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PABLO GÁLVEZ, barítono: «Todavía no se comprende la gran capacidad que tiene la ópera para generar puestos de trabajo»

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26 de febrero de 2020

Pablo Gálvez, barítono: «Todavía no se comprende la gran capacidad que tiene la ópera para generar puestos de trabajo»

Una entrevista de Aurelio M. Seco | @AurelioSeco


¿Cómo llega un farmacéutico a ser cantante de ópera?

Nací en el seno de una familia de músicos, todos los hermanos de mi madre formaron parte de la Escolanía Niños Cantores de la Catedral de Guadix donde yo también canté y, posteriormente, en la Camerata Coral Sine Nomine de Guadix y al mismo tiempo que empecé a estudiar Farmacia comencé a recibir clases de canto con Mª del Coral Morales en Granada.

Mi plan de vida era totalmente sanitario, incluso con la idea de poder estudiar Medicina después de Farmacia, pero mi pasión y dedicación al canto fue poco a poco creciendo conforme pasaban los años compaginando clases, conciertos y cursos con las clases y prácticas farmacéuticas de la facultad. Mi actividad musical en Granada comenzó a intensificarse y decidí presentarme en 2009 al Concurso de Juventudes Musicales España que se celebró en Bilbao donde me concedieron el primer premio dejando el segundo desierto. A partir de entonces todo comenzó a “complicarse” pues el canto exigía cada vez más y Farmacia también lo hacía al mismo tiempo, por lo que comenzó una etapa complicada de mucho esfuerzo y estudio de forma paralela.

En este periodo hubo muchas personas que me apoyaron para seguir creciendo a nivel vocal y profesional, tanto en mi pueblo y en Granada como a nivel nacional, además de los cursos y  masterclass que hice con profesores como Ana Luisa Chova, cantantes como Carlos Chausson, Jaume Aragall, Alfonso Antoniozzi y Teresa Berganza, y pianistas como Giulio Zappa, Rubén Fernández Aguirre, Michele D’Elia, Simone Sabina y Andrés Juncos, todo ello compaginándolo con mis clases permanentes con mi maestra en Granada.


Entre los directores con los que he trabajado hasta el momento caben destacar Daniel Oren, Francesco Ivan Ciampa, Daniele Callegari, Yi- Chen Lin, Miquel Ortega y Óliver Díaz, y entre los directores de escena a Hugo de Ana, Emilio Sagi, Silvia Paoli, Curro Carreres y Rosetta Cucchi.

En Granada, Juventudes Musicales y todo el sector vocal y coral siempre me apoyó y contó conmigo en numerosas ocasiones suponiendo mis primeros pasos líricos. También debo destacar dos recitales, uno en la Escuela Superior de Canto de Madrid de un ciclo de Amigos de la Ópera de Madrid, seleccionado por Francisco García-Rosado y otro en el FEX del Festival Internacional de Música y Danza de Granada seleccionado por Enrique Gámez (director del festival desde 2001 a 2012), así como cuando fui seleccionado en el Opera (e)Studio de Tenerife por Giulio Zappa y Alejandro Abrante para interpretar el rol de Il Conte d'Almaviva de Le nozze di Figaro en Ópera de Tenerife y en el Teatro Comunale de Bolonia, experiencia que ha supuesto el verdadero trampolín a mi profesión.

Ha ganado varios premios: Primer Premio Concurso Permanente de Juventudes Musicales de España 2009, Vincitore AsLiCo 2016 y el Tercer Premio Concurso Internacional de Logroño 2017. ¿Qué importancia han tenido en su trayectoria?

Estos tres premios han supuesto un reconocimiento a muchos años de estudio y trabajo, y a la evolución de la voz (aunque aquí entra en juego la condición natural de cada cantante). Sin duda suponen una inyección de energía y ánimos para seguir cantando y trabajando con mayor ilusión. Cuando queremos conseguir algo a veces es cuestión de empeñarse pero si además cuentas con el apoyo y el reconocimiento de los demás todo parece un poco más fácil. Quiero subrayar los dos primeros premios: el de Juventudes Musicales de España que lo gané con tan solo veintidós años, lo que implicaba adentrarme de lleno en una gira de conciertos para empaparse de toda una experiencia geográfica y de diferentes escenarios donde empezar a curtir la voz cantando el repertorio que hasta el momento puede cantarse; por otro lado, el AsLiCo supuso mi presentación en Italia y la repercusión que este concurso tiene a nivel europeo desde su existencia. Sin duda fueron dos puntos de inflexión importantes en mi carrera.

¿Cómo es su voz? ¿De qué tipo de barítono estamos hablando? ¿Qué papeles le van bien?

Soy barítono lírico, con facilidad en la coloratura, pero considero que la voz está creciendo y adoptando un color algo más oscuro con el tiempo. He estado muy cómodo, y estoy, con roles mozartianos y belcantistas, pero poco a poco estoy incorporando otros con más peso vocal siendo fiel a la maduración natural de la voz. Los roles que puedo abordar en plena forma actualmente (la mayoría ya los he cantado, aunque algunos aún no) son por ejemplo Il Conte de Le nozze di Figaro, Don Giovanni o Leporello de Don Giovanni (aquí como bien sabemos depende un poco del gusto de los directores, del carácter que quieran darle al personaje), Guglielmo de Così fan tutte, Malatesta de Don Pasquale, Belcore de L’elisir d’amore, Taddeo y Haly de L’italiana in Algeri, Dandini de La Cenerentola, Don Alvaro de Il viaggio a Reims, Prosdocimo de Il turco in Italia, Valentin de Faust, Argante de Rinaldo, Riccardo de I Puritani, Escamillo de Carmen, Zurga de Les Pêcheurs de Perles, Ping de Turandot, Marcello y Schaunard de La bohème


Fue muy sonada su participación en Jerusalén de Verdi, en el Teatro Reggio de Parma, a las órdenes de Daniele Callegari en 2017. Hábleme de su experiencia en esta ópera poco habitual de Verdi. Por cierto, hay alguna foto impresionante de usted en esta producción, que he observado que usa en sus redes. ¿Le ha dejado marcada esta participación?

Fue la primera vez que jugaba con el tiempo: conocí al Pablo Gálvez con 70-80 años y sin duda me marcó, y no solo por la caracterización teatral sino también por el carácter del propio personaje que debía mostrar la templanza y la nobleza de un conde de entonces que además debe jugar un papel político importante, y que por tanto debe saber posicionarse en cada momento y llenar todo de diplomacia. Pero a su vez muestro su carácter duro, rabioso y decepcionado por la actitud de su hija (matiz difícil de trabajar por desconocer qué es tener una hija y que ésta te desobedezca y vaya en contra de lo que manda la sociedad, palacio y la familia).

Musical y artísticamente hablando fue otro gran punto de inflexión pues yo era el cover del barítono, quien a mitad de la producción tuvo que cancelar por motivos de salud y en consecuencia tuve que sustituirlo llegando finalmente a formar parte del reparto que abría el Festival Verdi 2017 pudiendo hacer un triple debut: el de la ópera de Jérusalem, el del Festival Verdi y el del Teatro Regio di Parma. Además, la suerte de trabajar con directores como Daniele Callegari y Hugo de Ana, y con compañeros de reparto como Ramón Vargas, Annick Massis y Michele Pertusi.

Sin duda ha supuesto una gran marca, como persona y como artista. Además, esta ópera me ha dado otras dos grandes satisfacciones: en el Tchaikovsky Concert Hall de Moscú en versión concierto dirigida por Daniel Oren e noviembre de 2018 y en ABAO el pasado noviembre de 2019 dirigida por Francesco Ivan Ciampa.


¿Cuáles son los principales problemas que tiene que superar un joven cantante de talento que quiere hacer carrera internacional? ¿Qué lugar ocupan los representantes?

Es un mundo complicado. Hay que tener el instrumento adecuado (que tendrá unas cualidades mejores o peores, según la naturaleza), el talento, el carisma, la ilusión y la energía y resistencia tanto para el trabajo como para luchar frente a los obstáculos que no facilitan el camino.

Es bueno aventurarse en concursos (se gane o no) y sobre todo audicionar para los teatros. Por supuesto siempre suponiendo la buena disposición vocal en estos momentos dentro de la calidad natural y de la calidad técnica (que también dependerá de la edad y de la evolución que cada voz tenga).

Por desgracia el factor suerte juega un papel con un porcentaje más alto del deseado, y también hay que jugar con ello: hay que ser inteligente para seleccionar dónde jugar las cartas y dónde no, y además, lanzarse con valentía a conocer mundo, teatros, agentes, directores, cantantes, etc., de quienes aprender tanto (de lo que es óptimo y no para tu voz).

Actualmente el papel del representante es fundamental, pues se ha convertido en la única vía para acceder a los teatros y en consecuencia quien al fin y al cabo «te hace la carrera», ya que es este agente quien marca el camino que quiere que sigas. Ello implica que el agente conozca bien tu instrumento vocal para marcar una buena trayectoria.

Ya nadie habla de la crisis. ¿Se ha superado a su juicio la crisis económica que había tenido su repercusión en el mundo de la ópera? ¿Se han recuperado los cachés o se ha producido tras la crisis una corrección a la baja?

Realmente si hay crisis o no depende de demasiados factores, tanto a nivel global como individual, y siempre en función de las prioridades de quienes manejan los presupuestos públicos y privados y de nivel personal (¿Dónde se quiere invertir más? ¿En qué quiero gastarme mi dinero?). Ha habido unos años bastante difíciles donde la inversión en la cultura fue baja, pero se ha remontado mucho (en unos países más que en otros), y también es cierto que para que esto ocurriese ha tenido que haber un reajuste de todos los artistas en cierta medida a la baja. Pero es un tema complejo imposible de resumir en un solo párrafo y queda totalmente cojo en muchos aspectos.

También es cierto que aún no se llega a comprender (ni a nivel político ni las personas ajenas a este mundo, sean o no espectadores asiduos) la gran capacidad de generar trabajo directo e indirecto que tiene la ópera: un simple botón que necesitan en sastrería, alojamiento y comidas, el camión que transporta una escenografía, el personal de taquilla, el diseñador que hace un cartel, el maestro de canto, la compra o alquiler de la partitura, etc.


Hábleme de su instrumento. ¿Cuánto tiempo practica y cómo?

Suelo vocalizar todos los días, entre quince y treinta minutos, teniendo un día de descanso fijo, aunque hay semanas que descanso dos días. Y después de la vocalización toca cantar, más o menos tiempo en función de cómo se encuentre la voz. Este esquema lógicamente se adapta en función de las diferentes producciones y conciertos que haya, lo que implica el trabajo con el maestro repertorista y las clases de técnica con mi maestra de canto.

¿Tiene algún cantante mítico al que admire y tome en ocasiones como modelo para cantar o actuar?

No puedo hablar de un solo cantante mítico. Piero Cappuccilli, Renato Bruson, Sherrill Milnes, Dietrich Fisher Dieskau, Dimitri Hvorostovsky, Carlos Álvarez, Alessandro Corbelli, Michele Pertusi, Vladimir Stoyanov, Simon Keenlyside, Ludivoc Tézier, entre muchos más, han protagonizado mis búsquedas discográficas, de vídeos y audios para aprender y empaparme de ellos, escuchando con minuciosidad sus matices y su forma de abordar el repertorio.

Con algunos he tenido la suerte de trabajar ya fuese en el escenario o en clase de técnica y repertorio: Renato Bruson, Alessandro Corbelli, Michele Pertusi, Joan Pons, Juan Jesús Rodríguez, Carlos Chausson y Vladimir Stoyanov.


También ha hecho zarzuela. En 2018 Luisa Fernanda bajo la dirección de Óliver Díaz. ¿Cómo es su experiencia en la zarzuela? 

Hasta el momento he debutado dos zarzuelas, Doña Francisquita y Luisa Fernanda, ambas en Ópera de Tenerife, además de cantar muchas romanzas (de La del Soto del Parral, La linda tapada, La canción del olvido, El guitarrico, Katiuska…) en los diferentes recitales.

Todo cantante español es buen conocedor de la dificultad de cantar zarzuela en general, y sobre todo en la tesitura de barítono. Como bien sabemos los compositores tenían como referencia a barítonos como Manuel Ausensi y Marcos Redondo, bastante más agudos que los barítonos ‘de libro’. Esto implica un desarrollo técnico mayor y una madurez vocal importante para abordar con solvencia los roles que escribían. Y no solo ejecutarlos dignamente, sino también la posterior salud vocal.

Hábleme de su relación con el Festival Rossini de Pésaro. Hace dos años pudimos verle como Don Alvaro bajo la dirección de Hugo Carrio y Emilio Sagi. ¿Se acomoda Rossini a su vocalidad?

¡Me ha sacado todos los puntos de inflexión! (risas) Y sí, así es, el Rossini Opera Festival ha supuesto otro momento maravilloso más de esta profesión. Yo llegaba justo de debutar Germont de La traviata y Vidal de Luisa Fernanda, los cuales provocaron que cantar Rossini fuese todo un reto por la diferente vocalidad, pero poco a poco todo fue encajando, y con la comodidad de mi voz en Rossini todo fue «miel sobre hojuelas» disfrutando ese estupendo personaje que es Don Alvaro (el español de los personajes de Il viaggio a Reims) al cual pude disfrutar al máximo. A parte, Pesaro reúne a tantos artistas que llenan la ciudad de Rossini y sus óperas. Sales de allí rossiniano por los cuatro costados.


¿Compagina bien lo profesional con lo personal?

Hay veces que es más llevadero y otras que cuesta un poco más. No es fácil estar lejos de casa por «obligación». Pero cuando algo que te apasiona se convierte en tu profesión compensa todo el esfuerzo.

Hábleme de sus planes de futuro y próximos compromisos

Actualmente, tras un recital en Jaén, viajo a Italia para debutar el Hay de L’italiana in Algeri (Rossini) en una producción de Fondazione Rete Lirica delle Marche que se representará en varios teatros. Justo después debutaré el rol de Argante de Rinaldo (Händel) en Ópera de Tenerife, y este mismo teatro debutaré mi tercera zarzuela en junio: La tabernera del puerto (Sorozábal), con el rol de Juan de Eguía. Y de cara a la siguiente temporada estoy cerrando compromisos que me ilusionan y espero poder anunciar pronto.

Autor:Aurelio M. Seco
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