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ROCÍO PÉREZ, soprano: «Me gustan los directores de escena que ayudan a los cantantes a ir más allá»

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1 de enero de 2020

ROCÍO PÉREZ, soprano: «Me gustan los directores de escena que ayudan a los cantantes a ir más allá»

Una entrevista de Agustín Achúcarro / Fotos: Fernando Frade / CODALARIO
La soprano madrileña Rocío Pérez ha tenido en un espacio de tres meses dos compromisos en su ciudad, primero en el Teatro de la Zarzuela, con Paula de Tres sombreros de copa, y después en el Teatro Real con La reina de la noche de La flauta mágica. La  soprano española nos  habla de su carrera como cantante, con la jovialidad de quien sabe que se presenta ante ella un futuro que se presume apasionante, en el que se combinan el revivir ciertos papeles con la posibilidad de estrenar otros nuevos, algo que le apasiona.

¿Qué le hizo ser cantante?

La vida me fue llevando a ello sin querer, porque la verdad es que canto desde que tengo nueve años. Comencé tocando el clarinete como un hobby propio de una niña. Rápidamente me di cuenta que a mí lo que realmente me gustaba era cantar. Al respecto tengo una anécdota que me apetece contar: yo me pasaba silbando continuamente desde muy pequeña y fue eso lo que hizo que mis padres decidieran llevarme a algún sitio en el que pudiera desahogarme tocando algún instrumento y así dejara de silbar. Creo que lo hacía porque me llamaba la música en general y en concreto el cantar.

¿Queda algo de su etapa de clarinetista?

La escala cromática es de lo único que me acuerdo. Lo tengo en casa y debería llevarlo a arreglar. La verdad es que no lo toco. La última vez que lo saqué intenté hacerlo y me costaba mucho. Todo se olvida y el canto hizo que dejara de lado el clarinete.

¿Cómo se autodefiniría como cantante?

Pufff -se toma un respiro y susurra que es una pregunta muy complicada- Me definiría como una cantante que le gusta el proceso de cambio que existe en la ópera y su adaptación al público actual. Estoy a favor de que la ópera se renueve y yo como cantante joven siento que debo ayudar a que esto ocurra.


¿Cómo cree que se debe llevar a cabo esto que propone?

Creo que estamos en camino, con producciones con las que el público se sienta identificado. Claro, también creo que de vez en cuando se deben hacer tal y como eran en su época, pero para llegar al público actual hay que hacer propuestas en las que la sociedad pueda reconocerse.  Y esto incluye a los cantantes, que tenemos que estar escénicamente más preparados a nivel interpretativo.

Pienso que para que caigan ciertas barreras hay que abrirse y llevar más la ópera al público joven, que es el futuro y el que va a acabar manteniendo la lírica.

Volviendo al tema de la voz y aunque sea encorsetarla algo ¿qué tipo de voz tiene?

Son definiciones que limitan un poco al artista, pero cuando surge la pregunta respondo que soy soprano coloratura, pero realmente puedo ser ligera, lírica-ligera… No sabría qué decir, pues abordo papeles bien diferentes y es importante no encasillarse. La voz puede dar con el tiempo mucho de sí. Hay que tener en cuenta también el carácter de la persona, y de hecho cuando escucho cantar a compañeros su forma de hacerlo me dice muchísimo sobre cómo son.  Se habla mucho de la técnica, de alcanzar su perfección, pero no creo que haya una sola, por lo que pienso que cada uno debe encontrar su propia manera de cantar, en la que influye su personalidad. A veces los problemas técnicos surgen de factores personales que se reflejan totalmente en la voz, ya que ésta es el reflejo del alma.

¿Existe algún profesor, alguna persona determinada, que haya sido fundamental en su carrera? ¿Suele pedir consejo a los que fueron sus maestros?

Actualmente no recibo clases asiduamente con nadie, y sé que hay compañeros que lo hacen, aunque de vez en cuando vuelvo a que me escuche mi profesora en la Escuela Superior de canto de Madrid, Victoria Manso; charlamos y le pido que me confirme que sigo por el buen camino. Soy bastante autodidacta y, aunque haya gente que no está de acuerdo con esto, creo que me va bien escucharme a mí misma y aprender de ello. Esto no quiere decir que no oiga a otros cantantes y que de vez en cuando no reciba clases magistrales para aprender cosas. Tengo la suerte de conocer a Natalie Dessay y es una maravilla recibir sus consejos. Todo lo que me dicen lo escucho y luego lo aplico en función de mi forma de ver el canto.


¿Han surgido en su carrera profesional etapas de duda, en las que hay que replantearse cosas?

Sí, claro que sí. Cada día cuando me levanto por la mañana pienso en cómo está mi voz y qué necesito para abordar lo que tenga que hacer. Y realizo calentamientos distintos dependiendo de la situación en la que me encuentro, pues la voz precisa de un aprendizaje diario. Hay épocas en las que necesitas trabajar más la zona central, otras el agudo, porque has descubierto que proyectando la voz de una determinada manera llegas de forma más fácil. Y cada cambio necesita que pasen meses para que el cuerpo se acostumbre.

¿Y ante las dificultades que surgen qué papel juega la mente?

Pienso que para un cantante es importante no pensar demasiado sobre una cosa en concreto, pues si lo haces estás perdida. Cualquier problema que tengamos se va a ver reflejado en la voz y esto puede convertirse en un agobio. Un día te apetece llorar y te va a influir de tal manera que puede hasta no dejarte cantar. Nos obsesionamos demasiado con la voz y muchas veces el tomarte una cervecita con tus amigos es lo mejor que puedes hacer, pues dejas de pensar en ella. Claro, se entiende que no precisamente el día anterior a un estreno.

Cuando se realiza esta entrevista Rocío Pérez anda inmersa en los ensayos de la ópera Tres sombreros de copa, estreno en Europa, por lo que es obvia la pregunta al respecto.

Para mí es todo un reto ya que a nivel musical no es una ópera al uso, con mucho texto, y a nivel vocal tengo que proyectarlo de manera totalmente distinta a la mayoría de las óperas, en las que coloco la voz en el canto y todo marcha bien. Pero en este caso hay más texto que voz cantada lo que hace que sea todo un desafío.

Paula es un personaje muy complicado, cercano a mí, un poco despreocupada, con lo que me lo estoy pasando muy bien. Ricardo Llorca ha creado una ópera en la que hay de todo, cosas más atonales, más tonales, una conga… lo que hace que sea una obra muy interesante. Mi personaje refleja muy bien la realidad del circo y del arte en general, lo bonito que puede parecer y como existe un trasfondo duro.

Se complican mucho las cosas cuando hay que combinar el canto con hablar, y al principio de los ensayos notaba que mi voz se resentía un poco, por lo que un cantante debe saber darlo todo, pero reservándose.

¿Cómo se materializa lo de reservarse?

Por ejemplo, si tengo que hacer cualquier movimiento físico brusco o rápido intentar fatigarme lo menos posible, gastar el mínimo de energía, proyectar la voz pero no forzar demasiado para mantener la emisión fresca. No echar el cuello hacia delante, no dejarse llevar por una excesiva emoción, que puede jugarte una mala pasada.

¿Qué le parece la producción del Teatro de la Zarzuela de Tres sombreros de copa?

Interesante y divertida. Es una obra algo especial, que tiene esa parte del humor absurdo de Mihura, y tengo total confianza en lo que haga escénicamente José Luis Arellano, pues ya he trabajado con él y sé que todo lo que hace acaba siendo un éxito.

Hablando de papeles que acaba de incorporar ¿Cómo fue el estreno del personaje de Zerlina en La Coruña?

Para mí ha sido un poco distinto a lo que hago, porque está escrito en una zona bastante central y me ayudó el trabajar esa parte de la tesitura y darme cuenta de que no es necesario estar constantemente dando sobreagudos para emocionar. Como actriz me aportó mucho, pues da multitud de opciones. Trabajar con Carlos Saura fue una espléndida experiencia y en La Coruña me trataron maravillosamente. Volvería sin dudarlo.


¿Cómo se plantea un nuevo personaje?

Lo primero que hago es mirar la partitura y adquirir una visión general de la música y luego enterarme en concreto del papel que debo desarrollar. Me gusta trabajarlo por mi cuenta, y cuando ya me siento cómoda con la música y el texto acudo a profesionales que me ayudan a mejorar lo que he trabajado en casa, como un repertorista o alguien que me ayude a perfilar el texto. Lo hago todo de forma un poco paralela.

Hasta qué punto mediatizan a un cantante las exigencias externas al escenario, el mundo de los representantes o el conseguir que se abran las puertas de un determinado teatro.

Confío mucho en mis agentes y creo que tengo muy buenas personas a mi lado. Pero bueno, es un mundo complejo y cada vez voy aprendiendo más. A veces hay que decir que no ante cosas que sientes que vocalmente aun no estás preparada, pero por lo general lo que me piden está dentro de mi repertorio. Cuando empecé pensaba que salía trabajo y había que hacerlo y ya está, y desconocía lo importante que era el saber decir no.

Cómo ve el que se piden constantemente caras nuevas en detrimento de una carrera que se vaya asentando

Es muy complejo, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de cantantes buenos que hay, por lo que me parece muy difícil entrar en el círculo de los músicos que pueden vivir del canto. Estoy aprendiendo de todo esto, y me parecen alucinantes las jugadas que tienen que hacer los agentes, con cosas como, por ejemplo, lo siguiente: ten cuidado que si se te está viendo aquí y no se te ve allí te puede hacer daño. Realmente no puedo decir mucho al respecto porque es algo que yo no controlo, estoy en proceso de aprendizaje y por tanto lo dejo en manos de mis agentes.

Y comienza su 2020 con La flauta mágica en el Teatro Real.

Hago La Reina de la noche en Madrid y en Dresde. Nunca pensé que iba a cantar tantas veces este personaje, creo que es la ópera en la que más veces he intervenido. La realidad de este papel es que está hecho para una dramática, pero se hace tantas veces que al final lo cantamos voces más ligeras. Y luego influyen mucho los gustos, pues ahora hay una corriente que prefiere el tipo de voz que yo tengo.

A mí me encanta representarla pues exige mucha fuerza y mucha personalidad, me siento muy identificada con estos personajes con carácter. Es curioso que el papel pide darle ímpetu pero no te puedes dejar llevar, algo que sería maravilloso, pues tienes que dar el sobreagudo en ambas arias y eso te obliga a racionalizarlo. Lo único que no me gusta de La Reina de la noche es que canta poco, y tener una hora de espera entre aria y aria como cantante te mata, porque te relajas y luego cuesta mucho remontar.


Además, tiene la trampa de que canta poco, pero es muy relevante.

Sale, lo da todo, sin nada para prepararse. Yo he hecho la ópera con texto hablado y sin texto, y la primera opción te permite prepararte. Es un personaje muy delicado de abordar, que si lo cantas bien te llevas al público de calle, pero si la lías, la lías, porque se nota muchísimo.

De manera lo más sucinta posible díganos qué cualidades atribuiría a la ópera, la zarzuela, la canción y el mundo sinfónico vocal.

En la canción prima la emoción a través del texto; en la ópera diría que las cualidades de la voz tienen más protagonismo, pero yo soy muy pro texto y también es muy importante. La zarzuela no deja de ser teatro, así que ópera y zarzuela están al mismo nivel, y en el mundo sinfónico coral diría que la belleza está en la musicalidad del intérprete, y es una cosa más de conjunto. Aunque no diferenciaría mucho unas de otras porque al final supone cantar y expresar emociones a través de la voz.

¿Cómo lleva la soledad del cantante, los viajes, el ir de un teatro a otro?

Bueno, si hay un punto negativo en este mundo del cantante es la soledad. Viajar de un lado a otro supone estar mucho tiempo solo y hay que prepararse, diría que el primer año de mi carrera fue lo que más me costó. Luego te acostumbras y tiene ese lado bonito de que conoces a mucha gente muy diferente y entablas conexión con personas que en otro trabajo no se produciría.

Norina, Lucia, Morgana ¿Qué suponen para usted estos personajes?

Hay papeles que están muy cerca de uno mismo y otros más lejanos, pero yo los trabajo de manera igual. Intento ver cómo es el personaje y mi manera de verlos empieza por preguntarme qué quiere o por qué actúa así. Luego me planteo cómo lo haría yo y qué puedo aportarle desde una perspectiva de hoy. No quiero ver una cantante haciendo que está enamorada, sino percibir que está realmente enamorada, pues ésa es la verdad del artista.

¿Siente la presencia del espectador cuando está en escena? ¿Le influye?

Claro que sí, se nota muchísimo cuando tienes al público en tu mano y cuando no. Si se engancha lo que se siente es maravilloso y todo resulta mucho más fácil, y eso es lo que hay que intentar hacer desde el escenario.

¿Se cuida mucho la voz?

Es lo peor que llevo y estoy en un aprendizaje continuo. Tengo una voz aguda, que hay que cuidarla, y me veo obligada a hacerlo. Noto cualquier cosa por pequeña que sea y en esto soy muy exigente porque quiero estar perfecta, por lo que llevo regular el cuidarme cuando llega el día de descanso, aunque tengo claro que no hay más remedio que hacerlo. Disfruto cuando veo que puedo dar el 100%, pero también hay que aprender que no siempre se puede. Ojalá tuviera una voz de barítono y pudiera hacer lo que quisiera y llegar al escenario y cantar. Tengo que beber mucha agua, comer bien, no beber alcohol y, por supuesto, no fumar. Lo que si hago es pasear, y si hace frío pues me abrigo, ya que es importante distraerse.


¿Están suficientemente bien tratados los cantantes por la medicina o es complicado encontrar profesionales que conozcan sus especificidades?

En Madrid tengo mi doctora, pero fuera es complicado encontrar un otorrino especializado en cantantes, que sepa valorar lo que puedes tener en relación con el canto. Por ejemplo, una ligera fatiga vocal es muy normal, pero no es lo mismo la repercusión que tiene para un cantante.

¿Se abusa de cierta medicación para salvar situaciones críticas?

Es posible que haya cantantes que abusen de cosas como las cortisonas, pero no es mi caso ya que prefiero cantar sintiendo cómo están las cosas, aunque no me encuentre bien.

¿Dónde pone el limite ante las exigencias de los directores de escena?

No me importa llevar un traje de época, pero quiero que haya verdad, y creo que las versiones modernas apuestan más por ella. Me gustan los directores de escena que ayudan a los cantantes a ir un poco más allá. Soy muy exigente y suelo dejar que me pidan cosas difíciles de hacer, como ciertas posturas que complican el cantar, aunque la verdad es que nunca me han puesto en una situación límite. Yo lo intento y me gustan los retos. Se puede cantar en posiciones muy diferentes, aunque es verdad que supone mayor esfuerzo.

¿Cómo aborda las diferencias de criterio con el director en relación a cosas como los tiempos elegidos? ¿Qué hace cuando la relación con un compañero no le resulta precisamente agradable?

En cuanto a los tempi creo que es importante que un director escuche lo que tiene delante y se adapte un poco. No es lo mismo estar ante una voz más lírica, que otra más ligera. Hay que amoldarse. Tampoco el cantante tiene que tener toda la razón, así que lo mejor es hablarlo.Yo no he encontrado grandes problemas al respecto. Tienen que existir diferentes maneras de hacer la ópera y tienen que coexistir. En cuanto a la otra pregunta, la verdad es que intento llevarme bien con todos los compañeros.

¿A qué diría que no tajantemente y a qué llamada respondería que sí sin pensarlo?

Creo que todavía no hay nada a lo que diría que no, pues en principio me atrevo a cualquier cosa, y he hecho un poco de todo. Me abro a hacer música barroca, contemporánea... Diría que sí, sin dudarlo, a la Ópera de París. Francia fue el primer país que me abrió las puertas. Tampoco me lo pensaría si me llaman del Metropolitan de Nueva York. Me encantaría hacer La hija del Regimiento con dirección escénica de Laurent Pelli, y ahora estoy muy contenta de cantar en España.


¿Es cierto que los cantantes españoles lo tienen más difícil en su país?

Es algo complejo. Yo no me puedo quejar, estoy muy contenta de poder cantar en mi país, pero sé que es difícil. Y me juego la mano a que estoy donde estoy porque he salido fuera, pues te da tablas y así te ven de manera distinta. No sé, ojalá lo que he dicho no sea así. En Francia veo cómo apuestan por las voces francesas.

¿Qué proyectos tiene en perspectiva?

Tengo muchos debuts, haré la comtessa Adéle de Le comte Ory en la Ópera de Metz, que es todo un reto, cantaré Gilda de Rigoletto en La Fenice de Venecia y hay algo por ahí en Alemania. Tengo muchos proyectos nuevos que aunque me causan mucho estrés tengo ganas de hacer, y bueno en un futuro empiezo a repetir roles. Me encantaría hacer un Hamlet, La hija del regimiento y Lakmé, aunque sé que esta última se hace muy poco y lo tengo asumido.

¿Hacia dónde cree que evolucionará su voz o no cree exactamente en esto?

Las voces como la mía no varían demasiado, pero sí un poco, y espero seguir siendo soprano coloratura y poder abordar papeles agudos durante todavía unos años, pero pienso que acabará apeteciéndome interpretar cosas como Traviata, aunque para eso todavía queda. El futuro para mí se presenta muy bien, sobre todo en Europa pues, aunque me encanta actuar en España, no me gusta focalizarme en un sitio y me apasiona cantar en países diferentes.

¿Cómo es Rocío Pérez fuera de la escena?

Intento ser lo más normal posible, olvidarme de lo profesional, socializarme con gente de fuera del ámbito de la música. Me encanta viajar, y en los días libres me voy con mi pareja lo más lejos posible. Deseo tener una vida de lo más normal y quedar con mis amigos.

Autor:Agustín Achúcarro
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