CODALARIO, la Revista de Música Clásica

Críticas 2019

Crítica: Emilio Muñoz Jorva dirige obras corales del «Cancionero de Upsala», Guerrero, Caccini, Haendel y Mozart en Huelva

14 de marzo de 2019

                   Cantar  porque  sí

Por Marco Antonio Molín Ruiz
Huelva. 16-II-2019. Coros «Albricias» del Cerro del Andévalo, Polifónico y de la Hermandad de la Sagrada Cena de Huelva; Quinteto de instrumentistas onubenses. Dirección: Emilio Muñoz Jorva. Obras del Cancionero de Upsala, De Guerrero, Caccini, Haendel, Mozart y Populares españoles e hispanoamericanos. Iglesia de la Concepción de Huelva. 

   Febrero ha sido una maravillosa confluencia para tres coros con larga historia en la provincia de Huelva. El amor a la música y el sentido de la tradición se unían al recuerdo del sacerdote y músico José María Roldán, pionero en el canto coral en la capital onubense. Emilio Muñoz, el director de este concierto, lleva años perpetuando el entusiasmo por este género con hermosos programas donde los grandes clásicos y los autores actuales van de la mano; programas variados de participaciones colectivas e individuales que imbrican el canto popular con la música sacra. Precisamente, algunas de las piezas del programa contienen armonizaciones y traducciones suyas. Sus propuestas temáticas en consonancia al año litúrgico han afianzado en tierras onubenses una original simbiosis de canto y religiosidad que da sus frutos también por la extensa geografía española: Madrid, Santiago de Compostela, Valencia y Granada.

  Dadme albricias mostró lo mejor de estos tres coros, cuyas cuatro voces mixtas entraban solventemente. Respecto a las participaciones individuales, el Coro del Cerro del Andévalo, de agudos brillantes y texturas muy empastadas, fue exquisito en Las cuatro palomas; la Polifónica de Huelva revivió la nostalgia de su fundador con vigorosos timbres y expresivos acentos mientras que la Coral de la hermandad de la Sagrada Cena es muy familiar entre el público y juega sus mejores bazas con una luminosa cuerda de sopranos. Referimos las cuerdas de tenor de las tres agrupaciones, que realzaron el repertorio con entrega y audacia. Y en general, aunque la prestación coral fue notable, demandamos más graves en la cuerda de bajo y mayor juego de dinámicas en obras de amplio desarrollo.


   Disfrutamos de un óptimo empaste vocal-instrumental en el Ave verum corpus de Mozart. De hecho, el quinteto de jóvenes instrumentistas, que se ha especializado en los conservatorios de Madrid, Zaragoza y Barcelona, hizo una inefable lectura de La misión, de Morricone: sonidos dulces y fraseos envolventes. A estos músicos ya se les ha escuchado en encuentros pretéritos con memorables versiones de Bach y Schubert.

  Oportuna la idea de intercalar textos donde se combinan las Sagradas Escrituras con poemas de temática religiosa; su mensaje de misticismo y de encuentro entre todos los hombres de la Tierra caló en el auditorio.

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