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Crítica: La Real Filharmonía de Galicia estrena la ópera «A sombra de cristal» de Fernando Buide

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Autor: Julián Carrillo Sanz
13 de diciembre de 2021

La Real Filharmonía de Galicia estrena la ópera A sombra de cristal, con música y letra de los españoles Fernando Buide y Quico Cadaval respectivamente

«A sombra de cristal», ópera de Fernando Buide

A gusto de todos


Por Julián Carrillo Sanz | @quetzal007
Santiago de Compostela, 9-XII-2021, Auditorio de Galicia. Programa: Giovanni Battista Pergolesi – Gennaro Antonio Federico, La serva padrona;  Fernando Buide del Real – Quico Cadaval, A sombra de cristal (estreno absoluto: Encargo y coproducción de la Real Filharmonía de Galicia de Galicia, Amigos de la Ópera de Santiago de Compostela y Centro Dramático Galego, con el apoyo del Jacobeo 2021-2022). Reparto: María Hinojosa, soprano, Serpina y Cristal; César San Martín, barítono, Uberto y Trocado; Víctor Mosqueira, actor, Vespone y Marcial. Real Filharmonía de Galicia. Paul Daniel, director musical. Quico Cadaval, dirección escénica. 

   Encargar una nueva ópera es un riesgo. Pedir que enlace con La serva padrona, que funcione 288 años después del estreno de esta pequeña [en duración] obra maestra de Pergolesi, que pueda ser escuchada (¡y disfrutada!) por cualquiera, desde el que acaba de llegar al género como por el más exigente melómano, es una demanda difícil de cumplir. Cuando la Real Filharmonía de Galicia hizo este encargo a Fernando Buide y Quico Cadaval planteó esta demanda y asumió aquel riesgo. El estreno de A sombra de Cristal, los días 9 y 10, ha demostrado que cuando se actúa con valentía e inteligencia el riesgo y la demanda llegan a casar tan agradablemente y a gusto de todos como Uberto y Serpina, los personajes cantados de  la obra de Pergolesi.  

   La obertura arranca con la cita directa del tema de Serpina «Lo conosco a quegli occhietti…». El primero de muchos guiños musicales de Buide –incluidos algunos a ABBA o a Madama Butterfly- que se multiplicarán a lo largo de la ópera. Puestos en situación a través de la música, a quienes asistimos a cualquiera de las dos funciones solo nos quedaba dejarnos llevar: el libreto de Cadaval es inicialmente paralelo en su actualización del de Federico pero pronto llegan las sorpresas, que no pararán hasta el final. 

   Trocado, el trasunto de Uberto, es el conselleiro de Armonía e Innovación de la Xunta de Galicia, un hombre apocado, tímido, barítono aficionado ¡y culto!: casi un oxímoron, dada la actual nómina de políticos que pulula por España. Cristal, su jefa de prensa, es una joven ambiciosa, llena de ideas ¡y ansias de poder! El dúo perfecto; los Uberto y Serpina del s. XXI junto a los que Marcial, el Vespone actual, es un exmilitar de pasado heroico que se siente rebajado en su actual trabajo como guardaespaldas de Trocado. Él seguirá los enredos de Cristal, en pos del ascenso social de esta, antes de destaparse la sorpresa final que, lógicamente, no destriparé aquí.

A sombra de cristal, ópera de Fernando Buide

   A sombra de cristal es una obra que sorprende por su contraste con anteriores trabajos de Buide como su Concierto para órgano y orquesta, estrenado por la Orquesta y Coro Nacionales de España [OCNE] en 2020, o A amnesia de Clío -su primera ópera, también estrenada por la RFG-. Tiene la maestría en el tratamiento de las voces que pudimos comprobar desde su ya lejana Lingua de escuma, sobre un texto de Javier Vizoso, -obra estrenada por el Coro Infantil y la Joven Orquesta de la Sinfónica de Galicia [OSG] en noviembre de 2011-. Y la verdad es que ya no sorprende, sino que es una constatación de su madurez como compositor, la pericia que demuestra en adaptarse al sentido y la letra del texto y hacer humor con la música en la ópera estrenada esta semana en Santiago. 

   La ópera es perfectamente exportable a cualquier lugar de España. Es cierto que originalmente está escrita en gallego y transcurre en Santiago pero se puede traducir sin dificultad [lengua y ciudad]  a la capital de cualquier autonomía. Hasta la alusión a mejores tiempos con «Don Manuel» es sustituible por una referida a Pujol, Garaikoetxea, Bono, Leguina o cualquier otro presidente autonómico histórico. Además, en esta versión original con la orquesta en el escenario es barata de producir: solo se requiere dos buenos cantantes un actor y un pequeño atrezo.

   Los cantantes encarnaron a la perfección los personajes, tanto vocal como teatralmente. María Hinojosa estuvo realmente brillante en ambos aspectos y César Sanmartín, aparte de su calidad vocal, lució la versatilidad interpretativa que ya  mostró en su actuación como Silvio en la Temporada Lírica de A Coruña. Víctor Mosqueira dio vida a ese Marcial fidelísimo guardián de su jefe, Trocado, con un toque de humor en su estrés postraumático y una adecuada contención de gesto.

   Contención que no hubo [seguramente por órdenes de la dirección escénica] en su Vespone de La serva padrona. Algo esperable dada su trayectoria especializada en personajes de La commedia dell’arte, en cuyos dominios toda actuación ha de ser más llena de contrastes, en paralelo con los contrastes dinámicos de la música. Lo que no parece tan esperable ni adecuado es su parodia de Charlot  -incluidos bastón, bombín y andares-, que algunos encontramos fuera de lugar por concepto y por su exceso de foco visual, que resta protagonismo a quienes lo han de tener: los cantantes, su voz y su actuación.

   Estas fueron correctas en todo momento con algunos de verdadera brillantez, si bien algo menor que en A sombra, en la que se ganaron bien a pulso la gran ovación final del público de Compostela. Ovación que, por cierto, podría haber continuado –al menos tras la función del jueves- de no haber sido interrumpida por el encendido de las luces del auditorio antes de que el público dejara de aplaudir. Y es que las prisas no son buenas para nada. 

   La Real Filharmonía de Galicia tuvo una gran actuación, tanto en su formación reducida de solo cuerdas para la obra de Pergolesi como para la orquestación completa de Buide. La gran experiencia operística de Paul Daniel se hace sentir tanto en estilo y expresión como en el cuidado de la dinámica  durante el acompañamiento a los cantantes y en su capacidad de concertación (y esta pese a tenerlos a su espalda). Idóneo el continuo, a cargo del violonchelista de la Filharmonía Carlos García Amigo y de Marta López al clave.

Fotos: Facebook Real Filharmonía de Galicia

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