Artículo de Nuria Blanco Álvarez sobre el universo Tintín en la producción de Paco Mir de la zarzuela Los sobrinos del Capitán Grant del compositor Manuel Fernández Caballero. En 2026 se cumple el 25 aniversario de esta magnífica producción
El universo Tintín de Paco Mir
Un artículo de Nuria Blanco Álvarez | @miladomusical
Los sobrinos del capitán Grant es una zarzuela bufa de gran espectáculo, en cuatro actos, con música de Manuel Fernández Caballero y libreto de Miguel Ramos Carrión, estrenada en el Teatro Príncipe Alfonso de Madrid el 25 de agosto de 1877. Esta zarzuela de aventuras, basada en la novela de Julio Verne Los hijos de capitán Grant, cuenta las absurdas e increíbles peripecias de un pintoresco grupo, con el subteniente Mochila a la cabeza, que prácticamente dan la vuelta al mundo en un navío en la búsqueda del desaparecido capitán Grant, que ha naufragado en una isla junto a un gran tesoro que repartirá con quien vaya a rescatarle.
El pobre Mochila -arquetipo del antihéroe-, a punto del desahucio y cansado de que todos le tomen por loco, encuentra el mensaje del capitán dentro del besugo que iba a cenar y pone en marcha el proyecto de ir en su búsqueda con la ayuda del adinerado escocés Sir Clyron y su sobrina Miss Ketty, quien patrocina la expedición, acompañados de su joven vecina Soledad y su pretendiente Escolástico. Inesperadamente se une a la expedición el profesor Mirabel, un sabio tremendamente despistado, vecino de Mochila -interpretado en su estreno por Francisco Arderíus, padre de los bufos madrileños-.
«Todos los elementos de Los sobrinos del capitán Grant hacen de esta disparatada zarzuela una obra paradigmática del género bufo»
Si bien el inicio de esta zarzuela transcurre en una sencilla corrala madrileña, lugar de encuentro de todos los personajes, este escenario contrasta con el exotismo que ha de venir, pues enseguida comienzan sus aventuras dando prácticamente la vuelta al mundo, visitando Argentina, Chile, Australia y Nueva Zelanda, por lo que la zarzuela fue calificada en su momento de cosmorama. A lo largo de la historia aparecen bandidos, pescadores, antropófagos, militares y gauchos, una insólita mezcla que da un toque variopinto a la obra y que contrastan con los castizos vecinos del cuadro inicial. No cesan sus increíbles aventuras, al enfrentarse a un terremoto, la erupción de un volcán, el descarrilamiento de un tren, una inundación quedándose atrapados en un árbol rodeados de caimanes -por supuesto finalmente el árbol queda aniquilado por un rayo-, les hacen prisioneros y hay un intento de fusilamiento al ser confundidos con espías, son víctimas de un robo y del naufragio de su barco, unos caníbales pretenden comérselo y, para colmo, el propio Doctor Mirabel, que en lugar de poner cordura siempre está metido en líos, ni se sabe cómo, ha llegado a ser el jefe de esa tribu maorí. Todos sus elementos hacen de esta disparatada zarzuela una obra paradigmática del género bufo.
«Espectacular ha sido la antológica versión de Paco Mir para el Teatro de la Zarzuela recuperando la costumbre de ser una tradicional zarzuela de Pascua»
La fastuosa puesta en escena en su estreno, con veintidós decorados pintados por los escenógrafos Busato, Bonardi y Vals, con constantes cambios de escena, y más de 300 trajes no hizo más que ayudar a la espectacularidad de la obra. No menos espectacular ha sido la antológica versión de Paco Mir para el Teatro de la Zarzuela en la temporada 2001-02, repetida en cuatro ocasiones más, en las Navidades de 2003, 2006, 2009 y 2011 recuperando la costumbre de ser esta una tradicional zarzuela de Pascua. Afortunadamente ha quedado grabada para la historia, pues mucho nos tememos que la producción haya desaparecido pues no nos podemos explicar de otra manera que nunca más se haya repuesto esta magnífica obra de arte. Encontramos en el cuadro del fondo del mar el momento más bello, inteligente y divertido que jamás hayamos visto sobre un escenario, digno de un verdadero maestro de la escena, acompañado de una maravillosa música descriptiva, un vals de Fernández Caballero.
A la izquierda, boceto original de la escena del fondo del mar de 1877 y, a la derecha, la recreación de Paco Mir en el Teatro de la Zarzuela en el 2001
«Mucho nos tememos que la producción haya desaparecido pues no nos podemos explicar de otra manera que nunca más se haya repuesto esta magnífica obra de arte»
La actualización de la versión escénica realizada por Paco Mir unifica los dos primeros actos, haciendo entonces un total de tres y no cuatro y elimina dos cuadros de la escena –que no de la música-, el nº10 El tren de las 12 y el nº15 La montaña sagrada, así como la escena del volcán, quedando en 16 los 18 cuadros propuestos por Ramos Carrión. Añade un pasaje al más puro estilo góspel en la escena con los maoríes, dotando de un toque moderno a la música de la zarzuela y contribuye al aspecto bufo con la inclusión de una llama propia de los Andes, en sucesivas escenas y fuera de contexto, a modo de “gag de repetición”. También concede un poco más de protagonismo a Miss Ketty haciendo diálogos con ella donde sólo había monólogos y añade algún que otro chiste.
Estéticamente, el propio Mir indica que trata de recrear una especie de gran cómic colorista con numerosos paralelismos con el universo Tintín, quien también viaja por todo el mundo en sus aventuras. El despistado Doctor Mirabel -interpretado por el magnífico Fernando Conde- recuerda al profesor Tornasol y el propio Mochila -caracterizado por el genial Millán Salcedo- parece una recreación del capitán Archibaldo Haddock, no sólo en su apariencia física, como un lobo de mar, con barba y gorra de capitán de la marina mercante -al que sólo le falta la pipa-, también por su carácter rudo aunque de buen corazón y, además, por sus constantes y meteorológicas muletillas del tipo “rayos y centellas”, “truenos y centellas”, “bombas y rayos”, “bombas y truenos”, “rayos y truenos”, “mil truenos” y “mil rayos”, que introduce en una gran variedad de frases haciendo que el espectador se ría cada vez que las escucha, iguales a las usadas por el personaje de Hergé, “¡mil millones de rayos y centellas!” o “¡mil millones de rayos y truenos!”. Llama la atención esta coincidencia si tenemos en cuenta que este personaje se incorporó a la saga de Tintín en 1940 y Mochila fue creado en 1877.
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