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AINHOA ARTETA, soprano: "Hay Ainhoa Arteta para rato"

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1 de enero de 2018

AINHOA ARTETA, soprano: "Hay Ainhoa Arteta para rato"

  Una entrevista de Inés Tartiere  |  @InesLFTartiere
La soprano tolosarra Ainhoa Arteta se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera. Asentada en el repertorio de lírica plena o spinto, del que hoy en día es una de las grandes referentes, como pudimos comprobar en su reciente y rotundo éxito de su debut de Maddalena de Andrea Chènier en Oviedo. Con una seguridad en escena que impresiona, ha conseguido llegar a la madurez vocal en plenas facultades, con esa confianza que sólo da la experiencia y el haberte caído y levantado varias veces. Es sin duda nuestra soprano más internacional, y su extrovertida personalidad hace de ella una de las mejores embajadoras de nuestro país, del que destaca su enorme potencial, aún por explotar, y con el que siempre ha estado muy comprometida. Hemos podido hablar con ella en una entrevista en la que agradecemos su enorme sinceridad, sin tapujos, y en la que nos revela sus interesantes proyectos futuros, y donde también haremos un recorrido por su gran carrera.

 ¿Cómo definiría su reciente debut de Maddalena en la ópera de Oviedo?  

Muy feliz. Me he encontrado con un rol que llevaba años sabiendo que podía afrontarlo, pero hasta que no tengo las cosas muy claras a nivel vocal y emocional, no me lanzo. Siempre que salgo al escenario quiero salir muy segura. Cuando estás en carrera, tienes muy poco tiempo para montar una ópera, porque ya estás con varios compromisos, y tienes que dar los pasos estando muy seguro, y donde verdaderamente te apoyen y te respeten. Para mí la ópera de Oviedo es como estar en mi casa. De hecho he montado la ópera aquí, he acabado de prepararla en Oviedo con total tranquilidad y confianza. Me han ayudado muchísimo, que es lo más importante para afrontar nuevos roles.

 ¿Se esperaba el éxito que obtuvo?

Tenía muy buenas sensaciones y estoy muy satisfecha, porque creo que ha sido todo un éxito, y me he encontrado muy cómoda con el rol. El director de orquesta, Gianluca Marcianò, ha sido muy cómplice conmigo, y el de escena también, y por supuesto la suerte que he tenido con todos los compañeros. A Carlos Álvarez le conozco desde hace muchos años, nos llamamos primos y tengo una admiración total por él, y con Jorge de León no había coincidido nunca, pero tenía buenísimas referencias y las he confirmado aquí, es estupendo, Marina, Mireia… todos han sido un apoyo tremendo para mí, y había una sintonía entre nosotros tan buena, que eso se nota en escena. Además nos salió a todos una especie de orgullo patrio (risas), estábamos muy orgullosos de que todo el elenco fuera español, y además un cast de mucho nivel. Es una pequeña reivindicación hacia lo que son hoy en día y a la gran cantera de cantantes españoles. Hay muy buen nivel, y sin duda nuestro país y nuestros teatros son los que tienen que apoyarnos y defendernos.  

Viendo su debut en el rol,  creo que Maddalena va a ser uno de los grandes roles de Ainhoa Arteta

Yo también lo creo, va a ser uno de los destacados de mi carrera junto con Tosca y Manon Lescaut. Es un rol en el que puedo ofrecer mucho.

¿Fue decisión suya que no se aplaudiera después de “la mamma morta”?

Fue decisión mía junto con Giordano (risas). Si te fijas en la partitura, el último amor que canto en este aria, -"mor" no tiene ningún calderón ni ninguna parada, y luego tiene un silencio de negra y uno de corchea y sigue "el angelo s’ acosta"… es una especie de continuación. Por otro lado cuando uno se entrega en esta aria, se desnuda tanto que a mí me resulta incómodo que haya un aplauso y me saque de ese momento tan intenso. Si lo he hecho bien, y le ha gustado al público, ya aplaudirán cuando salgo al final, pero en ese momento quiero que se queden con la misma sensación que tengo yo, de desazón, angustia, de aquí estoy yo esto es lo que ha quedado de mi, y estoy al borde de volverme loca casi, por todo lo que me ha pasado en tan poco tiempo. Todo pasa muy rápido, pasa de la felicidad en palacio del primer acto, y en el segundo ya están en plena revolución, y en éste es cuando se encuentran Andrea y Maddalena, y cuando cantan al final del dueto “fino alla morte insieme”. Ellos viven en la clandestinidad pero juntos. Esta mujer se enfrenta en el tercer acto con el que piensa que es su peor enemigo, Gérard, y hasta que casi llega el acto de forzarla, él actúa como un auténtico Scarpia. Es una persona comprometida con su patria, pero que a  la vez tiene mucho sentimiento. Es sin duda uno de los personajes más apasionantes, más humanos y mas interesantes de la ópera, sobre todo a nivel psicológico . Maddalena es el vehículo que transforma a los dos papeles principales, y les da la gran lección de vida, que es descubrir el amor del alma, el que nunca muere.  

Coincidieron en el tiempo los Chènier de Oviedo y de la Scala de Milán, en su apertura de temporada en Sant Ambrogio. Es increíble que muchos españoles, asiduos al templo milanés, no hayan ido a Milán por el gran nivel que tenía la de Oviedo, aún estrenando Anna Netrebko el rol de Maddalena allí.

 Sí, ha sido una gran coincidencia. Anna es una gran amiga mía, y con la que tengo la suerte de volver a coincidir rol en el Manon Lescaut del Teatro Bolshoi de Moscú. El mundo de la ópera es así, hay unos que prefieren una cosa y otros otra, por suerte hay para todos los gustos. Pero lo mejor de todo esto es que hay Anna y Ainhoa para rato. Entre las dos no hay más que cariño y admiración mutua. Sigo su carrera desde el principio. La vida da muchas vueltas. Anna, que tiene unos años menos que yo, era la que me cubría Mussetas en el Metropolitan y San Francisco, y la carrera que ha hecho y está haciendo es increíble. Es un referente para todas las cantantes actuales. Tiene un instrumento único. Soy su mayor fan, como cantante y como persona, y de su marido Yusif también. Son una pareja maravillosa. Trabajar con ellos es aprender y divertirse a la vez.

 Su carrera empezó en el Metropolitan, donde estuvo once años, ¿cómo recuerda aquella época?  

Sobre todo con muchísimo cariño, porque tuve la gran suerte de estar en una de las mejores casas de ópera y poder disfrutar y aprender de colegas extraordinarios.  Esas vivencias han sido fundamentales en mi carrera, y en mi punto de vista de cómo proyectar y de cómo subirse a un escenario, y la seriedad que conlleva esta profesión. A la hora de estar delante de una partitura, lo que más vale es el rigor, porque estamos interpretando a verdaderos genios, como Giordano que compuso Chènier con tal sólo 27 años, o Strauss, Mozart, Verdi, Puccini… stá todo tan marcado y tan claro.  He podido trabajar con grandes maestros como James Levine o Christian Badea, que me han enseñado a respetar absolutamente todo de la partitura. Esa es una de las grandes lecciones que me enseñaron allí, la pulcritud a la hora de aprender las obras.

  

Ahora que nombra a James Levine, precisamente no está en su mejor momento, debido a su reciente investigación por acoso, y su expulsión del Metropolitan ¿cómo fue su experiencia con él?

Tengo que decir que trabajar con Levine era trabajar con un genio. En las cuestiones privadas no me meto, no sé que está pasando, y por supuesto no lo defiendo para nada, que lo que haya hecho sea un delito. Pero estas cosas se saben desde hace mucho tiempo y nadie decía nada. ¿Por qué ahora cuando está al final de su carrera, tienen que intentar hacer semejante mancha, tan cruel, en alguien que ha dado tanto por la música? Me da mucha rabia, cuando la sociedad, mientras está produciendo y generando muchos beneficios, todo está bien y todos callan, pero cuando ya está en sus últimos años, vamos a tirarle toda la  porquería encima. No me parece justo.  De la misma forma, no me parece justo lo que han hecho con Monserrat Caballé. Claro que no está bien evadir impuestos, y menos cuando lo hace tantísima gente. Hay que saber también si ha sido su voluntad o ha sido un mal consejo, o se han aprovechado. Sinceramente mi administración económica no la llevo yo, tengo asesores que me aconsejan, nunca he evadido un impuesto, pero me pongo en sus manos. Es tan injusto, después de todo lo que nos ha entregado Caballé, cómo ha paseado el nombre de nuestro país por todo el mundo. Ha sido, es y será siempre un referente, que por una cosa así, con todo lo que están robando muchísimos políticos, que no han hecho ni un cuarto de lo que ha hecho esta señora por España, no me parece justo que le quieran sacar esto al final, cuando prácticamente no se puede defender.  

Su Bohème con Pavarotti y Daniela Dessí en el Metropolitan fue todo un referente. ¿De quién ha aprendido más, o quién le ha impactado más de los artistas con los que ha compartido escena?

He aprendido mucho con Renata Scotto, y con Teresa Stratas, que era un animal escénico. De Pavarotti no podía aprender nada, era imposible, porque sus armónicos eran tan inhumanos que lo único que podías hacer era acomplejarte (risas). De Daniela Dessí, no lo he querido hacer público, pero me ha hecho mucha ilusión, y a la vez lo he hecho como un homenaje. La producción de Andrea Chènier que acabamos de hacer en Oviedo es la última que hizo Daniela Dessí antes de morir. Cuando ella murió yo estaba trabajando el aria de “la mamma morta”, y en un concierto que di a los dos días de su fallecimiento se la dediqué, porque era un repertorio que ella bordaba. Quién me iba a decir a mí que iba a retomar la producción que ella dejó y cantando “la mamma morta”. Hay muchas cosas que no sé si son casualidades, pero son mágicas. Cada vez que he salido al escenario para cantar en Oviedo Andrea Chènier, ella ha venido conmigo y lo hice en su honor. Era una grandísima cantante y una excelente amiga. Es mi homenaje particular a la gran artista que ha sido Daniela Dessí.

Nos dejó demasiado pronto

 Demasiado, y eso que dicen que los cantantes a los cincuenta ya somos mayores, que es una de las mayores tonterías que he escuchado. De los cuarenta y cinco en adelante es cuando tu voz consigue esa madurez vocal tan imprescindible. Por eso digo que hay Ainhoa Arteta para rato.

¿Hasta que punto la inestabilidad emocional afecta a la voz?

Cualquier cosa afecta a la voz, aunque prima la profesionalidad que tenemos cuando llevamos ya varios años sobre los escenarios. La voz es el único instrumento vivo que existe, y cualquier cambio físico y emocional que sintamos en el cuerpo se siente. Pero cuando uno es profesional, ya tienes suficientes tablas tanto para poder cantar con un catarro como si tienes una enorme tristeza dejarla a un lado, o incluso utilizarla para cantar. Al principio por supuesto cuesta mucho más, pero con los años se consigue superar.  

¿El haber tenido ya una crisis vocal bastante grande, le hace ser más precavida en los pasos que va dando en su carrera?

Por un lado mucho más, y conseguí interiorizar la frase que me dijo Alfredo Kraus hace muchos años: A la voz hay que escucharla y no que obligarla. A la vez de precavida también te hace más fuerte, porque antes de dar un paso en falso, sabes que pueden ser muchos pasos hacia atrás, y más cuando ya tienes una cierta edad y el músculo no tiene esa capacidad de recuperación. Cuando superas una crisis vocal así, vuelves mucho más fuerte técnicamente, porque si consigues cantar después de eso, lo tienes casi todo solucionado. Pero como digo siempre: teatros hay muchos, voces sólo hay una. Si hay un rol que veo que no encaja, o que mi voz está pasando estrés, y voy a estar insegura, no lo hago directamente. Hay muchos roles que puedo hacer, pero también hay que ser consciente, de que hay muchos otros que no.

Prepara todos sus roles con Ruth Falcon en Nueva York. Tener una persona que conoce tanto su voz, ¿le ayuda a seguir los pasos correctos en su carrera, le da seguridad?

Sí, por supuesto. Fue la que hizo toda la transformación de mi voz después de la crisis que tuve, confiando siempre en mi recuperación, pero aún así ella misma se sorprendió. Cuando la llamé para poder trabajar con ella, me presenté pensando que ella no sabía quien era yo, y me dijo llevo años esperando tu llamada. Hemos ido poco a poco y ahora estamos disfrutando mucho trabajando con este maravilloso repertorio de las grandes heroínas. Le debo muchísimo.  

¿Cómo fue la experiencia de subirse por primera vez a un escenario con su hija Sarah y su exmarido Dwayne Croft?  

Muy emocionante, y sobre todo muy sorprendida. No creía que mi hija fuera a tener el arrojo para lanzarse a cantar sola, porque no tiene mucha preparación, pero tenía mucha ilusión, y me lo propuso. Yo estaba al lado por si acaso se ponía nerviosa o tenía que salir a cantar en cualquier momento, pero no hizo falta, estaba muy fuerte (risas). Fue muy bonito, para Dwayne fue toda una sorpresa y le hizo muchísima ilusión.

¿Le gustaría que su hija siguiera sus pasos?

Yo no la empujo, no sé si cantará o no cantará. Me gustaría si ella de verdad es lo que quiere y está feliz haciéndolo, si no no me importaría nada que no la siguiera. Esta carrera es muy complicada, hace falta tener muchísimas ganas y mucha pasión, porque es muy sacrificada, pasas la mayoría del tiempo fuera de casa, lejos de tu familia, y creo que es mucho más complicado siendo mujer. Es muy difícil que tu marido te siga, yo he viajado siempre sola, y es muy duro. Sin embargo siendo hombre, tengo muchos más colegas que viajan con su familia y que les siguen sus mujeres. Todavía no pierdo la esperanza (risas).

Siempre ha sido una gran defensora de la zarzuela. Este año proclamó, en un momento complicadísimo para España, sentirse a su vez vasca y española. Ainhoa Arteta nunca ha tenido pelos en la lengua.

Vengo de una familia nacionalista vasca, pero el nacionalismo vasco no lo condeno tanto, porque creo que es más patriotismo. Sí me parece un disparate el fanatismo. He vivido tanto este problema, que creo que hacernos cada vez más pequeños es involucionar, y más después de haber entrado en Europa y que están luchando para que nos globalicemos, sin perder por supuesto las culturas e ideologías de cada región. Porque me parece una riqueza, la pluriculturalidad que hay en este país, nunca debemos utilizarlo como un arma arrojadiza, sino como una riqueza. Cada comunidad tenemos nuestras propias costumbres, pero hay que respetarlas todas, porque es más un valor añadido que otra cosa. Uno de los primeros contratos que tuve en España, después de muchos años en América, fue recorrerme el país entero haciendo recitales y conciertos por todo el país, que tiene más de 130 auditorios. Yo me fui de una España gris, y volví a una España llena de color, con un patrimonio histórico impresionante, limpia, con una gastronomía increíble, que lo único que puede hacer es que nos ernorgullezcamos del país al que pertenecemos, porque es un regalo. Me siento muy vasca y muy española.  

¿Le costó hacerse un hueco en los teatros españoles?

No en todos. En los que más me costó fue en el Teatro Real de Madrid y en el Liceo de Barcelona, y todavía hoy me sigue costando.

 Tuvo que venir un belga para que debutase en el Teatro Real

En mi caso sí, tuvo que llegar Gerard Mortier para que pudiera debutar en el Teatro Real. Hice una audición para él y se me abrió el cielo, pero se me ha vuelto a cerrar…  

Iba a debutar allí, ya con Joan Matabosch como director artístico, el rol de Lucrezia Contarini de I due Foscari, ¿qué pasó?

Sí, es cierto. Tuve que cancelar porque no podía con ese rol, no me veía capaz de abordarlo, no tengo esa vocalidad. Me reuní con Joan, y fue muy amable, y la verdad que lo entendió perfectamente. Me ofreció hacer Falstaff, pero hacer tres funciones con dos meses de ensayos, tendría que pedir un crédito a un banco para poder cantarlo, tal como están las cosas.

Si no me equivoco, el año que viene cantará la Elisabetta de Don Carlo en el Teatro Real.

Sí, haré la Elisabetta. Hay relación con ellos, pero me gustaría que hubiera mucha más. En el Liceo me han ofrecido una Madama Butterfly, que estoy encantada, por suerte poco a poco vamos teniendo más contacto, y espero que vayan saliendo más ofertas. ¡Qué mas quiero que poder tener una relación con ambos teatros como tengo con La Coruña, Oviedo o Bilbao! 
Tengo que decir, que sí me gustaría que hubiera una Ley, y he hablado con el actual Ministro de Cultura de este tema, y la verdad es que tenemos mucha suerte, porque es una persona muy culta y con mucha conciencia, pero las cosas no se pueden cambiar de la noche a la mañana, pero creo que este país necesita una Ley en la cual se proteja más al músico y al cantante español. Porque a parte que tenemos una cantera maravillosa de buenos músicos y cantantes españoles, si no nos apoyan en nuestro país como hacen en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, dónde si apoyan su carrera y ayudan a que los jóvenes tengan unas plataformas donde poder salir, ¿dónde lo van a hacer? En ese sentido nos falta mucho que aprender.  

¿Han bajado tanto los cachés que llega a no ser rentable cantar en algún que otro sitio?

Por supuesto, sobre todo no es rentable cantar ópera, el recital sí. Pero entre los ensayos, que tienes que pasar mucho tiempo en esa ciudad, las pocas funciones que te ofrecen, y la reducción drástica de los cachés, lo estamos pasando mal. No es el mundo que se vivía hace 20 o 30 años, en la época dorada de los cantantes, donde venían respetados y bien pagados. Ahora eso sólo pasa con los futbolistas. Antes los negocios se hacían en la ópera, y ahora se hacen en un campo de fútbol.

 

¿Cree que puede haber influido también el auge de los directores de escena?

Pues no lo sé, porque aunque ahora tengamos más ensayos de escena que musicales, siempre tenemos mes, mes y medio de ensayos, depende si es nueva producción o no, luego ya que haya más ensayos de uno u otro es decisión del teatro, nosotros no nos metemos, tenemos que estar si o si. Incluso influye mucho la relación entre el director de escena y el musical.

Si tuviera que destacar un momento memorable en su carrera.

He tenido muchos, pero últimamente más, porque de verdad nunca me hubiera imaginado que iba a poder cantar el gran repertorio, las grandes heroínas, cada vez que debuto uno de estos roles… ¿quién me iba a decir a mí que iba a cantar Tosca en la Arena de Verona? si me lo dices hace veinte años creo que estás loca. Hace poco hice un Requiem de Verdi en Liverpool con Petrenko que fue maravilloso. Estoy teniendo la suerte de poder cantar piezas y compositores tan increíbles, y que además me encuentro cómoda y segura. Cada vez que cantamos, no es sólo emocional, también es físico, y que atraviesen estos roles y esta música maravillosa tu cuerpo, eso si es lo verdaderamente memorable, poder hacer eso.

Se ha lanzado a conquistar nada menos que la ópera de Australia, ¿cómo fue su experiencia?

Fui a Australia, y volví a trabajar con el gran maestro Christian Badea, esta vez con Tosca. Yo le ví en el Metropolitan dirigiendo esta ópera con Pavarotti y Guleghina, hace muchos años, y me fascinó. Y estar en Sidney con él, siendo esta vez yo Tosca fue una experiencia impresionante, además tuvimos muy buena conexión. Es de los que exigen mucho, y es increíble ver como trabaja con la orquesta, el equilibrio que consigue entre los cantantes y la orquesta, siempre está presente en cada ensayo de escena, y los dirigía como si tuviera la orquesta delante. Es un lujo trabajar con él, es uno de los grandes.  

¿Se encuentra en el mejor momento de su carrera?

Sinceramente sí, me encuentro en un momento estupendo, y espero que me dure muchos años. Ahora mismo salgo al escenario a disfrutar, a pasarlo bien, y a cantar el rol que quiero y puedo.

¿Cuál es la ópera más difícil a la que se ha tenido que enfrentar?

La que no he podido cantar (risas). De joven muchas veces por la inexperiencia y porque no te atreves a decir que no, y eso del famoso tren que sólo pasa una vez, que es totalmente mentira, existen muchos trenes, si te montas en el equivocado te bajan muy rápido. Por ejemplo para mi la Bohème del Metropolitan fue un trauma. Gané el concurso del Met, y me dieron Musetta y Traviata, cuando lo que yo quería era entrar en la escuela para poder aprender y empezar con roles pequeños. Yo nunca he hecho Despina, Annina, Susanna, fui a lo grande. Y hoy se está haciendo mucho eso, se busca mucho el nombre nuevo y el cantante joven y les hacen un flaco favor, porque muchas veces les destruyen. Estoy convencida que una parte muy grande de mi crisis vocal fue porque me enfrenté a roles que en ese momento no me correspondían. Los sacas porque eres joven y tienes voz, cierto talento y la musculatura está fresca, lo haces, pero para nada quiere decir que está bien hecho técnicamente, y al final eso te crees que puedes con ello y sigues aceptando los retos con los mismos defectos y al llegar a los 39-40 años el músculo explota.

Puccini se ha convertido en el compositor más presente en su agenda,  principalmente con Tosca y Manon Lescaut. ¿Cómo afronta su próximo debut de Madama butterfly?

Con mucha ilusión, aunque sé que va a ser un gran reto para mí. No sólo vocal, sino actoral también porque nuestras personalidades no tienen nada que ver, y me ha quitado el sueño varias noches, pensar en meterme en el papel de una jóven japonesa, los movimientos…estoy pensando en contratar una profesora, porque actoralmente supone un reto tremendo. Me emociona mucho debutar este rol, hay un momento muy duro, que hay que trabajar mucho, que es cuando mandas irse a tu hijo y te quedas sola para hacerte el harakiri. Estoy viendo muchos reportajes para poder comprenderlo mejor, porque la cultura japonesa entienden la muerte como un rito de honor, no se amilanan ante ella. Nosotros tenemos otra visión y otra manera de enfrentarnos a ella. Ahí es donde te tienes que despojar de tu cultura, siendo capaz de expresar la emoción que de verdad tu sientes, pero teniendo el coraje de hacerlo, es muy complicado. Me gustan los retos, y este es uno de los grandes.

Otro de los grandes retos creo que sería Norma. ¿Tiene pensado debutarla en el futuro? 

Sí, ya me la han ofrecido por fin. Es muy posible que haga una Norma, pero a partir del 2020 en adelante, antes es imposible. Es uno de los grandes roles de todo el repertorio, y sin duda será otro gran reto para mí

Verdi no está muy presente en su agenda, sin embargo hay varios papeles que creo que serían adecuados para su voz como las Leonoras de Il trovatore y de La forza del destino

Sí, lo retomaré, y espero poder cantar ambos roles. Tengo la ilusión y las ganas, y espero poderlo hacer finalmente, despedirme de mi gran rol de Verdi, que fue la Traviata. Está programada para hacerla en Málaga con un gran elenco, y español, Ismael Jordi y Juan Jesús Rodríguez.

Le resutará más fácil el segundo y tercer acto ahora que su voz tiene más cuerpo, que cuando era más joven.

Sí, eso seguro, ahora tengo que salvar el primero, y parece que lo salvo (risas). El segundo y tercero para mí ahora mismo son perfectos. No es un rol que quiera retomar, simplemente me quiero despedir de Violetta como creo que se merece.  

Volviendo a Puccini, iba a debutar Il trittico, ¿por qué no se produjo ese debut?

Me encantaría llegar a debutarlo. Íbamos a hacerlo en Bilbao, pero al final no se hizo por los famosos recortes. Me gustaría que me lo ofrecieran, pero sé que no es fácil programarlo, es complicado. La crisis y el 21% han perjudicado muchísimo a la cultura.  

Quiero aprovechar esta entrevista para decir que en este país deberían de ir la cultura y turismo unidos, no cultura y deporte, que es juntar churros y merinas. Tenemos el patrimonio histórico cultural de los mas grandes de Europa, muy buena infraestructura de teatros y auditorios, excelentes orquestas, una cantera de artistas muy grande, buena comunicación, de las mejores gastronomías del mundo, clima, playas… ¿a qué estamos esperando a vender paquetes turísticos-culturales al mundo? Por ejemplo, vas a Segovia, comes un cochinillo exquisito, una visita guiada a la ciudad, y por la noche un Réquiem de Verdi en el Auditorio. Austria tiene Salzburgo, pero ¿cuántos Salzburgos tenemos en España?, lo estamos desaprovechando, el día que nos demos cuenta del potencial que tenemos, cambiarán muchas cosas.

La gente no es consciente de lo que aporta la cultura al PIB, y creo que sin duda esto contribuiría sustancialmente en su crecimiento. Lo malo que ya nos van a copiar la idea.

¡Ojalá nos la copien! (risas) ¿Sabes la cantidad de japoneses o estadounidenses que lo están deseando, que pagarían lo que fuera? Además sería un turismo más bien de lujo, que dejaría mucho dinero en nuestro país, entre hoteles, comidas, transporte, las entradas de los espectáculos. Por supuesto en otros países ya lo han explotado, espero que nosotros lo hagamos pronto.

 

¿Le queda algo por conseguir?

Que suban los sueldos de los cantantes (risas). Si que me queda algún teatro que se me ha resistido, como la Staatsoper de Viena, donde nunca he cantado, y en el Colón de Buenos Aires me han ofrecido y no he podido, y me encantaría cantar allí. Pero la realidad es que no me puedo quejar de nada, porque por suerte trabajo no me falta, y he cantado en lugares donde nunca me hubiera imaginado, como el año pasado en Sidney.

 Próximos compromisos.

En marzo cantaré Nedda de Pagliacci en Bruselas,  Adriana Lecouvreur en Sevilla en mayo, en junio volveré al Bolshoi con Manon Lescaut, y Tosca en Nápoles. Don Carlo en el Teatro Real la temporada que viene, Madama Butterfly en el Liceu, Katiuska en el Teatro de la Zarzuela, y La Traviata en Málaga.

¿Llegaremos a ver algún día la Carmen con la que lleva soñando muchos años?

Les he pedido permiso a las dos grandes Carmenes actuales de este país, Nancy Fabiola Herrera y María José Montiel, y me han dejado (risas). El motivo por el que hago esto, es porque cuando tenía seis años, mi padre me regaló un disco de vinilo de Carmen cantado por María Callas, y significó la génesis de mi carrera. Me pasaba el día cantando y bailando Carmen, y hablé con Paco López, que es un gran amigo mío, le dije que quería una Carmen cigarrera, clásica de toda la vida, y me dijo que tendría mi Carmen. La hizo Victoria de los Ángeles, la está haciendo Ana María Martínez. Creo que mi vocalidad actual puede con el rol, llevo muchos años queriendo hacerla, pero era consciente de que no podía con ella. Ya ha llegado el momento. No quiero ir haciendo este rol, pero una vez en mi vida sí la quiero hacer. Es sin duda la ópera que mejor me sé. Mi padre ya tiene 83 años y por supuesto quiero dedicársela a él. La primera vez que canté en España fue en el teatro Villamarta, y me pareció bonito que fuera este teatro el que vea mi primera y muy probablemente última Carmen. Ya tenemos fecha, será en febrero del 2019.  

Foto: Bernardo Doral

Autor:Inés Tartiere
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