CODALARIO, la Revista de Música Clásica

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CRÍTICA: EL PIANISTA BARRY DOUGLAS Y LA TROMPETISTA ALISON BALSOM PARTICIPAN EN LAS JORNADAS DE PIANO 'LUIS G. IBERNI' DEL AUDITODIO DE OVIEDO

23 de marzo de 2011
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 La Voz de Asturias (Lunes, 21/03/11)

Lugar: Auditorio de Oviedo. Fecha: 21 de marzo de 2011. Ciclo: Jornadas de Piano "Luis G. Iberni"

UNA TROMPETISTA MODÉLICA

El pasado sábado asistimos a un concierto que a duras penas tuvo cabida en un ciclo en el que se supone que el piano debe ser el principal aliciente. En esta ocasión, la estrella de la noche fue la trompeta, gracias al magistral recital ofrecido por Alison Balsom, una joven y exquisita trompetista que dio una auténtica lección de musicalidad, dominio técnico y saber estar ante el instrumento, las obras y el público. Balsom sorprendió con un gusto interpretativo capaz de aunar lo dulce con lo virtuosístico, en un repertorio que tampoco dejó ver todo lo que la artista podía dar de sí. Interpretó el "Concierto nº1 para piano, trompeta y orquesta" de Shostakóvich con una preciosa modestia, que logró dejar en un segundo plano la brillantez pianística de Barry Douglas. El programa de la velada no era demasiado lucido. Aún así, la trompetista inglesa derrochó musicalidad, interminables respiraciones y una ternura expresiva muy atractiva en la interpretación de "Tres temas tradicionales irlandeses". Barry Douglas es un pianista de reconocido prestigio internacional aunque bastante desconcertante. Llegó a Oviedo dando la sensación de pensar más en promocionar su tierra -Irlanda-, su pequeña orquesta -La Camerata Ireland- y su trabajo como director y arreglista que su vertiente pianística, que era precisamente lo que tocaba en unas jornadas de piano. Douglas mostró destellos de su gran talento en el concierto de Shostakóvich pero, más allá de ello, lo que aportó es un estilo conductor sólo diligente, al frente de un conjunto de músicos que, ofreciendo un interesante nivel musical, mostraron muchos defectos sonoros que demostraron que, para tocar ciertos repertorios como el "Souvenir de Florencia" de Chaikovski, o se cuenta con músicos de extraordinario nivel o el resultado no siempre está a la altura, sobre todo con un número tan escaso de músicos. Douglas también se interesó en mostrar sus discretas cualidades como arreglista de un repertorio popular irlandés que, todo hay que decirlo, posee el encanto de lo banal.

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