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BERNA PERLES, soprano: 'Siempre he soñado con ser Mimí, y ahora es el momento'

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16 de septiembre de 2016

BERNA PERLES, soprano: 'Siempre he soñado con ser Mimí, y ahora es el momento'

  Una entrevista de Alejandro Fernández
Días antes del debut de la malagueña Berna Perles con la Real Orquesta de Sevilla y la gala lírica que protagoniza de la mano Orquesta de la Región de Murcia, inaugurando sendas temporada de conciertos, tuvimos la ocasión de entrevistar a esta interesante soprano que poco a poco está consiguiendo hacerse un hueco dentro del panorama lírico nacional y con las maletas dispuestas para citas pendientes en la escena europea. La sencillez en el trato con Perles tiene su continuidad en una sonrisa que tiende a desbordar para ocultar su timidez. Entre la realidad y el deseo, los sueños alcanzados y las metas aún por cubrir transcurrió el encuentro de CODALARIO con esta nueva voz que emerge del panorama lírico español. 

Este mes de septiembre debuts con dos importantes orquestas nacionales, la Sinfónica de Sevilla y la Orquesta de la Región de Murcia. ¿Le produce vértigo todo lo que le depara esta nueva temporada?

Más que vértigo diría la responsabilidad de asumir tantas cosas en un período  tan breve de tiempo. El fruto del trabajo de tanto tiempo hace que lo tenga todo preparado y dispuesto para acometer cada uno de los dos programas, aunque el inicio de temporada comienza con dos compromisos muy importantes para mí. Se trata de dos orquestas maravillosas, el debut es con la ROSS. Ya había trabajado con la de Murcia aunque no con su directora titular Virginia Martínez. El repertorio en el caso murciano se trata de una gala lírica con una primera parte dedicada a la ópera y una segunda centrada en nuestro género. Y en Sevilla abordamos una Carmen en versión concierto aunque extractada.

Remontémonos a sus inicios en Málaga recordando nombres como Francisco Heredia y Carlos Álvarez, aunque también ha estudiado en Santa Cecilia y hay una persona clave en su formación, Glenys Linos ¿Hasta qué punto le han influido y por supuesto cómo surgió el flechazo por el canto?

Los nombres que menciona han sido claves en mi formación. Francisco Heredia fue mi primer maestro y a parte de ser una persona excepcional me inculcó el amor por la lírica. Fue la primera persona que apostó por mi trabajo. Posteriormente, haciendo alguna que otra actuación aquí y allí, Carlos Álvarez se cruzó en el camino un buen día y él, como sabe, es una persona extremadamente generosa. Conmigo se ha brindado a enseñarme y ofrecerme oportunidades laborales como fue el recital conjunto que hicimos en la Sala María Cristina hace ya unos años. Hacia Carlos sólo tengo palabras de agradecimiento. Una persona que ha supuesto un antes y un después en el desarrollo de mi vocalidad y por tanto en el desarrollo de mi carrera ha sido  mi maestra en Viena, Glenis Linos, que fue discípula de Elvira de Hidalgo, maestra de Maria Callas. He viajado mucho a Viena los últimos cuatro años para recibir sus clases. Puedo afirmar que ha sido ella quien me ha enseñado a cantar ya que el cambio de técnica ha sido completo y poseo ahora un mayor control vocal apoyado en el aire, con mucha base por otro lado. Mi vocalidad se ha hecho mucho más lírica, más redonda y asentada… Imagino que la maternidad ha debido influir también, eso dicen.

Acabas de volver del concurso de canto de Portofino en el que ha llegado hasta la final ¿Los premios tienden puentes? ¿Son necesarios los concursos para los intérpretes? ¿Qué le aporta esta experiencia que se suma a una larga lista de certámenes a tus espaldas ?

Los concursos para todos los cantantes son un tanto desagradables. No son participaciones que se hacen con agrado. Estás sometido a mucha presión y la competencia no es algo, en mi opinión, intrínseco al arte y lo que hacemos en la carrera profesional. No hay porqué competir con otros cantantes, cada uno asume su perfil solista como quiere o más bien como puede, pero cuando compites la competencia es directa aunque pienso que sí son necesarios. Este concretamente de Portofino ha sido muy oportuno. Conseguí llegar hasta la final y a pesar de no estar entre los ganadores tuve con Dominique Meyer, director de la Ópera de Viena y miembro del jurado, una charla muy provechosa en la que me ofreció buenos consejos sobre  mi voz, las posibilidades que apreciaba y me ha abierto las puertas a realizar una audición en la Staatsoper. Del director musical del festival me traigo el ofrecimiento de una Contessa de Le nozze di Fígaro para la próxima primavera en Italia. Esta experiencia en concreto ha sido muy positiva aún con los malos ratos -risas- que no hay quien te los quite. Fíjese que dicen que en los concursos suele existir mal ambiente y nunca lo he percibido, más bien al contrario un ambiente de compañerismo… Te das cuenta con el paso del tiempo que tu carrera corre por caminos distintos a los de otro cantante. Así que te tienes que limitar a hacer tu trabajo lo mejor posible cada día y cada vez que tienes una oportunidad.

Usted realizó un inolvidable recital junto al barítono Carlos Álvarez donde interpretó varias romanzas de zarzuela y ópera ¿En qué género se encuentramás cómoda? ¿Prefiere el acompañamiento orquestal o tal vez la desnudez del piano?

Me gusta el lied y de hecho hago recitales de cámara. Si he de ser sincera entre ópera y nuestro género me resulta imposible inclinarme por uno de los dos. Adoro los dos géneros y además los disfruto haciéndolos. En realidad depende más de cómo se adecue el repertorio a tu voz, que te produzca una mayor o menor afinidad. Entre el lied y la escena me quedo con la ópera y la zarzuela. Tengo la sensación que el acompañamiento orquestal influye aunque sea inconscientemente en un desarrollo más amplio de la voz. En ese sentido, esta idea me ha ayudado al desarrollo como cantante.

¿Escuchar otras cantantes y tesituras es una lección de canto más? ¿Su admiración quién la encabeza?

Hay tanto donde elegir y tantas técnicas con resultados excepcionales, es decir solistas que usan su instrumento de una forma muy diferente unas de otras y que después en la escena se reflejan con resultados excepcionales... Aún a riesgo de caer en los tópicos, y no decir nada nuevo, diré que me encanta Anna Netrebko. Su arrolladora personalidad en escena, la capacidad de interpretación que posee y cómo no, los recursos de su voz, la capacidad que tiene para dar lo mejor de sí sobre el escenario. Y después, precisamente está ahora en Madrid ensayando Otelo, Ermonela Jaho a quien  tuve la oportunidad de escuchar en una Traviata hace dos primaveras. Me atrae la capacidad de conexión con los personajes y la forma en que los traslada al oyente. Obligatoriamente Jaho debe tener un alma enorme por cómo conquista a quien la escucha.

Mozart ocupa un lugar destacado  en su trayectoria: Erste Dame y Pamina, Bastienne, Donna Anna para continuar con Verdi y seguir Puccini ¿Son etapas de obligado paso hacia la preparación de nuevas metas? ¿Strauss está entre  tus proyectos?

Un poco por orden le diré que Mozart ha estado presente desde el comienzo de mis estudios musicales. Posteriormente, ya como solista, he ido asumiendo papeles mozartianos. Mozart es un maestro para la voz imprescindible, su línea de canto puede llegar a ser fácil pero cantar Mozart a un nivel es todo un reto, incluso diría que está entre el repertorio más difícil para los solistas. Respecto a lo que me dice entorno a las etapas, en el camino de un registro a otro, la atención se centra en la cuidada elección del repertorio. Hasta ahora he hecho mucho Mozart, bel canto, Verdi, ahora estoy entrando en Puccini en papeles no demasiado dramáticos. En cuanto a Strauss sería un sueño aunque por el momento debo tener los pies en la tierra, me encantaría pero por ahora es una asignatura pendiente .

Cuando llega el momento de alzar el telón ¿En qué piensa Berna Perles? ¿Hay que evitar obstáculos? y no me refiero a los propiamente vocales que puede plantearle un rol o recital.

Cuando sube el telón o sales a escena antes de ese instante me concentro en lo que voy a hacer, meditar un poco, asumir la responsabilidad y el disfrute de ese momento. Los nervios son inevitables, pero con la primera nota de la orquesta o del piano todo se disipa cualquier atisbo de nervios y me entrego a la música lo más honestamente que sé poniendo a su servicio todos los recursos técnicos que tengo. En ese instante ya no se puede aprender más tan sólo disfrutar de ese momento siempre con atención. Con relación a los obstáculos, existen. La carrera lírica es complicada, no más que otra faceta artística, hay que ir pasando filtros, debes tener un agente, sin este difícilmente nadie te va a  audicionar en ningún teatro importante. También es difícil en un circuito que ya está suministrado de muchos cantantes incluir un cantante nuevo. Sinceramente, me dedico hacer las cosas lo mejor que puedo siempre en cada una de las oportunidades que me surgen. Por ahora ha funcionado, con buenos resultados y no menos satisfacciones.

¿Juega en su contra el esfuerzo por conciliar vida familiar y artística? ¿Tal vez la docencia podría ser una solución? ¿Qué tiene que aportar Berna Perles a la escena?

Hoy por hoy no podría renunciar al trabajo profesional porque es algo que te crea cierta dependencia de todo lo que te hace vivir personalmente. La conciliación familiar y laboral por ahora no me ha perjudicado, todo lo contrario, soy una privilegiada. En primer lugar, por tener a mi hija conmigo sin tener que separarla de mí. Sólo  tiene un añito, aunque deba hacer encaje de bolillos en más de una ocasión. La maternidad te aporta tanto a nivel personal como emocional que inevitablemente suma en cualquier expresión artística. Y por otro, tengo la inmensa fortuna de contar con mi marido que me acompaña todas las veces que puede. Tampoco puedo olvidar a mi familia, mis padres que ayudan todo lo que pueden siempre.

 ¿Se valora el talento y la calidad vocal o priman más otras cuestiones como la imagen, los amiguismos, los filtros levantados por los teatros a los que aludía anteriormente y claro está los propios circuitos comerciales ?

En la línea de lo hablábamos, debo decirle que la voz no siempre prima. Es verdad que sin ser un buen cantante es complicado trabajar, pero también es cierto que no siempre suben al escenario los mejores solistas. La música como otras artes posee un componente subjetivo y con más frecuencia de la que pensamos concurren otras cuestiones ajenas a ella en la elección de uno u otro cantante. Por supuesto, la imagen pesa en el mundo de la lírica. Personalmente pienso que la belleza es importante pero difiero en el concepto de belleza imperante en la sociedad que contamina al arte con los clichés actualmente imperantes, un patrón dominante de hombre o mujer muy determinados, y creo que deben pesar más los aspectos musicales que los propiamente físicos.

Usted siempre has marcado una estrecha relación con el público ¿Cree que este aspecto es también importante? ¿En la escena hay una Berna A y otra B dependiendo del momento?

Tener una actitud abierta frente a la vida, una actitud positiva; intentar influir de la mejor forma en las personas que se cruzan en tu camino eso siempre obligatoriamente te lleva a buenos puertos. En mi caso viene de serie, me siento privilegiada y vivo la vida de esa forma. Marcar distancia es algo muy desfasado, actualmente no se da, siempre te beneficia ser amable y cercana con el público, los teatros, tus compañeros de profesión, directores…. Tender puentes suma. Como hemos comentado, lo mejor de mí fluye en todo momento sin importar la plaza, la orquesta, el director… Siempre, siempre. Obviamente pueden influirte los nervios por la responsabilidad que asumes. Con el público actuó de la misma manera, es lo más sano para tu voz dar el 100% de tu capacidad.

En la temporada pasada asumió in extremis la Novena sinfonía de Beethoven con la Filarmónica de Málaga tutelada actualmente por Manuel Hernández Silva ¿Fue improvisación por su parte o por el contrario seguridad técnica?

El maestro Hernández  Silva me llamó la misma mañana de la primera actuación. Eran las doce de la mañana y el concierto comenzaba a las ocho de la tarde de ese mismo día. Me preguntó si podría hacerlo y recordaba que en el conservatorio la montamos como un ejercicio sin mayores pretensiones. Soy de la opinión que más vale pedir perdón que pedir permiso -las risas inundan la entrevista-. Le dije sí al maestro, estuve estudiando la partitura toda esa tarde por supuesto se aseguró haciéndome una audición y que podía asumir sin riesgos el compromiso. Me lancé, me lancé aunque no es una partitura fácil pero al no ser extensa pensé que podía asumirla con garantías .

La ópera ¿en la escena o en el cine? Como sabe estos días conocíamos la renuncia del Teatro Principal de Zaragoza a su temporada lírica y qué decir de la malagueña que desde hace ya años vive una caricatura. ¿Cuál es su visión?

La escena sin duda alguna. La ópera en el cine sirve para determinado público que no dista mucho de quien acude al teatro, pero nunca una sala de cine podrá transmitir la magia de un teatro y el propio hecho de acudir al teatro. Respecto a la situación de la lírica en nuestro país le diré que no es una cuestión económica, la cuestión posee más calado. Se trata de una cuestión de elección, el arte nos hace libres y seres pensantes, lo que somos en realidad y eso no interesa a la clase política que ve más rentable seguir adiestrando personas que no se planteen nada, que no vean nuevos horizontes y se limiten a producir. Ya no es una crisis económica, sino una elección: dónde colocar el dinero.

La temporada pasada tuvo una presencia destacada dentro de la programación en Los Teatros del Canal de la mano de Emilio Sagi ¿Tendrá continuidad esta nueva temporada? Aprovecho la ocasión para preguntarle por sus próximos compromisos.

En Los Teatros del Canal colaboré con una ópera de cámara, L'isola disabitata de Manuel García, que dirigía Rubén Fernàndez Aguirre, pianista, y fue una experiencia maravillosa en todos los sentidos  por trabajar con Rubén y Emilio. Espero que podamos volver a trabajar pronto. Después de los inicios de temporada con las orquestas de Sevilla y Murcia tengo durante el mes de octubre una Mimi de La bohème de Puccini en Francia. En noviembre, participo en el Festival de Música Española de Cádiz con otro recital lírico junto al piano de Francisco Manuel Soriano. Para principios de año tengo previsto un concierto con la Filarmónica de Málaga que me hace mucha ilusión porque recrea la música del mundo Disney, sobre unos arreglos que se han hecho para voces líricas. Es un sueño de niña. En febrero vuelvo al Maestranza de Sevilla con otro recital lírico. Y muchas cosas más entre los que se encuentra un Cosi fan tutte, una Fiordiligi y puede que venga también a Málaga aunque esto último aún no está confirmado. Muchos proyectos salpicados de audiciones importantes para nuevas metas. A pesar de las dificultades que plantea la actividad profesional puedo trabajar. Me hace sentir muy agradecida aportar mi granito de arena a este apasionante mundo de la lírica y la música.

Un sueño, una batuta, tal vez un personaje...

Es difícil la pregunta. Mi sueño es desarrollarme personalmente, crecer de la mano de mi familia y la música, con muchos momentos de felicidad. La batuta, a riesgo de resultar pelota, diré Manuel Hernández Silva porque ha confiado en mí desde que me audicionó por primera vez y me ha dado oportunidades. Independientemente, Manuel es un maravilloso profesional, entregado a la música por completo, nada acomodado y buscando la excelencia en todo lo que hace. Y un personaje -toma un instante para pensar- siempre he soñado con hacer Mimi, ahora es el momento.

Autor:Alejandro Fernández
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