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Crítica: Kazushi Ono dirige obras de Montsalvatge y Brahms con la Sinfónica de Barcelona

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24 de febrero de 2016

EMPEZANDO LA ANDADURA

Por Albert Ferrer Flamarich
Barcelona. L’Auditori.. 19/II/16. Temporada de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña. Jorge Luis Prats, piano. Kazushi Ono, director. Obras de Montsalvatge, Schumann y Brahms.

   La vuelta de Kazushi Ono al frente de la OBC se saldó con un programa que siguió los epígrafes comerciales de este inicio de año con un repertorio tópicamente romántico cuya concurrencia fue menor que en las convocatorias precedentes. Los resultados grosso modo fueron satisfactorios y como antaño con todos los titulares en sus primeras participaciones habitaba un halo de esperanza en la evolución artística de la orquesta. Esperemos que el cometido se materialice los fallidos años de Oue y de González –quien pudo hacer más de lo que le dejaron-.

   Con la participación del pianista cubano Jorge Luis Prats el Concierto para piano op. 54 de Schumann presentó la credencial de una sutil disparidad entre la libertad y energía del piano y la corrección de la orquesta. Faltó cohesión entre el solista y la orquesta sobre todo en los múltiples diálogos camerísticos que requiere la obra. No fue una lectura carente de interés de un Prats ya escuchado en Barcelona en otros ciclos, pero debutante con la OBC. Ofreció una interpretación personal, con numerosos juegos de rubato y una espontaneidad y frescura determinantes no ausentes de algunas lagunas en la articulación y digitación. Como sus bises de raíz folklórica cubana, la cantabilidad y la emoción de su placer por tocar y contagiar la música como algo vivo y estimulante fueron el principal valor de su participación.

   Mucho más sugerente fue la Cuarta de Brahms en un trabajo de Ono que si bien tuvo algunos trazos gruesos en el sonido de conjunto, reveló una estimable planificación técnica que permite tener esperanzas de un salto cualitativo a corto y largo plazo. El gesto de Ono recuerda a la escuela japonesa compartida por Oue, claro en el compás, contenido en la apertura de brazos y atento al detalle tímbrico. Eso sí, sin el teatro barato de aquel. El segundo movimiento fue el de mayor tensión y dramatismo, dentro de un concepto interpretativo claro que tímbricamente permitió escuchar a violines y la cuerda en general con mayor detalle y presencia. Algo que el lector habitual sabe que no es fácil de lograr en la acústicamente pésima sala Pau Casals de la sede barcelonesa. Quedémonos con este movimiento como previa a las sesiones que en las próximas semanas dirigirá.

   El concierto se inició con la Suite Manfred de Xavier Montsalvatge cumpliendo con la voluntad de Ono de dar a conocer repertorio catalán. Una obra que, por cierto, la orquesta catalana tiene grabada bajo la batuta de Víctor Pablo Pérez para el sello Naxos (y comentada en esta misma web). Se trata de una partitura del Montsalvatge más desconocido en una especie de suite con carácter de poema sinfónico extraído de una de sus composiciones balletísticas:  Manfred (1945). Es una música esencialmente melódica que remite a los ballets finiseculares de Minkus, Adam o Tchaikovsky, con puntuales incisos rítmicos stravinskianos y con un aroma cinematográfico de exuberancia postromántica cuya ejecución transitó por un equilibrio sin énfasis excesivos en su vertiente melódica, con suficiente colorido y densidad de conjunto y notables aportaciones solistas en los pasajes camerísticos.

   Por cierto las notas de carpeta cada vez más se basan en cuestiones históricas fácilmente localizables en libros e internet distando de una guía de audición o una introducción personal del firmante que ayude a la comprensión de la propuesta artística.

Autor:Albert Ferrer Flamarich
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