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SOFÍA ESPARZA, soprano: «No me explico por qué las canciones de Arrieta no están en el repertorio»

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16 de marzo de 2021

SOFÍA ESPARZA, soprano: «No me explico por qué las canciones de Arrieta no están en el repertorio»

Una entrevista de Agustín Achúcarro | Fotos: Iván Velasco
La soprano Sofía Esparza Jáuregui pertenece a la punta de lanza de una generación que se presenta con fuerza ante una profesión tan compleja como la de cantante. Acaba de grabar su primer disco junto a Rinaldo Zhok, en la italiana Pescara, entre los días 17 y 21 de febrero pasado, que incluye canciones inéditas de Emilio Arrieta. Un cd que la pamplonesa ha grabado coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento del compositor navarro. Esparza ya ha hecho su debut en teatros como el Comunale de Bolonia,  y la esperan en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y en la Temporada de Ópera de Las Palmas de Gran Canaria. Su objetivo es realizar una carrera cuya meta principal se basa en poderse dedicar toda su vida a la música.

¿Cómo se gestó la grabación de las canciones de Emilio Arrieta?

Este proyecto es de Rinaldo Zhok, el pianista del disco, que junto a la Asociación Nueva Babel lleva mucho tiempo trabajando en dar a conocer la obra de compositores navarros. Lo han hecho con zarzuelas, con obras de Gaztambide y de muchos otros. Desde hace cuatro años Rinaldo trabaja buscando las canciones de Arrieta, que están muy  esparcidas por lugares muy diferentes, como la Biblioteca Nacional, el Conservatorio de Música de Madrid o el Archivo General de Navarra.

Hace bastante tiempo Rinaldo ya me dejó caer algo sobre este tema y me sugirió que creía que esas canciones irían bastante bien. Y ahí quedó la cosa, hasta que hace unos meses me lo confirmó y nos pusimos a ello. La verdad es que para mí ha sido un honor el poder dar voz por primera vez a estas canciones.


¿En qué ha consistido el trabajo que ha realizado junto a Zhok para poder preparar el disco?

Sé que él ha estado años buscando estas canciones por todos lados y que ha estudiado no poca documentación para poder encontrar las canciones. Una vez hecha esa labor ha cogido los manuscritos, los ha corregido y los ha editado por ordenador.

Así que mi trabajo se ha centrado en disfrutar, pues no ha sido para nada un gran esfuerzo. Era toda una música de gran calidad, que a mí me ha encantado, lo que permitió que el periodo de estudio lo abordara con gusto. El hecho de que las canciones no estuvieran grabadas antes y que por tanto no existiera una referencia, por un lado me ha supuesto un reto pero por otro me ha dado una gran libertad para hacerlo como lo siento. Así que mi labor ha sido un disfrute, pues no hay una sola canción que no me guste.

¿Qué han hecho para homogeneizar tesituras y la diversidad de las  canciones?

Son obras muy variadas, se podría decir que hay un poco de todo. La mitad están escritas en italiano y la otra mitad en español. Algunas eran para barítono y tenor, concretamente cuatro, y esas las hemos cambiado de tesitura, para que, respetando lo que Arrieta buscaba, pudieran grabarse. Pretendíamos hacer la integral de sus canciones, y me estoy refiriendo, claro, a las que hasta ahora se han encontrado, pues quizá en un futuro podrían aparecer más.

¿Qué exigen estas canciones a la voz?

La verdad es que todo resulta muy claro, por lo que no he tenido grandes dificultades para encontrar lo que quería el compositor. Es un autor muy detallista, tanto con la parte del piano como con la voz, y se nota que ha puesto mucha atención a los textos, de hecho realza lo que se está diciendo.

«El hecho de que las canciones no estuvieran grabadas antes y que por tanto no existiera una referencia, por un lado me ha supuesto un reto pero por otro me ha dado una gran libertad para hacerlo como lo siento».


Aunque ha dicho que le gustan todas las canciones, háblenos de alguna que le haya llamado más la atención

No podría hablar de una sola en concreto, así que daré varios ejemplos. Hay una que es la única que originalmente está escrita con arpa y la hemos grabado con la arpista Alicia Griffithst, que se llama La mestizia, que sería la tristeza. Y es que para mí grabarla, buf, fue un lujo, pues yo empecé tocando el arpa y supuso sentir la unión de lo que a mí más me mueve el alma. Hay otra, que era para barítono, cuyo título es Cervantes en Lepanto y habla de cómo le hirieron en el brazo. En ella se narra la batalla y resulta muy militar, lo cual me ha llamado mucho la atención, pues una soprano no suele tener en su repertorio una obra tan marcial. Y también hemos grabado una Serenata morisca con texto de José Zorrilla, en la que el musulmán le canta a la cristiana bajo la ventana. Hay muchísimas y todas tienen algo especial.

¿Cuál es la temática más habitual de estas canciones?

Hay un poco de todo. Me llamó la atención que hay varias, tanto en español como en italiano, que se titulan la niña abandonada, los ojos de los niñas, la niña sola, o sea que la referencia a la niña está muy presente.

¿Qué espera de este disco?

He escuchado algún adelanto y puedo decir que me encanta. Espero que la gente por fin tenga acceso a estas canciones de Arrieta, que no me explico por qué no están en el repertorio, dado su altísimo nivel. Así que deseo que se puedan oír, disfrutar y cantar, pues es un repertorio que por su calidad hay que sacar a la luz.  Se publicará en formato cd y para Spotify y otras plataformas digitales.

Era la primera grabación que hacía ¿Cómo ha vivido la experiencia?

Sí, sí, era la primera vez que grababa un disco, así que me lo he tomado con una grandísima ilusión. Estoy acostumbrada a cantar en un teatro o en un auditorio y verme en un estudio de grabación, amplio y bien equipado, no deja de ser algo muy diferente. Cantar a un micrófono no es lo mismo que hacerlo en un teatro, así que al principio pasé por unos momentos de adaptación. Lo organicé todo para grabar un número determinado de canciones al día, ordenadas de un modo expreso, pues no quería ir a la aventura. Empezaba cada jornada de grabación por las canciones de tesitura más grave y acababa por la más agudas.


Tras esta experiencia en qué momento de su vida profesional considera que se encuentra

Diría que en el mejor hasta ahora. Creo que estoy empezando a tener un poco más de relevancia en este mundo musical, a que me llamen de los teatros. No me puedo quejar de la agenda en estos momentos tan complicados y me siento muy afortunada de que se me considere siendo tan joven.

¿Qué recuerdos tiene de sus comienzos?

Canto casi desde siempre, pues lo primero que hice fue a los siete años, ya que estaba en un coro infantil y participamos en una ópera de Iñigo Casalí. Con esa misma edad hice de figurante en El trovador y ya no paré. Intervine en el coro de los niños de La bohème, canté algún papelito pequeño, recuerdo, por ejemplo, hacerlo en una ópera de Miquel Ortega. Los cantantes me decían que tenía que estudiar canto y me puse en serio con ello, pues como he dicho antes estudiaba arpa. Enseguida me di cuenta que cantar era lo mío.

Usted ha declarado que de todo el repertorio prefiere la ópera…

Creo que la ópera  y el concierto tienen sus momentos, y cuando hago una de las dos cosas me digo que es eso lo que me gusta. Así que disfruto muchísimo de ambos. En la ópera tienes la posibilidad de ser otra persona y en el concierto eres tú. Lo que te da la ópera, que es un espectáculo tan completo, con tanta gente implicada, luces, vestuario, escenografía, maquillaje, es mucho, y quizá por eso me guste un poquito más. Bueno, diré que concierto y ópera están reñidos y que lo que yo prefiero ante todo es cantar.

¿Qué cree que identifica a la voz de Sofía Esparza?

Qué difícil, yo de mí misma no sé qué decir. Me han comentado que el color de la voz es muy particular, algo que lo es en cada uno de nosotros, me han señalado la morbidez de mi voz, quizá...


¿Hacia dónde cree que evolucionará?

Veo que me dirijo hacia un repertorio más lírico, aunque siga centrada en el de lírico-ligero, que ahora es lo que tengo que hacer. Pienso que acabaré cantando papeles como el de Mimí, Micaela o Liú.

¿De qué manera influye a la hora de cantar  el temperamento que se tenga?

La voz determina bastante el personaje y si posees una voz ligera difícilmente podrás abordar un papel lírico. Pero desde el punto de vista actoral tienes la oportunidad de hacer cosas que van más allá de la voz, aunque creo que lo que realmente te define es tu tesitura.

¿Qué le supuso trabajar en 2019 en Ópera (e)studio de Tenerife?

Ha sido una grandísima oportunidad a todos los niveles, tanto humano como profesional, y me dio la oportunidad de estar con un equipo impresionante y hacerlo en Georgia y Bolonia, concretamente en septiembre del año pasado. Para mí ha sido muy enriquecedor, pues yo empecé con ellos cantando el papel de Giannetta y lo acabé como Adina.

¿Cómo resultó su vuelta al Teatro Gayarre de su ciudad natal en diciembre de 2020?

Fue muy bonito, la verdad, y más en las circunstancias actuales, con la Covid-19. Hasta última hora no sabíamos si se iba a poder celebrar en directo o con público, como así fue, o iba a ser en streaming. Llevaba unos años cantando fuera de Pamplona y el volver a casa, al primer teatro en el que canté o actué cuando tenía siete años, resultó muy emocionante. Suponía recordar el olor del teatro, el crujido de las maderas del escenario, y todo esto me hizo sentirme otra vez en casa.

«Pienso que acabaré cantando papeles como el de Mimí, Micaela o Liú»


Y qué recuerdos tiene de su reciente estreno como Adina en el Comunale de Bolonia

Fue todo un reto, incluido el hecho de que no pudo hacerse en el Teatro Comunale, ya que la temporada fue trasladada al PalaDozza, que es como un  gran palacio de los deportes. Y desapareció toda la escenografía inicialmente prevista-fue semiescenificada- y hubo que enfrentarse a la esencia de la obra pero sin tantas cosas como teníamos en la cabeza. Creo que conseguimos mantener el espíritu de la obra y eso se reflejó en que el público salió de la representación muy contento. Fue muy complejo porque no estábamos en un teatro, teníamos la orquesta detrás, y los espectadores estaban a nuestro alrededor. A pesar de todo nos sentimos muy afortunados de poder actuar, máxime teniendo en cuenta que justo después se produjo el cierre de todos los teatros italianos.

¿Ve importante el seguir bajo el consejo de algún profesor?

Siempre es necesario. No creo que se llegue a un punto en el que no se pueda aprender más. Esta es una carrera de fondo, en la que todo evoluciona y nuestro cuerpo cambia, por lo que hay que contar con un oído externo que sea de nuestra total confianza, que esté ahí para que pueda indicarte las cosas que necesitas. Yo suelo trabajar con Gulio Zappa y mi pianista Rinaldo Zhok, y según donde esté puedo acudir a otras personas.

¿Qué busca conseguir en su vida artística?

Evolucionar y acometer cada vez retos más grandes. Que mi voz siga por el buen camino y no dañarla. No me obsesiona que pueda forzar mi voz, pero eso no quita para que sea consciente de que un cantante es lo más valioso que tiene. Es algo que no se ve, único en cada uno, y creo que debemos escuchar nuestro propio cuerpo, pues sabes que él te dice cuándo te has pasado, cuando has cantado demasiado. Para evitar eso está la técnica y el trabajo del día a día.

¿Cómo aborda el estudio de un determinado papel?

Me gusta hacerme una idea global de un personaje, leer de qué va su historia. Y luego veo la partitura entera, de arriba abajo, y busco los puntos más complicados o de más interés, con el fin de empezar por ahí.


¿Cuál es su forma de trabajar sobre un escenario?

Siempre lo hago con la máxima concentración posible pero dejándome llevar, porque si no no disfrutaría de esta profesión. Una de las cosas que más me gusta es ser consciente de que ahí está el público  y sentir que  recibo su energía, algo que para mí es mágico. Soy consciente de que aunque las cosas me salgan muy bien durante los ensayos ante los espectadores me crezco todavía más, y entonces surgen emociones que no se producen cuando no están. Los ensayos son fundamentales para poderte medir, para saber hasta dónde puedes dar.

¿Cómo se desenvuelve con sus compañeros de reparto?

Siempre de forma respetuosa con todo el mundo y con la partitura. Buscando el mayor respeto hacia la música y buscando que se genere entre todos un punto en común.

Con respecto a los directores creo que hoy en día están preparadísimos y  muy concienciados con la figura del cantante. Lo importante es tener una buena comunicación con ellos, y si surge algún problema que se les pueda comunicar. Normalmente los directores reman a favor de todos, pues lo que buscan es que salga adelante el espectáculo con la mayor calidad posible.

Y en cuanto a los directores de escena, aunque haya ideas descabelladas o muy exigentes, siempre hay que intentar hacer lo que te piden, y si ves que así no se puede cantar al mejor nivel, entonces se habla. Es normal que quieran probar ideas nuevas y si se pude hacer, estupendo, y si no ya se buscará una alternativa.


¿Cuáles son sus personajes favoritos? ¿Por qué?

Ahora voy a tener que hacer Clorinda de La Cenerentola en Las Palmas de Gran Canaria y el poder abordar un personaje más malvado de los que hago con más frecuencia me resulta divertido.

A Adina del Elisir d´amore la considero muy completa, pues ella es muy avispada y juega mucho con el personaje de Nemorino. El año pasado disfruté muchísimo retomando el personaje de Nanetta de Falstaff. Realmente a todos los papeles les encuentro una cosa, aunque al final en los que más cantas son los me gustan, por eso me encanta Adina. Cuanto más tiempo estás en escena más tiempo tienes de meterte en el personaje y de encontrar cosas nuevas sobre él en cada función.

Hemos dejado casi para el final de qué forma le ha influido la Covid-19

La verdad es que ha sido una desgracia para todos. Lo acepté con paciencia, sabiendo que iba a ser un periodo largo. Ha sido una avalancha de cosas que nos sacan de nuestra vida y por eso lo importante es mantener la cabeza en su sitio, buscar momentos de paz y estudio, y aferrarse al disfrute de las cosas pequeñas. Con esta situación aprendes que puede pasar cualquier cosa.


¿Qué proyectos le gustaría abordar?

Del futuro espero sencillamente seguir cantando. No digo qué, en concreto, ni en qué lugar, pues lo que querría por encima de todo es poder seguir dedicándome a la música hasta el último día de mi vida. No puedo decir que tenga un objetivo en particular, pues para mí, a largo plazo, lo importante es poderme dedicar siempre a la música, ya sea con papeles más grandes o menos, ya sea en la ópera o en un concierto.

¿Y cuáles le esperan en concreto?

En junio próximo tengo que interpretar el papel de Rosa en la producción de El rey que rabió en el teatro de la Zarzuela de Madrid, y es algo que me hace mucha ilusión. Espero que la Covid-19 nos deje.

¿Qué sitio ocupa en su carrera la zarzuela?

Un lugar bastante importante, pues es un género precioso, nuestro, que se debería valorar más en otros países. Hay romanzas que no tienen nada que envidiar a arias de ópera. Siempre que voy fuera a dar un concierto y puedo, propongo cantar zarzuela y veo que al público le sorprende, lo agradece y le resulta muy atractiva.

Autor:Agustín Achúcarro
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