Codalario
Está viendo:

JUAN JESÚS RODRÍGUEZ, barítono: «Soy un gran idealista que busca conmover y provocar un cambio en nuestra sociedad»

  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter
 
1 de noviembre de 2018

JUAN JESÚS RODRÍGUEZ, barítono: «Soy un gran idealista que busca conmover y provocar un cambio en nuestra sociedad»

   Una entrevista de Inés Tartiere [@InesLFTartiere] / Foto: Cyril Cosson
Juan Jesús Rodríguez es, desde hace años, sinónimo de excelencia. Su voz no deja indiferente a nadie que tiene la oportunidad de escucharla. Por su trabajo se deshacen en halagos tras cada rol y en cada país que tienen la fortuna de contar con él como primera figura. El barítono onubense habla para CODALARIO sin tapujos sobre lo que de verdad le importa, cantar en España, donde desde hace años sus funciones en los teatros más importantes de nuestro país se pueden contar con los dedos de una mano. Consciente de que este problema tiene que cambiar ha creado una plataforma para concienciar de la situación actual de los cantantes españoles, artistas que se rifan fuera de nuestras fronteras, en los mejores teatros, conscientes del gran nivel artístico que tenemos en España. Juan Jesús es, sin duda, una clara muestra de este problema, considerado por crítica y público como uno de los mejores barítonos verdianos de su generación, no lo ha tenido fácil, teniendo que cantar fuera durante muchos años para poder hacerse un hueco en los teatros de su país, aunque todavía sigue sin ser suficiente. Hablamos con él sobre su excelente trayectoria, su reciente éxito con Simon Boccanegra en Marsella, dónde hizo llorar al mísmisimo Leo Nucci, y su vuelta el próximo año al Metropolitan de Nueva York.


Vuelve la próxima temporada al MET. Cuénteme cómo fue la experiencia de su debut y en el propio teatro. Muchos hablan del MET como el teatro más organizado del mundo. ¿Cuáles son a su juicio las diferencias respecto al resto de teatros importantes en los que ha cantado?

Mi debut en el MET fue con la ópera Trovatore de Verdi en la temporada 2015/16. Al tratarse de una reposición no conocí el espacio hasta el mismo momento de mi salida a escena. Cuando vi la sala me pareció inmensa, pero al emitir el primer sonido me di cuenta de que estaba en uno de mis teatros, un lugar con el que iba a mantener una grata y productiva vinculación y así ha sido. Después de esos trovatores volví con Cyrano de Bergerac junto a Roberto Alagna, y en la temporada que viene estaré presente en la ópera Falstaff. Mi relación con el MET es muy satisfactoria.

Hablamos de uno de los mejores teatros del mundo y la diferencia fundamental es, según mi criterio, que la calidad artística es inmejorable, la organización como bien dices es excelente. Hay ocasiones en las que se representan dos óperas el mismo día, como ocurrió en mi debut, motivo por el que no pude ver el escenario previamente. Pero todo está perfectamente engranado; los ensayos están perfectamente organizados con equipos técnicos que, en un descanso de veinte minutos, pueden trasformar un escenario mágicamente como los ratones de Cenicienta. Las tablillas diarias de los ensayos de todas las óperas que se están trabajando simultáneamente son toda una labor de precisión y, en general, todas las áreas que intervienen en el proceso de garantizar el éxito de un gran espectáculo como es la ópera, están perfectamente guiadas por profesionales de mucho nivel.

Esta temporada también ha trabajado en otra de las grandes casas de ópera de EEUU, la de Los Ángeles, donde ha encarnado a Rigoletto, un papel que parece estar convirtiendo en una de sus señas de identidad. ¿Cómo se adecúa el personaje a sus características vocales, qué aspectos cree que puede usted aportar al personaje? ¿En qué dirección ha ido madurando? ¿Se siente a gusto con el papel? 

Rigoletto es uno de mis roles preferidos, efectivamente. Con él he estado en la ópera de Los Ángeles donde he cosechado un gran éxito. Uno de los críticos encabezaba su artículo con la célebre frase «A star is born (ha nacido una estrella)» lo cual, por estas tierras de Hollywood, te llena de satisfacción.

El personaje es sencillamente perfecto para mi vocalidad y a nivel dramático no tiene fisuras. Como cantante me apoyo en la gran música de Verdi, en los dúos tan conectados con ese amor -que yo vivo con mis dos hijas- y con los que busco conmover hasta a la persona más alexitímica de la sala. También aprovecho esta obra maestra para aportar con mi rol un ejemplo de lo que no hay que hacer como padre y como hombre, en una ópera donde éste abusa de su «poder» para someter a la mujer como hacen el Duca, Sparafuccile o el propio Rigoletto con su «poder» de padre y donde la mujer se somete o se sacrifica por el hombre hasta el punto de prostituirse o dar su vida por él como hacen Maddalena y Gilda respectivamente.

Todo acaba mal y la «maledizione» está servida. Siempre hay una alternativa a la maledizione y está claro que es el amor.

Ha cantado Rigoletto en Hamburgo, Don Carlo con Daniel Oren en Tel Aviv, Rigoletto en Los Ángeles, Simon Boccanegra en Marsella. Siempre se le califica a usted como un barítono verdiano. ¿Con razón, no?

Verdi era un genio, y como todos los genios tenía conexión directa con un mundo mágico que sabía plasmar claramente en su música y en sus obras. Un artista siempre busca provocar un movimiento en el corazón de las personas y con Verdi está servido. Quizá esta empatía con el maestro Verdi junto a mis características vocales, la técnica y una intención clara de conmover hacen que mi carrera se haya dirigido principalmente a las óperas de Verdi. Me siento como pez en el agua y todo es fácil cuando conecto con la fuente tan grande de sabiduría a la que Verdi nos acerca con su música y que intento trasmitir al público haciendo de canal.

Su reciente debut como Simon Boccanegra ha sido un éxito sin precedentes en Marsella, con nada menos que Leo Nucci, esta vez como director de escena. ¿Cómo ha vivido este importante reconocimiento, en uno de los pocos roles que le faltaban de Verdi de la mano de uno de los expertos del rol?

Ha sido un momento histórico en mi carrera. Tener como regista a un artista como Leo Nucci, que es el referente número uno a nivel mundial del repertorio verdiano, es muy satisfactorio, pero el ver sus lágrimas de emoción al venir a saludarme ha sido una experiencia histórica. No podía parar de decirme entre lágrimas que había hecho un personaje como Simone «alla grande». He sentido una trasmisión profunda y la tranquilidad por su parte de que el legado de Verdi está a salvo. Le estoy infinitamente agradecido y siempre que interprete a Simone reviviré esta experiencia.

¿Cómo un país que nos ha dado voces como las de Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, José Carreras, Teresa Berganza, Victoria de Los Ángeles y un largo etc, puede dudar hoy en día de su potencial en este arte?  ¿Cree que es falta de conocimiento, o nuestro absurdo complejo de pensar que lo de fuera siempre es mejor?

El complejo sigue activo a pesar de que España es una potencia a nivel artístico y cultural. Es necesario que nuestros responsables tomen cartas en el asunto y coloquen nuestro arte y a nuestros artistas en el lugar que les corresponde.

Además del complejo también hay intereses personales que ayudan a que lo que viene de fuera parezca mejor que lo de casa, que muchas veces ni llega a conocerse o se da a conocer de una manera inadecuada.

Por otra parte, el público es sabio. Identifica perfectamente cuándo un artista le llega o no le llega, y así lo comunica con su reconocimiento: el aplauso. No hay falta de conocimiento, lo que hay es falta de darle al público lo que se merece en aras de los personalismos.

Hablando de Montserrat Caballé, recientemente fallecida, nunca pensé que alguien en este país pudiera no valorar lo que ha sido y será para la historia de la lírica. Sin embargo, me ha sorprendido la falta de conocimiento sobre ella, al conocerla la gran mayoría por su actuación con Freddie Mercury.

A mi sí que me sorprende este dato. Creo que a Montserrat la conoce todo el mundo porque ha sido una de nuestras grandes divas de la ópera y ha conmovido al mundo entero con sus pianos y medias voces en todo el repertorio.

Precisamente dedicamos la función de Simone en Marsella, donde ella había cantado, y la sentí muy cercana, a pesar de que no la conocía personalmente.

A muy pocos parece interesarles la inversión en la cultura, ya que siempre ha sido la gran perjudicada por los recortes, y en los colegios cada vez es peor la enseñanza en materias tan importantes como la música, teniendo que hacer los teatros grandes esfuerzos por conquistar a los públicos más jóvenes. ¿Este problema en países como España o Italia, cree que tiene alguna solución?

Claramente tenemos ejemplos en países como Alemania o Austria donde la música está considerada como uno de los pilares para el desarrollo del ser humano. Es en las escuelas, desde la primera infancia, donde hay que acercar a los niños la magia de la música con el repertorio específico para ello. Mi experiencia en este sentido es maravillosa, cómo cambian sus caras cuando escuchan una voz sin ser amplificada o pueden ver y escuchar los instrumentos en vivo y todo el universo sensorial que se despierta en ellos. Vivimos en una sociedad muy enferma donde el arte es fundamental para sensibilizar y cambiar el mundo. Nuestros hijos necesitan que los conectemos con su alma, saber que hay un camino más auténtico que la competitividad y la jerarquización donde o eres el número uno o fracasas. Tenemos que potenciar la música en las escuelas y unirla a las temporadas de los teatros.

La cultura es la mejor embajadora de un pueblo y un medio único de acercamiento y unión. No hay mejor inversión para que todos nos unamos y vayamos bien.

Lo mismo sucede con la Zarzuela.

La Zarzuela es la gran desconocida a pesar de ser nuestro género y de que el público internacional está ávido de una música tan conectada, tan pasional y tan culta en la mayoría de los casos.

El público alemán, americano. francés, italiano… siempre me pregunta que cuándo vamos a llevar una zarzuela a sus teatros; les encanta.
En la Scala de Milán la zarzuela Luisa Fernanda cosechó veinte minutos de aplauso; en Los Ángeles se programa el Gato Montés y el público está deseando asistir. Hay que preguntar a nuestros políticos que labor se hace en este sentido e impulsar más lo nuestro porque es un valor seguro y único en el mundo.

Creo que si se escuchase más al público, muchos teatros se ahorrarían disgustos. Todos los amantes de la lírica preferimos sin duda un elenco a la altura antes que una superproducción.

A mí las dos cosas me parecen importantes y creo que en España contamos con recursos suficientes para no tener que prescindir de ninguna de ellas. El problema es que a veces las superproducciones sólo se reflejan en el valor económico y no en el artístico, y a la inversa.  El público reconoce perfectamente lo que vale o no y así lo manifiesta con su aplauso, Trabajamos para el público, no hay que olvidarlo.

En España se echa de menos coproducciones entre nuestros teatros, abaratar costes y llegar a todos los públicos, que debería ser el principal objetivo.
Todos sabemos que se hacen producciones que no se amortizan, que se quedan en un número escaso de funciones y que en la mayoría de los casos acaban destruidas por lo que cuesta almacenarlas. En Viena o Alemania puedes encontrar producciones con veinte años o más, que siguen vivas y cosechando éxitos como el estreno. Modelo a seguir.

A estas alturas nadie duda de que usted es una de las grandes voces del actual panorama lírico internacional y, sin embargo, llama la atención que, a pesar de cantar con frecuencia en las más importantes temporadas de ópera del mundo, cueste ver su nombre en el Teatro Real. Es obvio que su carrera no necesita al Teatro Real pero, ¿por qué el Teatro Real no cuenta con una voz española que sí ficha en Metropolitan de Nueva York, Ópera de Hamburgo, Berlín, Zurich, Ópera de Los Ángeles…?

Muy buena pregunta. De hecho, algunos cantantes y otras personas vinculadas al mundo de la lírica estamos asociándonos con la intención de poner en conocimiento al ministro de cultura de lo que está ocurriendo en nuestros teatros financiados con dinero público. Teatros como el Teatro Real en Madrid, el Liceo en Barcelona,o el Palau de les Arts de Valencia tienen establecida una relación con ciertos agentes que monopolizan las temporadas en detrimento, sobre todo, de los cantantes y artistas españoles que, a pesar de la enorme formación y dilatada carrera fuera de España, tenemos una presencia muy pobre o, en muchos casos, nula en nuestra propia casa y que, con suerte, estamos relegados a segundos, terceros repartos o papeles comprimarios cuando en el resto del mundo somos considerados estrellas o artistas excepcionales. Hay informaciones públicas que afirman que dos tercios de los solistas que actuaron en 2016 en el Real eran extranjeros, y  que menos del 25% de los cantantes que actuaron en el Liceu en 2016 eran españoles

Por mi parte, he decidido llegar hasta el final y continuar diciendo la verdad, aunque traten de penalizarme o busquen crear una imagen falsa de mi. La única verdad es que nací con el talento de la voz, me he preparado y estudiado para desarrollar una técnica y abordar con gran éxito los roles principales de barítono como he demostrado en mi carrera internacional y soy un gran idealista que busca conmover y provocar un cambio en nuestra sociedad.

Un grupo de personas que intenta conseguir el dominio absoluto sobre una cosa, empleando generalmente medios poco lícitos es lo que vulgarmente se conoce como una mafia. Y ésta es la que pretende impedirme el derecho a ocupar el espacio que me corresponde y por extensión lo que nos corresponde a todos los artistas que nos merecemos un lugar en nuestros teatros.

Usted me habla del Teatro Real; su director artístico, el señor Matabosch está ya cerrando las programaciones hasta el 2022/23. Programa óperas de mi repertorio, que canto habitualmente en los teatros más importantes del mundo. De cada título programado se representan muchas funciones, como es natural en un teatro con el presupuesto del Teatro Real, y sólo cuenta conmigo para dos funciones que quedaban libres para la temporada que viene y siete funciones para el 2022. Es decir, que mi presencia en este teatro se reduciría desde el 2015, que encarné Rigoletto con gran éxito, hasta el 2022 a nueve representaciones. Lo que suele cantar un artista en este teatro en sólo una temporada. Ni que decir tiene que no se cuenta ni se pregunta por mi agenda para cerrar ningún título como se hace habitualmente. Claramente, no es una respuesta acorde para un artista considerado uno de los mejores barítonos verdianos del panorama actual que además es español y vive en Madrid.

Yo estoy a favor de la figura del agente, ya que es un medio para que el artista llegue al público, especialmente cuando desarrollas una carrera internacional. Ahora bien, no puede tener el poder de  monopolizar las temporadas y convertirse en protagonista junto con el director artístico de un teatro subvencionado con dinero público e impedir que un artista de gran éxito, como en mi caso, participe o no en la temporada de un teatro.

En el Liceo la situación es la misma. La directora Cristina Shepelmann y su mano derecha, Leticia Rodríguez, me ofrecen sólo un segundo reparto en la temporada 2019/20, a pesar de que puedo enorgullecerme de que fui la primera voz que sonó en este teatro cuando se abrió el telón en su reapertura y de haber cosechado mucho éxito de público y de crítica. Quizá no trabajo con el «agente adecuado». También ocurre lo mismo con el Palau de Les Arts de En Valencia, a su directora artística, Liviana Caporale, parece que no le interesa contar conmigo, a pesar de mi manifiesta intención de estar presente en Valencia.

Está claro que los artistas que representamos a España por todos los principales teatros del mundo engrandecemos y hacemos más visible nuestro país con cada éxito y abrimos un camino para los que vienen por detrás. Sin duda, nos merecemos el amparo y el apoyo de nuestras instituciones.

Dirige con éxito la organización sin ánimo de lucro «Kiva mirando a India». He podido acudir a conciertos de su ONG y le felicito por el gran nivel artístico del que siempre hemos podido disfrutar. Háblenos de su proyecto.

Muchas gracias. Es un proyecto que creamos unos amigos, mi mujer y yo con el ideal de ayudar a los congéneres de la India. Viajé hasta una zona muy pobre de la India y entrevisté a muchas familias muy empobrecidas con niños en edad escolar, Hicimos una selección y los matriculamos en un colegio donde pueden obtener una educación de calidad y salvarse de la explotación de las mafias y, en muchos casos, de la muerte.
Financiamos el proyecto que cuenta ya con cinco años de recorrido, realizando galas líricas de mucha calidad artística y humana.
Por cierto, aprovecho la ocasión para comunicar a los programadores  que estamos ya buscando teatro para la próxima.

Debutará el rol de Carlo Gerard, uno de los roles veristas más importantes, sumándolo a sus ya interpretados Alfio y Tonio. ¿Se encuentra cómodo en este repertorio?

Es un repertorio que se adapta perfectamente no sólo a mi vocalidad, sino que me ayuda mucho a conmover y llegar a todos gracias a su carácter tan pasional y auténtico.

¿Tiene pensado debutar Scarpia, un rol que creo le iría fenomenal a sus cualidades vocales y actorales? ¿Así como otros roles puccinianos: Il Tabarro, Gianni Schicchi o La fanciula? Puccini no se encuentra muy a menudo en su repertorio, más allá de Marcelo de Bohéme.

Me encanta Puccini, y tiene razón tanto en el caso de Scarpia como en los otros roles que enumera. Pienso debutarlos todos en su momento. Por ahora me han propuesto Scarpia en varias ocasiones pero he rechazado las ofertas porque he sentido que no era el momento idóneo.

¿Qué cantantes del pasado han sido sus referentes? ¿Y del presente, a quién admira?

Siento debilidad por Macneil, Bastianini, Tagliabue, Starccaiari, Capuccilli, Nucci, Amartüvshin…

Nos gustaría finalizar esta entrevista, con sus compromisos profesionales futuros.

En Enero ya vuelvo a Nueva York, que empiezo con los ensayos de Falstaff, con el personaje de Ford, después haré Otello en Zurich, Rigoletto en Berlin, y Nabucco en Marsella. En España iré en Junio a Sevilla, donde debuto el rol de Carlo Gérard en Andrea Chénier, después Luisa Miller en Barcelona, y haré dos funciones de Don Carlo en el Teatro Real de Madrid el próximo año.

Autor:Inés Tartiere
  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter

Compartir

Publicidad

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico