CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas

Crítica: Philippe Jaroussky y Emöke Barath cantan a Orfeo en Murcia

2 de julio de 2021
Philippe Jaroussky

 Jaroussky, sublime Orfeo

Por José Antonio Cantón
Murcia, 29-VI-2021. Auditorio y Centro de Congresos ‘Víctor Villegas’. Emöke Barath, Philippe Jaroussky, Ensemble Artaserse. Obras: Pasajes de óperas sobre ‘Orfeo’ de Dario Castello, Francesco Cavalli, Biagio Marini, Claudio Monteverdi, Luigi Rossi y Antonio Sartorio.

   Una de las grandes figuras del panorama canoro internacional desde hace más de dos décadas como es Philippe Jaroussky ha sido quien ha cerrado la temporada de Grandes Conciertos del Auditorio de Murcia con un programa dedicado a Orfeo, sobre el que el contratenor francés, acompañado por la soprano húngara Emöke Barath y el conjunto instrumental barroco Ensemble Artaserse, ha recogido algunos pasajes de gran belleza musical pertenecientes a óperas con este mito por argumento de un escogido grupo de compositores del siglo XVII entre los que destacaba Claudio Monteverdi. El contratenor los ha encadenado siguiendo de algún modo la historia del legendario poeta tracio capaz de encantar a las bestias e incluso a las piedras con el sonido de su lira.

   Después de la interpretación por el grupo instrumental de la conocida Toccata del gran músico cremonés, que sirvió para poner al público en situación sensitiva y emocional, vino el dúo «Cara e amabile catena» de L’Orfeo del veneciano Antonio Sartorio, con la que se pudo admirar la distinguida homogeneidad de carácter de las voces de ambos solistas, uno de los determinantes secretos expresivos de la belleza de este concierto. Seguidamente se interpretaron pasajes Luigi Rossi destacando el solo de Euridice realizado con gran dominio de canto por Emöke Barath, que lució su esplendente timbre haciendo fáciles los agudos y consiguiendo un fraseo que acentuaba el sentido emotivo, fundamentalmente por la gran inspiración demostrada en la emisión de su fiato, como quedó siempre resaltado en la mínima dramatización que ha querido darle Jaroussky al montaje de este espectáculo. El impulso palpitante que esta soprano demostró en «Orfeo, tu dormi?» de Sartorio fue un absoluto logro de dominio expresivo, demostrando cómo música y palabra estaban unidas en el primigenio barroco como una sola realidad lírica.

   Desde las prodigiosas facultades que detenta el admirable contratenor francés, que destacan siempre con fruición, dado su exquisito gusto musical, especialmente en este género, hay que valorar tres intervenciones absolutamente magistrales; la escena «Lagrime, dove sete?» de la ópera de Luigi Rossi, «Possente spirto» del tercer acto de L’Orfeo de Monteverdi y el famoso dúo de este compositor «Pur ti miro, Pur ti godo» del final de L’incoronazione di Poppea, como bis, en el que quedó plasmado su carismático poder en este repertorio lírico y la absoluta conjunción escénico-vocal con Emöke Barath, que brilló a similar grado de excelencia.

   Esta calidad no hubiera sido posible sin la presencia del Ensemble Artaserse, un virtuoso conjunto francés que funciona con instrumentos de época o que han sido construidos siguiendo criterios historicistas. Su fascinante sonido lleva a que el oyente imagine la pompa de las representaciones operísticas en los salones nobiliarios del Seicento con una rara por atrayente sensación de autenticidad. De sus interlúdicas intervenciones dentro de la estructura del programa cabría destacar el inicio del concierto con la Toccata que abre la fábula lírica L’Orfeo de Claudio Monteverdi, con los cornetistas  Adrien Mabire y Benoit Tainturier convertidos en auténticos querubines con sus instrumentos. También es necesario resaltar la labor de la teclista Yoko Nakamura, generando y manteniendo desde el continuo la cohesión musical de una manera que podría calificarse de mágica, así como a Michele Claude con la distinción rítmica de su percutir, o la increíble mixtura lograda por la violagambista Christine Plubeau y el violonchelo barroco activado por Roberto Fernández De Larrinoa, surgiendo por su híbrido efecto un fascinante timbre. En el mismo grado se podría valorar también la actuación de cada uno del resto de los componentes de este grupo, cooperador necesario de Jaroussky en la idea de exponer los momentos y pasajes más destacados de la ópera barroca eliminando la posible rigidez de una íntegra representación escénica, realzando la esencialidad de belleza musical, jugando gran parte de este collage lírico-barroco con la imaginación del espectador

   Difícil imaginar un cierre de temporada de conciertos más brillante que el protagonizado por este contratenor que sobresale entre los más grandes cantantes de su tesitura con absoluta singularidad.

Foto: Marcial Guillém / Auditorio Víctor Villegas

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