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Crítica: Carlos Domínguez-Nieto y Pascual Martínez-Forteza con la Orquesta de Córdoba

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Autor: José Antonio Cantón
16 de mayo de 2021

Pascual Martínez-Forteza: clarinetista de suma excelencia

Por José Antonio Cantón
Córdoba. 13-V-2021. Gran Teatro de Córdoba. Orquesta de Córdoba. Solistas: Pascual Martínez-Forteza (clarinete) y Naroa Intxausti (soprano). Director: Carlos Domínguez-Nieto. Obras de Bautista, Falla y Palomo.

   El décimo concierto de abono de la presente temporada de la Orquesta de Córdoba, que ha llevado por título «Fantasía Española», ha contado con el estreno absoluto de la versión para clarinete y orquesta de la obra Rumbalina del compositor con alma cordobesa, Lorenzo Palomo, junto a otra de sus creaciones, Cantos del alma, también para clarinete, más soprano y orquesta, sobre poemas de Juan Ramón Jiménez. El programa se completaba con la Fantasía española, para clarinete y orquesta, op. 17 del compositor madrileño Julián Bautista y, como cierre, con la Primera Suite de El sombrero de tres picos de Manuel de Falla, que vino a rematar el carácter patrio de una velada sinfónica de sobrado aliciente. Para interpretar tan maño «clarinetístico» tour de force, se contaba con la intervención de uno de los más grandes músicos que ha dado nuestro país tocando este instrumento, y único profesor español que ha llegado a forma parte de la mítica y asombrosa Orquesta Filarmónica de Nueva York, el palmesano Pascual Martínez-Forteza que, desde el primer susurrante y a la vez muy definido piano que inicia Cantos del alma, dejó claro la esplendente excelencia de su arte musical desde una ejecución de absoluto dominio técnico, realizado con esa naturalidad propia del mejor canto imaginable.


   Con el planteamiento de alcanzar una particular mixtura entre el clarinete y la voz de soprano, Lorenzo Palomo escribió esta obra a instancias del maestro Jesús López Cobos allá por el verano del año 2000, adentrándose en una nueva combinación tímbrica que es tratada con gran sentido musical y eficiencia expresiva. El maestro Domínguez-Nieto supo aunar las sinergias que requiere esta obra dejando, desde un sutil control, que el diálogo entre la cantante y el clarinetista fluyera inmerso en la sugestiva orquestación de eminente orientación lírica, que viene a transformarse en cada poema trascendiendo el significado de su fantasía. Con una entrega determinante en su capacidad de aunar recitación y emisión, Naroa Intxausti estuvo a la altura de las exigencias de la obra, sin perder en momento alguno el protagonismo que detenta su intervención, adecuándose siempre a ese particular equilibrio articulatorio que requiere música y palabra, entendida ésta como determinante fuente de inspiración del compositor en estos evocadores Cantos del alma.

   Martínez-Forteza elevó su protagonismo en el estreno absoluto de la versión orquestal de Rumbalina, pieza originalmente escrita para clarinete y piano, y que en tal formato fue estrenada en el Festival del Congreso Europeo del Clarinete de Oporto el 17 de diciembre de 2017. Desplegando todas las posibilidades expresivas de uno de los instrumentos favoritos de Mozart,  demostraba en cada compás como la sonoridad del instrumento forma parte en él como si de un lenguaje familiar se tratara, que le viene de sus años de infancia cuando escuchaba a su padre Pascual V. Martínez, clarinetista principal de la Orquesta Sinfónica de Baleares y muy reconocido profesor, como algo natural y a la vez esencial de su vida. No se puede entender la grandeza de este músico sin retrotraerse a ese primigenio estado de su experiencia musical, sin demérito alguno de todos los procesos posteriores que ha cursado en perfeccionamiento. Su entendimiento con el maestro Carlos Domínguez-Nieto es de los que sólo se puede entender desde un parámetro de alta musicalidad compartida, que desentrañaba todos los secretos y todas las intenciones del compositor mediante un catálogo de habilidades  entre las que destacaría las expresivas así como las de presentación de la obra, transmitiendo en todo momento una seguridad expositiva que favorecía plásticamente la percepción del oyente, de modo especial en el disfrute de la asombrosa capacidad de emisión del sonido que tiene este clarinetista. Todas estas cualidades se vieron, si cabe, más enriquecidas con la Fantasía española para clarinete y orquesta, op. 17 de Julián Bautista, obra muy característica de este singular músico español de la Generación del 27. Su forma de materializar el abundante cromatismo de esta fantasía, dejaba la sensación de una compenetración máxima entre solista y director, que iba más allá de las puras exigencias recogidas en la partitura. La OC vivía el momento con máximas atención y respuesta integrándose plenamente en el discurso como fiel reflejo de las proposiciones de su titular, que siempre supo mantener elevada la tensión concertante de la formación cordobesa ante la suprema excelencia y singularidad del solista.


   El concierto se cerró con una interpretación que tuvo mucho en cuenta el sustancial y originario destino escénico (balletístico) de la Primera suite orquestal de El sombrero de tres picos. Es así que el maestro Domínguez-Nieto quiso en todo momento hacer distinción de los elementos de cada frase musical y de cada enlace entre episodios, realzando el carácter de cada pasaje dramático con especial distinción. El hecho de disponer de un instrumento orquestal más reducido le permitió orientar de esta forma la lectura y construcción del contradictorio, por dramático, sentido burlesco de esta creación tan representativa del pensamiento musical de Falla. Una vez más el público se sintió más que complacido ante un programa muy bien pensado, detenidamente analizado y mejor resuelto.

Fotos: Paco Casado / Orquesta de Córdoba

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