CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas

Crítica: Sakari Oramo y la Sinfónica de la BBC en Valladolid

23 de abril de 2023

Crítica del concierto de Sakari Oramo y la Sinfónica de la BBC [BBC Symphony Orchestra] en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid

Sakari Oramo

La madurez de una orquesta

Por Agustín Achúcarro
Valladolid, 20-04-23. Auditorio de Valladolid, Sala Sinfónica Jesús López Cobos. Obras: Concierto para piano nº3 en re menor, op. 30 de Rajmáninov, April-England, op.48 núm. 1 de Foulds y Sinfonía nº 5 en mi bemol mayor, op. 82 de Sibelius. Orquesta Sinfónica de la BBC. Solista: Boris Giltburg. Director: Sakari Oramo. Organiza: La Filarmónica.


   La Orquesta Sinfónica de la BBC, bajo la dirección de Sakari Oramo, dejó la impronta de una formación madura, de una afinación y un equilibrio entre las secciones magníficos. Y eso que las cosas no empezaron del todo bien, ya que en el primer movimiento del Concierto para piano nº3 de Rajmáninov se percibieron ciertos desequilibrios entre orquesta y el pianista Boris Giltburg, tendiendo la primera a taparle. Además, durante ese movimiento, el solista acentuó los elementos más sosegados, sin conjugarlos de manera determinante con los vigorosos. Gilbert fue, en principio, más dueño de las cadencias. En el Intermezzo las cosas cambiaron, y la orquesta empezó a imponer una sonoridad plena, tanto en aspectos armónicos, como relativos a la melodía. Por su parte, el pianista, mostró una versión más conmovedora, como quedó patente en la intervención del viento madera sobre figuraciones del solista. En el último tiempo la orquesta mantuvo el pulso de la obra, y Gilbert no le fue a la zaga. El ritmo tomó protagonismo junto a la melodía, y los intercambios entre orquesta y piano resultaron llenos de energía, con un pianista seguro en los subrayados acordes, en su avanzar junto a la orquesta. Se impuso una vivacidad, que no decayó. Tampoco faltó el ineludible aliento poético. Ante los aplausos, Gilburg interpretó un Preludio de Rajmáninov, mientras que al final del concierto la orquesta se decantó por Sibelius.

   La segunda de las obras elegidas, como suelen hacer muchas orquestas cuando salen de gira -con más razón si lleva el nombre de la BBC- fue una composición de su país, concretamente April-England de John Foulds, un compositor británico no muy conocido fuera de su país y máxime si se le relaciona con figuras como Holst o Vaughan Williams. Una obra en torno al solsticio de primavera, extrovertida, de melodía muy expresiva, con un alegre contrapunto, a la que la Sinfónica de la BBC imbuyó de una articulación fluida y coloridos llenos de luz. 

   Todavía faltaba subir un peldaño más y con un Oramo seguro, capaz de amalgamar perfectamente el sonido orquestal, lo consiguieron con la interpretación de la Sinfonía nº5 de Sibelius, una obra que supuso no pocos quebraderos de cabeza para el autor. A pesar de sus dudas pudo terminarla, aunque tras el estreno volvió a revisarla. La orquesta, con un sonido robusto, pleno, consiguió conjugar lo sombrío y el son de fanfarria, desde un primer movimiento, que aun sorprende, como el resto de la obra, por su inventiva y originalidad. Excelente el oscuro solo del fagot y su sonido apoyado en las flautas. La forma de abordar el pizzicato de la cuerda y la melodía de la flauta, así como la habilidad para hacerlo pasar por las distintas secciones, lo que dejó clara las capacidades de la orquesta. Y para terminar, la Sinfónica de la BBC pondría de manifiesto su habilidad para la coloración, con el llamado por Sibelius «el himno de los cisnes», y su remembranza al paisaje de Finlandia. Quedaba abordar el final y ante una conclusión más o menos previsible, Oramo se valió de los cinco acordes finales y sus silencios, tan enigmáticos, que conducen al conclusivo, para acabar corroborando la singular personalidad de la sinfonía.   

Foto: Facebook Sakari Oramo

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