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Crítica: Anne Sophie Mutter abre la temporada de la OCNE

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Autor: Raúl Chamorro Mena
30 de septiembre de 2014
Foto: Harald Hoffmann

LA DIOSA DEL VIOLÍN

Por Raúl Chamorro Mena

26/09/2014 Madrid, Auditorio Nacional de música. Ciclo Sinfónico de la Orquesta Nacional de España. Obras de Vivancos, Bruch y Dvorák. Anne Sophie Mutter, violín. Orquesta Nacional de España. Miguel Harth-Bedoya, director.

   No podía tener mejor comienzo la temporada 2014-2015,-a la que se dado el nombre de “Revoluciones”-, de la Orquesta y coro Nacionales de España, con la visita de una artista de la talla de Anne Sophie Mutter, que cuenta con una deslumbrante trayectoria de más de 37 años como virtuosa del violín. Desde el primer momento, cautivó al auditorio con su majestuosa entrada, esplendorosa, con un estupendo vestido azul celeste. Inmarchitable su rotunda belleza y su figura estilizada, atacó el magnífico Concierto para violín nº 1 de Max Bruch con esa seguridad técnica, perfección estilística y dominio absoluto del arco que siempre le han caracterizado.

   El sonido amplio, caudaloso, bellísimo, personalísimo de gran riqueza y plenitud tímbrica. Si las notas altas resultaron pletóricas de mordiente, de brillo, no menos deslumbrantes y de una facilidad pasmosa, fueron las bajadas a la cuarta cuerda en las que el sonido no perdía un ápice de calidad. La afinación pluscuamperfecta, el fraseo contrastadísimo, hipnótico, con embriagadoras gradaciones dinámicas y sentido del rubato. Fabuloso el adagio con un lirismo envolvente y de la mejor ley; sentido, comunicativo, espontáneo, en las antípodas de lo sacaroso o edulcorado. En fin, en el tecer movimiento, exultante, una brillantísima exhibición de virtuosismo nada vacuo, si no profundo, expresivo, vibrante. Una diosa. Atento e intenso el acompañamiento del director peruano Harth-Bedoya a una orquesta Nacional que alcanzó un notable nivel con un sonido compacto y dúctil. El público prorrumpió en ovaciones y vítores a la gran artista alemana, que correspondió con una propina de Bach, que interpretó de manera fascinante. En el descanso continuó el éxito de público con la larga cola que formaron los espectadores, para que la la Mutter les firmara discos y programas.

   El concierto se abrió con una obra de encargo de la ONE, cuyo estreno se había producido el día antes en el Palau de la Música de Barcelona, “Bach in Himmel” de Bernat Vivancos. La obra se basa en el Preludio en do mayor del primer libro del “El clave bien temperado” cuya melodía se repite una y otra vez, primero por dos pìanos, luego dos arpas, a continuación se van añadiendo más instrumentos y las demás secciones de la orquesta, hasta lograr una especie de clímax con una explosión orquestal un tanto brusca y excesivamente apratosa, para volver al piano que retoma la melodía Bachiana. Se nos antoja una obra repetitiva, mecánica y de dudosa inspiración, que fue interpretada de manera un tanto aséptica y distanciada por Miguel Harth Bedoya.

   La segunda parte del concierto la protagonizó una de las sinfonías más populares y tocadas, la "Novena sinfonía" de Dvorak, llamada “Del nuevo Mundo”, compuesta por el gran compositor checo durante su estancia en EEUU como profesor del Conservatorio de Nueva York. Al frente de una obra tan colosal, a la vez que habitual, y ya sin la compañía de un solista genial, el músico peruano, que dirigió sin partitura, ofreció una versión muy correcta, equilibrada y bien organizada, pero faltaron contrastes, profundidad y personalidad interpretativa. Los temas fueron desgranados y construidos muy aseadamente, pero sin conseguir clímax de emoción en un resultado más bien plano en su conjunto. Obtuvo un apreciable sonido de la orquesta, que volvió a demostrar su buen momento con una cuerda empastada, aterciopelada, unas maderas precisas (buena introducción al Largo por parte del corno inglés) y un metal que no resultó invasivo en ningún momento, a pesar de que el último movimiento fue expuesto por la batuta de manera poco sutil y más bien efectista.

   Hacer mención, cómo no, que coincidiendo con la nueva temporada, la Orquesta y Coro nacionales de España lanzan un sello discográfico propio, cuyo primer fruto sirve, asimismo, como homenaje al gran director de orquesta español recientemente fallecido, Rafael Frühbeck de Burgos. Se trata de Carmina burana de Carl Orff en grabación de diciembre del pasado año. Una feliz noticia especialmente en los tiempos que corren y, en todo caso, deseamos la mejor de las suertes a este nuevo sello.

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