco de música improvisada, sino música aédica, y todo un manifiesto estético-filosófico que propone un cambio de paradigma musical. Ya lo hemos dicho, De Solaun trae consigo una revolución. Muchas gracias.

Foto encabezamiento: Fernando Frade

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