Agustín Achúcarro entrevista a Llorenç Caballero, director de Ibermúsica, para la portada de Codalario durante los meses de julio y agosto de 2026
LLORENÇ CABALLERO, director de Ibermúsica «La música en directo es insustituible y, gracias a ello, seguirán existiendo los conciertos de música clásica»
Una entrevista de Agustín Achúcarro
«Trabajo, decisiones acertadas y también una cierta dosis de suerte» son para Llorenç Caballero el resumen de las razones por las que se mantiene en IBERMÚSICA, desde que accediera a dirigirla en 2015. Pero, sin duda, detrás tiene que haber otros valores que sustenten su labor en una fundación privada capaz de mantener durante tanto tiempo su proyecto, que implica el que hayan contado con grandes compositores orquestas y solistas. En 1970, Alfonso Aijon fundó IBERMÚSICA en una España con demasiadas carencias culturales, particularmente en la música, y Llorenç Caballero ha sido su continuador, el encargado de seguir esa estela. Sin duda, le habrá ayudado el ser cocinero antes que fraile, el haber pasado como instrumentista por diversas orquestas, y ejercer el puesto de director artístico de la Orquesta de Cadaqués y de la Joven Orquesta Nacional de España.
De flautista de orquesta a la dirección artística de la Orquesta de Cadaqués ¿Cómo se vive ese cambio? ¿De qué forma varía la manera de ver las cosas?.
Un cambio que llegó sin buscarlo y, de hecho, casi sin darme cuenta. Pasé de ser músico a dedicarme a la gestión. Como era nuevo en ese ámbito y tenía pocos contactos, tuve que invertir mucho tiempo en desarrollarlo. Poco a poco, me fui alejando del oficio de músico y acercándome cada vez más a la gestión musical.
Llegó a ser delegado de los músicos en la JONDE ¿no es estar de alguna manera en el otro lado de la trinchera?
Fui el primer delegado de la JONDE y representaba a los músicos. No estaba al otro lado, sino con ellos. Esa experiencia me ha acompañado y me ha servido durante toda la vida.
¿Qué recuerdos tiene de su labor en la JONDE?.
Tocar en una joven orquesta es una experiencia que te acompaña toda la vida. Recuerdas las obras y los programas que interpretaste como pocos otros. Quizá el hecho de disponer de tiempo, preparar las cosas con calma y ensayar tanto hace que los recuerdes con un cariño especial.
«Tocar en una joven orquesta es una experiencia que te acompaña toda la vida»
En 2015 le llegó el paso a Ibermúsica ¿Cómo vivió el inicio de esa etapa profesional?
Sí, eso significa treinta años después. Sentía una gran admiración por Ibermúsica. Era una empresa con una larga trayectoria y un prestigio indiscutible. Sin duda, era el lugar donde más me apetecía trabajar.
Y sucede a Alfonso Aijon ¿Qué ideas le parecieron válidas de esa época y cuáles creyó que deberían cambiar?
Todo lo que había hecho Alfonso Aijón tenía un sentido y había contribuido a construir la reputación de Ibermúsica. Mi gran reto era conseguir que Ibermúsica siguiera siendo Ibermúsica y seguir contando con la confianza y el apoyo de nuestros abonados y de nuestro público.
¿Cómo pasó la pandemia y logró mantener Ibermúsica?
La pandemia fueron unos años muy difíciles para todos; al fin y al cabo, se prolongó durante casi tres años. Pudimos superarla gracias al trabajo de todo el equipo, a que contábamos con unas reservas que nos dieron margen y a la generosa ayuda de nuestros abonados. También fueron fundamentales las ayudas que recibimos del INAEM y de la Unión Europea.
¿Cómo se puede conservar tantos años una entidad de carácter privado dedicada a la música?
Con trabajo, decisiones acertadas y también con una cierta dosis de suerte. La política que Alfonso Aijón había seguido en la elección de las orquestas, los directores y los solistas marcó una línea que contó con una gran aceptación por parte del público. Cuando el público respalda un proyecto, ese proyecto tiene todas las posibilidades de salir adelante.
«Todo lo que había hecho Alfonso Aijón tenía un sentido y había contribuido a construir la reputación de Ibermúsica»
¿Qué hace para conciliar los intereses de los patrocinadores privados, las ayudas públicas, los representantes…? Todo ese mundo que hay detrás de la música.
Ibermúsica funciona sin subvenciones públicas —salvo las ayudas extraordinarias recibidas durante la pandemia—, gracias únicamente al apoyo de sus abonados y de su público. Desde la entrada en vigor de la LIS, la financiación de las empresas culturales ha recibido un importante impulso y muchas empresas se han acercado a las artes escénicas y a la música.
¿El mundo de la música, de los intereses de tantas personas es de alguna manera una jungla?
No lo creo. Es un mundo muy diverso, en el que conviven muchos agentes con intereses distintos, pero todos contribuyen a hacerlo posible.
Usted cuenta con un equipo de unas dieciséis personas ¿cómo se gestiona eso para que todo ruede a la perfección?.
Somos una empresa pequeña, por lo que es fundamental que trabajemos en perfecta sintonía para conseguir grandes resultados. Todos los miembros del equipo son imprescindibles y, gracias a la coordinación, la experiencia y el compromiso de cada uno, logramos alcanzar nuestros objetivos.
Un director artístico cómo debe combinar cualidades como el carácter, la diplomacia, cierta tolerancia, el ser estricto…
Como cualquier otra persona, tanto en el ámbito profesional como en el personal. El diálogo es fundamental para que todos comprendamos cuáles son los objetivos y cómo podemos alcanzarlos.
«Ibermúsica funciona sin subvenciones públicas»
Ante el reto de la Inteligencia artificial, de que haga música ¿Cómo puede seguir siendo atractivo escuchar a una orquesta clásica?.
La música en directo es insustituible y, gracias a ello, seguirán existiendo los conciertos de música clásica. De ninguna manera la inteligencia artificial podrá sustituir a un intérprete sobre un escenario. En cualquier caso, veo la IA como una herramienta muy útil en muchos aspectos prácticos de nuestro trabajo, donde puede ayudarnos y complementar nuestra labor, más que competir con nosotros.
Cuál considera que ha sido el mayor logro en su trabajo, aquello que deseaba hacer y se logró.
Bueno, estamos en ello. La internacionalización de Ibermúsica es, probablemente, el proyecto al que más tiempo y esfuerzo estoy dedicando. Sin duda, Ibermúsica siempre ha tenido una dimensión internacional por haber traído a España a los mejores intérpretes del mundo. Ahora mi objetivo es dar un paso más: que Ibermúsica también contribuya a exportar el talento español y, al mismo tiempo, el de otros países hacia nuevos mercados y audiencias.
Expónganos como es un día de trabajo suyo, de esos que se complican, que existe una cancelación de última hora, que todo parece que no va a salir.
Sí, muchas veces parece que las cosas se van a torcer o que algo va a salir mal, pero, en la gran mayoría de los casos, todo acaba arreglándose y la situación se puede reconducir.
«La internacionalización de Ibermúsica es, probablemente, el proyecto al que más tiempo y esfuerzo estoy dedicando»
Háblenos del ciclo 'km0, de su importancia y de la ayuda social para jóvenes.
Son recitales de pequeño formato y de una hora de duración. Cuentan con intérpretes de proximidad, obras de recuperación patrimonial y estrenos de obras de compositores españoles. Los recitales son de aforo reducido, ya que se busca la máxima cercanía con el público. Estos conciertos, que hacemos desde la pasada temporada en Contemporánea Condeduque y con la colaboración de Radio Clásica, brindan la oportunidad de descubrir nuevos repertorios en presencia de sus compositores. El compromiso principal es el fomento de los talentos españoles y la recuperación del patrimonio musical. Por eso, la base del ciclo son los intérpretes y compositores de proximidad, entendiendo esta como una cualidad geográfica. Por otra parte, el ciclo procura una paridad en la programación, incluyendo obras de mujeres compositoras en cada uno de los programas. Con esto buscamos tanto difundir su nombre y su obra como contribuir a reducir la brecha entre creadores y creadoras, que hemos heredado de siglos pasados.
¿Qué atrapa más a los públicos actuales: los nombres de los intérpretes, de los directores, de las orquestas, o del programa que van a acometer?.
Según diversos estudios sobre el comportamiento del público melómano, el principal motivo para asistir a un concierto es el repertorio. En la música sinfónica, el segundo factor es el solista, el tercero el director y, finalmente, la orquesta. Aunque ese suele ser el orden general de preferencia, la presencia de una gran orquesta o de un director de prestigio puede alterar esa jerarquía y convertirse en el principal atractivo del concierto.
«Según diversos estudios sobre el comportamiento del público melómano, el principal motivo para asistir a un concierto es el repertorio»
Hasta qué punto a la hora de programar hay que tener en cuenta el costo de una obra que exige una plantilla mucho mayor o que al ser contemporánea aún se pagan derechos de autor.
A la hora de programar, se tienen en cuenta todos los costes y, sin duda, el económico es uno de los factores más importantes. No obstante, como comentaba en la pregunta anterior, intervienen muchos otros elementos que pueden influir y hacer cambiar las decisiones de un programador.
¿Un artista tan famoso como Gustavo Dudamel es capaz de llenar una sala por sí mismo?.
Gustavo Dudamel es un gran director, con una enorme popularidad y unas cualidades muy singulares. Pero nunca, en el caso de los conciertos sinfónicos, actúa solo: para hacer música necesita un grupo de músicos capaz de dar vida a sus ideas. En ese sentido, la música nunca es el resultado de una sola persona, sino la suma de muchas individualidades que, trabajando juntas, crean un resultado único.
Usted basa su trabajo en Ibermúsica, sus temporadas en Madrid y Barcelona con BCN Clàssics, sin embargo nunca ha ocultado su intención de internacionalizar el proyecto.
Sí, antes comentaba que es el proyecto al que más tiempo estoy dedicando. Hoy en día carece de sentido limitarse a trabajar únicamente dentro de las fronteras de un país. Mi objetivo es proyectar internacionalmente nuestros descubrimientos, compartir ese talento y contribuir a ampliar el mercado y las oportunidades de nuestros artistas.
«Hoy en día carece de sentido limitarse a trabajar únicamente dentro de las fronteras de un país»
¿Cuál cree que es el ideal de la política de precios para poder llegar al mayor número de público y ofrecerles las mejores propuestas?.
En países como el Reino Unido, las subvenciones públicas son prácticamente inexistentes, lo que hace que determinados proyectos sean muy difíciles de llevar a cabo. En otros países, como España, las ayudas públicas constituyen un pilar fundamental para muchos proyectos culturales y, sin ellas, sería muy difícil que una parte importante de la actividad musical pudiera desarrollarse. Los precios de las entradas también están muy condicionados por ese nivel de financiación. En nuestro caso, no obstante, mantenemos una política de precios especiales para jóvenes y estudiantes, con independencia del coste de los conciertos.
Háblenos de la Temporada 2026-2027. Desvélenos algunas de las interioridades que hayan sido necesarias para contar con determinada orquesta o solista.
Ha sido un reto poder traer a la Filarmónica de Nueva York con Gustavo Dudamel, ya que hacía muchos años que no visitaban nuestro país. El hecho de que Gustavo Dudamel viva actualmente en Madrid ha contribuido mucho a que esto haya sido posible. Con la Real Orquesta del Concertgebouw hemos logrado organizar una gira de once conciertos en distintas ciudades españolas. Es un gran reto para la música clásica orquestal y, al mismo tiempo, una prueba de que la clásica ha ampliado su público en nuestro país.
Nos puede comentar algo sobre las próximas temporadas, en concreto la 2027-2028 ¿Cuáles van a ser sus bases?.
Esperamos que siga la misma línea que hasta ahora: una programación con orquestas principalmente europeas, pero también americanas y de Extremo Oriente; dirigidas, en su mayor parte, por sus directores titulares y mostrando lo más representativo de cada una de ellas y de la tradición musical de sus respectivos países. Junto a los grandes artistas consagrados, seguiremos apostando por nuevos talentos que, dentro de unos años, serán los intérpretes más demandados del panorama internacional.
¿Cómo es Llorenç Caballero fuera del trabajo? ¿A qué le gusta dedicar su tiempo libre?.
A pasear por la montaña y a disfrutar de mis amigos y de mi familia.
¿Y después de Ibermúsica qué reto le gustaría abordar?.
No, espero que este sea mi último trabajo.
«Ha sido un reto poder traer a la Filarmónica de Nueva York con Gustavo Dudamel. El hecho de que Gustavo Dudamel viva actualmente en Madrid ha contribuido mucho a que esto haya sido posible»
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