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Crítica: Recital del pianista Angel Wang en Auditorio del Museo Picasso Málaga

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Autor: José Antonio Cantón
10 de diciembre de 2023

Crítica del recital del pianista Angel Wang en Auditorio del Museo Picasso Málaga

Angel Wang

Inalcanzadas expectativas

Por José Antonio Cantón
Málaga, 5-XII-2023. Auditorio del Museo Picasso Málaga. Recital de piano de Angel Wang. Obras de Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Maurice Ravel y Joaquín Rodrigo.

   Dentro del XVII Ciclo de Conciertos de Cámara que programa como actividad relevante el Museo Picasso Málaga en colaboración con la Orquesta Filarmónica de Málaga, se presentaba Angel Wang, el ganador del LXIII Concurso Internacional de Piano ‘Premio Jaén’ del año 2022 en un programa con dos obras muy ambiciosas por su categoría estética y complejidad técnica: la última sonata que escribiera Beethoven con el Op. 111 y La Valse que Maurice Ravel versionó para piano solo.

   Para tan pretenciosas referencias de la literatura pianística no se previó contar con un piano gran cola, lo cual fue un verdadero hándicap para el intérprete, que sólo apuntó intenciones conceptuales en cada una de ellas. Así fue como no alcanzó esa dialéctica unidad poémica que requiere la obra del genio de Bonn, limitándose a una mera lectura que no favorecía el apasionado núcleo contrapuntístico de su primera parte, sin llegar a producirse ese deseado contraste con la idea secundaria que en ella viene a  sucederse. Igual ocurrió con las cinco variaciones, que discurrían sin solución de continuidad, en la inefable Arietta, página sublime del último pensamiento musical beethoveniano. 

   En La Valse se echaron de menos los grandes recursos polifónicos de un piano gran cola para poner en sonidos los oníricos secretos acústicos de esta página que, desde el teclado, ha de aproximarse a la rica resonancia de una gran orquesta. Hubo que imaginar la idea que este pianista puede tener de la expresividad que requiere esta obra, cuya constante turbulencia necesita de un extremo control de pulsación y de una acción del pedal acordes con la alta musicalidad de esta genial composición. 

   El recital empezó con una muy aseada versión de la Tercera Suite Francesa en Si menor, BWV 814 de Bach, cumpliendo el pianista en cada uno de sus movimientos. Así se aproximó al carácter imitativo en la alemanda inicial. Supo contrastar las voces de la segunda danza y realzar el acompañamiento de la zarabanda subsiguiente. Mostró cauta expresividad en la pieza inglesa, exagerando la rapidez que pide su viveza para calmar el ritmo en los minuetos, especialmente en el segundo, acentuando la función de su trío a tres voces, para terminar con una académica exposición de la giga final.

   Para adentrarse en la música española escogió las Cuatro estampas andaluzas de Joaquín Rodrigo. Sin lograr el necesario duende que hay que tener para afrontar la exposición su inspiración popular, transitó por ellas con una lectura de limitada trascendencia, lo que no favorecía el realce que requieren estas piezas que parecen ser producto de unos raptos de complaciente composición. Correspondiendo a los aplausos del público, fue inadecuado elegir los Fuegos Artificiales que cierra el segundo libro de los Preludios de Claude Debussy, dado que no disponía de una mínima expansión sonora en el instrumento para la exigente y a su vez innovadora intensidad descriptiva que requiere esta singular pieza. Concluía de este modo un recital que a priori albergaba mejores expectativas dada la esperanzadora trayectoria de este joven pianista, recientemente galardonado con un segundo premio, medalla de plata, del prestigioso Concurso Tchaikovsky de Moscú del presente año.               

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