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Crítica: Anja Bihlmaier con la OCNE

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Autor: David Santana
1 de noviembre de 2021
Anja Bihlmaier

Una perspectiva histórica sobre la narrativa

Por David Santana | @DSantanaHL
Madrid. 29-X-2021. Auditorio Nacional de Madrid. Orquesta y Coro Nacionales de España, Anja Bihlmaier, directora. Con sprezzatura de J. Planells y Sinfonía nº 5 en mi menor, op. 64 de P. I. Chaikovski.

   El cuarto concierto de la temporada 2021/2022 nos muestra dos mundos completamente diferente. En primer lugar una obra nuevísima que tuvo su estreno mundial este mismo año: Con sprezzatura de Josep Planells. Por otro lado, la archiconocida Sinfonía nº 5 de Chaikovski. Ambas coincidieron en un uso ejemplar de la instrumentación orquestal, en la creación de mundos sonoros repletos de fuerza y en la importancia de los detalles de los instrumentos de viento, por ejemplo. Sin embargo, difirieron en una cuestión sumamente importante: la narrativa.

   Con sprezzatura es una obra que, desde el punto de vista de la instrumentación y la experimentación tímbrica resulta asombrosamente buena. Un momento muy destacable es la fanfarria de metales en la que el compositor consigue crear una atmósfera fuerte y solemne que capta completamente la atención del público. Hay líneas y detalles espléndidos como el solo del concertino que tan bien supo destacar Miguel Colom, los numerosos sonidos que provienen de la sección de percusión o los diferentes timbres del acordeón. Sin embargo, falla, como ya adelantaba la narrativa. 

   Los seres humanos, por capricho divino, tenemos una mente que tiende a agrupar los datos que recibimos por los sentidos para darles un significado. De Con sprezzatura recibimos por nuestros oídos unos sonidos espléndidos, sin embargo, nuestra mente, que es racional, es incapaz de darles una estructura o, ya que estamos hablando de música y no de arquitectura, una narrativa, de tal modo que estos sonidos quedan en una especie de limbo. Sería maravilloso escuchar de este modo un ejemplo de música pura de no ser porque es algo que se lleva escuchando en la música «contemporánea» desde hace más de medio siglo. Tomemos como base para el desarrollo de la «forma abierta» las composiciones de Stockhausen de la década de 1950 y comprobaremos que se llevan con la obra de Planells setenta años. La 5ª Sinfonía de Chaikovski se estrenó el seis de noviembre de 1888, lo que nos sitúa también a setenta años de distancia de Stockhausen. Comprueben las similitudes y diferencias entre Chaikovski, Stockhausen y Planells y saquen sus propias conclusiones sobre las innovaciones musicales llevadas a cabo en el mismo periodo de tiempo.

Anja Bihlmaier con la OCNE

   Hecha la crítica del estreno, pasemos a hablar de una sinfonía que a sus más de 130 años de edad sigue conectando con el público de manera sublime.

   Anja Bihlmaier nos brindó una versión con ciertas licencias que le permitieron hacer la obra suya. Comenzó de forma excelente con un tempo ligeramente más lento que otras versiones dándole al tema inicial un carácter solemne y religioso, ideal como atrio de la sinfonía. Las cuerdas sonaron muy bien empastadas y bien construidas desde el grave, a pesar de que más adelante notaríamos la falta de efectivos entre unos chelos y bajos diezmados por las medidas sanitarias, provocando una ruptura de ese equilibrio que tan bien se había creado al principio del movimiento.

   Bihlmaier hizo una pausa tras este primer Allegro, un grave error en opinión de este humilde escribiente, pues perdió la atmósfera a la que había llegado tras el solo de fagot y sacó al público de la narrativa en la que Chaikovski nos sume y que lleva a su clímax en el Andante cantabile. En el inicio de este se notó de nuevo la falta de cuerdas graves, sin embargo, en seguida la atención se trasladó a la trompa solista que el viernes fue interpretada por Salvador Navarro. El solo fue excepcional, con varias licencias que lo hicieron aún más romántico y que da el valor añadido de sentir estar escuchando algo único. Bihlmaier supo dirigir bien este movimiento, mostrando claramente el desarrollo del tema inicial de la trompa y marcando los contrastes con el segundo tema. En definitiva: sabiendo construir correctamente la narrativa que Chaikovski plantea en este Andante.

   Tras el derroche de emoción que supone este segundo movimiento el Vals que le precede resulta un tanto anodino, aunque Bihlmaier supo destacar algunos pequeños detalles en cuanto a matices. No estuvo tan precisa con las dinámicas en el movimiento final, llegando demasiado rápido al fortissimo en lugar de reservarlo para un final que, tras el aplauso prematura que dio parte del público, resultó un tanto descafeinado a pesar de los esfuerzos de una sección de viento metal que estuvo brillante.

Foto: Facebook OCNE

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