Codalario
Está viendo:

KARL-HEINZ STEFFENS, director: 'Las orquestas constituyen un modelo de una sociedad moderna'

  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter
 
7 de marzo de 2018

KARL-HEINZ STEFFENS, director: ´La orquestas constituyen un modelo de una sociedad moderna´

   Una entrevista de Pablo Sánchez Quinteiro | @psanquin
La Orquesta Philharmonia de Londres visita España este próximo fin de semana para ofrecer tres conciertos en Gerona, Barcelona y Madrid. En el pódium contará con la batuta del director de orquesta alemán Karl-Heinz Steffens. Un músico de prestigio, clarinetista de formación, que tras alcanzar una de las máximas cimas para un instrumentista -el puesto de principal en la Filarmónica de Berlín- decidió hace diez años dar el salto a la dirección de orquesta. En ese tiempo ha acumulado un notable bagaje, tanto en el panorama orquestal como en el operístico, del que nos habla.

Me gustaría preguntarle en primer lugar acerca del momento en que decidió convertirse en director de orquesta, ni más ni menos que cuando ocupaba la importante plaza de principal clarinete de la Filarmónica de Berlín. Seguro que se acuerda perfectamente de ese momento ¿Fue una difícil decisión?

La decisión no fue el fruto de un momento puntual. Siempre quise ser director de orquesta. Ya desde muy joven me gustaba estudiar constantemente las partituras. Pero el hecho de que mi carrera con el clarinete me fuera muy bien, trabajando con las mejores orquestas de Europa, casi sin respiro, frenó mi deseo de dirigir. Pero la verdad es que cuando tocaba el clarinete estaba casi más interesado en toda la partitura en su conjunto que en mi propia parte.

En Berlín empecé a dirigir como asistente a la vez que tocaba con la Filarmónica de Berlín. Viajaba mucho así que no me quedó más opción que tener que elegir entre ser un director o un instrumentista. Y de esta manera decidí dejar la orquesta y convertirme en director profesional. Fue hace una década. De hecho este mes se cumplen exactamente diez años desde que deje la Filarmónica de Berlín.

Me da la impresión de que no lamenta su decisión.

En absoluto. No la he lamentado en lo más mínimo. Disfrutémucho mi época en la Bayerisches Rundfunk de Múnich y posteriormente en Berlín. Fueron etapas magníficas, pero ahora disfruto muchísimo viajando alrededor del mundo y dirigiendo a maravillosas orquestas el repertorio que a mí me gusta.

Tocó el clarinete en las orquestas de Frankfurt, Múnich y Berlín con los mejores directores de los últimos tiempos ¿Fue esa su mejor escuela o realizó algún tipo de aprendizaje más específico?

Obviamente toqué con los mejores directores del mundo en Múnich y Berlín. Seguir día a día su trabajo fue una escuela muy buena pero pienso que esto no puede compararse con lo que significa la propia experiencia. Empecé asistiendo al maestro Daniel Barenboim, aquí en Berlín, en la Staatsoper. Me gustaba especialmente el trabajo de foso porque desde el primer momento tuve claro que para convertirse en director hay que hacer Ópera. Uno tiene que dominar los numerosos problemas que plantea dirigir una ópera y esto es lo que intenté e hice.

Como director, si no tienes una orquesta a tu disposición para poder dirigir, tienes que conseguirla como sea. No hay otro camino. Afortunadamente desde el principio tuve la oportunidad de dirigir orquestas sinfónicas. Así, tras dejar la Filarmónica de Berlín marché a Halle como director musical de una gran orquesta y del teatro de ópera de la ciudad. Fueron años muy interesantes de aprendizaje. Todo fue afortunadamente un poco más rápido que la típica carrera de director, en parte porque ya había adquirido mucha experiencia como músico con mi trabajo en estas orquestas. Así, había tocado la mayor parte del gran repertorio sinfónico: las sinfonías de Beethoven, Brahms, Bruckner, Schubert, numerosas óperas, etc. Había tocado estas obras en muchas ocasiones con los mejores directores. Todo ese deja una fuerte impronta en tu cerebro. Fue una gran experiencia de partida y sin duda el mejor aprendizaje para mí.

¿Qué es lo que más ha aprendido de maestros como Lorin Maazel o Simon Rattle a los cuales conoce muy bien?

Lo más interesante fue descubrir que hay formas muy distintas de conseguir algo de una orquesta. Maazel era el prototipo de un fantástico director, muy técnico, con una memoria increíble y un asombroso control de la partitura. Rattle ya pertenecía a una época distinta en la que por ejemplo había trabajado con instrumentos de época. Le gustaba experimentar, dar pie auna mayor flexibilidad. Para mí fue muy muy interesante ver a ambos en acción. Pero realmente creo que mis mayores influencias fueron los directores de la gran tradición: Kubelik, Giulini, Bernstein, Carlos Kleiber. Todos ellos dejaron una grandísima impresión en mí.

Imagino que un momento decisivo fue su debut con la Filarmónica de Berlín ¡Ante sus propios compañeros! El concierto está disponible en el Digital Concert Hall de la orquesta y es una muy recomendable mezcla de repertorio clásico y moderno ¿Qué recuerdos tiene usted de ese momento?

Fue muy especial pues de hecho creo que fue la primera ocasión en la que un antiguo miembro de la orquesta dirigió un concierto de abono ¡Muy especial! Por supuesto todos estábamos un poco nerviosos antes. Era una incógnita como iría, pero el resultado fue simplemente fantástico. La orquesta estuvo extremadamente agradable y amistosa. Fue tan simple como llegar y ponerse a trabajar. Así lo sentí y creo que ellos experimentaron lo mismo conmigo. Es la sensación que siempre he vivido con la filarmónica de Berlín: Por encima de todo, lo fundamental es hacer música juntos. Siempre es la prioridad principal y en esta ocasión fue exactamente lo mismo. Fue muy importante para mí vivir ¡Tres conciertos maravillosos!

¿Tiene planeado volver con la orquesta en unfuturo próximo?

Sí, hay planes en marcha. Sólo tenemos que encontrar la fecha y ya está.

¡Qué magnífica noticia! Felicidades. Y en unas semanas viene usted a España con una orquesta británica. Desde su amplia experiencia en Inglaterra y Escocia ¿Qué nos puede decir sobre las orquestas de Reino Unido, especialmente en comparación con las orquestas alemanas?

Me encantan las orquestas inglesas, especialmente la Philharmonia porque ellos son… Iba a decir muy profesionales pero me suena algo frío. Lo que querría destacar es la forma en que los músicos se implican. Hacen que uno consiga increíbles resultados con sólo dos días de trabajo con ellos. Están muy bien preparados y muy centrados y en el concierto lo dan todo. Siempre he tenido muy buenas experiencias con la Philharmonia pero igualmente con todas las orquestas británicas que he dirigido. Amo su mentalidad de dedicación a la música y su comportamiento, tan humilde como profesional. Son muchas las cosas que me entusiasman de ellos.

¿Cuáles son sus expectativas de cara a esta gira Española?

Muy buenas. Solía venir mucho a España como intérprete con la Radio de Baviera y la Filarmónica de Berlín. Visitábamos a menudo Madrid, Barcelona y Valencia. He sido testigo de como han surgido nuevas salas de conciertos y del maravilloso público que tiene España. Con mi propia orquesta, Staatsphilharmonie Rheinland-Pfalzestuve estuve en España hace tres años para una pequeña gira. Fue muy agradable así que espero con ilusión esta visita con la Philharmonia. Considero a España es un país muy culto en términos de música. Es siempre un placer in dirigir aquí

Trae un programa Beethoven-Chopin, muy de su gusto, pero al mismo tiempo es usted un experto en la música contemporánea. De hecho en su debut en Berlín dirigió la música de Bernd Alois Zimmerman y también ha grabado música de Antheil, Ginastera, Dallapiccola ¿Se considera un especialista en música contemporánea?

No sé si debería describirme a mí mismo como un especialista en música contemporánea. Únicamente me describiría como alguien muy interesado en la música y ésta para mí nos es como una alacena con muchas estanterías. No hay un estante de Mozart, de Beethoven, de Brahms o de Stravinsky o Shostakovich. La música es un todo en continua evolución que incluye por tanto también la actualidad. Creo que hay muchas obras maravillosas por descubrir. Uno tiene que estar abierto en todo momento para poder descubrir la aventura de la música. No sólo en el viejo repertorio sino también en el nuevo y el novísimo. Para mí sólo existe mala música o buena música. No contemporánea o romántica o clásica. Sólo me gusta dirigir música que merece la pena.

En relación con esto, tenía interés en preguntarle por su grabación de las infrecuentes sinfonías de Robert Fuchs, grabadas para CPO; una demostración de sus amplios intereses. Fuchs fue profesor de Mahler ¿Encuentra en la música de Mahler alguna traza de la influencia de su maestro?

No lo pienso. Fuchs fue profesor de composición en Viena. Muchas de sus piezas, a menudo tocadas en la época, son del tipo de música postromántica que gira entorno a Brahms. Pero Mahler iba en una dirección muy diferente. Hay más influencia de Bruckner en la música de Mahler. Me resultó muy interesante hacer estas sinfonías de Fuchs. Muchas veces nos encontramos con que sólo se tocan tres o cuatro obras de un período. Se tocan las cuatro sinfonías de Brahms y sus conciertos y eso es todo. Pero había en la época otros compositores que escribieron cosas asombrosas. En ocasiones esta sinfonías de Fuchs tiene momentos sorprendentes, por tanto ¿Por qué no grabarlas y presentárselas al público? Es importante mantener la mente abierta a nuevos descubrimientos. Sobre todo hacia obras que estaban perdidas en algún sitio a las que nadie le dirige su atención.

Estoy totalmente de acuerdo. Hablando sobre Mahler, usted dirige la próxima semana con su orquesta, la Séptima sinfonía, una de sus partituras más problemáticas, hasta el punto de que incluso muchos directores con un buen bagaje mahleriano han rehuido dirigirla ¿Cómo afronta una obra tan compleja?

He dirigido la Séptima en otras ocasiones y la verdad es que nunca sabes cómo reaccionará el público. La última vez fue en Oslo, hace tres años. Fue un gran éxito. Creo que es fundamental que uno crea en esta música y además, por supuesto se requiere una orquesta apropiada y tiempo para prepararla. No es una obra que se pueda hacer en dos días. Es una partitura con muchísimas ideas y aspectos nuevos. Supone adentrarse en un mundo nuevo, un tanto místico. Pero personalmente encuentro a la Quinta de Mahler, que he hecho varias veces, mucho más complicada. Todo el mundo dice que la Quinta es muy fácil comparada con la Séptima y yo pienso exactamente lo contrario.

Curioso ¿Por qué?

Tal vez por la estructura de la pieza. El Adagietto en el devenir de la obra un tanto ajeno. Y el final, con una forma tan problemática ¿Quien entiende realmente la forma de este movimiento?... Pero disculpe, en este momento mi perro está comiéndose los zapatos de mi mujer…Tenemos un perro muy joven que se come todo lo que puede: zapatos, partituras, libros. Hace unas semanas me devoró un maravilloso libro sobre Bruckner.

¿Lo destruyó o también se lo comió?

Lo ha destruido e incluso devorado una parte del mismo (nos reímos).

Un perro muy cultivado entonces.

Documentadísimo.... Ya lo hemos llevado al jardín.

Volviendo a Mahler ¿Cuál consideraría que es su contribución personal a esta música, hoy en día tan interpretada?

Hay un dicho en Alemania que clasifica a los directores de orquesta en mahlerianos o brucknerianos. Un buen ejemplo es mi mentor, amigo y profesor, Daniel Barenboim, al cual le llevó un tiempo pasar de Bruckner a Mahler. Y a mí me sucedió algo parecido. Por mi herencia musical y personalidad me siento más próximo a Bruckner, pero con el tiempo, tras diez años dirigiendo, he cambiado de parecer. Con 56 años he ganado mucha experiencia musical y ya me siento mucho más cercano almundo de Mahler.

Crecí en los setenta y ochenta con la imagen de Mahler que directores como Leonard Bernstein estaban creando: una imagen patética, excesivamente hiperemocional. Siempre me pareció un tanto dudosa y de hecho prefiero escapar de esa concepción.

Creo que la forma de llegar a la verdadera alma del compositor es aproximarse a sus obras considerándolas como simples piezas musicales, huyendo de esos gritos desgarradores o de esa imagen de un compositor absolutamente desesperanzado. A mi juicio todo esto no se corresponde con su verdadera forma de ser. Es en ese momento cuando uno descubre su virtuosismo absoluto como compositor. Mahler es realmente un arquitecto musical, un compositor muy centrado con un dominio absoluto de su partitura. Es evidente en sus obras. Cuando uno se aproxima de esta manera a su música, repentinamente, casi sin quererlo, se va a encontrar con la inmensa profundidad que hay en su interior.

Así intento abordar yo su música. Pero no me corresponde a mi decir si esa es mi contribución personal, sino a los oyentes.

Y me gustaría hablar del mundo operístico, del cual ya nos dijo lo importante que le parecía para un director joven. Usted ha disfrutado una exitosa carrera en el foso, en relativo poco tiempo. Ha dirigido en La Scala, en la Ópera de Zurich y ocupa el puesto de Director Artístico en la Ópera Nacional de Oslo.

Sí, pero ya no es así. He dimitido tras un año de contrato. Hubo cambios de gestión importantes en el Teatro y decidí no continuar. El Intendente que me trajo a Oslo, Per Boye Hansen fue cesado al poco de iniciar mi contrato. Tras meses de trabajo con la nueva persona que se puso a cargo de la Ópera, decidí que esa no era la forma en que quería trabajar en un Teatro de ópera y tomé la decisión de marchar. Fue una pena pero uno debe mantener su integridad artística. No era la forma en que yo creo debe dirigirse un teatro de ópera.

Ha dirigido Tosca n la premier de esta temporada

Sí. Hice tres premieres: Cosi fan tutte, Pelleas and Melisande y Tosca con Calixto Bieito.

El tan polémico director de escena español ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con él?

Sé que es muy controvertido pero la verdad es que a raíz de esta colaboración he hecho un verdadero amigo. Fue una colaboración maravillosa. Es un hombre muy honesto, duro a la hora de escenificar y muy fiel a sus ideas que a veces no son fáciles de digerir, pero es sin duda un artista fantástico y me encantó trabajar con él.

Actualmente en qué campo está más centrado: ¿En la ópera o en el mundo sinfónico? ¿O intenta simultanear ambos?

Intento conciliar ambos. Tengo programadas varias producciones de ópera en los próximos años, por ejemplo en Turín, o la Staatsoper de Berlín, con lo que la ópera seguirá siendo parte de mi trabajo, pero la mayoría de mi tiempo lo dedicaré a conciertos sinfónicos. Más o menos un 30% a la ópera.

Un aspecto muy importante para usted, especialmente en la etapa de la Filarmónica de Berlín, ha sido la enseñanza.

Si. Era profesor aquí, en la Hans Eissler Musikhochschule enseñandodurante muchos años. Pero al dar el salto la dirección tuve que dejarlo. Un director ya es de por sí un profesor a tiempo completo ¡Cada semana estoy enseñando! (se ríe). Así que decidí que si me quería convertir en un director profesional era imposible ser profesor al mismo tiempo. Los estudiantes requieren que les dediques muchísimo tiempo y que estés continuamente disponible para ellos. En un trabajo como el de director en el que se viaja tanto fue necesario abandonar la enseñanza y dedicar mi vida exclusivamente a la dirección.

Si no me equivoco uno de sus alumnos fue Darío Mariño, el primer músico gallego que tocó con la Filarmónica de Berlín.

Sí, desde luego. El formó parte de nuestra academia ¿Dónde está ahora tocando?

Darío como otros muchos músicos españoles está tocando en una orquesta alemana: la orquesta de Kassel. Todos constituyen una prueba de como la enseñanza musical ha mejorado en España pero ¿Cómo reacciona la gente en Alemania ante la presencia de tantos músicos foráneos? ¿Puede haber un rechazo por parte de algunas personas?

En absoluto. Esas situaciones se podrían dar en tiempos ya lejanos. Alemania obviamente tiene el mayor número de orquestas profesionales del mundo con respecto al número de habitantes. Y estas son lo más parecido a una unión europea musical. Nuestra vida musical no podría existir de la misma manera sin músicos del extranjero. Cuando tenemos una audición nadie busca un violinista o un flautista alemán. Eso es historia. Se trata de tener al mejor violinista o flautista, venga de Alemania, España, Sudáfrica o Japón. A nadie le importa. Lo importante es tener al mejor músico y que este se integre en la orquesta.

Las orquestas constituyen un modelo de una sociedad moderna. Me recuerda la enseñanza de mis hijos. Van a una escuela internacional en Berlín donde tienen amigos de todas partes. Sin ir más lejos ayer tuvimos un cumpleaños de un niño de seis años y todos los niños que venían eran países tan diversos como España, Turquía, Estados Unidos, Rusia, Japón, Corea, etc.Para los niños esto no significa absolutamente nada. Obviamente se dan cuenta del color de la piel pero la nacionalidad les importa lo más mínimo. Y algo similar sucede en las orquestas. Son un prototipo de una sociedad moderna.

Me encanta escucharle esto pues por sorprendente que le parezca a veces en España determinada gente critica que haya demasiados músicos no sólo extranjeros sino incluso de regiones distintas a aquella donde la orquesta ha sido creada.

Para despedirnos me gustaría hacerle una última pregunta, menos concreta: ¿Qué es la música para usted?

Honestamente, la música es como el aire que respiro, por tanto sin ella moriría. No puedo decir realmente otra cosa, pues la música es básicamente todo para mí.

Autor:Pablo Sánchez Quinteiro
  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter

Compartir

Publicidad

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico