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NURIA BLANCO ÁLVAREZ, musicóloga: «El corpus zarzuelístico de Manuel Fernández Caballero no tiene parangón»

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28 de diciembre de 2019

NURIA BLANCO ÁLVAREZ, musicóloga: «El corpus zarzuelístico de Manuel Fernández Caballero no tiene parangón»

Una entrevista de Aurelio M. Seco / Foto: Fernando Frade
La musicóloga y crítico de CODALARIO Nuria Blanco Álvarez acaba de sacar al mercado editorial su primer libro, nada menos que el primero original que se publica sobre Manuel Fernández Caballero, el más prolífico compositor de zarzuelas de nuestra historia. Catálogo de la obra de Manuel Fernández Caballero ha sido publicado por Codalario Ediciones. Hemos hablado con su autora del compositor y de sus principales líneas de investigación, centradas en la figura de Manuel Fernández Caballero y la zarzuela, así como en la trayectoria de importantes cantantes españoles de los siglos XIX y XX.  

¿De dónde viene su interés por la obra de Manuel Fernández Caballero? ¿Cuándo empezó a investigar sobre su vida y obra?

Cuando finalicé la licenciatura en Historia y Ciencias de la Música tenía claras dos cosas: quería especializarme en algún tema relacionado con la música española y que fuera mi profesora Mª Encina Cortizo, actual Catedrática de Historia de la Música en la Universidad de Oviedo, quien dirigiera mis pasos en el mundo de la investigación musicológica. Para mí es un referente en el mundo académico, una musicóloga brillante y con una capacidad de trabajo increíble. Fue Víctor Sánchez, actualmente profesor titular del Departamento de Musicología de la Universidad Complutense de Madrid, quien me sugirió a Manuel Fernández Caballero, asegurándome que era uno de los grandes compositores de zarzuela del siglo XIX, pero del que nadie había realizado estudio alguno. ¡Vaya si tenía razón! Nunca le estaré lo suficientemente agradecida.

Haga un pequeño recorrido por cómo ha desarrollado sus investigaciones sobre Caballero hasta hoy.

Todos mis estudios los he realizado en la Universidad de Oviedo, donde tuve la suerte de contar con un plantel de profesores de primer orden mundial en diversas materias: la propia profesora Cortizo, gran especialista en música española del siglo XIX, al igual que Ramón Sobrino, un experto además en análisis musical, el siempre añorado Luis G. Iberni, que compatibilizaba su labor docente con la de gestor y crítico musical enseñándonos otra cara del mundo de la música, pero también un estudioso de la zarzuela. Realmente podría citarlos a todos, pues de todos ellos aprendí muchísimo. Fue un privilegio para mí ser alumna de esa Facultad, por entonces, de Geografía e Historia, donde recibí una formación envidiable.

Como Tesis de Licenciatura realicé el catálogo de la obra lírica de Manuel Fernández Caballero con el que logré el Premio Extraordinario de Licenciatura, posteriormente, para la obtención de la Suficiencia Investigadora, estudié su obra lírica entre 1880 y 1906 y como Tesis Doctoral, abordé el resto de aspectos de la vida y obra del compositor. Como toda investigación, no está cerrada y continúo profundizando en la labor de este magnífico músico. Participo asiduamente en congresos, me invitan a ofrecer conferencias, escribo artículos y he colaborado en varios libros. Además, acabo de publicar mi primer libro en solitario, el catálogo de su obra completa.

Como la más importante experta en este compositor, ¿Cómo valoraría su obra musical? ¿En qué lugar pondría a Caballero en relación con otros compositores de su época?

Realmente es una figura fundamental en la historia de la música española. Su posición intergeneracional, como explica el profesor Víctor Sánchez en la Introducción a nuestro libro sobre Caballero, no era fácil al situarse entre los padres de la zarzuela moderna, como Barbieri, Arrieta y Gaztambide, y los del género chico, como Bretón y Chapí. Sin embargo, Caballero supo seguir su camino, sabiéndose adaptar a las modas del momento, pero impregnando siempre sus obras de una gran naturalidad y con un aire popular que encandilaba al público. Sus jotas eran siempre muy aclamadas, tan bien escritas que muchos pensaban que eran populares y no de nueva creación. Si se profundiza en sus zarzuelas, se observa la enorme inteligencia con que estaban trabajadas y es de destacar su complicidad con los libretistas para adecuar exactamente su música al personaje o situación de la obra, por no hablar de los guiños políticos que a veces incluía, dada su confesión republicana.

¿Es cierto que estamos ante el más prolífico compositor de zarzuelas de la historia?

Así es. Aunque hoy día se le conoce por un puñado de zarzuelas que permanecen habitualmente en los teatros, como La viejecita, Chateau Margaux, Los sobrinos del capitán Grant y sus célebres El dúo de La africana y Gigantes y cabezudos, hemos podido confirmar los estrenos de 193 zarzuelas. Si lo comparamos con las 75 que escribió Barbieri, 46 de Bretón y 52 de Arrieta, es evidente que el corpus musical de Caballero no tiene parangón. Su zarzuela más temprana data de 1854, Tres madres para una hija, realizada cuando aún era alumno del Conservatorio de Madrid -aunque incluso hay piezas anteriores como la obra instrumental Boleras del vris, que escribió en 1849 con tan solo 14 años-, y continuó componiendo hasta su último aliento en 1906, teniendo lugar, incluso, varios estrenos póstumos.

A lo largo de su más de medio siglo de carrera profesional, cultivó todo tipo de zarzuelas: zarzuela grande, género bufo, género chico en todas sus variantes y género ínfimo, adaptándose siempre a las tendencias del momento. Un recorrido por la trayectoria de Caballero, es un recorrido por la historia de la música española de la segunda mitad del siglo XIX.

Acaba de publicar el primer catálogo de la obra de Manuel Fernández Caballero. ¿Cuáles son las líneas más importantes de este estudio y cuáles sus principales conclusiones?

Efectivamente, se trata del primer libro original sobre la figura del compositor, el Catálogo de la obra de Manuel Fernández Caballero publicado, precisamente, por CODALARIO EDICIONES. Una de las principales aportaciones ha sido dar a conocer su obra, una gran parte totalmente desconocida hasta el momento. No solamente consta de los casi dos centenares de zarzuelas que mencionábamos, sino que también incluye un repertorio inédito hasta la fecha con otro tipo de géneros musicales: canciones, cantatas, entremeses, música religiosa y música instrumental, ascendiendo a 275 las obras catalogadas. Hemos realizado sendas fichas para cada una de ellas, que incluyen datos relativos a la obra y a su estreno, incluyendo los números musicales, personajes y tipos de voces en el caso de las zarzuelas, entre otras cuestiones. El trabajo de datación y de adscripción de autoría fue minucioso, especialmente en el caso de libretistas, topándonos con sagas familiares que compartían nombre y apellido, teniendo que discernir entre generaciones en las que ambos, padre e hijo, colaboraban con Caballero. También me parece importante la aportación que realizamos al especificar las fuentes para la localización de partituras y libretos, con el fin de facilitar el acceso a los materiales para que se puedan recuperar obras hoy día olvidadas, pero de enorme calidad y belleza que, sin duda, harían las delicias de artistas y público.

Manuel Fernández Caballero era murciano. ¿Se valora convenientemente la obra de Caballero en su ciudad natal? ¿Se ha interesado alguna entidad pública o privada de Murcia sobre su catálogo desde su publicación?

Para mí siempre es un motivo de alegría que se recuerde la figura del maestro Caballero. Aun así, no puedo dejar de comentar la tristeza que me produce que en Murcia nunca se acuerden de mi trabajo sobre él y, sin embargo, no pare de ofrecer comunicaciones, ponencias y conferencias en distintas Universidades españolas y extranjeras, en países como Estados Unidos, México y Portugal, donde sistemáticamente hablo de este autor, contribuyendo a poner el nombre de Caballero y, por ende, de Murcia, por el mundo. Además, no son pocas las publicaciones que he realizado con Caballero como protagonista. Sin embargo, en su patria chica ignoran todos mis estudios, incluido mi reciente libro, que la prensa local ni se ha molestado en reseñar, a pesar de tener la información. Ninguna entidad de la región muestra el más mínimo interés por mi trabajo, por lo que me sorprende, por un lado, las aparentes ganas de recuperar su figura y organizar actos, pero la negativa sistemática a, permítame la inmodestia, contar con la mayor especialista de Manuel Fernández Caballero. Todo esto con el agravante de que solo me mueve mi amor por la zarzuela y por Caballero, pues la motivación económica nunca ha existido en mi caso. La Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca, por ejemplo, declinó mi ofrecimiento de participar en una mesa redonda que organizaban sobre el músico y nunca más volvieron a contestar siquiera a ninguno de mis ofrecimientos. El colmo es que algunos de los que sí imparten allí alguna pequeña charla sobre el autor, siempre murcianos y en absoluto especialistas en zarzuela, previamente se ponen en contacto conmigo para pedirme documentación para sus disertaciones pero, curiosamente, nunca me mencionan para que sea yo la que hable de mis propias investigaciones. Por no decir que algunos programadores, aun estando en contacto conmigo, ni siquiera me invitan a escribir unas notas al programa que, como digo, haría encantada y de forma totalmente altruista, cosa que sí he hecho para el Teatro de la Zarzuela, Teatro Real o la compañía discográfica Deutsche Grammophon, por ejemplo. Toda esta situación excede a mi comprensión.

¿Tiene previsto presentar el libro en Murcia o en algún otro lugar?

Como acabo de comentarle, nadie en Murcia se ha interesado por el libro. Sin embargo, el próximo 16 de enero a las 20 horas, tendrá lugar una presentación en el Club de Prensa Asturiana de Oviedo y puedo anunciarle que, el 21 de febrero a las 19 horas, tendrá lugar la presentación en el Teatro de la Zarzuela, donde además habrá una maravillosa sorpresa musical. Es para mí un privilegio poder presentar el catálogo de la obra de Caballero en la que fue su casa, ya que durante años fue empresario y director del coliseo, además de haber estrenado allí más de 60 de sus zarzuelas. Estoy muy agradecida al Teatro de la Zarzuela por haberme dado esta oportunidad.

Usted ha estudiado la obra de Manuel Fernández Caballero en México. ¿Qué puede decirnos de la influencia de este autor en los Estados Unidos Mexicanos?

He tenido la oportunidad de disfrutar de una estancia investigadora en la Universidad de Guanajuato en México y tengo que decir que ha sido una de las experiencias más gratificantes que he tenido, tanto a nivel personal, como académico. No puedo estar más que agradecida por ello. Incluso descubrí una nueva parodia, realizada por autores mejicanos, de su famoso El dúo de La africana. Tuve la oportunidad de trabajar sobre la obra de Caballero en Ciudad de México y fue una increíble sorpresa averiguar que fueron más de 50 las zarzuelas de él que allí se representaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, contándose por éxitos cada uno de sus estrenos y manteniéndose muchas de ellas en el repertorio por años. Era un autor muy reconocido y querido por el público mexicano. Continúo trabajando en esta línea de investigación; es muy interesante y poco conocido el mundo de la zarzuela en Hispanoamerica.

Manuel Fernández Caballero vivió en Cuba. ¿Cómo influyó este país en sus obras?

Siempre sintió predilección por esa tierra y allí vivió durante siete años. En esa etapa, se dedicó fundamentalmente a la enseñanza dejando a un lado la composición de zarzuelas, pero impregnándose de la cultura musical de la isla que dejó patente en sus habaneras, guarachas y danzas americanas, escritas como piezas de salón, pero que posteriormente también trasladaría a innumerables números musicales de sus zarzuelas, siendo una de las señas de identidad del autor. Pero no solo eso, no son pocas las zarzuelas de Caballero en las que aparecen personajes cubanos e incluso algunas se ambientan en la propia isla y son muchísimos los elementos criollos que se aprecian en muchas de sus obras, es un aspecto muy interesante de su obra que he trabajado bastante.

¿Cree que Caballero es un autor lo suficientemente programado hoy en España? Proponga a nuestros programadores alguna obra que usted considere que se deba recuperar hoy.

Como le comentaba anteriormente, hay un puñado de zarzuelas suyas que se mantienen en el repertorio, pero he de decir que echo en falta la reposición de Los sobrinos del capitán Grant, una impresionante producción firmada por Paco Mir. Es una verdadera lástima que, contando con un espectáculo tan hermoso, se haya dejado de programar. Tras su estreno en 1877, esta zarzuela de gran espectáculo, se convirtió durante décadas en la tradicional obra de Navidad para ir a ver en familia, debería retomarse esta costumbre.

En cuanto a obras que merecerían recuperarse podríamos enumerar docenas: La marsellesa, El salto del Pasiego, La gallina ciega, Cuba libre, El traje de luces, El loco de la guardilla, La choza del diablo, Buñuelos, Los Isidros, Los aparecidos, … Esta última le diré que se llevó a la gran pantalla en la época del cine mudo, como muchas otras zarzuelas: es otro tema muy interesante que he trabajo y del que pronto verán la luz varios artículos míos al respecto.

Sería un proyecto muy completo poder representar en una misma temporada la ópera L´Africaine de Meyerbeer con su parodia, la zarzuela El africano con música de Andrés Vidal y Llimona, y en una doble función El dúo de La africana y su propia parodia, Los africanistas, ambas zarzuelas de Manuel Fernández Caballero, reviviendo la «Africomanía» que inundaba Madrid a finales del siglo XIX.

Además de Caballero, ha profundizado en la vida y trayectoria profesional de dos importantes cantantes españolas, Lucrecia Arana y Lucrecia Bori, dos artistas de las que ha ofrecido dos densas conferencias en el Aula de Ópera y Zarzuela de la Universidad de Oviedo. Muchos todavía recordamos los sonoros aplausos que recibió usted tras ambas lecciones.

Muchas gracias, lo cierto es que me sentí abrumada por las muestras de entusiasmo del público. El caso de Lucrecia Arana está muy vinculado con la figura de Manuel Fernández Caballero, mantenían una relación casi paterno-filial y fue una musa para el músico, pues para ella escribió expresamente numerosos papeles, como el de Pilar de Gigantes y cabezudos o Carlos en La viejecita, ambas obras compuestas, por cierto, cuando Caballero estaba ciego, teniendo que dictar de viva voz, nota a nota a su hijo Mario, incluso la orquestación, en una muestra más de la increíble capacidad y talento del maestro para la creación musical. Arana era una mujer muy adelantada a su tiempo en muchos aspectos, tanto a nivel personal -relacionada sentimentalmente con el famoso escultor Mariano Benlliure- como en lo profesional, interpretando decenas de papeles travestidos en la zarzuela.

El caso de Lucrezia Bori no está relacionado con el mundo de la zarzuela, se trata de una soprano valenciana, desconocida en España pero que fue la diva de la Metropolitan Opera House de Nueva York durante décadas en los inicios del siglo XX, llegando incluso a ser miembro de su Junta directiva. También era una mujer muy interesante, con una historia, además, de superación personal increíble. Pude estudiar a fondo su figura gracias a mi estancia como investigadora en la City University of New York.

¿Qué pasos pretende dar en lo sucesivo como investigadora respecto a la obra de Caballero?

Actualmente tengo varios artículos en fase de edición para su publicación y estoy ultimando la monografía de Caballero, que se publicará en breve. Además, continúo participando en congresos, que son siempre un aliciente para seguir profundizando en la maravillosa historia y obra de este magnífico músico. Tengo pendiente una visita a Cuba, aunque es muy complicado conseguir el acceso a sus archivos y bibliotecas.

Autor:Aurelio M. Seco
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