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La Sinfónica de Castilla y León rinde homenaje a sus abonados

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11 de abril de 2019

Un reconocimiento a su público

Un reportaje de Agustín Achúcarro
Néstor Pou es el viola solista de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León desde que hace 28 años decidiera atravesar el charco y establecerse aquí. Antes, estudió en su Puerto Rico natal y en Boston y perteneció a diversas orquestas y grupos de cámara, algo que sigue haciendo junto a otras actividades relacionadas con la música. El haber estado en la OSCyL desde su creación le da a Pou una perspectiva para valorar el significado del Concierto de Homenaje al abonado, que implantó Jesús López Cobos y que se celebra esta temporada los días 11 y 12 de abril, en el Auditorio de Valladolid.«Es una cosa muy curiosa, porque es una forma de conectar con el abonado directamente, conocer sus gustos y darle las gracias. Lo digo sinceramente, cuando compañeros de fuera ven el número de abonados que tenemos aquí, que no tienen todas las orquestas de España, lo consideran un lujo, pues implica que hay un público que puja por la orquesta», argumenta Pou.

   El músico cree que la interrelación con las personas que acuden a los conciertos «es una buena idea» y que conciertos como el del Homenaje al abonado «más o menos dejan entrever el gusto del público» que al fin y a la postre «son los máximos beneficiarios de su trabajo». «Este concierto y lo de la Silla OSCyL, -en la que las personas pueden escuchar el concierto entre la orquesta- creo que son dos magníficas propuestas», recalca Pou.


   Las obras del programa son elegidas por el público de una lista preestablecida y en esta ocasión- ha sido imposible que los responsables de la OSCyL facilitaran los resultados- las ganadoras han sido las oberturas de Lohengrin, La fuerza del destino y Guillermo Tell, y la Sinfonía nº6, Patética de Chaikovski. Obras a las que han dedicado esta semana los ensayos a las órdenes del director titular Andrew Gourlay. «Para nosotros la preparación de este concierto es igual que la de otros, por lo que nos lo tomamos muy en serio, aunque sabemos que va a haber llenos a reventar, por lo que quizá nos lo planteamos con más mimo», explica Pou.

   En la primera parte interpretarán las citadas oberturas de Wagner, Verdi y Rossini. «Aunque normalmente hay quien piensa que son sencillas, acostumbrados a que una orquesta sinfónica las toque en conciertos con cantantes para que descansen, no son nada fáciles y resultan tan complicadas que se incluyen con frecuencia en las audiciones para entrar en una orquesta, además son obras de repertorio que las tienes que tener ‘en mano' y que demandan mucha atención», consideraciones de un Pou que sabe que «afortunadamente las han tocado muchas veces y las tiene muy asimiladas», por lo que confía en que «van a salir muy bien». A la hora de preguntarle al músico sobre sus preferencias, no pretendiendo tanto que se decante por alguna de ellas como que hable sobre algo significativo para él, no lo duda:«Como violista la sinfonía de Chaikosvki me toca especialmente, de hecho nos hemos quedado a trabajar cuando ha terminado el ensayo porque toda la introducción del primer movimiento es para las violas y los fagotes, y resulta muy delicado», observa Pou. «Las cosas si están estudiadas -añade el violista- te vienen a los dedos mucho mejor y te olvidas de esa parte, lo que te permite saber cuáles son los pasajes más comprometidos y centrarte en las exigencias artísticas de la obra».

   Néstor Pou es un músico profundo, dialogante y dispuesto al humor, así que no deja pasar la ocasión para recordar una anécdota de un compañero. «Pablo Simonetti, violista que estuvo en la OSCyL, nos contaba un chiste argentino sobre cómo debíamos estudiar los violas una obra: «Lo primero es ojearla, si encuentra una página negra, con muchas semicorcheas, fusas y semifusas, lo primero que hay que mirar es el tempo y la dinámica; si es en fortísimo no pasa nada, están los tapamugre detrás, pero si es en pianísimo pónganse a estudiarla, que eso se oye».


   Tras reflexionar sobre la colocación en el escenario de los violas por parte de los directores y sus efectos sonoros, comentar sus preferencias sobre que un violista y un violinista estudien ambos instrumentos, porque eso les dará mayores capacidades artísticas y técnicas, o apuntar su deseo de que la OSCyL realice giras, algo fundamental para las que están más que preparados, Pou insiste en la razón última de este Homenaje al abonado de la OSCyL. «Lo que me parece esencial de este concierto es que nos servirá para recordar unas obras de repertorio y que para el abonado supone una relación muy importante con nosotros, que ojalá se mantenga, pues si no hay espectadores no hay orquesta, y creo que tenemos un gran público y una buena programación, que músicos de otras formaciones nos lo reconocen».

Foto: OSCyL

Autor:Agustín Achúcarro
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