CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas

Crítica: «Las bodas de Fígaro» en el Teatro Cervantes de Málaga

5 de diciembre de 2023

Crítica de la ópera Las bodas de Fígaro de Mozart en el Teatro Cervantes de Málaga, bajo la dirección musical de Carlos Aragón

«Las bodas de Fígaro» de Mozart en el Teatro Cervantes de Málaga

Disfrutando de las esencias líricas de Mozart

Por José Antonio Cantón
Málaga, 3-XII-2023. Teatro Cervantes. Ópera Le nozze di Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart. Reparto: Carlos Álvarez, Leonor Bonilla, Anna-Doris Capitelli, Rocío Ignacio, Gerardo López, Pablo López, Paula Ramírez, Leticia Rodríguez, Ricardo Seguel y Markus Werba. Director de escena: Ivan Stefanutti. Coro de Ópera de Málaga. Orquesta Filarmónica de Málaga. Director musical: Carlos Aragón.

   La segunda cita de la XXXV Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga ha estado dedicada a uno de los títulos más señeros de la creación lírica mozartiana, que es como decir del repertorio operístico de todos los tiempos, en el que las emociones son expresadas en toda su dimensión a través de una música que sobrepasa cualquier límite de perfección formal para adentrarse en la genialidad artística sin ningún tipo de parangón.

   Para alcanzar esta pretensión, el teatro malagueño ha contado en coproducción con el montaje escénico de la Fundazione Teatro Nuovo Giovanni da Udine de esta ciudad del nordeste italiano, en la que ha quedado patente el ingenio del escenógrafo y figurinista Ivan Stefanutti por su puesta en escena de propicia agilidad para el desarrollo de la acción y su calidad de figurinista que definía en el vestuario la época a la que hace referencia el argumento de esta asombrosamente admirable commedia per musica. Para equilibrar en nivel artístico, el foso contaba con la intervención de uno de los maestros españoles con mayor experiencia e instinto líricos como los que tiene Carlos Aragón que, mediante una cuidada reducción de la plantilla orquestal, ha logrado exponer con claridad todos los secretos de la partitura haciendo gala de precisión métrica, expresividad y dirección vocal.

Le nozze di Figaro de Mozart en el Teatro Cervantes de Málaga

   Resultado de este bien avenido binomio ha sido la consecución de un espectáculo en el que se ha podido disfrutar de las esencias líricas de Mozart como autor paradigmático en el que técnica e inspiración se unen en un todo indisoluble como ocurriría posteriormente en Don Giovanni y Così fan tutte, obras en las que quedaron reflejadas la maestría de Lorenzo da Ponte como supremo libretista, conocedor de los secretos más profundos de la condición humana. Siguiendo tal línea de argumentación en este comentario hay que señalar cómo se ha alcanzado en esta representación una esencial adecuación de la música a cada personaje que integraba su elenco muy equilibrado en capacidad vocal y de alta eficacia en dotes dramáticas.

   Es así como se cuidó al máximo el dolor, la nobleza y, en definitiva, la profundidad de sentimientos de la Condesa Almaviva, encarnada por la soprano hispalense Rocío Ignacio que, después de pequeños inconvenientes vocales al principio de su aparición en escena, retomó posteriormente la prestancia canora habitual en ella. En cuanto al papel de Susana, Leonor Bonilla, protagonista de una inolvidable Lucia en el Teatro de La Maestranza en la temporada 2018/2019, compuso su personaje acentuando la sensatez de su carácter desarmante, ante las pretensiones amorosas del Conde Almaviva, sin perder en momento alguno amabilidad y entereza. Su voz, perfecta en afinación, proyección y colocación realzaron su actuación hasta tal punto que lleva a pensar que se ha convertido en una de las mejores Susanas del panorama operístico internacional.

   El maestro Carlos Aragón, desde la partitura, supo dirigir el conmovedor amor que embarga a Cherubino, representado por la mezzo-soprano italogermana Anna-Doris Capitelli, dando siempre la sensación de desazón y desamparo ante la densidad del entramado de las emociones y sentimientos encontrados que le envolvían. Así mismo, el director impulsó la enorme experiencia del barítono malagueño Carlos Álvarez que supo alternar la altivez del Conde Almaviva con la persistente desorientación en sus sentimientos y estímulos amorosos desarrollados sin malicia alguna, haciendo una auténtica creación de las alternancias anímicas de tan sustancial personaje.

   El barítono austriaco Markus Werba supo transmitir en la habilidad de su canto el carácter astuto a la vez que bondadoso de Figaro, manteniéndose en todo momento como factor determinante de la acción, bien contrastada por el tenor malagueño Gerardo López en su doble papel del intrigante maestro de música, Don Basilio, y el servil abogado Don Curzio, así como el desorden vital del galeno Don Bartolo, interpretado con eficacia por el bajo-barítono chileno Ricardo Seguel. Mención necesaria requieren dos personajes femeninos como la gobernanta Marcelina, que la soprano granadina Leticia Rodríguez dulcificó con especial gracejo gestual, evitando la peligrosa tendencia grotesca a la que puede derivar este papel, y la  joven soprano Paula Ramírez haciendo de Barbarina, al cantar con extremado gusto el aria  «L'ho perduta... me meschina!» del cuarto acto, que dejaba de manifiesto una muestra de la cuidada y creciente proyección de su carrera con uno de los momentos canoros geniales de esta ópera, en el que se encuentra, ante tanta turbulencia de sentimientos encontrados de la historia descrita en esta ópera cómica, un punto de serenidad emocional convertida en m de exquisita belleza.

   Con esta excelente representación, el Teatro Cervantes de Málaga hace más sólida su posición en el circuito operístico nacional generando en el público malagueño una mayor atención a sus temporadas líricas, cada vez mejor pensadas, programadas y realizadas.

Fotos: Daniel Pérez

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