CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas

Crítica: El Arnold Schoenberg Chor cumple medio siglo de vida

26 de octubre de 2022

La agrupación coral austríaca celebra cincuenta años de existencia, bajo la dirección de su fundador Erwin Ortner, en un concierto celebrativo que recorrió obras desde el Barroco hasta pleno siglo XX

Cincuenta años de una leyenda

Por Pedro J. Lapeña Rey
Viena, 23-X-2022, Halle E del barrio de los museos. Obras de Schoenberg, Distler, Bach, Messiaen, Bruckner, Webern, Brahms, David, y Mendelssohn. Rahel Stoeliger [flauta], Adele Neuhauser [narradora – la muerte], Coro Arnold Schonberg. Dirección Musical: Ertwin Ortner.

   Hay conciertos en la vida del aficionado, del melómano o del crítico que permanecen en la retina toda la vida. Vivir acontecimientos especiales como por ejemplo, «Gala del 125 aniversario del Carnegie Hall», el cuadragésimo aniversario del debut de Alfredo Kraus en el Teatro de la Zarzuela, o en este caso, el cincuentenario de un coro que empezó de la nada, y que en el transcurso de medio siglo se ha convertido en una leyenda, te marcan de por vida.

   A finales de los años 60 del pasado siglo, un joven veinteañero, estudiante de pedagogía musical y de música sacra en la prestigiosa Musikhochschule Wien, Erwin Ortner, reunió a su alrededor un pequeño grupo de cantantes en la parroquia de St. Othmar en Viena con el que se presentó y ganó el concurso de coros de Spittal an der Drau de 1971. Con bríos renovados tras el triunfo, al año siguiente cambió el nombre por el que con los años se hizo famoso: Coro Arnold Schonberg. Desde entonces, el Sr. Ortner ha consagrado su vida a la enseñanza y a la música coral, y 50 años después, a sus 75 años, sigue al frente del Arnold Schoenberg Chor.

   Desde muy pronto, su nombre llegaba a España a través de las ondas de Radio 2 de Radio Nacional –muchas veces en la voz del inolvidable Rafael Taibo– en multitud de conciertos de intercambio internacional que se celebraban en el mundo germánico. Tras años de escucharlos por la radio, en Madrid pudimos disfrutar de su presencia y fuimos testigos de su enorme calidad en las inolvidables funciones del Fidelio de Beethoven con la Mahler Chamber Orchestra dirigida por Claudio Abbado en el Teatro Real, en los años que Antonio Moral estuvo a su frente. ¿Cómo olvidarse de aquel memorable coro de prisioneros? Aquel Fidelio venía del Wiener Festwochen, uno de los nombres asociados para siempre al Coro, como también lo fue sin duda el de Nikolaus Harnoncourt y su Concentus Musicus Wien, y en la actualidad el del Theater an der Wien, donde son el coro residente desde el año 2006.

   Desde sus orígenes, tuvieron un amplio repertorio que empezaba en la música renacentista y barroca, y que llega hasta la música contemporánea, bien es verdad que sus mejores resultados se han dado en repertorio germánico y en repertorio religioso, principalmente en latín.

   Dos obras de componente dramático coparon la primera parte del concierto. El complejo «De profundis», que Arnold Schonberg compuso poco antes de su muerte, fue la espoleta de salida. A pesar de comenzar algo fríos, el Coro demostró lo bien que se maneja en el dodecafonismo, la combinación de canto y sprechgesang y la combinación de ritmos diferentes. A continuación, la espeluznante Totentanz [danza macabra] que el malogrado Hugo Distler compuso en 1934. Una breve escenografía, compuesta de 12 cuadros con alegorías de la muerte, enmarcó una interpretación estremecedora donde la actriz Adele Neuhauser –la muerte– nos fue guiando por las diferentes escenas y la flautista Rahel Stoeliger puso el contrapunto musical.

   Tras el descanso, un repaso a lo mas granado de su repertorio, todo a capella. Comenzamos con el Motete «Der Geist hilft unser Schwachheit auf», BWV 226, de Johann Sebastian Bach, para a continuación adentrarnos en el repertorio en latín, con sendos motetes de Olivier Messiaen y Anton Bruckner. Del primero oímos el «O sacrum convivum», coro a cuatro voces mixtas, compuesto en 1937 en una versión luminosa de gran colorido, para posteriormente volver al recogimiento más extremo del «Os justi» del segundo.

   Tras unas palabras del Sr. Ortner volvimos a la segunda escuela de Viena a través del breve coro «Entflieht auf Leichten Kähnen», de Anton Webern, una de sus primeras obras, contemporánea de su Passacaglia para orquesta. Regresamos a continuación a la ortodoxia protestante con el primero de los dos motetes para coro mixto a cappella, Op. 74, el impresionante «Warum ist das Licht gegeben», de Johannes Brahms, donde los contrastes forte-pianísimo nos pusieron los pelos como escarpias.

   De nuevo la presencia siempre inquietante de la muerte, en otra especie de danza macabra, con el coral «Es ist ein Schnitter, heißt der Todd», compuesta en 1949 por el compositor austriaco Johann Nepomuk David. Una vez mas, el coro se movió como pez en el agua en las intricadas dinámicas de la composición. Tras su final, «volvió la luz» con el bellísimo Salmo n.º 2, Op.78, «Warum toben die Heiden» de Felix Mendelssohn, donde sopranos y tenores nos dieron un poco de esperanza tras tanta muerte.

   Con el público aplaudiendo a raudales, Stefan Herheim, el nuevo intendente del Theater an der Wien salió al escenario con un enorme ramo de rosas rojas para el Sr. Ortner, y con su felicitación pública micrófono en mano, dio a entender que la asociación entre el teatro y el coro se mantendrá en años venideros. Tras ello, el Sr. Ortner invitó a subir al escenario a muchos exmiembros del coro, para todos juntos terminar de nuevo con la música de Arnold Schonberg. En este caso, su temprana obra «Friede auf Erden» [Paz en la Tierra], Op. 13, compuesta en 1907 para coro mixto a cappella con texto de Conrad Ferdinand Meyer.

   ¡Felicidades al Coro y a todos sus miembros!

Fotografías:  Katharina Schiffl/Theater an der Wien.

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