CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas

Crítica: Ainhoa Arteta y Ramón Vargas en el Teatro de la Zarzuela

8 de febrero de 2023

Crítica de Raúl Chamorro Mena del recital de Ainhoa Arteta y Ramón Vargas en el Teatro de la Zarzuela de Madrid

Ainhoa Arteta y Ramón Vargas en el Teatro de la Zarzuela

Las mareas del destino

Por Raúl Chamorro Mena
Madrid, 6-II-2023. Teatro de la Zarzuela. Ainhoa Arteta y Ramón Vargas en concierto. Javier Carmena, piano. Obras de Federico Chueca-Joaquín Valverde, Pablo Sorozábal, Federico Moreno Torroba, Jesús Guridi, Gerónimo Giménez, Javier Carmena, José Serrano, Manuel Penella, Daniel Catán y Manuel de Falla.  

   Transcurrido un año de la reaparición de Ainhoa Arteta después de sus graves problemas de salud, regresaba al Teatro de la Zarzuela acompañada nuevamente de su fiel amigo, el magnífico tenor mexicano Ramón Vargas, así como su pianista habitual Javier Carmena.

   Las indiscutibles popularidad, carisma y faceta mediática de la soprano tolosarra, única conocida actualmente por el público ajeno a las salas de concierto y teatros de ópera, supuso que se agotaran las localidades en este evento a propósito del primer aniversario de su reaparición.

   Hay ocasiones en que la labor del recensor se vuelve especialmente ingrata y esta es una de ellas. Después de haberla escuchado por primera vez en vivo en 1993 con La canción del olvido de José Serrano en el mismo recinto de la Calle de Jovellanos, uno siente admiración por la carrera de Ainhoa Arteta y, cómo no, por su espíritu de lucha y capacidad para superar diversos y muy arduos problemas de salud. En la reaparición del pasado año con un programa prudente dedicado a la canción, la Arteta presentó un estado vocal aún asumible con su bello timbre totalmente reconocible, dejando, eso sí, la duda acerca del registro agudo convenientemente evitado en aquella ocasión por la soprano. Desgraciadamente, esta vez y con un programa más expuesto, la impresión fue muy distinta y, aunque no resulte agradable para quien esto firma, es obligado consignar, que los problemas de salud han minado hondamente el estado vocal de Ainhoa Arteta, a la que ya no le responde una voz reventada en toda la gama. De aspecto físico, sin embargo, la soprano tolosarra demostró encontrarse espléndida y lozana, con su belleza y fascino inalterables, que resaltaron dos espectaculares atuendos enriquecidos con dos magníficos mantones de manila apropiados para las piezas castizas madrileñas de La Gran vía que interpretó. 

Ainhoa Arteta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid

   Lamentablemente, el estado vocal resultó muy distinto: Emisión errática, dura y oscilante, timbre irreconocible, leñoso e ingobernable, totalmente descontrolado y con abundantes notas poco gratas de escuchar. La Arteta, consciente de ello, cargó los acentos en piezas como el «Tango de la Menegilda» y el «Chotis del Eliseo» de la citada obra de Chueca y Valverde, pero resultó duro escuchar una romanza como la bellísima de Mirentxu de Guridi, que tantas veces ha cantado tan bien, se resolvía en desafinaciones y sonidos hirientes. Arteta, sabedora de su estado vocal, introdujo como propina una pieza tan dramática como «Vivan los que ríen!» de La vida breve de Falla para que la intérprete pudiera tomar las riendas, ante la situación vocal y, desde luego, la expresó de manera muy sentida y emotiva echada sobre el escenario. 

   La soprano se dirigió varias veces al público, en primer lugar para anunciar un cambio de lugar en el programa y luego, para recalcar que está en un proceso de recuperación vocal, que «a pesar de lo que dicen algunos no estoy acabada. ¡Hay Arteta para rato!». Nadie se alegraría más que el que suscribe de ello y que la soprano tolosarra se pudiera recuperar vocalmente, aunque, y me duele decirlo, no parece factible. Me encantaría equivocarme. 

   Aún resuena en el Teatro de la Zarzuela el magnífico Edgardo que el tenor Ramón Vargas ofreció en 1994 junto a la referencial Lucia de Mariella Devia. Es un placer y algo cada vez más insólito hoy día, escuchar un tenor que abre la boca y tiene la voz colocada, una emisión perfectamente afianzada. Cierto es que el timbre del tenor mexicano ha perdido algo de brillo respecto al pasado año, pero la clase del fraseo, el canto de alta escuela de raíz belcantista se mantienen incólumes. Todo ello pudo apreciarse en una degustada «Yo no sé qué veo en Ana Mari» de El Caserío de Guridi o en las frases, plenas de efusión lírica, «Nadie sabe defender…» del dúo de la misma obra. El agudo de Vargas resulta ya muy apurado, pero se encaramó con arrojo a los ascensos en el espléndido relato «La roca fría del calvario» de La dolorosa, fruto de la inagotable vena melódica de José Serrano. Su intervención como Javier en ambos dúos de Luisa Fernanda de Moreno Torroba demostró su asentado fraseo y cuidada dicción. Asimismo, Vargas introdujo piezas menos frecuentes como la bella romanza de Tehaé «No me quiere» de La isla de las perlas de Pablo Sorozábal, delineada con mucho gusto y líricos acentos por el tenor mexicano. No faltó un pasaje de una zarzuela novísima, estrenada en 2022, El orgullo de quererte de Javier Carmena, el pianista acompañante del concierto. De esta composición, Vargas interpretó «Ahora que todo ha terminado», pieza de lirismo directo y envolvente. Vibrantes tanto Vargas como Arteta en el dúo de El gato Montés que puso fin al programa oficial. Como propina, Vargas ofreció «Comprendo» de Il Postino de Daniel Catán. Ambos solistas concluyeron el concierto de forma festiva con la misma pieza que el pasado año, el dúo cómico de Los claveles de José Serrano. 

   Discreto y plenamente colaborador como acompañante, entusiasta en las bien elegidas, por lo bellas e inhabituales, piezas solistas –Vals de Mirentxu de Guridi y Mazzantini de Giménez-,  se mostró el pianista Javier Carmena

Fotos: Elena del Real / Teatro de la Zarzuela

Ainhoa Arteta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid
Ainhoa Arteta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid
Ainhoa Arteta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid
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