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SERGIO GUARNÉ, trompetista y director musical: 'LA ORQUESTA REINO DE ARAGÓN ES DE TODOS Y PARA TODOS"

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29 de enero de 2013
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Sergio Guarné (Huesca, 1980) es trompetista de formación, dirige el Conservatorio Profesional de Música 'Miguel Fleta' de Monzón y la Orquesta Reino de Aragón, jovencísima formación que dio comienzo su andadura artística el año pasado. Hemos hablado con él sobre el origen de la formación, su funcionamiento y sus planes de futuro.

¿Cuál es el origen de la Orquesta Reino de Aragón? ¿Y qué papel desempeña Sergio Guarné al frente de la misma?
La Orquesta Reino de Aragón nace fruto de una gran inquietud de muchos músicos de esta Comunidad. En la actualidad, decenas de profesionales nos dedicamos a colaborar como músicos freelance en múltiples formaciones orquestales de todo el país, y como es natural, queremos también hacerlo en nuestra casa, en nuestra región. Además, de ese modo, complementamos la docencia con nuestro apartado concertístico. Como en cada proyecto, siempre hay una persona que debe ejercer el liderazgo, y esa es mi faceta principal en el ámbito técnico y artístico.  Aunque, por supuesto, lo primordial es la colaboración de todos los miembros de la ORA para desarrollar el proyecto con éxito.

¿Qué vinculación guarda con Monzón, de cuyo conservatorio es usted director?
La vinculación es muy positiva por las excelentes infraestructuras que el Auditorio San Francisco y el Conservatorio de Monzón poseen. Una formación de este tipo necesita una amplia logística, y por el momento, Monzón es la mejor opción, aunque la ORA es una formación abierta y siempre estamos dispuestos a cualquier iniciativa. Como es lógico, mi cargo de director en el Conservatorio "Miguel Fleta" ha facilitado mi vinculación con la ciudad, aunque pienso que esté quien esté en los equipos directivos, siempre se debe favorecer la creación de proyectos interesantes.

No es ésta la primera formación orquestal que se constituye desde ese centro, ¿no es cierto?
En el año 2007 se constituyó la Orquesta Sinfónica de Monzón, una formación que tiene las mismas características que una agrupación joven. Hasta la fecha han pasado por ella más de 225 músicos venidos de todo el país, de numerosos centros superiores, músicos jóvenes profesionales y de los conservatorios análogos al de Monzón. Hemos contado con profesores de talla internacional para preparar los seccionales, nuestro director artístico Diego Miguel Urzanqui ha hecho un gran trabajo que ha llevado a la OSMO a participar en más de 25 conciertos, han colaborado solistas extraordinarios... y todo ello con un alto porcentaje del presupuesto total sufragado por empresas privadas de la ciudad. De este modo, el nacimiento de la ORA se produce con una experiencia muy alta en cuestión organizativa y de logística. Además, al proyecto Reino de Aragón se han unido artistas de primer nivel de la OSMO, que por su talento y profesionalidad, merecen la oportunidad de participar en ambas agrupaciones.

 

¿A qué necesidades responde esta orquesta? ¿Pretende satisfacer algún hueco en el mapa de formaciones musicales aragonesas?
La necesidad fundamental es hacernos más felices. La vida es lo suficientemente dura como para no aprovecharla con estos momentos de placer, y qué mejor que interpretar y compartir con compañeros, amigos, familiares esta felicidad encima de un escenario. Todos nosotros llevamos un mínimo de 25 años con un instrumento en nuestras manos, hemos pasado miles y miles de horas de agotadoras sesiones de estudio, hemos sentido pasión e ilusión con la música y ahora queremos disfrutar de la música orquestal. En la actualidad, hay siempre una crítica destructiva, pero nosotros no queremos competir con nadie, no somos ni mejores ni peores, y no venimos a demostrar nada, sólo queremos que nos dejen trabajar con el máximo rigor, esfuerzo e ilusión. Aragón tiene que seguir evolucionando y la ORA es una muestra más de ello. Nosotros nos consideramos una formación para todos los aragoneses, esa es nuestra máxima satisfacción. De todos modos el tiempo, dirá.

¿Qué claves definen su organización, su personalidad, etc? ¿Qué músicos la forman?
La Orquesta Reino de Aragón nació en el año 2011 con dos conciertos que se hicieron junto al Orfeón Donostiarra. Gracias a la experiencia adquirida con la Orquesta Sinfónica de Monzón, tanto en el ámbito artístico como en el técnico-administrativo, con la ORA todo está siendo más fácil. Las claves de la organización son muy sencillas: por el momento, la orquesta tiene una sede magnífica, el Auditorio San Francisco de Monzón y de la gestión se encarga un consejo administrativo y otro artístico, formados por los propios músicos. Los intérpretes de la ORA somos, en una mayoría amplia, profesores de los conservatorios análogos de toda la comunidad aragonesa. Todos cumplimos diariamente con nuestra labor pedagógica, y como cada uno de nosotros también se ilusiona interpretando la literatura orquestal compuesta, nos decidimos a iniciar esta andadura. La plantilla aproximada de la formación es de 50 músicos, una cifra que nos permite abarcar un gran repertorio y que además, es lo suficientemente ajustada como para poder participar en las diferentes salas de nuestra región. Por ello, somos capaces de actuar en el prestigioso Auditorio de Zaragoza o  en el Centro Cívico de Tardienta, sintiéndonos felices en ambos casos.

¿La orquesta cuenta con algún respaldo estable, ya sea público o privado?
La ORA cuenta por el momento con el respaldo de más de 60 músicos profesionales y con la masa social de las 3.500 personas que han acudido a nuestros conciertos. Estamos en un momento de crecimiento y las entidades públicas y privadas colaborarán si el trabajo se hace con rigor, honestidad y perseverancia.  En cualquier caso, el producto Orquesta Reino de Aragón es ya un producto sostenible y sobre todo de alta calidad.

¿Cómo valora la ausencia en Aragón de una orquesta de la comunidad autónoma? ¿Y de qué modo esa ausencia anima u obliga a iniciativas como la de la Orquesta Reino de Aragón?
En primer lugar, Aragón es una región que históricamente no ha tenido una gran tradición orquestal, y por ello, el trabajo arduo que se está llevando a cabo en las últimas décadas es de iniciación. En los últimos 30-40 años se han abierto numerosos centros musicales municipales, autonómicos y privados, se han construido fantásticas salas de conciertos en diversas poblaciones, se han puesto en marcha festivales y programaciones culturales, etc., y el árbol que fue plantado hace unos cuantos años ha crecido y ha dado sus frutos en forma de intérpretes, compositores, directores, musicólogos, múltiples eventos de música clásica y multitud de melómanos, etc.  De una forma natural, tienen que ir brotando de esas mismas ramas más formaciones de orquesta, de cámara, de banda... y creo que, ese fruto va a caer por su propio peso ya que necesitamos actividades profesionales para que los músicos que, estudian durante una media de 20 años, puedan vivir dignamente de esta profesión. En mi opinión, la joven orquesta y la orquesta profesional de la comunidad autónoma no son una opción, sino una obligación. Por otro lado, la Orquesta Reino de Aragón es un brote de músicos profesionales que tenemos ganas de trabajar, de crecer como artistas y como personas, y que queremos disfrutar encima de un escenario.  En definitiva, es una formación que ha nacido gracias al susodicho árbol, aquel que nos ayudó en un momento de nuestra vida, y al que tenemos que seguir alimentando ahora nosotros para que siga creciendo.

 

¿Qué papel cree que debería desempeñar una orquesta de estudiantes como la del CSMA, por muy valioso que sea su desempeño musical? ¿Tiene sentido su presencia reiterada en los ciclos de otoño y primavera del Auditorio de Zaragoza, sabiendo que no se remunera a esos músicos y sin embargo se obtienen cuantiosos ingresos de taquilla a su costa?
En primer lugar, y de forma personal, me parece totalmente positivo que la OCSMA participe de forma activa en la programación del Auditorio. Los músicos que conforman la orquesta necesitan tener la máxima experiencia de atril, y en mi opinión todos los conciertos deben ser simulacros para una mayor formación y así poder afrontar con más garantías una vida profesional. Además, en esta comunidad tenemos un gran Auditorio y me parece sensato que utilicemos los recursos que en esta región se están desarrollando. Ojalá como músico yo hubiera podido tener experiencias parecidas en mi formación en el antiguo superior. Ahora bien, bajo mi punto de vista, la OCSMA no puede bajo ningún concepto suplir otras carencias. Aragón necesita diversas formaciones juveniles de calidad, necesita una joven orquesta referente que dé cabida a músicos aragoneses que están repartidos por decenas de conservatorios superiores de España y del extranjero, y necesita una orquesta profesional de calidad que sea el referente musical clásico de la región. Estamos en un momento delicado social y económicamente, pero se puede hacer muchísimo trabajo de forma sostenible y sensata. Y todas esas formaciones tienen que tener su espacio en el Auditorio de Zaragoza, en el de Huesca... y en todos los espacios escénicos que son sostenidos con fondos públicos de los aragoneses. Sobre la remuneración, desconozco el funcionamiento exacto del convenio, por lo que prefiero abstenerme de dar cualquier opinión. Como reflexión general acerca de esta pregunta, creo que entre todos tenemos que sumar, y nunca restar. Las comparaciones son odiosas y todos los que estamos involucrados en la labor artística de esta comunidad tenemos que remar en la misma dirección.

 El CSMA se vio envuelto hace algunos meses en turbulentas polémicas por no pocos desmanes en su gestión. ¿Quiere valorar de algún modo lo sucedido en el centro?
Sin lugar a ninguna duda es una respuesta muy delicada y por ello voy a contestar con el máximo respeto.  Lo primero es que desconozco el funcionamiento preciso del centro y por ello es imposible hacer una valoración óptima. Sin embargo, he tenido en los últimos años impresiones personales que a continuación desarrollo. Los proyectos educativos de un centro tienen que estar realizados siempre de una forma muy meditada, conociendo el entorno socio-cultural, siendo muy realista en todos los aspectos organizativos y económicos para que la trayectoria pueda crecer sin riesgos ni posibles fisuras. Desde fuera, ha dado la impresión de que se llevaban progresos muy amplios en poco espacio de tiempo. Lamentablemente, es la misma tónica que le ha sucedido a nuestro país, hemos pensado que éramos mejores de lo que realmente hemos sido. Excelentes profesores, giras, máster, convenios con estudiantes extranjeros, producciones con orquestas profesionales, material de aula, y un largo etcétera... y todo ello con un objetivo muy loable pero muy sorprendente: "ser el mejor conservatorio y formar a los mejores alumnos cueste lo que cueste".  El "mayor problema" es que se ha conseguido formar a grandes intérpretes, directores, compositores pero van a desarrollar muy complicadamente su profesión en esta región porque no hay oportunidad para ellos, muy poco trabajo en escuelas de música, menos todavía en los conservatorios, no hay orquestas profesionales... en definitiva, no hay ninguna red que dé cobertura a todos estos artistas. En mi opinión, y aunque es menos vistoso de cara a la galería, es mejor inyectar más medios en las escuelas de música, conservatorios profesionales, consecuentemente en el conservatorio superior y crear foros profesionales para que finalmente la pirámide esté mejor estructurada. Para concluir, y respecto de la directiva anterior, lo único que puedo decir es que, manejar un presupuesto tan alto como el del CSMA es harto complicado,  quizás el problema ha venido porque los que lo dirigían eran músicos y no gestores. De todos modos, si ha habido o hay, irregularidades graves en cualquier estamento de la Administración que se juzgue a los responsables.
La prensa local (Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, Diario del Alto Argón) no hizo la mas mínima mención de los conciertos de presentación de la Orquesta Reino de Aragón, ¿no le da vergüenza ajena un desdén semejante?
El Diario del Altoaragón se hizo eco diciendo que la "orquesta sorprendió realizando un gran concierto redondo y preciosista". En las semanas anteriores la propia orquesta envío una nota de prensa a todos los medios de comunicación aragoneses y la decisión de publicar la noticia depende exclusivamente de las direcciones de los medios de comunicación. Yo no puedo valorar qué criterios utilizan, pero quizás los hechos que ocurren fuera de la capital aragonesa son menos relevantes y por ello las grandes editoriales prescindieron de la noticia. Hemos dado los primeros pasos y todavía queda mucho trabajo por hacer, seguro que en el futuro contamos con su colaboración porque el proyecto tiene una importancia muy relevante.

¿Los medios e instituciones locales miman a los profesionales de la música y de la cultura como debieran?
En general, todos quisiéramos sentirnos más queridos, más respaldados y más valorados por nuestras instituciones. Como bien he dicho con anterioridad, la música clásica ha evolucionado en las últimas décadas, pero todavía tiene que seguir haciéndolo y como autocrítica, podemos decir que los músicos somos por naturaleza muy independientes y egocéntricos. Creo que lo difícil para los medios e instituciones es filtrar y valorar con exactitud lo relevante, sostenible y honesto. Por otro lado, hay una realidad que los músicos no podemos obviar, y es que en España ser músico todavía no tiene la misma consideración que ser médico, abogado o ingeniero. No me refiero a la "titulitis", sino a la profesión en sí misma.

¿Qué proyectos tiene la orquesta a la vista y cómo valora su andadura en este pequeño lapso de tiempo que lleva en activo?
La valoración es sobresaliente por varios motivos. El primero es que hemos conseguido que más de 60 músicos profesionales estemos ilusionados con el mismo proyecto. También hemos participado en tres producciones distintas, junto con el laureadísimo Orfeón Donostiarra por ejemplo, y disfrutamos de cinco conciertos con un éxito rotundo de público y crítica.  En definitiva, hemos compartido momentos únicos que nos han enriquecido como músicos y como personas, momentos que nos han hecho sentir más felices a nosotros y por lo tanto a nuestro público. Los proyectos para el fututo son ilusionantes, responsables y realistas. Realizar producciones sostenibles para acercar la música clásica a todos los espacios escénicos que nos lo soliciten, somos la orquesta de todos y para todos.  

¿Qué necesita esta formación para consolidarse y madurar, además de tiempo?
Los ingredientes apropiados para la viabilidad de este proyecto son confianza, esfuerzo, tenacidad e ilusión. La confianza por parte de los músicos e instituciones públicas y privadas,  el esfuerzo para crear un proyecto sostenible y de calidad que pueda participar en programaciones por toda la región, la tenacidad para, una vez construido el proyecto, tener la suficiente energía para seguir evolucionando, y la ilusión, porque es necesaria para empezar con esta andadura tan complicada.

 

Autor:Alejandro Martínez
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