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UXÍA MARTÍNEZ BOTANA, contrabajista: 'Lo que más me importa es llegar al corazón de la gente'

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1 de febrero de 2017

UXÍA MARTÍNEZ BOTANA: ´Lo que más me importa es llegar al corazón de la gente´

Una entrevista de Aurelio M. Seco
Fotografías: Marco Borggreve
Uxía Martínez Botana fue elegida por la revista especializada No treble como una de las diez mejores bajistas del mundo. La contrabajista española, nacida en La Coruña, se ha convertido en los últimos años en una de nuestras artistas más valoradas internacionalmente. Con sólo 24 se convirtió en la primera española en ser contrabajo principal en la prestigiosa Kremerata Baltica de Gidon Kremer. Músico de energía tan inagotable como positiva, Martínez Botana lleva tiempo situada en la cumbre de los mejores intérpretes de contrabajo. La revista dedicada al Jazz y la música clásica The walkers la nombró artista del año 2016 en Japón y, esa misma temporada, fue seleccionada para participar en el Schubertiade Hohenems, uno de los certámenes más prestigiosos de su género. Está afincada en Ámsterdam, donde ejerce como contrabajo principal de la Filarmónica de Bruselas, aunque su agenda de compromisos internacionales no da cabida al reposo, ya sea en calidad de profesora, solista o como componente de importantes orquestas o conjuntos de cámara. Los próximos jueves y viernes, días 2 y 3 de febrero, vuelve a Galicia para protagonizar un estreno absoluto, el Concierto misterio para violonchelo, contrabajo, orquesta sinfónica y electrónica en tres momentos, de Wladimir Rosinskij, obra de encargo de la Fundación SGAE y la AEOS que la Sinfónica de Galicia interpreta el jueves en Vigo y el viernes en el Palacio de la Ópera de La Coruña (20:30 h.) bajo la dirección de Dima Slobodeniouk. 

Hábleme de sus comienzos. ¿Por qué eligió el contrabajo?

A mí me gustaba mucho la música ya desde muy pequeña. Me sentía muy atraída por ella porque me daba la posibilidad de estar en mi propio mundo. La música me daba la sensación de evasión y libertad. Este es el verdadero motivo por el que me gustaba tanto desde temprana edad. Podía entrar en mi propia dimensión y eso me parecía algo mágico, fuera de lo común y que llegaba a alcanzar solo escuchando música. Mis padres me regalaron una colección de todas las sinfonías de Mozart y Beethoven cuando tenia cinco años. Me pasaba horas escuchando, imaginando y bailando. Beethoven, por ejemplo, llegaba a producir una emoción tan fuerte en mí que lloraba con algunas de sus obras. Cosa que me sigue pasando, ya no solo con Beethoven. 

Empecé a estudiar contrabajo en el conservatorio de Ponferrada que era en ese momento en donde residía con mis padres por motivos laborales. El contrabajo es un instrumento duro, muy físico para una niña de seis años. En el conservatorio no tenía mucha química con el profesor en ese momento y estuve muy desmotivada el primer año. Digamos que cuando empiezas de tan niño necesitas muchos estímulos por parte del profesor sobre todo en instrumentos de estas características. Admiro mucho al profesorado que es capaz de transmitirle la pasión y la disciplina de una forma sana a sus alumnos. No es un trabajo fácil, sobre todo con niños de temprana edad. Después del primer año no quería ir a las clases de contrabajo, pero tampoco quería dejar la música, entonces mi madre encontró un profesor particular que fue Witold Patsevich, a quien conocimos a través de recomendaciones cuando yo tenia siete años. Recuerdo que me daba mucha libertad para desarrollar todas mis ideas, incluso las más simples, las que puede imaginar una niña de siete años. Aquello me creaba la sensación de ser músico y me encantaba.

Era un profesor de muchísima disciplina, de la famosa antigua escuela rusa. Lo fascinante es que yo eso nunca lo noté. Posiblemente tuvo más química conmigo que con otros alumnos. Eso siempre pasa. Conocía bien mi carácter y sabía cómo llevarme a donde quería llegar. Tenía una manera sana de enseñar y muy inteligente. Trabajé años solo en la calidad de sonido, sin tocar ninguna pieza a excepción de las que me hacia inventar o improvisar. El poder tocar lo que quería y empezar a conocer mi sonido (que es la identidad del músico) me motivó muchísimo. Sentía que estaba haciendo algo de verdad y auténtico. La mujer de Witold, Tatiana Patsevich, era pianista y empecé a estudiar piano con ella a los siete años también. Una cosa que tenían los dos es que nos hacían tocar mucho en público. Cada semana teníamos conciertos para niños. En mi caso hacia los dos instrumentos, piano y contrabajo. Incluso llegué a hacer competiciones de piano a los 11 y 12 años. Después el piano lo dejé como hobby y me centré solo en el contrabajo.

¿Después se incorporó al conservatorio elemental de música de Ponferrada Cristóbal Halffter? 

En el conservatorio Cristobal Halffter estuve unos años por motivos personales. Después nos trasladamos a La Coruña porque empecé con 12 a tocar en la Joven Orquesta de la Sinfónica de Galicia y era mucho más cómodo para nosotros trasladarnos. 

¿De dónde le vino este interés por la música, de sus padres? 

Mis padres no son músicos. Son muy aficionados a la música y a todo tipo de cultura. Profesionalmente son funcionarios. Sinceramente, no creo que tener padres músicos sea un motivo para que te dediques a la música. Puedes, obviamente, crecer en ese ambiente y llegar a influenciarte, pero la decisión es siempre muy personal.

Después estudió en el Conservatorium Van Amsterdam. Háblame de tus profesores allí. ¿Cómo fue su experiencia con Peter Stotijn? ¿Era necesario irse de España para progresar? 

En el Conservatorio de Ámsterdam tuve muy buena experiencia porque conocí y aprendí de mucha gente interesante, tanto a nivel instrumental como teórico. Todo fue al más alto nivel profesional. Mi profesor “oficial” fue Peter Stotijn y después tuve como profesores de una manera más esporádica a Janne Saksala (Filarmónica de Berlin), Edicson Ruiz (Filarmónica de Berlin) Domic Seldis (Royal Concertgebouw de Amsterdam) y muchos otros en masterclases que proporcionaba el conservatorio. No creo que sea “obligatorio” pero sí “necesario” irse de España para progresar por el siguiente motivo: El que nace para la música o para otro tipo de arte, tiene tal fuego interior, sed de aprender y de perfeccionarse que ya por sí mismo va a querer moverse y progresar. Es como una necesidad muy fuerte que no se puede parar. La única manera de realizar esto es viajando y moviéndose. Un buen artista tiene que ser internacional para nutrirse. En mi caso fue necesario marcharme para saciar todo esto.

A su pregunta, ¿sigue siendo actualmente necesario irse de España para progresar? Para mí sí fue necesario. Yo en España no estaba encontrando el apoyo profesional para progresar en mis años de formación académica. Este es el periodo más importante y donde más apoyo se necesita, porque es un proceso duro y decisivo. El alumno tiene que adquirir confianza en sí mismo y yo estuve a punto de perderla. Y como eso no era lo que yo quería, tomé la decisión de marcharme. Una decisión que fue muy apoyada por mis profesores en la Joven Orquesta de la Sinfónica de Galicia. En la actualidad, por lo que me comentan algunos de mis alumnos de mis masterclases en España, creo que no ha variado mucho la situación. De hecho, ya están intentado acceder a conservatorios fuera de España.

Con la perspectiva que ha adquirido desde fuera de nuestro país, ¿qué cree que podrían mejorar nuestras instituciones?

Creo que podríamos mejorar a lo grande. Hay fantásticos profesionales españoles viviendo fuera y dentro de España que trabajan muchísimo y prácticamente gratis por falta de apoyos en nuestro país. Podría darle muchos nombres.

¿Se necesitan más y mejores becas?

Personalmente he tenido experiencias personales a nivel de becas para mi formación en el extranjero. Yo lo intente, sin éxito, en mi ciudad natal de A Coruña, en una institución pública y en una fundación privada a las cuales me encantaría enviarles mi trayectoria para que viesen lo bien invertido que hubiese estado su dinero.  

A la institución publica fui tres años consecutivos. En los tres años me dejaron siempre con un 9.90 de calificación y de suplente. Básicamente viene a ser una palmada en la espalda pero sin ayuda económica, que era lo que yo necesitaba. Recuerdo una conversación con un músico de la Sinfónica de Galicia, que me dijo, muy honestamente, que para conseguir la beca no me faltaba talento, pero si “padrinos” para que me la diesen. En ese momento era muy joven y pensaba que con mi esfuerzo me la darían al menos un año. No fue el caso. Mis padres pidieron un crédito al banco para ayudarme con mis estudios de licenciatura en Ámsterdam. Tuve una beca “made in home” ¨casera¨. Un esfuerzo y sacrificio de mis padres, a los que estaré agradecida toda la vida. Para mi máster ya había trabajado con músicos importantes y en orquestas de gran relevancia como la Royal Concertgebouw, considerada una de las mejores orquestas del mundo. Por lo que intenté obtener la beca de la fundación privada. Para esta beca, que era mucho más dinero que la anterior, no me dejaron de suplente, esta vez ni siquiera me seleccionaron. Contaba con 23 años de edad y no quise sacrificar económicamente más a mis padres así que me puse a trabajar en un Mcdonals. De esta manera podía recibir una ayuda social del gobierno holandés y así tener dinero para vivir. No me da ninguna vergüenza decir esto públicamente. Yo ya había trabajado con Gidon Kremer ese mismo año y fue al año siguiente cuando me invitó para hacer la audición de contrabajo solista para su orquesta. A los 24 años me convertí en la primera española contrabajo solista de la Kremerata Báltica, ganadora de un premio Grammy bajo la dirección de Gidon Kremer.

Después no me quedaron muchas ganas de seguir intentándolo con otras becas en España. Además, ya estaba trabajando con Gidon Kremer y había entrado al mundo profesional. Ya no era una estudiante. El momento de necesidad/apoyo económico ya no era tan apremiante, aunque una ayuda no viene nunca mal ni siquiera actualmente. Da mucha satisfacción, porque no deja de ser un reconocimiento al trabajo realizado. Creo que leyendo esta historia, mucha gente podrá responderse a sí misma a la pregunta de ¿cómo España gestiona sus recursos de ayuda a la formación de gente con potencial?. Este es mi caso personal, pero como mi historia he conocido muchísimas más. Conozco a gente con mucho talento que por falta de apoyo en los años de estudio y formación, que son los mas importantes, se quedan atrás o lo abandonan. No todo el mundo tiene la misma capacidad de lucha. Digo todo esto a corazón abierto porque ha sido LA REALIDAD y repito, no soy la única. Creo que hoy estoy hablando por muchos españoles.

¿Cómo se considera a los artistas españoles fuera de nuestro país?

 El artista español esta muy  bien considerado en el extranjero, o al menos yo me siento así. No damos una imagen de gente con “poco potencial”, al contrario. De España sorprende sólo una cosa, y es que a veces el país queda de “poco inteligente” de cara a Europa por la falta de apoyo a la gente española sobre todo en el momento de formación y estudios. Ese es el proceso más duro y decisivo como ya he dicho antes. Me acordaré siempre de mi profesor holandés Peter Stotijn. Después de mis intentos con las becas en Galicia me dijo lo siguiente: “Estoy muy orgulloso de ti y de que hayas dejado de perder el tiempo en pedirle ayuda a un país que parece estar sordo y ciego”. Esta imagen, de cara al extranjero, es más importante de lo que la gente piensa. Tiene que cambiar, y yo tengo la esperanza de que va a ser así. Sigo queriendo a mi país y a mi identidad y estoy segura que en estos años cambiará. Ya hay gente suficiente como para realizar este cambio. Respondiendo a la pregunta de cómo ven el panorama musical en España: esta pregunta varía mucho dependiendo de la gente en el extranjero. Una pregunta que me hacen mucho es: ¿por qué los músicos españoles no tenemos mas conciertos o colaboraciones importantes en España y sí en el resto del mundo?. No he tenido nunca respuesta a esto. Realmente yo he venido a España en pocas ocasiones profesionales en 10 años que llevo viviendo fuera y ahora espero venir cada vez más. Esta pregunta me la hacen mucho, pero pienso que no es a mí a quien le toca responder.

También ha estudiado la interpretación en instrumentos antiguos. ¿Qué instrumentos prefiere, los antiguos o los modernos?

He estudiado Barroco porque era una de las asignaturas secundarias de la licenciatura en Ámsterdam. Luego podías escoger si querías hacerlo realmente como instrumento secundario o no. Yo escogí hacerlo como instrumento secundario porque el Barroco es un mundo fascinante y además ayuda muchísimo a abrirte la mente con ciertas cosas con el contrabajo moderno que probablemente antes no las considerabas. Estos instrumentos no tienen nada que ver con el contrabajo moderno. Las cuerdas, para empezar son de tripa, el arco totalmente diferente, es todo otra escuela. No me gustaba la viola de gamba, la consideraba muy incomoda para mi. Me centré en el violone y en el contrabajo barroco. Fue un mundo nuevo del que saqué mucha inspiración para el contrabajo moderno. Llegué incluso a platearme cambiar y dedicarme solo al Barroco. Al final no fue así. Trabajé mucho con Alfredo Bernardini en la ¨Sweelinck Baroque Orkest¨ como violone principalmente. Alfredo Bernardini ha trabajado mucho con el famoso grupo “Il Giardino Armonico” y es un gran profesional de la música Barroca.

Hábleme de su experiencia con Edicson Ruiz.

Fui seleccionada en el Gergiev Festival (Holanda) para recibir una masterclass con él.

La he visto en Youtube. Hablan ustedes en inglés...

Sí, porque estábamos en Holanda y había publico.

¿Cómo llegó su primer contrato profesional con una orquesta tan importante como la Sinfónica de Galicia? ¿A los 15 años? Increíble.

Hubo una prueba para suplente en la Sinfónica De Galicia. Recuerdo perfectamente qué obra fue: el Réquiem de guerra de Benjamin Britten con Victor Pablo Pérez. Efectivamente fue mi primera experiencia profesional. Resultó muy emocionante en ese momento. Era muy joven.

Usted ha sido reconocida por algún medio como una de las diez mejores contrabajistas del mundo. Sé que me va a decir que son los demás los que tienen que hablar de usted y no usted misma, pero ¿qué cualidades cree que posees para haber alcanzado este nivel artístico? ¿Qué cualidades en general debe poseer un contrabajista? ¿Es importante el físico? Para un pianista el tamaño de las manos lo es. ¿Importa en el caso del contrabajo?

Me encanta vivir, la música me hace sentir viva y creo que eso es contagioso. Es algo que no se puede falsificar. El llegar a ser alguien “importante” si lo quiere llamar así,  no es una “cualidad especial“ no es “algo esotérico” no es “un Dios elegido entre los mortales”. La separación entre el tener “talento” y el tener una “cualidad” es uno de los conceptos peor entendidos en la sociedad de hoy. El “talento” es algo natural y totalmente insuficiente. La “cualidad” viene solo de una increíble capacidad de trabajo. La única cualidad que yo poseo es que cuando la gente está de vacaciones, yo trabajo. Cuando la gente va a ver a su familia, yo trabajo. Cuando la gente va a comer, yo trabajo. Cuando la gente duerme, yo trabajo. Soy lo que se llama un “workaholic” una adicta al trabajo. No me canso nunca del escenario, de aprender y de ser mejor cada día. Me considero alguien que tiene mucha capacidad de trabajo y con la necesidad de compartirlo. Recientemente he descubierto que me encanta enseñar a gente joven, sobre todo en España. He tenido una experiencia maravillosa en el Festival de Panticosa. Son un combustible para mi. Me recuerdan a mí en mis años adolescentes y eso me da mucha energía. Puedo pasar horas dando clase sin que me dé cuenta.

¿Qué hace aparte de trabajar?

Me gusta viajar, sobre todo por lo que te enriquece como persona. Ver y conocer nuevos países te da la posibilidad de aprender mucho de otras culturas y te proporciona una mentalidad más abierta y tolerante. He viajado mucho… sobre todo de gira. En el 2013/2014 por ejemplo tuve 280 días de gira entre Europa, Estados Unidos y Rusia. En el 2015 y 2016 estuve en toda Europa y en Japón por primera vez. Hay solo una cosa que no me gusta de las giras y es comer sola. Muchas veces, incluso cuando se viaja en grupo, comes o cenas solo. La vida de las giras internacionales no tiene el glamour que la gente imagina. De la gastronomía puedo decir que me gusta mucho la comida japonesa, pero que como en España no se come en ningún sitio.

¿Cómo lleva lo de estar separada de su familia?

Es algo a lo que ya me he acostumbrado, pero de alguna manera no se acepta bien. Es decir, yo creo que el valor de la familia es muy importante y tenerla cerca ayuda muchísimo a nivel emocional. Estar solo no es agradable para nadie, pero haces una gran experiencia de vida porque no tienes a nadie a excepción de ti mismo para resolver o salir de problemas. Eso te hace más fuerte y sobre todo te hace crecer muy rápido en muchos aspectos personales. La gente que se ha ido solo y joven de su país sabe bien de lo que estoy hablando. Me gusta la sensación de llegar a mi casa en Ámsterdam después de los viajes y verme un montón de películas. Amo el cine, sobre todo la trilogía de El Padrino de Mario Puzzo y la banda sonora de Nino Rota es mi película favorita.

Uno de mis hobbies es la velocidad, siempre me ha gustado y atraído desde temprana edad. En mis escapadas a Italia (país que adoro), tengo un grupo de amigos donde hacemos motocross juntos. Tenemos nuestras propias competiciones. A mi me gusta mucho la belleza de los motores que tienen las motos de la Ducati. Es una máquina de exactitud perfecta. Me recuerda a la precisión que necesita un músico con su instrumento. Amo este deporte porque lo asimilo a la sensación de libertad que tengo en el escenario. Me gustan las islas, sobre todo las Eolie en Sicilia (Italia) porque tengo la sensación de que ahí puedo desaparecer totalmente y por el silencio que tienen. No me gusta madrugar para nada, estoy siempre de mal humor y esto es porque estudio hasta muy tarde durante la noche. Otra cosa que me gusta mucho es el mar, como buena gallega del litoral. Soy animalista a muerte, adoro a mi perro que se llama Napoleón por ser bajito y un poco gamberro.

¿Cómo fue tocar por primera vez con la Royal Concertgebouw Orchestra y la Netherlands Philharmonisch Orkest?

La Royal Concertgebouw Orchestra es un grupo excelente, creo que la mejor orquesta sinfónica con la que he trabajado hasta ahora. Funcionan como un reloj suizo. Realmente impresionante la exactitud con la que pueden llegar a trabajar más de 80 personas. Todo funciona, no tienes que esforzarte mucho. Tienen una tradición muy arraigada en todos los sentidos.

La Netherlands Philharmonisch Orkest es otra gran Orquesta, muy genuina y natural. Me gusta mucho la gente de este conjunto. Tiene programas sinfónicos muy interesantes. También hacen mucha ópera. Eso me aburre un poco. No soy una gran fan de la ópera, pero hacen un excelente trabajo en todos los sentidos.

¿Qué ha supuesto para usted convertirse en la contrabajista principal de la Filarmónica de Bruselas? ¿Cómo la eligieron?

Había tocado para ellos el año pasado. Después tuve mi “periodo de prueba” y ahora acabo de firmar el contrato. Me gusta esta orquesta porque es muy “Avant-Garde” y se sale mucho de la rigidez de protocolo que pueden tener otras orquestas con más tradición. Para entrar en una orquesta de principal, no es suficiente solo con tocar bien. Para que las cosas funcionen, tiene que haber una mentalidad de equipo. No existe la mentalidad de “Solista” y luego los del grupo. Eso no funciona, al final es el grupo quien escoge a su principal, en mi opinión claro.

Ha trabajado al lado de algunos de los más importantes artistas del mundo, entre ellos Gidon Kremer y su Kremerata Báltica. Por favor, hábleme de su experiencia con ellos. ¿Cómo trabaja Gidon Kremer? 

Mi trabajo con Gidon Kremer me marcó mucho. Primero por el momento que estaba viviendo en mi vida personal y porque fue la primera entrada al mundo profesional como principal de su orquesta. Gidon Kremer es una persona muy detallista en el trabajo y ensaya muchísimo. Extremadamente sensible, rebelde, muy humano y todo al detalle. Él nunca descansa y no se conforma fácilmente con cualquier resultado. Aun así creo que ha sido una de las personas mas especiales que he conocido. De todos los músicos con los que he trabajado me quedo con la humildad de Mario Brunello, la simpatía y sensibilidad de Mischa Maisky, el misticismo de Martha Argerich y la mentalidad abierta de Simon Rattle. La música de cámara es mi debilidad, la encuentro muy íntima y eso me encanta. Hoy también soy contrabajo principal (aparte del puesto de principal con la Filarmonica de Bruselas) en la “Weinberger Kammerorchester” en Zurich, bajo la dirección de Gabor Tacks-Nagy, al que encuentro una persona increíblemente inspiradora. También he sido invitada como contrabajo principal a la ¨Scottish Chamber Orchestra¨ este año. Muy buen grupo.  

¿En qué momento se encuentra su carrera como solista. ¿Qué compositores le interesan o han escrito lo más interesante para contrabajo? 

Me interesan todos los que escriban para el contrabajo. Me gusta la gente que escribe cosas nuevas, compositores actuales que escriben buena música para este instrumento. Mi concierto preferido con orquesta es el “Divertimento Concertante" de Nino Rota. El concierto para contrabajo de Eduard Tubin es muy bonito también. Hay una cosa de la que soy muy fan y son las piezas para contrabajo solo. Me gusta mucho la idea de la piezas sin orquesta y sin piano. La idea de un recital de contrabajo solo lo encuentro mucho mas intimo, especial y poderoso. Mi primera actuación como solista fue en la sala de cámara del Concertgebouw de Amsterdam con el New European Ensemble, con una obra del compositor Holandes Michel Van Der Aa. Muy interesante. He dado recitales en numerosos festivales de música de cámara internacionales también y ahora estrenaré una obra con la orquesta Sinfónica de Galicia de Wladimir Rosinskij.

También ha sido seleccionada como imagen de The Netherlands The Tivolibrendenburg en Utrecht

Cada ano en el Tivolibrendenburg de Utrecht, seleccionan a un artista como imagen para su temporada.  Yo había dado los meses anteriores varios conciertos allí y así fue como me conocieron. Al poco tiempo tuve mi primera sesión con el maravilloso fotógrafo holandés Marco Borgrevve y poco después tuve la propuesta de si estaría interesada en ser su imagen para la temporada 2015/2016. Me hizo mucha ilusión después de casi 10 anos en Holanda y acepte.

¿Qué consecuencias tiene haber sido seleccionada por The National Dutch Musical Instrument Foundation?

Las consecuencias son maravillosas, porque son gente que realmente se dedica a invertir dinero en la carrera de músicos con bastante proyección internacional. Es la Fundación mas importante de Holanda, a la que pertenecen artistas como por ejemplo la famosa violinista Janine Jansen. Financian arcos o un instrumentos de alta gama. Para llegar a ser seleccionado necesitas tener un curriculum muy bueno, una trayectoria impecable y ademas de muchas acreditaciones y méritos. Todo eso pasa a una comisión y ahí se decide si quieren o no invertir en ti. Tengo que decir que el trato conmigo fue excelente por parte de la Fundación, siempre disponibles y muy profesionales. Estoy muy contenta con ellos. Además me dio una gran alegría el ser seleccionada, porque son los primeros benefactores que apuestan por mi y lo considero un reconocimiento muy importante a muchos años de esfuerzo y trabajo. El otro país que invirtió mucho en mí fue Alemania, en la Kronberg Academy de Frankfurt. Recientemente me han hecho artista del Año 2016 en Japón y he sido incluida en el “Anuario” del departamento de Artes de la Universidad de Florencia como una de las intérpretes más importantes de contrabajo del nuevo milenio.

¿Cuáles son sus próximos compromisos y planes de futuro. A dónde quiere llegar?

En La Coruña será una obra estreno del compositor Wladimir Rosinskij. Me hace mucha ilusión porque crecí en el seno de esa orquesta y sus músicos me han apoyado moralmente mucho con mis proyectos cuando era muy joven. La Sinfónica de Galicia no tuvo una beca para ayudarme a estudiar en el extranjero pero si ayudó en motivación y preparación, que es muy importante. ¿A dónde quiero llegar? Yo quiero llegar hasta donde el público me deje. Lo que más me importa es llegar al corazón de la gente y poder decirles algo desde el escenario. Sea de solista, de músico de cámara o en la orquesta. Mi única misión es darles a conocer el contrabajo y una parte de mi mundo interior.

Autor:Aurelio M. Seco
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