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Crítica: Antonio Méndez dirige obras de Halffter, Beethoven y Strauss con la Sinfónica de Castilla y León

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Autor: Agustín Achúcarro
24 de octubre de 2017

ANTONIO MÉNDEZ, UN DIRECTOR A SEGUIR

   Por Agustín Achúcarro
Valladolid. 19-X-2017. Auditorio de Valladolid | Sala Sinfónica. Obertura Leonora nº2, op. 72a de Ludwing van Beethoven, Contrastes para orquesta de Cristóbal Halffter, y Muerte y transfiguración, op. 24 y Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel de Richard Strauss. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Director: Antonio Méndez.

   La Orquesta Sinfónica de Castilla y León realizó un concierto con no pocos alicientes, realmente gratificante, algo en lo que tuvo mucho que ver la dirección de Antonio Méndez. Dominó las obras y supo profundizar en ellas, encontrando el sentido partiendo de la perspectiva general de la partitura, sin dejar de dar importancia a los detalles. El director tendió a dar con la clave del equilibrio entre la faceta intelectual, la técnica y los aspectos emocionales de las obras.

   Y precisamente no es que el concierto empezara muy bien, pues en la Obertura Leonora nº 2 de Beethoven la orquesta pareció que no alcanzaba la conjunción idónea, con ciertos desajustes entre las secciones. Eso no quita para que Méndez consiguiera que se percibiera el sentido teatral, patente incluso en la oportuna preparación de los silencios y su ejecución, y una llamativa coloración, con una especial atención a cada detalle, a cada uno de los temas que aparecen en la obertura de la ópera Fidelio.

   El estreno de Contrastes para orquesta de Cristóbal Halffter dejó la huella de un compositor que domina los recursos orquestales y que por tanto puede realizar una obra compleja técnicamente y resolverla con facilidad. Además contó con la buena labor de la orquesta y una dirección dispuesta a dejar en claro la escritura de Halffter. El timbre, el control de la masa sonora, la fuerza, la presencia continua de la percusión, un cierto ambiente poético, resuenan en una obra propia del universo del eximio compositor, aunque en su lenguaje no plantea nuevos caminos.

   Lo mejor del concierto llegó con los dos poemas sinfónicos de Richard Strauss. En Muerte y transfiguración quedó patente esa forma en la que pasa por la mente del moribundo toda su vida, con momentos exuberantes y otros más reflexivos e intimistas, con graduales crescendi y un color oscuro en las cuerdas graves realmente efectivo. Aunque quizá la transparencia, el momento más álgido de la obra,se alcanzó cuandose produjo esa transfiguración del alma, y la luz y su expansión se manifestaron ampliamente.

   Y todavía Méndez y la OSCyL subieron un peldaño más con Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel. Se percibió el Till bullicioso, magnífica la aportación del trompa solista desde su primera y vital intervención, en una interpretación en la que resultaron determinantes las diferentes maneras en que reaparecía su figura. Y así hasta que llegó el momento en que el personaje cae en desgracia con su sentencia de muerte avisada por el redoble de la caja y la incisiva rebeldía del clarinete. La precisa elaboración de los temas de la obra sirvió para que Mendéz y la OSCyL dieran sentido al original universo de Till, mientras se podía sentir la viveza del personaje moviéndose a través de la orquesta en un alarde más de sus picardías.

Foto: OSCyL

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