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Crítica: Ismael Jordi rinde homenaje a Luis Mariano en el Teatro de la Zarzuela

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Autor: Jorge Moreno
27 de noviembre de 2022

Crítica de Jorge Moreno del Homenaje a Luis Mariano ofrecido por el tenor Ismael Jordi en el Teatro de la Zarzuela de Madrid

Ismael Jordi rinde homenaje a Luis Mariano en el Teatro de la Zarzuela

El bálsamo del respeto

Por Jorge Moreno | @JorgeMoreno__
Madrid, 26-XI-2022. Teatro de la Zarzuela. Homenaje a Luis Mariano. Ismael Jordi, tenor. Rubén Fernández Aguirre, piano.

   Los planes educativos consumen, cíclicamente, las pocas energías que aún alientan en el país y, en su tarea de precisa demolición, extirpan, entre otras muchas virtudes del maltratado hombre contemporáneo, la de la curiosidad. Así, las nuevas generaciones -destinadas a envejecer con prontitud excesiva- ni tan siquiera otean esa grandeza por la que fueron precedidas, en abismada carrera hacia una oscuridad luminosamente ofertada desde los púlpitos suicidas que rigen nuestros destinos. Quienes desde ellos predican parecen olvidar que el propio olvido constituye la antesala de la muerte y que el tan cacareado respeto no es sino el culto a la esencia que nos conforma. Parte de esa esencia son los artistas pretéritos, libres de complejos instituidos y ejemplos de una meritocracia que hoy zahiere a quienes los espolvorean.

  El pasado sábado, algunos privilegiados tuvimos la fortuna de acudir a la mismísima llamada del respeto, en un acto de apariencia clandestina -pese a su marco incomparable-, cercado por muchedumbres hambrientas de fútbol o naderías. El pasado sábado, España rindió homenaje a uno de sus más eximios artistas, tan grande como olvidado por aquellos que enarbolan, obsesos, memorias -si acaso histéricas mas en absoluto históricas.

  El Homenaje a Luis Mariano que rindió Ismael Jordi en el Teatro de la Zarzuela -acompañado por el pianista Rubén Fernández Aguirre- se erige como bálsamo en esta era de autoimpuestas enfermedades y sirve para demostrar que aún suspira la esperanza entre quienes a la dictadura del absurdo no rinden cuentas.

Ismael Jordi rinde homenaje a Luis Mariano en el Teatro de la Zarzuela

   Amparado en una sencillez lumínica apabullante, crecido en el interior de un traje hecho a medida -y que de inmediato remitía a la figura del inmortal homenajeado-, Ismael Jordi comenzó a desgranar un recital que maravilló a los nostálgicos y acicateó las curiosidades de algún que otro ignorante.

  Oscilando entre la ternura -Maman, la plus belle du monde- y la pura complicidad con el respetable -C´est magnifique o Sabes que ya no habrá primavera-, el tenor ofreció un catálogo de exquisiteces vocales donde, a ratos, la voz del propio Luis Mariano anidaba. Fue en la interpretación de Acapulco -tema popularizado por la película Le chanteur de Mexico- cuando Jordi conmovió hasta el extremo: sus gestos, sus inflexiones, su respeto -en suma-, maravillaron sin ambages, manteniendo la estridencia de estos días en la caverna donde siempre debiera morar.

  El jerezano se vio perfectamente secundado por un pianista cómplice con quien llegó a dialogar en varias ocasiones, dando una lección de naturalidad y demostrando que la impostación no entiende de prodigios.

  Es obligado señalar que este Homenaje no sólo rescata la figura de un portento, sino también la brillantez de un extenso repertorio que hoy, desdichadamente, pertenece a otra época, una época en la que el rigor artístico -y no la osadía de los analfabetos- presidía cada acto cultural.

  No cabe sino agradecer esta iniciativa que hoy carece de sentido, a no ser por la reivindicación del respeto como cobijo de almas extraviadas.

Fotos: Elena del Real / Teatro de la Zarzuela

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