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Crítica: 'The Toronto Consort' interpreta las 'Vísperas de la beata Virgen' de Monteverdi

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Autor: Giuliana Dal Piaz
10 de mayo de 2016

CIERRE BEATO

Por Giuliana Dal Piaz
Toronto. 8/V/16. Trinity-St.Paul's Centre. Vísperas de la beata Virgen, Monteverdi. The Toronto Consort.

   El conjunto de música antigua The Toronto Consort acaba de cerrar (6, 7 y 8 de Mayo) su Temporada 2015-2016, en el Trinity-St. Paul's Centre de Toronto, con Las vísperas de la beata Virgen de Claudio Monteverdi. Escritas en 1610 con una misa y cinco conciertos sacros, en el período en que el compositor trabajaba -de mala gana, por cierto- en la Corte de los Gonzaga, en Mantua, el libro de Las vísperas estaba dedicado al Papa Paolo V Borghese: es muy probable que el autor cultivara la esperanza de conseguir un encargo en la Corte papal, lo cual no ocurrió. En 1613, sin embargo, Monteverdi consiguió ser nombrado maestro de Capilla de la Basílica de San Marcos en Venecia, donde permaneció hasta su muerte.

   Las Vísperas de la beata Virgen son una de las obras de música sacra de Monteverdi más conocidas y amadas, y la versión que de ellas ofreció el Toronto Consort fue muy apreciada por el público: el director artístico y tenor, David Fallis enfatizó la belleza y la variedad casi teatral de esta composición, integrando al Toronto Consort, que en si mismo es un ensemble pequeño, ocho instrumentistas más (dos violines, dos violas, un chelo, un contrabajo, un fagot y una tiorba), y  siete cantantes (tres tenores, dos bajos, una soprano y una contralto) además del grupo instrumental antiguo de Montreal "La Rose des Vents" (dos cornetas y tres trombones).

   Al versículo inicial, entonado por una voz tenoril, y a la estrofa de respuesta, entonada por el conjunto vocal -una introducción que se repite igual cada día del año-, siguieron: cinco Salmos, Dixit Dominus; Laudate pueri; Laetatus sum; Nisi Dominus; Lauda Ierusalem; dos poemas del Cantar de los Cantares, Negra sum y Pulchra es; y unos motetes (que por lo general no son sacados de la Biblia), como Duo seraphim o Audi coelum, para finalmente concluir el concierto con el Magnificat, pieza que se repite invariablemente a lo largo del año.

   Las antífonas a los Salmos fueron elegidas, en cambio, entre las apropiadas para una Fiesta de la Virgen (en este caso, la de la Anunciación) en el intento -escribe David Fallis en la presentación del concierto - "no de re-crear una liturgia, sino de demostrar cómo se acostumbraba a combinar salmos y antífonas" en las Vísperas, que variaban según el santo del día.

   Las antífonas de cantus planus, por otro lado, están sacadas de un antifonario de 1573 y de un "Directorium Chori" de 1604, textos publicados previa aprobación papal después del Concilio de Trento; Fallis quiso no sólo conservar la claridad métrica de las antífonas sino que la aplicó también a los pasos de cantus planus, que Monteverdi escribió en falso-bordón. El talento y la fantasía del compositor se deleitaron en crear monodías, duos y tríos, todos magistralmente ejecutados por el Toronto Consort; especialmente sugerentes fueron las "citaciones" desde la Anunciación (Missus est angelus Gabriel, No timeas María...), así como el motete Audi coelum, planteado como un diálogo entre la voz principal que canta en el escenario y otra que le contesta como un eco, sólo con las sílabas finales, desde el anfiteatro que da a la platea.

   Impecables los instrumentistas de planta con Toronto Consort: Alison Melville al chelo y Paul Jenkins al órgano, y muy buenos los instrumentistas invitados: los violines de Patricia Ahern y Christopher Verrette, las violas de Patrick Jordan y Thomas Georgi, el chelo de Margaret Gay y el contrabajo de Alison Mackay (todos integrantes de la Tafelmusik Baroque Orchestra), la tiorba de Lucas Harris y el fagot de Dominic Teresi. Como de costumbre muy eficaces en general los cantantes de planta del Toronto Consort, empezando por el propio David Fallis (tenor), las sopranos Michele DeBoer (lástima que sus agudos tiendan al grito) y Katherine Hill, el bajo John Pepper y la extraordinaria contralto Laura Pudwell.

   Muy buenos los cantantes invitados, la soprano Dawn Bailey, la contralto Jessica Wright, los tres tenores Charles Daniels, Bud Roach y Kevin Skelton, tres voces tenoriles muy distintas entre ellas pero que se complementaron muy bien, y el bajo David Roth - todos artistas de origen y formación canadiense a excepción del inglés Charles Daniels, un tenor con una larga trayectoria internacional y una voz apasionada.  

   Una vez más, vimos confirmada la gran cualidad de los conciertos de música renacentista y barroca que se ofrecen en Toronto, sin nada que envidiar a homólogos grupos musicales europeos.

Fotografía: Paul Orenstein

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