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Semblanza: Ángel Barja, la excelencia de un músico en el olvido

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1 de julio de 2017

29 años sin Ángel Barja.

   Ángel Barja, la excelencia de un músico en el olvido

Por A. Cancela y B. Cancela
Álvarez Cañibano opinaba que quizá fuese debido a su personalidad independiente y discreta, pero lo cierto es que la figura de este extraordinario músico y compositor fallecido un 12 de febrero de 1987, ha quedado ciertamente relegada al olvido. Gallego de nacimiento aunque leonés de arraigo, como muchas de sus obras evidencian, será esta ciudad española la que mantenga latente su figura, dedicando una escultura y nombrando Ángel Barja a un auditorio.

"Ángel fue nombrado leonés del año en enero de 1987, e hijo adoptivo de la ciudad en febrero. El día 12 de ese mismo mes, fallece a causa de su enfermedad. El Ayuntamiento de León otorga el nombre de Ángel Barja a un parque y a un auditorio. La Escuela Municipal de música de San Andrés de Rabanedo y el Conservatorio de Astorga también llevan su nombre, así como una calle en la ciudad de Ponferrada y otra en Ourense. En 1991 la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de León funda el Coro Ángel Barja, que es, en la actualidad, una de las agrupaciones corales más pujantes de la ciudad".

[Fernando López Blanco, 2015]

   Ángel Barja Iglesias nace en la localidad de Santa Cruz de Terroso (Villardevós-Ourense) el 5 de octubre de 1938, siendo el tercero de siete hermanos, aunque con tan solo 12 años se traslada a Burgos como interno en el colegio redentorista El Espino, guiado por su tío Demetrio, y donde también se encontraba su hermano José –su gran biógrafo e impulsor de la recuperación de su obra-. Allí comenzarán a aflorar sus ansias por expresarse musicalmente componiendo su primera obra con 15 años, cuando pone música a las famosas Campanas de Bastabales de Rosalía de Castro, para bajo solista y coro.

   En 1956 ingresa en el Noviciado en Nava del Rey (Valladolid), hecho que provocará su acercamiento a la música de órgano. Inicia la carrera religiosa conformada por tres años de Filosofía y cuatro de Teología y tangencialmente también la actividad musical dirigiendo el coro e intensificando la actividad compositiva.

   En el curso 1965-66 es destinado como profesor de español, música y director de coro al Colegio Redentorista de El Escorial; al año siguiente a Astorga, donde nace su interés por la música popular leonesa. Tras este breve periplo docente, durante el curso 1967-68, se traslada a Italia para estudiar en el Instituto Pontificio de Música Sacra de Roma (PIMS), permaneciendo allí durante cuatro cursos más. Esta experiencia le reportará grandes conocimientos en base a tres ámbitos bien diferenciados: en primer lugar con respecto a la especialización en música religiosa desde el Canto Gregoriano, que asume en contacto con las figuras más destacadas que formaban el claustro del PIMS; en segundo lugar, con referencia a la música clásica que favorecía la ubicación que conllevaba estar en Roma, que lo aproximará a las realidades culturales de Suiza, Austria o Alemania, donde acude en varias ocasiones; y finalmente en lo que concierne al movimiento que se estaba desarrollando en el seno de la Asociación Nuova Consonanza, presenciando conciertos de música contemporánea e incluso entrando en contacto con los grandes compositores vanguardistas de su época como son John Cage, Luciano Berio, Luigi Nono, Mauricio Kagel o el recientemente desaparecido Pierre Boulez.

   La década de 1970 será trascendental para Barja. En 1971 regresa temporalmente a León y conoce a Adolfo Gutiérrez Viejo, por entonces director de la Capilla Clásica de León, quien le pasa el testigo, asumiendo la batuta en 1972. Retoma, a su vez, la docencia en el colegio de Astorga, y no regresa a Roma. En 1975 padece una crisis espiritual y le sacude la idea de apartarse de la vida religiosa, hecho que finalmente acaece en 1976, cuando se le concede la dispensa de sus votos. Apenas dos años más tarde contrae matrimonio con Begoña Alonso, fruto del cual nacerá su única hija, Ruth.

   El hecho de no haber finalizado sus estudios en el PIMS de Roma le acarreaba ciertas desavenencias a la hora de afrontar la docencia en el Conservatorio aunque finalmente se decantará por  convalidar sus estudios en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, obteniendo los títulos de Profesor Superior de Armonía, Contrapunto, Composición e Instrumentación ya a comienzos de la década de 1980. Título en mano, pasa a trabajar en el Conservatorio Profesional de León hasta 1985, cuando obtiene por oposición la plaza de profesor de instituto.

OBRA

   Lo más característico del corpus de Barja es su conocimiento profundo por las corrientes compositivas históricas, desde el Canto Gregoriano hasta las vanguardias, que llegó a palpar casi con las manos. De todo ello nutría sus obras, tomando de cada una lo que consideraba, con total conocimiento de causa. Asimismo, su amplia formación musical lo lleva a componer obras que discurren desde el repertorio coral (más de 40 obras, 17 madrigales y canciones, 6 canciones espirituales, 4 madrigales italianos, 5 madrigales y romances, 7 poemas del mar, 1 madrigal gallego, 3 canciones de Job...), obra instrumental para piano principalmente, también para órgano, para instrumento a solo (piccolo y flauta) y para orquesta (con la variante solista y orquesta: piano y orquesta y 3 trompetas y orquesta), además de obras para agrupaciones camerísticas (2, 3, 4, cuarteto y más de 4 instrumentos); al igual que obras para conjunto instrumental y vocal, hallando misas, cantatas, partituras para coro y órgano, canto y piano; al igual que un conjunto de obras para instrumentos y voz de carácter didáctico.

   Autor de una numerosa producción teórica que abarca libros sobre conjunto coral o numerosos artículos -en torno a unos 30- de divulgación musical de su autoría, publicados en Diario de León, Filandón, Instituto de Estudio Leoneses o edición discográfica (más de 20 vestigios de grabaciones sonoras conservadas), muchas de la Capilla Clásica de León. Con respecto a la música popular leonesa, en 1984 recibe una beca por parte de la Diputación para realizar el Cancionero Leonés junto al folclorista Miguel Manzano, que desgraciadamente no lleva a cabo.

   Como observamos, Barja constituye el mejor ejemplo de músico y compositor completo, con una amplia y profunda formación, y una intensa actividad musical y compositiva. Y aunque en las salas de conciertos no resuenen sus obras como quizá mereciese, varias son las iniciativas que tratan de dar a conocer la vida y obra de este inquietante compositor que ya forma parte de los anales de la música española.

Bibliografía sobre Ángel Barja

Para más información sobre este gran compositor, y entre una cantidad ingente de artículos publicados tras su desaparición, destacamos:

 BARJA, José. Ángel Barja. Vida. León, Producciones Caskabel, 1989.

 GONZÁLEZ VIÑUELA, Luis. Ángel Barja. Obra Musical. Catálogo y Antología. León, Diputación, 1988.

 IGOA MATEOS, Enrique. El legado musical de Ángel Barja: obra instrumental. León, Diputación, 2006.

 LÓPEZ BLANCO, Fernando. "Ángel Barja (1938-1987). Análisis de su obra musical". Tesis Doctoral, Universidad de Oviedo, 2015.

 RUIZ TARAZONA, Andrés. "Ángel Barja en el recuerdo". Tierras de León, Revista de la Diputación Provincial, vol. 41, Nº 117, 2003, pp. 1-12.

 TURINA, José Luis. "Ángel Barja. Semblanza de un desconocido”. En: www.joseluisturina.com/escrito44.html [Última visita, 10-II-2016]

Autor:A. Cancela y B. Cancela
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