CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas

Crítica: Estreno de «Ferrol 1972» de Juan Durán

16 de febrero de 2022

Se celebra en Ferrol un concierto en conmemoración del 50º aniversario del 10 de marzo de 1972. El 10 de marzo es el Día da Clase Obrera Gallega 

Juan Durán

Nunca muere quien deja vívidos recuerdos


Por Julián Carrillo Sanz | @quetzal007
Ferrol, 12-I-2022, Auditorio de Ferrol, Concierto Aniversario del 50º Aniversario del Diez de Marzo de 1972. Hércules Brass, Gabriel López Rodríguez, piano. Miguel Castro Pérez, Jorge Juan Deaño Núñez y Mª Isabel Diego Calviño, percusión. Programa: A. Di Lorenzo, Go!; A. Vivaldi-J.S. Bach, L’estro armònico, op.3 nº 11, arreglo de D. Baldwin. M. Arnold, Quinteto para metales, op. 73: G. Puccini, Vals de Musetta de La bohème. P.Nagle, Mills for five; Juan Durán, Ferrol 1972 para quinteto de viento-metal, un piano y tres percusionistas, encargo de la  Asociación Cívica Fuco Buxán; estreno absoluto

   Se ha celebrado en Ferrol este sábado un concierto en conmemoración del 50º aniversario del 10 de marzo de 1972. El 10 de marzo es el Día da Clase Obrera Galega y, para quien no conozca el significado de esa fecha, hago al pie de este texto un resumen de lo  sucedido en aquel día. 1 

   Antes delconcierto propiamente dicho, tomó la palabra Ángel Mato, alcalde de Ferrol, quien anunció que el concierto era «el primero de una serie de actos» que rememorarán los hechos y la fecha a lo largo de todo 2022. A continuación habló Rafael Pillado, de la Asociación Fuco Buxán, quien tomó parte en los sucesos de 1972, destacando su reivindicación de los mismos y pidiendo el traslado del monumento conmemorativo al lugar en que todo empezó, para el que pidió el cambio de nombre a «Praza do dez de marzal». 

   Terminaron los preliminares del concierto con la explicación de la obra por su autor, Juan Durán, para quien Ferrol 1972 es un homenaje “a lo que significó ese día para el establecimiento de las libertades y de la democracia en España”. Cabe destacar que Durán ha cedido todos los derechos de autor de Ferrol 1972 a la Asociación Cultural Fuco Buxán, a la que «dona la obra sin ningún tipo de ánimo de lucro».

   Destaca el compositor cómo la música no representa a ningún lenguaje hablado, pues el suyo es «el lenguaje de las emociones» y así esta obra nos retrotrae a los sucesos de cuyo recuerdo parte y las emociones de diversos tipos que  este recuerdo conlleva. Musicalmente, Ferrol 1972 tiene tres secciones fundamentales, iniciándose en un ambiente elegíaco: dos trompetas tocan un breve tema respondido por trompa y trombón, cuya disonancia suena algo dolorosa sobre el batir lento y compungido de la gran caja a la que se suma el timbal con un ritmo que anticipa el de los lemas coreados en las manifestaciones. 

   Piano y campanólogo resaltan este ritmo y ambiente sobre el que trompa, trombón y tuba cantan un hermoso coral; tras este, un solo de tuba como de arpegios descendentes se ve arrastrado a un ritmo más vivo por el trémolo del timbal hasta un duro  «clúster» del piano atacado por los antebrazos del intérprete en el registro grave, que queda sonando durante doce compases. El conjunto instrumental se turna en ecos y repeticiones de un ritmo, una viva carrera representativa de la persecución de los manifestantes por la policía que finaliza súbitamente con la repetición del precedente «clúster» del piano. 

   Las trompetas nos devuelven al clima elegíaco del inicio mientras el trémolo del timbal vuelve a conducir al resto de instrumentos a elevar la tensión emocional y a la aparición de un segundo episodio rítmico. En él se escucha el ritmo de las consignas de la manifestación del día 10, que crece en piano y percusión. Vuelve la persecución y  la violencia policial y el tono se torna más y más solemne, como un homenaje «a los héroes», hasta que se va disolviendo lentamente en el silencio del que toda música nace y al que toda música se dirige. 

   Durán logra una excelente traducción de los ambientes rememorados y revive las emociones que los sucesos provocaron en su momento y en la memoria colectiva de la ciudad desde hace medio siglo. Personalmente, llega al punto de hacerme evocar -no por temas ni por construcción sino por las emociones que en mí ha despertado la obra- la Sinfonía nº 11 «El año 1905» de Shostakóvich. Al finalizar la interpretación de Ferrol 1972, hubo un largo y respetuosos silencio por parte del público. Su  ovación  para obra, autor e intérpretes fue muy larga y calurosa y resultó altamente emotivo ver a la mayoría del público -en una buena proporción, compuesto por personas poco habituales en el Auditoriio- puesto en pie ovacionando al autor. 

   La interpretación de los nueve músicos fue técnicamente impecable y, sobre todo, logró transmitir al público del Auditorio de Ferrol las emociones plasmadas en la partitura. Previamente al estreno de Ferrol 1972, habían hecho un recorrido en el que mostraron su impecable técnica y su gran categoría musical interpretando con gran adecuación estilística las obras que figuran en la ficha técnica el inicio de este texto. 

   1 Los hechos. El 7 de marzo de 1972 la Organización Sindical Española -que englobaba un todos los “sindicatos” del país en un totum revolutum de patronos y trabajadores- hizo oficial el acuerdo de un convenio colectivo para los astilleros de la entonces llamada Empresa Nacional Bazán. Este fue firmado por los representantes de los de Cartagena y Cádiz, ambos controlados por el Sindicato Vertical, pero los representantes de los trabajadores del astillero de Ferrol, con mayoría de Comisiones Obreras, se negaron a reconocerlo en una asamblea celebrada el día 8.

   El despido de seis sindicalistas de CC.OO. por parte de la empresa provocó el enfrentamiento de guardias y obreros. Tras la agresión a alguno de esos, el conjunto de los trabajadores hizo un paro total, concentrándose en el interior de la factoría. La amenaza de desalojo policial se hizo realidad aquella tarde, con enfrentamientos en la ciudad y los primeros disparos de la policía. 

   A la hora del turno de mañana del día siguiente, no habiendo logrado entrar al astillero, cuatro mil obreros se manifestaron en una marcha hacia el barrio de Caranza. Allí se unieron a los de los astilleros de Astilleros y Talleres del Noroeste (ASTANO) y, al paso por la intersección de la Carretera de Castilla con la Avenida de las Pías la policía cargó contra los manifestantes; las piedras lanzadas por estos fueron respondidas por disparos de la policía. 

   El balance fue de dos manifestantes muertos; dieciséis heridos por balazos (cifra oficial, hubo muchos más que no se atrevieron a acudir a los hospitales por miedo a ser denunciados); docenas de heridos de diferentes lesiones; 160 despedidos. Muchas empresas de la comarca cerraron en solidaridad con los manifestantes; el Gobierno cortó las comunicaciones por tierra y telefónicas, un buque de la Armada se situó frente al Ponte das Pías mientras la ciudad era tomada por la Policía Armada y la Guardia Civil con efectivos procedentes de León y Valladolid; representantes de los trabajadores se entrevistaron con el capitán de la Zona Marítima del Cantábrico para evitar una intervención militar; el ejército permaneció acuartelado y el paro fue total hasta el 20 de marzo, fecha en la que volvió a abrir Bazán. 

   Estos hechos nunca fueron juzgados y, por tanto, nadie fue declarado responsable de las dos muertes y los centenares de heridos.

Foto: Twitter Radio Voz

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