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CRÍTICA: ÉXITO ROTUNDO DE'UN BALLO IN MASCHERA' DE VERDI EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. Por Andrea Merli

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Autor: Andrea Merli
17 de marzo de 2013
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 ÉXITO ROTUNDO
 
Las Palmas de Gran Canaria - ACO - 46 temporada de opera "Alfredo Kraus". UN BALLO IN MASCHERA - Giuseppe Verdi Riccardo: Fabio Sartori, Amelia: Raffaella Angeletti, Renato: Leonardo Lopez Linares, Ulrica: Elena Manistina, Oscar: Elisa Vélez, Samuel: Fernando Radò, Tom: Victor Garcia Sierra, Silvano: Damian Del Castillo, Juez decano/Un criado de Amelia: Francisco Navarro. Direccción musical: Massimo Zanetti. Direcciónd de escena: Mario Pontiggia, Coreografía y vestuario: Claudio Martin. Escenografía: Antonella Conte, Iluminacion: Alfonso Malanda. Filarmónica de Gran Canaria. Coro de la Opera de Gran Canaria. M.a del coro: Olga Santana. Teatro Benito Pérez Galdos, 2 de marzo 2013.

       La direccion aristica de Mario Pontiggia y la nueva presidencia de Oscar Munoz de ACO, Asociacion de los Amigos Canarios de la Opera, que inaugura su temporada numero 46 Festival de Opera "Alfredo Kraus" en Las Palmas de Gran Canaria, deberia ser tomada como ejemplo, no sólo en Espana. Ahora, en tiempos de crisis y siempre, como modelo de gestión que proporciona el mejor equilibrio posible en la relación "calidad-precio", ofreciendo al público, exigente y con un buen porcentaje de estranjeros, los que viven establemente en la Isla, el repertorio, ineludible, siempre gratísimo y alguna que otra novedad estimulante.
       Sin adelantar futuras crónicas de lo que promete ser una primavera musicalmente interesantisima, nos limitamos en esta a ser eco del éxito rotundo que ha recibido Un ballo in maschera, tributo "obbligato" en el año del bicentenario del nacimiento de Verdi. Nueva producción, pero lo "nuevo" en la cuidadosa y muy oculada administraciòn de Pontiggia & C. conlleva el aprovechamiento de elementos "de la casa". Han pasado los tiempos en que se alquilaban los decorados de Sormani y el atrezzo de Cornejo, con todo el respeto para las dos ilustres casas. Desde hace ya un tiempo, coincidiendo con la inteligente dirección artística actual, se produce en Gran Canaria y el nivel es siempre muy digno, a menudo sobresaliente. No falló en este montaje, tradicional pero con ribetes de actualizaciòn histórica -la época es la de Lincoln y de la guerra de secesion americana- respetando fielmente, sin embargo, la dramaturgia original. Tan solo el segundo acto, en el "orrido campo", empieza con una ejecuciòn del Ku Klux Klan -cuya fecha de formaciòn es 1865- en su intento de asesinar a una joven, teniendo como mandatario al juez decano: ¿acaso en el primer acto quiso exiliar a Ulrica por pertenecer: "all'immondo sangue dei negri"? La llegada de Amalia sin embargo impide el delito. Otro inevitable cambio es la muerte del mismo Ricardo, con un pistoletazo, y no con la esperada punalada, por parte de Renato. La cosa ni es nueva ni escandaliza. La apariciòn de Ulrica justo en el momento en que el protagonista agoniza, resulta quizas en exceso didascálica, pero es util para que el publico se acuerde de este personaje, tan relevante en la dramaturgia, pero que aparece solo en el segundo cuadro del primer acto. El baile de mascaras ha sido resuelto con vestuario chino, un "estilo" por así decir, que ha determinado los movimientos coreográficos del coro, muy bien realizados por Claudio Martin. Se ha al aprovechado el vestuario de la reciente Turandot y no ha desentonado, todo lo contrario, ha parecido aún más surrealista el minuet verdiano. En fin, el público ha gozado también por la labor de Antonella Conte, que ha elaborado muy bien las imagenes proyectadas, y de Alfonso Malanda, iluminador de lo mas profesional.

      Musicalmente las cosas no podian haber ido mejor, teniendo en cuenta las dificultades de esta ópera y de la escasez de voces autenticamente verdianas en el panorama internacional. Empezando por la sólida dirección de orquesta de Massimo Zanetti, que ha encabezado la magnifica orquesta Sinfonica de Gran Canaria y también el coro ACO, preparado muy bien por su maestra Olga Santana. Zanetti, que recientemente escuchamos dirigir precisamente el Ballo en Parma, optó en este caso por tiempos mucho mas rápidos, ritmicamente acelerados. Todo lo contrario de lo que pudimos apreciar en Parma, donde parte del público le reprochó cierta laxitud determinada, y fue patente, por la escasa compenetración de la nueva orquesta y la escasez de los ensayos. En Las Palmas, en cambio, si bien con algun exceso "a la Toscanini" (pero vaya un ejemplo excelente!) la ópera ha sido servida mucho mejor. Con dinámicas siempre controladas, óptimo control del escenario y una urgencia dramática condivisible. En algunos momentos se hubiese deseado mayor respiro en la frase cantada y menos concitación, pero ya es cuestion de gustos, no por faltas en una lectura personal y bien llevada.
       Las voces siempre han sido y seran protagonistas en la ópera. En Canarias lo tienen muy claro. Por tradición que se remonta a hace mas de un siglo, precisamente cuando el citado Toscanini y las companias de opera italiana iban de gira a Sudamérica y en Canarias, en el Teatro Peréz Galdos, presentaban el repertorio en una especie de "ensayo general" transoceánico. En Canarias las voces siempre han sido de primera y el titulo del Festival, dedicado al inolvidable Kraus, lo subraya e impone. La ventaja es que se han apuntado siempre a debutar sus roles mas comprometidos grandes cantantes: por ejemplo y sin ir mas lejos, Juan Diego Florez en Las Palmas se "ensayó" en Puritani, Elisir d‘amore, Pescadores de perlas. Los divos escogen la Isla para probar un nuevo papel, sabiendo que en Las Palmas se les mima y se les cuida con una hospitalidad que se alarga y extiende fuera del teatro.
       En este caso, le tocó turno al tenor veneto Fabio Sartori, que ha interpretado por primera vez el rol de Riccardo. Ha sido un previsible triunfo personal: la voz es preciosa, autenticamente de tenor con squillo en el agudo, pero cubierta y completa en zona central y grave. El cantante es muy musical y sensible y, si bien el intérprete es susceptible de madurar aún más el papel, como es lógico suponer, ha creado un personaje con el que podrá lucirse en futuro en otros escenarios. Su "La rivedrò nell'estasi" inicial, su perentorio "Alle tre!" en el primer concertante, la barcarola y el irónico "E' scherzo od è follia", la vehemente partipacion en el dueto del segundo acto y toda la escena final, empezando por el recitativo: "Forse la soglia attinse", han revelado mucha "tela marinera" en una vocalidad preciosa y dotada de técnica rigurosa. Bravos prolongados y mericidísimos.
      El éxito se lo ha ganado también el barítono argentino Leonardo Lopez Linares, Renato. Voz amplia, completa en toda la gama; emisión perfecta que le permite legato y pianisimos de alta calidad. La facilidad en el agudo, que suena como trompetazos de timbre plateado, es su "firma". No es de estranar que a algunos les parezca el sonido casi de tenor, lo que es lógico cuando la voz está emitida en adelante, perfecatamente enmascarada en la parte alta de la cabeza, sin riesgo alguno de que se engole o pierda el apoyo. Lo que este aún joven, si bien grandote y maestoso, baritono deberá cuidar sobre todo es el fraseo. Ha parecido concentrarse más en sus dos arias; espectacular la segunda: "Eri tu che macchiavi quell'anima", que en el llamado "canto di conversazione", donde el acento a momentos ha perdido autoridad. Pero son detalles mínimos en una organizaciòn musico-vocal de primerísima linea.
       Raffaella Angeletti, Amelia, es ante todo una artista de una pieza. Con esto se podría terminar la crítica, pues considero que es mucho mas loable sacar de una voz, no privilegiada por la naturaleza, todo el jugo y ponerlo al servicio del canto, que no autocompalcerse, como hacen otras, en la belleza y suadencia del timbre y, sin embargo, no expresar nada. Angeletti tiene garra de actriz y temple de cantante que encandila y no deja indiferentes. El agudo es emitido más bien "di forza", las medias voces no siempre tienen la dulzura que se desearía. Pero el personaje sale a la luz con un vigor inusitado, con una determinación nueva y muy dramática. En la entrada del segundo acto: "Ecco l'orrido campo!" su recitativo tuvo la fuerza de una actuación intensa; en el dúo con el tenor y luego en toda la escena con el barítono y el coro estuvo magnífica. Amén del tercer acto, donde interpretó con emotividad "Morrò ma prima in grazia".
       A la "maga" Ulrica prestó voz la mezzo rusa Elena Manistina, de agudo proyectado con valentia de soprano. Cabe la duda de que sea una "Falcon" y que pueda intercambiar roles de mezzo con los de soprano dramatico y spinto. La falta del color de autentico contralto es, hoy en día, casi la norma en este papel, que fue resuelto sin embargo con poderío y autoridad en el acento. Escénicamente muy alejada de la tipica "bruja" desaliñada, todo lo contrario: cargada de joyas y con un gran mono rubio. También el paje Oscar salió de lo acostumbrado desde un punto de vista teatral, apareciendo como un indio Siux adomesticado al servicio del Conde.

 

      Fue interpretado por Elisa Vélez, soprano del lugar, muy graciosa y pizpireta en sus alocados movimientos escenicos, casi siempre a ritmo de danza. La voz no es especialmente pujante, pero pasa sin dificultad la orquesta y la cantante es un ejemplo de musicalidad. Se lució en sus dos arias: "Volta la terrea" y "Saper vorreste", emitió su puntual do agudo en el concertante del primer acto en el antro de Ulrica. También se la apreciò en "E' un ballo in maschera splendidissimo!" donde pudo exibir buena agilidad.
      Perfectos los otros personajes: empezando por el Samuel de Fernando Radó, joven bajo argentino proximo en debutar a la Scala de Milan. Elemento a seguir y no perder de vista. Muy bien tanto el bajo Victor Garcia Sierra, Tom y el baritono Damian Del Castillo, otra promesa, en el episódico pero comprometido rol de Silvano. Francisco Navarro, veterano tenor canario, cantó impecablemente el papel de "primo giudice" para luego disfrazarse de "servo d'Amelia" y quedar... como un señor!
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