CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas

Crítica: «La traviata» en el Teatro Villamarta de Jerez

7 de junio de 2024

Crítica de La traviata de Verdi en el Teatro Villamarta de Jerez, bajo la dirección musical de Manuel Busto y escénica de Francisco López

«La traviata» en el Teatro Villamarta de Jerez

Brillante clausura de temporada lírica

Por José Antonio Cantón
Jerez, 2-VI-2024. Teatro Villamarta. La Traviata de Giuseppe Verdi. Sabina Puértolas, Antonio Gandía, José Antonio López, Suzana Nadejde, Luis Pacetti, Ángel Rodríguez, Javier Povedano y Cristian Díaz. Dirección escénica: Francisco López. Escenografía y vestuario: Jesús Ruiz. Coro Teatro Villamarta. Orquesta de Córdoba. Director musical: Manuel Busto.

   En pocas ocasiones se puede encontrar una proporcionalidad en todos los elementos de una representación operística como los que se han dado en esta producción de La traviata, empezando por su director de escena, el comediógrafo lírico cordobés Francisco López, una de las autoridades de España en su especialidad desde hace décadas, muy bien asistido por el figurinista Jesús Ruiz, con el que logra siempre hacer tándem de muy alto acierto artístico. En este sentido fue llamativa la frescura que mantiene la puesta en escena que fue estrenada hace más de cinco lustros en el mismo teatro jerezano, con lo que ello significa en una de las óperas que, por su condensado sentido romántico, formalmente es una de las más atractivas del repertorio verdiano, manteniéndose en perenne demanda por los teatros desde que fuera estrenada en La Fenice de Venecia el seis de marzo de 1853.

   Partiendo de la idoneidad de tan importante requisito, el aspecto musical tuvo un resultado proporcional con la Orquesta de Córdoba en una de sus mejores intervenciones en el foso que le he escuchado últimamente, dirigida con seguridad y acierto por el maestro hispalense Manuel Busto, músico que ha entendido ese lenguaje musical más íntimo, menos grandilocuente y más humano que dimana de una acción eminentemente coloquial, en el que todas las voces fueron tratadas con manifiesta naturalidad propiciada por una sensación de espontaneidad en el sonido orquestal que favorecía la percepción de vacuidad existencial de Violetta, entregada a una vida vana y licenciosa. Pero si algún aspecto hay que destacar es cómo recreó ese tipo de melodismo que desarrolló Verdi en esta ópera a través de un arioso flexible, expresivo y semideclamado, toda una sutileza canora que reflejaba acertadamente el estado de ánimo de los personajes, y que se manifestaba especialmente efectivo en la protagonista.

«La traviata» en el Teatro Villamarta de Jerez

   El tratamiento musical dado a este principal personaje, fue correspondido por la soprano Sabina Puértolas en verdadero estado de gracia, que le permitió transitar por la variada paleta canora de este papel con una admirable coloratura que manifestó desde el inicio de la ópera, la destacable calidez lírica ofrecida en el segundo acto, el intenso dramatismo expresado en el tercero y, finalmente, la conmovedora actuación que le llevaba a la muerte, manteniendo en todo momento la idealización que exige el compositor con sobrada capacidad vocal y dominio de su vis dramática, que le permitían expresar con ternura el sentimiento de una mujer enamorada en su dolorosa renuncia a su amado Alfredo, con un sufrimiento experimentado en soledad, elevando así el rango de su papel al grado de verdadera heroína de la función, pudiendo simultanear esa agilidad de su timbre vocal, propia de una soprano lírico-ligera en el primer acto con esa voz de peso de una cantante dramática en los actos posteriores, lo que dice mucho de la versatilidad de Sabina Puértolas, que se encuentra en uno de los momentos culminantes de su carrera.

   En lo referente al tenor Antonio Gandía en su papel de Alfredo Germont, hay que destacar que tuvo la suficiente imaginación para sostener una cuidada línea de canto como demostró en la utilización del legato, de modo especial en el penetrante sentido del fraseo mostrado en el segundo acto que, junto al último, sirvieron para apreciar las variadas capacidades vocales de este cantante alicantino. La voz del barítono José Antonio López, en su papel de Giorgio Germont, padre de Alfredo, fue creciendo en potencia y conjugada emisión en el segundo acto, brillando seguidamente en una de las arias más populares de esta ópera para su cuerda, «Di Provenza il mar», que aparece en la octava escena, encontrándose en plenitud en el final de la ópera, donde la nobleza de su majestuoso canto, integrado por determinantes acentos mezclados con otros de mayor recogimiento en la intensidad de su carácter, le aseguraron una relevancia indiscutible entre el elenco principal. Del resto de cantantes hay que destacar la experiencia lírico-dramática del tenor malagueño Luis Pacetti y la destacada presencia de la voz de la mezzosoprano rumana Suzana Nadejde haciendo de Flora Bervoix, amiga de Violetta. El coro mostró sus mejores credenciales en el famoso brindis colectivo del primer acto, «Libiamo», que marcó a línea expresiva a seguir en el resto de sus intervenciones.

   Se cerraba así la temporada de ópera del denominado Centro Lírico del Sur, que es como se conoce también al Teatro Villamarta de Jerez, constituyendo todo un triunfo en lo artístico y de público, confirmándose una vez más la cuidada línea de programación que mantiene siempre este teatro. 

Fotos: Esteban Abion

«La traviata» en el Teatro Villamarta de Jerez
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